sábado, 30 de noviembre de 2013

Titos Patrikios (1928 )

Los ejecutaron


Los ejecutaron en la plaza central

los ejecutaron en la cantera con su grave eco

frente a cafés en ruinas y monumentos,

y corrieron mujeres enloquecidas al encuentro de las ropas ensangrentadas,

los ejecutaron en la tapia de los basureros

entre vidrios filosos y latas,

los ejecutaron en la calle, en el umbral de sus casas,

en el campo de tiro de miles de cuarteles,

en la muda soledad de espesos campos cultivados,

los ejecutaban todos los días en vuestras manos,

en vuestra voz, en el forro de vuestra ropa nueva

Y vosotros, ¿los habéis olvidado?
 
 
(texto tomado del sitio "revista arquitrave", versión de Francisco Torres Córdova.)


viernes, 29 de noviembre de 2013

Eugénio de Andrade, poeta

Lo que respira...

Lo que respira en ti son los ojos,
el azul de un sol intacto,
las primeras aguas de un roce.

¡El sabor a barco que tiene la boca!
A esto se le llama juventud, quizá,
o estrella de sangre viva.

De espaldas a la noche, la tierra
mientras arde es casi un río.


(texto tomado de la revista "La palabra y el hombre", no.26, otoño 2013, Universidad Veracruzana, México.Traducción de María Auxiliadora Álvarez.)

jueves, 28 de noviembre de 2013

Dana Gelinas (1962 )

Antes de existir un jardín en mi casa...

Antes de existir un jardín en mi casa,
entre los escombros de la construccion,
dentro de un nicho,
dos albañiles protegieron
un milagro: la jacaranda de treinta centímetros
que nació bajo unos tablones de madera.

Jacaranda,
el árbol que endulzaba el aire de la acera,
de ventanas y puertas,
con ráfagas de lilas descompuestas,
fue la cortina de follaje
que también pobló el tallo de mi cerebro
durante los cuatro mil días que existí
bajo el eterno crepúsculo multiplicado
cada tarde.
En ellos clavé los ojos
y los pies
y la raíz de mi existencia ante la creación del acero.

Ah, y durante los días más calcinantes
al lado de la puerta principal se enredó
una madreselva que perdía el interés en la vida.


(texto tomado del sitio "otra iglesia es imposible")

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Philip Larkin (1922/1985 )

Este es el verso

Te joden, tu mamá y tu papá.
Podrían no hacerlo, pero lo hacen.
Te llenan con los defectos que tenían
Y agregan algo extra, justo para ti.

Pero también ellos, en su momento, fueron jodidos
Por gente estúpida que usaba sombreros y abrigos pasados de moda.
Gente que la mitad del tiempo era sentimentalmente austera
Y la otra mitad, se agarraban del cuello.

El hombre le cede la miseria al hombre,
Y se hunde en las profundidades como una plataforma marina.
Sal de ahí lo más pronto posible.
Y tú mismo no tengas hijos.


(texto tomado del blog "otra iglesia es imposible", traducción de Diana Dunkelberger y Marcelo Rioseco.)

martes, 26 de noviembre de 2013

Ingeborg Bachmann (1926/1973 )

Despedida

La carne, que envejeció muy bien conmigo,
la mano rugosa, que sostuvo fresca la mía,
ha de quedarse sobre el pálido muslo,
rejuvenecerse la carne, por un instante,
para que así venga más rápido el derrumbe en ella,
rápido llegan las arrugas, casi sanas,
y todo sobre la rígida musculatura.

No ser amada. El dolor podría ser aún
mayor, Se siente muy bien, toca a la puerta.
Pero la carne, con su línea abierta en la rodilla,
las arrugadas manos, todo ello sobrevino de noche,
el curtido omóplato, donde ya no crece ningún verde,
donde alguna vez se mantuvo oculto un rostro.

Avejentada en cien años, en un solo día,
El confiado animal fue llevado bajo latigazos
a su armonía preestablecida.

(texto tomado del blog "batalla de papel", traducción de Breno Onetto.)

lunes, 25 de noviembre de 2013

Blanca Varela (1926/2009 )

Vals del Ángelus
  
Ve lo que has hecho de mí, la santa más pobre del museo, la de la última sala, junto a las letrinas, la de la herida negra como un ojo bajo el seno izquierdo.

Ve lo que has hecho de mí, la madre que devora sus crías, la que se traga sus lágrimas y engorda, la que debe abortar en cada luna, la que sangra todos los días del año.

