martes, 17 de diciembre de 2013

Elsa Cross (1946 )

Tu cara raspaba...

Tu cara raspaba.
Bajo los toldos del mercado
un brillo verde sobre tu frente.
Tus ojos, salidos de qué lumbre,
de qué parajes hoscos,
veían sin ver los platos de comida.
Un brillo verde,
como ya reflejando los árboles,
ya viendo el campo afuera
donde esperabas hallarte cierta planta.
Buscamos entre piedra volcánica
para encontrar flores moradas creciendo de la roca,
cactos de formas finas.
Todo el campo de tezontle.
Mal caminábamos
y la tarde también se ennegrecía.
Pasamos la noche debajo de un manzano.
Buscamos en el monte, sin brechas.
Volvíamos rasguñados.
Buscamos sin hallar,
en ruinas de pirámides donde caías dormido,
devorador de hongos,
devorador de iguanas.
Me enredabas en tu sueño,
me hacía reptar.
Mi lengua se alargaba puntiaguda
a devorar hormigas que te andaban por el cuello.
Y tu sudor olía a aguamiel.


(texto tomado de Espejo al sol, poemas 1964-1981, coedición SEP-Plaza y Valdés, 1a. edición en "El Nigromante", México, 1988.)

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