Así te he visto, vertiendo plomo derretido en las orejas inocentes, castrando bueyes, arrastrando tu azucena, tu inmaculado miembro, en la sangre de los mataderos. Disfrazado de mago o proxeneta en la plaza de la Bastilla —Jules te llamabas ese día y tus besos hedían a fósforo y cebolla. De general en Bolivia, de tanquista en Vietnam, de eunuco en la puerta de los burdeles de la plaza México.

Formidable pelele frente al tablero de control; grand chef de la desgracia revolviendo catástrofes en la inmensa marmita celeste.

Ve lo que has hecho de mí.

Aquí estoy por tu mano en esta ineludible cámara de tortura, guiándome con sangre y con gemidos, ciega por obra y gracia de tu divina baba.

Mira mi piel de santa envejecida al paso de tu aliento, mira el tambor estéril de mi vientre que sólo conoce el ritmo de la angustia, el golpe sordo de tu vientre que hace silbar al prisionero, al feto, a la mentira.

Escucha las trompetas de tu reino. Noé naufraga cada mañana, todo mar es terrible, todo sol es de hielo, todo cielo es de piedra.

¿Qué más quieres de mí?

Quieres que ciega, irremediablemente a oscuras deje de ser el alacrán en su nido, la tortuga desollada, el árbol bajo el hacha, la serpiente sin piel, el que vende a su madre con el primer vagido, el que sólo es espalda y jamás frente el que siempre tropieza, el que nace de rodillas, el viperino, el potroso, el que enterró sus piernas y está vivo, el dueño de la otra mejilla, el que no sabe amar como a si mismo porque siempre está solo. Ve lo que has hecho de mí. Predestinado estiércol, cieno de ojos vaciados.

Tu imagen en el espejo de la feria me habla de una terrible semejanza.
 
 
(texto tomado del sitio "batalla de papel".)

domingo, 24 de noviembre de 2013

UNO A UNO

La mañana siguiente concluye
el horario de verano: tendrás
tiempo de morir a tiempo;

querrás abrazarte a tu tronco
como aquellos que murieron
equivocados en su fe;

podrás aquilatar de nuevo
los días las horas y los meses
en que alguien murió ajeno a ti;

te sobrará parte de la mañana
y repasarás el álbum de tus muertos,
zurcirás de nuevo un luto desleído;

quizá con el cepillo de cerdas
duras acariciarás la piel
de paquidermo que tapiza tus noches;

acaso el motor del día tarde
más en el arranque; puede
que incisivos y molares se desprendan
uno a uno.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Muriel Rukeyser (1913/1980 )


Balada de naranja y uva


Después de terminar tu trabajo

despues de que te hiciste el día

después de haber leído tus lecturas

y escrito tu opinión

vas hasta el puesto de panchos

de la otra cuadra, cruzando,

en una tarde abrasadora de East Harlem, siglo XX.


Casi todas las ventanas están tapiadas,

las ratas salen corriendo de una bolsa--

del garage miserable asoma

un Cadillac largo y lustroso;

en la puerta del centro de adicciones

hay un hombre que quisiera romperte la espalda.

Pero también una mujer morena con una nenita de rosado y rosa.


Salchichas salchichas crepitan en el asador

donde el panchero se inclina

en la barra no hay nada más

que las dos máquinas de siempre:

la de uva, vacía. Y la de naranja, vacía.

Yo, enfrente, entre las dos.

Pasa un negrito, mira los panchos y sigue caminando.

Miro al hombre mientras se para y vuelca

en esa forma familiar

violeta intenso en la que dice NARANJA

anaranjado en la que dice UVA,

el jugo de uva en la máquina que dice NARANJA

y el de naranja en la que dice UVA.

Una sola palabra grande y clara, inconfundible,

en cada máquina.


Le pregunto: ¿cómo podemos seguir leyendo

y encontrarle sentido a lo que leemos?

¿Cómo pueden escribir ellos, los chicos de enfrente,

y creer en lo que escriben

mientras ud. sigue poniendo uva donde dice NARANJA

y naranja donde dice UVA?

(¿Cómo vamos a creer en lo que leemos y escribimos y escuchamos y decimos y hacemos?)


Él mira las dos máquinas y sonríe

se encoge de hombros y sonríe y sigue cargándolas.

Podría tratarse de violencia y no-violencia

podrían ser blanco y negro, hombres y mujeres

podría ser guerra y paz o cualquier

sistema binario, amor y odio, amigo y enemigo.

Sí y no, ser y no-ser, lo que hacemos y lo que no hacemos.


En una esquina de East Harlem

un basural, lecturas, una sonrisa enorme, violación,

olvido, una calle que hierve de crímenes,

miseria y esperanza marchita,

un hombre sigue poniendo uva donde dice NARANJA

y naranja donde dice UVA,

poniendo naranja en UVA y uva en NARANJA para siempre.
 
 
(texto tomado del sitio "el placard", versión de Sandra Toro.)

viernes, 22 de noviembre de 2013

Humberto Dib, fabulador

Todo un circo


Se conocían desde muy pequeños, sus padres habían trabajado toda la vida en ese circo, así que jugaron, crecieron y se enamoraron entre animales, cuerdas, zancos y carromatos. Con el tiempo, él se convirtió en Tatín, el payaso, ella en Mamba, la encantadora de reptiles. Pasaron años muy felices hasta que la muchacha comenzó a notar que la carpa le quedaba chica, aseguraba que en aquel muladar nadie podía sentirse digno. Sus reclamos fueron creciendo al pulso de la inacción de su novio, por lo que, ya desilusionada, se dejó convencer por el primer embuste frondoso de cierto empresario de la capital. Desesperado, el payaso le prometió un mundo nuevo, otro cielo, en fin, hasta le juró que se volvería equilibrista y que no usaría red sólo por ella, pero ya era tarde, antes de que comenzara el espectáculo, encontró una escueta carta de despedida junto a los potes de maquillaje, justo debajo de la gran nariz roja.
Dicen que nunca estuvo más gracioso que esa noche, los niños se orinaron de la risa, pero el cocodrilo -que sabía toda la verdad-, al ver cómo los enanos apaleaban a Tatín contra un coche destartalado, no pudo contener las lágrimas.

(texto clonado del sitio "ficción súbita")

jueves, 21 de noviembre de 2013

Las Patronas solidarias recibirán distinción




La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) publicó el acuerdo por el que se otorga a Norma Romero Vásquez, la mujer que encabeza al grupo conocido como Las Patronas, el Premio Nacional de Derechos Humanos 2013.
El documento, difundido este jueves en el Diario Oficial de la Federación, destaca que el reconocimiento a Romero Vázquez –quien hace 18 años ofreció la primera bolsa de pan a un grupo de indocumentados que acababa de descender del tren llamado La Bestia– se debe a su destacada trayectoria en la promoción efectiva y defensa de los derechos humanos de las personas migrantes.
La ceremonia de entrega del Premio se realizará el día que determine el titular del Poder Ejecutivo Federal, en los términos que señala la ley, puntualiza el texto, y señala que también se dará una mención honorífica a Juan Manuel Estrada Juárez, por su dedicación en la defensa de los derechos humanos de las niñas y los niños.
Norma Romero es integrante del grupo de mujeres conocido con el nombre de Las Patronas, una agrupación dedicada a prestar apoyo y esperanza a los migrantes, la mayoría de ellos procedentes de Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua.
Se trata de “un grupo de mujeres campesinas que viven día a día el movimiento centroamericano a su paso en la comunidad de La Patrona, perteneciente a Amatlán de los Reyes, cerca de Córdoba, Veracruz. Defensoras de los Derechos Humanos y la libertad”, puntualizan en su cuenta de Twitter.
Luego de que la CNDH informara del reconocimiento, Las Patronas, a través de su cuenta de Twitter (@LasPatronas_dh), escribieron: “Agradecemos a todas y todos sus menciones y felicitaciones. Todos esto es por la resistencia de los #migrantes y su derecho a la vida. Abrazo”.


(comunicado reproducido del sitio "apro". Se anexa nota y video de este grupo humanitario que brinda apoyo a los sin papeles de centro y Sudamérica.)

http://misalivatodolocura.blogspot.mx/2011/02/las-patronas-del-sur.HTML

Vicente Quirarte (1954 )


A las tres de la tarde


A las tres de la tarde

de aquel trece de marzo,

la voz de mi hermano Ignacio en el teléfono:

"¿Puedes regresar?"

Y yo que quería contarle

del alba en California;

del cartel de la ballena jorobada

—cuarenta toneladas de energía

saltando en algún lugar de Alaska—;

del libro sobre la ballena spermacetti,

la Moby Dick que acometió al Pequod

y echó a pique los sueños

de su capitán alucinado;

del café que estrenaba las mañanas

con su campana oscura;

de las rubias empleadas de las tiendas

que en mi sed de comprar reconocían

las huellas del amor recién nacido.


¿Padre, hubieras querido que tu primer hijo

diera la mala nueva de que ya éramos menos?

En tus treinta minutos de agonía,

con el pie en el estribo de otro tren,

¿te acordaste de sus primeros pasos

cuando al pie de las sillas de montar

posaba como un pequeño Buda,

grave y solemne como los niños tristes?


"¿Puedes regresar?" Me dijo Ignacio.

Debajo de sus palabras se anunciaba

el valeroso miedo de ser débil,

la rabia por no soltar la brida del caballo.


Era, como en los Viernes Santos,

la hora en que llegó la quinta herida,

en aquel cuarto oscuro de Los Ángeles

donde Ignacio quería decirme, dijo, me decía

que a la tribu por ti capitaneada

la diezmaban de tajo,

que te ibas de plano, y nosotros contigo.

Y mientras yo pensaba que la vida

era para mi sed un mar pequeño,

te tirabas —sereno— de aquel puente

para dar comienzo a las preguntas.
 
 
(texto tomado del sitio "el placard")

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Rosario Castellanos, poeta

Distancia del amigo

En una tierra antigua de olivos y cipreses
ha fechado mi amigo su más reciente carta.
Lo imagina escribiendo, sentado en una roca
a la orilla del mar, tirando piedrecitas
sobre el lomo verduzco de las olas.
(Si estuviera en un parque tiraría
migas a los gorriones,
si en un estanque, Ledas a los cisnes.)
Lo imagino volviendo su rostro hacia el crepúsculo,
mordisqueando una brizna mientras piensa
que la vida es tan bella porque es corta.
(No es de los que invocan a la muerte.
Es de los que la hospedan, silenciosos,
en el sitio más hondo de su cuerpo.)
Se levanta después y camina despacio,
con las manos metidas en las bolsas
de un traje viejo y ancho.
Puede hervir a su lado la multitud. Mi amigo
está solo. Entre hombre embriagados
de dicha, entre mujeres ojerosas de duelo
lleva su soledad como una espada
desnuda y eficaz, radiante de amenazas.
Llega a su cuarto. Lo abre. Nadie espera.
Hay un olor oscuro,
pesado, de ventana estrangulada.
Igual que cuatro cirios metálicos relucen
las cuatro extremidades agudas de la cama.
Se ha desplomado en ella y una punta lo hiere.
¡Cómo sangra empapando las sábanas, tiñéndolas,
cómo se queda lívido y exangüe
mientras bajo su frente se incendian las almohadas!

La fecha de esta carta que estrujo es muy remota
-de un tiempo en que el tiempo no existía-
y la ciudad de que habla se reclina
más allá de los mapas.
Mi amigo, sin embargo, está cercano.
Podría yo tocarlo si pudiera
tocar mi corazón recóndito y sellado.


(texto tomado de Poesía no eres tú, obra poética, 1948-1971,editorial FCE, col. Letras Mexicanas, México, segunda reimpresión, 1985.)

martes, 19 de noviembre de 2013

Paulina Vinderman (1944 )

La superficie del verano

Hay un grillo bajo la tapa y raíces que cuelgan
en el corredor.
Hay restos de maíz, de arenales de río,
marzo pisa las calles y establece la duda
como triunfo sobre la mesa.
Es tiempo de terminar las historias
y ponerlas a secar (la vida está vestida
por nosotros desde temprano.)
Mi amiga dice: “El mundo es inconquistable”
mientras la colilla le quema los dedos y
ensombrece los ojos
“Pero le robé a un hombre el corazón”.
Qué hiciste con él, no digo, dice el viento,
qué hiciste con él.


(texto tomado del blog "emma gunst")

lunes, 18 de noviembre de 2013

Doris Lessing (1919/2013 )

Fable


When I look back I seem to remember singing.
Yet it was always silent in that long warm room.

Impenetrable , those walls , we thought,
Dark with ancient shields. The light
Shone on the head of a girl or young limbs
Spread carelessly. And the low voices
Rose in the silence and were lost as in water.

Yet, for all it was quiet and warm as a hand,
If one of us drew the curtains
A threaded rain blew carelessly outside.
Sometimes a wind crept, swaying the flames,
And set shadows crouching on the walls,
Or a wolf howled in the wide night outside,
And feeling our flesh chilled we drew together.

But for a while the dance went on -
That is how it seems to me now:
Slow forms moving calm through
Pools of light like gold net on the floor.
It might have gone on, dream-like, for ever.

But between one year and the next – a new wind blew ?
The rain rotted the walls at last ?
Wolves’ snouts came thrusting at the fallen beams ?

It is so long ago.
But sometimes I remember the curtained room
And hear the far-off youthful voices singing.


(texto tomado del blog "mitakuye oyasin")

domingo, 17 de noviembre de 2013

EL GABINETE

¿hay alguien en casa? pregunté
antes de entrar al gabinete cerrado.

no formulé de nuevo la pregunta,
sólo toqué con tres nudillos.

abrí la puerta y ahí estabas
sentado con las manos tintas.

quise despertarte, revisé
signos vitales en pulso, aorta, etc.

alcancé a ver tu eyaculación
que, dicen, se alcanza en el instante.

nada estaba escrito, nada era real,
todo era una negra idea por cierto.

entiendo que ensayaste el sangrado
lento, como la marea en cuarto menguante.

fue tu último intento en un sitio
público sin auxilio de ningún tipo.

sábado, 16 de noviembre de 2013

José Agosthino Baptista (1948 )

Despedida

Uma harpa envelhece.
Nada se ouve ao longo dos canais e os remadores
sonham junto às estátuas de treva.
A tua sombra está atrás da minha sombra e dança.
Tocas-me de tão longe, sobre a falésia, e não sei se
foi amor. ...
Certo rumor de cálices, uma súplica ao dealbar das
ruínas,
tudo se perdeu no solitário campo dos céus.
Uma estrela caía.
Esse fogo consumido queima ainda a lembrança do
sul, a sua extrema dor anoitecida.
Não vens jamais.
O teu rosto é a relva mutilada dos passos em que me
entristeço, a absoluta condenação.
Chove quando penso que um dia as tuas rosas floriam
no centro desta cidade.
Não quis, à volta dos lábios, a profanação do jasmim,
as tuas folhas de outubro.
Ocultarei, na agonia das casas, uma pena que esvoaça,
a nudez de quem sangra à vista das catedrais.
O meu peito abriga as tuas sementes, e morre.
Esta música é quase o vent.


(texto tomado del blog "citador.pt")

viernes, 15 de noviembre de 2013

Murió Kenia Cruz Paz, muxhe

Conocí a Kenia Cruz Paz en Juchitán de Zaragoza, un puerto otrora habitado por corsarios en el colorido estado de Oaxaca, México, en un viaje tan exótico y caliente que jamás podré olvidar. Junto a Diana Sacayán y el Che de los Gays, compartíamos el mismo hotel con esta escultural muxhe que tenía el cuerpo de una niña de 15 años, tan perfecto, con unas tetitas respingadas chiquitas y valerosas que no se bancaban estar tapadas durante mucho tiempo. Kenia nos dejó el sábado por la mañana, no tengo muchos datos salvo el escueto –discretísimo– mensaje de Amaranta: “Mi vida, tenía 37 años, murió en Tapachula, Chiapas, a lado de su familia. A su vida la vivió entre Juchitán y Ciudad de México. Desconozco las últimas fechas su estado anímico y emocional, mi vida”. Ella era altísima, simpática, valiente. Era tan súper model las 24 horas. Su voz era muy particular, femenina pero con un toque ronco y aniñado inconfundible. Kenia tenía los mejores maquillajes y su cuarto era el lugar de encuentro de las maricas antes de salir a la calle. Todxs sabíamos que Kenia iba a ser la futura reina de las Intrépidas Buscadoras del Peligro –un colectivo de muxhes que trabaja por la visibilidad trans en los convulsionados territorios mexicanos– y que iba a romper con la tradición tehuana. Sabíamos que ella se sentía mucho más cómoda en un vestido strapless que en un huipil. Kenia representaba esa lucha entre la tradición ancestral y la novedad occidental lavada y tacochada de lentejuelas. ¿Kenia había elegido políticamente ponerse del lado de ese imperio invisible? ¿Quién la iba a culpar?
Nacida y criada en el país de las telenovelas de Televisa, donde los vestuaristas y maquilladores trabajan a destiempo tratando de borrar lo indio de las gentes.
El año pasado fue elegida reina, las muxhes más antiguas la bendijeron y coronaron. Su amiga Amaranta Gómez Regalado la recuerda en Facebook con un vestido rojo impresionante y una corona gigantesca de cristal de roca que provocaría la envidia de todas las monarquías aburridas y conservas.
Encontré un video en el que Kenita se maquilla y yo le pregunto si sueña con casarse, y es tan difícil para ella explicarme que se conforma con ese lugar histórico de segundota, y yo insisto en preguntarle si se visualizó con un hombre en el altar. Sólo puedo imaginarme y pensar en una Kenia hermosa y libre. Y así será por siempre, aunque esta línea me haya costado una crítica de mi editora por tratarse de un “endiosamiento de la muerte y el martirio”. ¿Qué quiere? ¿Qué le mienta? Si es lo que siento hoy... aspirar a morir en nuestra ley; acabar rápido con todo antes de ver nuestra propia decadencia. La belleza y la juventud eran la ley de esta amiga efímera como una mariposa a quien recordaré siempre.


(semblanza tomada del sitio "soy", Página/12, Buenos Aires, de Juan Tauil.)

Cecilia Vicuña (? )

Mascarón de proa



Delfín de tendones estirados
te vi haciendo gimnasia
y soñé que el viento
me hinchaba la columna
vertebral.
Mascarón de proa
de un barco viajando
a toda velocidad.
Me tensas como un arco
y entra la flecha
disponiéndose a volar
en el punto máximo
de tensión.


Retrato físico

Tengo el cráneo en forma de avellana
y unas nalgas festivas a la orilla
de unos muslos cosquillosos de melón.
Tengo rodillas de heliotropo
y tobillos de piedra pómez
cuello de abedul africano
porque aparte de los dientes
no tengo nada blanco
ni la esclerótida de color indefinible.
Tengo veinte dedos
y no estoy muy segura
de poder conservarlos
siempre están a punto de caerse
aunque los quiero mucho.
Después me termino y lo demás
lo guardo a la orilla del mar.
No soy muy desvergonzada
a decir verdad
siempre que hay un hoyo
me caigo dentro
porque no soy precavida
ni sospechosa.



(textos tomados del sitio "letras.s5.com")

jueves, 14 de noviembre de 2013

Milo de Angelis (1951 )

Eras la última...


Eras la última
mujer de la vida, eras  la tormenta
y la quietud, el lugar
donde la luz está ensangrentada
y la sangre florece: pocos minutos,
pocos metros, siempre allí,
en el cemento que habla, en la ciudad
de los amantes, en el silencio
de los lavabos, el beso
ocurrió
y nosotros ya no hemos
querido salir.
Se muere así, en la entrada
de una escuela, en un círculo perfecto.


(texto tomado del sitio "letras.s5.com", traducción de Emilio Coco.)

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Cabrera Infante, íntimo

El libro más íntimo de Guillermo Cabrera Infante se puso a la venta este último miércoles en España, ocho años después de la muerte del autor de Tres tristes tigres, y estará en la Argentina en febrero. Es Mapa dibujado por un espía, lo publica Galaxia Gutenberg y estuvo oculto desde que el escritor lo guardó, en torno a 1970, cinco años después de ocurrir lo que él cuenta en este libro desgarrador. Aquí Cabrera Infante, que escribía sus crónicas de cine con el acrónimo G. Caín, describe minuciosamente los meses que pasó en La Habana mientras aún era consejero cultural de la embajada cubana en Bruselas.
Es un libro sencillo e impresionante; los que hayan leído la prosa veloz, expresiva, calurosa e incluso ruidosa, de su libro más famoso, Tres tristes tigres, se hallarán aquí con un Cabrera Infante melancólico y circunspecto, atravesado por una herida que le duró allá donde fue, en el exilio, hasta su muerte. Él le había dicho a su mujer, Miriam Gómez, que no tocara esos papeles que había escrito poco después de salir de La Habana con sus hijas. Y ella, años después de la muerte de su esposo, tomó el sobre en el que se guardaban esas páginas y se las dio al editor Toni Munné, que las leyó sobrecogido.
Miriam Gómez decidió que este libro inédito debía formar parte de las obras de su marido. Todo lo que escribió Cabrera Infante lo tiene a él como materia. Por tanto, esta larga confesión es parte indisociable de su literatura. Ella recuerda cómo escribía Guillermo en aquellos primeros meses gélidos de Londres.
Se quitaba el saco, los zapatos, los calcetines, la camisa, toda la ropa, incluso la ropa interior, y escribía frenéticamente, ante su asombro. Ella se decía: “¿Qué estará escribiendo este hombre?” Seguramente estaba haciendo este desnudo integral que luego no quiso que ella tocara.
No es un libro en el que aquel Cabrera Infante que nos acostumbró a los juegos de palabras y a la música como vértebras de sus historias se divierta describiendo. Hay algunas bromas, con sus amigos, a los que reencuentra, ironías sobre la banalidad, y la venalidad de Fidel Castro, capaz de sospechar de Bumedián, cuando éste derribó a Ben Bella en Argelia, porque durante su viaje a La Habana no dijo ni media palabra. Cabrera recuerda que el revolucionario argelino no entendía ni palabra de español.
Las visitas de Castro a la Unión de Escritores, así como las reuniones de los autores, su miedo al caballo, como llamaban al líder máximo, alcanzan el grado de lo esperpéntico. La humillación reiterada a Nicolás Guillén, el héroe poético de la revolución, forma parte de los perfiles más logrados, y más dramáticos del libro. Entre esos episodios en los que Castro es un adelantado de la arbitrariedad que luego copiaron otros dictadores latinoamericanos del momento presente, figura uno muy destacado, cuando encierra en un calabozo improvisado a un estrecho colaborador porque había llegado involuntariamente tarde a una cita.
Desde que se inicia Mapa dibujado por un espía, Cabrera Infante se propuso narrar una a una, casi cronológicamente y con un increíble lujo de detalles, todo lo que ocurrió desde que recibió en Bruselas la noticia de la muerte de su madre, Zoila Infante, hasta el momento en que se despide para siempre de La Habana. Lo que sucedió en medio fue un cúmulo de humillaciones que le despertaron a él al conocimiento de la deriva cubana hacia el autoritarismo burocrático y brutal, que lo tuvo a él como rehén. A él y a tantos. Como recibió ese impacto en primera persona, y en ese proceso participaron quienes habían sido amigos suyos, el trauma significó para él un trayecto infernal que sólo podía disolverse, y se disolvió, con la marcha. Y con la escritura. Es, por supuesto, el escritor de La Habana para un infante difunto y también de Tres tristes tigres, pero es en este libro el autor humano, el más rabiosamente humano que uno pueda imaginar en aquel hombre transido de cine y literatura, o de cine o sardina, como reza uno de sus más afortunados títulos.
Como había hecho en La Habana para un infante difunto, Cabrera Infante se sirvió de su memoria infinita; los detalles más nimios, como la composición de las comidas o los horarios de sus encuentros, se alternan en este libro obsesivamente minucioso con los grandes hechos que perturbaron allí su vida y luego su propia experiencia de la vida. Aquella Cuba que él había contribuido a generar, en tiempos revolucionarios, había decidido usurpar la idea misma de la revolución y ya no era, en 1965, ni la sombra de lo que él y sus amigos habían soñado.
Además, sus amigos ya eran otras personas; poco a poco aquel sueño que hubo una vez se convirtió en una pesadilla cuya estratagema era la de aburrirlo atemorizándolo. Estaba ya en su apogeo la política de delación y de denuncia, y él vivía en medio de la tormenta perfecta que el régimen de Castro había organizado para prevenir a los disidentes; en nombre de la revolución, disidente podía serlo cualquiera, siempre que alguien lo hubiera señalado.
Ese es el corazón del libro, la explicación de cómo se había ido inclinando Cuba hacia el infierno imprevisible que luego se haría famoso merced al caso Padilla; pero Cabrera Infante vivió estos episodios algún tiempo antes y nunca había publicado con tanto pormenor todo lo que está escrito en este libro hasta ahora inédito. Ese pormenor tan obsesivo y tan preciso le da al libro el tono de un exorcismo, como si desnudándose ante la máquina de escribir pudiera sacarse de dentro los múltiples y tremendos demonios que se quedaron en su interior en aquel deplorable periplo.
En ese relato minucioso que es este mapa, Cabrera Infante no aparece sólo enamorado o perseguido, triste o melancólico; es también un ser humano que padece el estado calamitoso de su cuerpo, y lo contempla y lo narra como si estuviera hablando de otro, sin condescendencia, con crueldad incluso; su relato de la infección que padece en un muslo es uno de los elementos narrativos más descarnados de su narración.
Para los lectores de la obra de Cabrera Infante (que viene publicando completa la citada editorial Galaxia Gutenberg) este es un testimonio escalofriante y además imprescindible. En primer lugar, explica la pavorosa experiencia de un ciudadano al que poco a poco la revolución cubana va dejando sin identidad y sin derechos y por tanto, explica la procedencia de la rabia melancólica del escritor hacia aquel período al que se refiere y que en definitiva tiñe la historia del castrismo. Y es imprescindible porque pone en perspectiva aquel famoso Tres tristes tigres; completa su obra, en realidad, nos muestra ya de cuerpo entero al autor de Cuerpos divinos.
Cuando Tres tristes tigres ganó el premio Biblioteca Breve de Carlos Barral, Guillermo Cabrera Infante aún era diplomático cubano. El libro, en un principio se iba a llamar Vista del amanecer en el trópico. Después recibió el nombre con el que se hizo tan notorio.
Ya no había que celebrar el amanecer que un día pareció que se despejaba en el trópico. Ya Cuba era, para el escritor, para tanta gente con quienes el se relacionó durante ese periodo, el triste infierno que va creciendo en Mapa dibujado por un espía, esta despedida que Cabrera Infante hizo de la tierra cuya presencia se le quedó completamente pegada a la piel del alma.


(reseña de Juan Cruz tomada del sitio "revista ñ", Clarín.)

martes, 12 de noviembre de 2013

Cabrera Infante y la era del hielo

Cuando Guillermo Cabrera Infante (1929–2005) publicó Un oficio del siglo XX hace 48 años, nunca imaginó que ese sería el último libro de su autoría que se editaría en Cuba. Dos años después, en 1965, después de ser detenido 4 meses por el servicio de inteligencia partió al exilio y más tarde rechazó participar de una colección de emigrados del Ministerio de Cultura de Cuba.
En otro gesto de apertura y distensión de La Habana, el miércoles se presentará un ensayo sobre la obra del escritor y Premio Cervantes 2007. La oficial Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) anunció la publicación de Sobre los pasos del cronista: el quehacer intelectual de Guillermo Cabrera Infante en Cuba hasta 1965.
Sus autores son los jóvenes investigadores Elizabeth Mirabal y Carlos Velazco, que en 2009 ganaron con el mismo texto el Premio de Ensayo de la Uneac. “Es una buena noticia, porque (la de Cabrera Infante) no es una ausencia cualquiera, sino la de un autor fundamental, que siempre nos llega con algo de misterio y por el relato de otros”, celebró Velazco, de 25 años, en declaraciones a la agencia Efe. Para el autor, se trata además de un libro “muy sincero” que “pone a dialogar” las distintas versiones que dan los entrevistados sobre los acontecimientos polémicos que protagonizó en Cuba el autor de Tres tristes tigres, desde su condición de consejero del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica, pasando por el de cronista acompañante de Fidel Castro en sus viajes internacionales o en los debates internos del diario “Lunes de la Revolución”, donde trabajaba.
En los últimos años sólo se publicó alguna bibliografía menor en revistas cubanas. La noticia de su muerte en Londres fue informada en la isla por una revista cultural que lamentó la “obsesión fanática” del escritor contra la Revolución. El año pasado se editaron en España las memorias póstumas del autor, Cuerpos divinos.


(nota publicada el 15 agosto del 2011 en el sitio "revista ñ", Clarín.)

lunes, 11 de noviembre de 2013

Muere Guillermo Tovar y de Teresa

La noticia del fallecimiento inesperado del cronista de la Ciudad de México, Guillermo Tovar y de Teresa, tocó darla a su hermano Rafael, presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), y conmocionó de inmediato todos los ámbitos de la cultura mexicana por cuanto consiguió ser un hombre múltiple que, desde los 12 años, como asesor de la Presidencia de la República, asombró por su memoria y hambre de saber.
Poco después de las 17:00 horas, el Twitter de Rafael Tovar y de Teresa ensombreció el domingo, y la noticia trascenderá sin duda las fronteras del país, pues los alcances del historiador en el terreno del barroco novohispano eran del conocimiento no sólo del mundo en lengua española.
“Con dolor fraternal comparto con toda mi familia el fallecimiento de mi hermano Guillermo Tovar, cronista de la Ciudad de México. Descanse en paz”.
Tres horas más tarde, a través de un comunicado del Consejo, se supo que la muerte sorpresiva fue resultado de una “hemorragia interna”. Al parecer por una caída accidental a la que en un principio no dio importancia, ocurrida en su casona restaurada por él en la calle de Valladolid, colonia Roma-Condesa, hace unos días.
Defensor del patrimonio monumental e histórico de México como pocos, autodidacta que prefirió las conversaciones matutinas con su abuelo en lugar de ir a la escuela, Guillermo Tovar, nacido el 26 de agosto de 1956, levantó su voz con fuerza y valentía cada vez que se atentaba contra la Ciudad de México. De ahí que fuera designado muy joven su cronista, sucesor de Artemio del Valle Arizpe, Luis González Obregón, Salvador Novo y José Luis Martínez.
Al asumir el cargo, sin embargo, dijo que éste no podía recaer en un solo hombre, y que la crónica de la inmensa urbe la hacían diariamente los periodistas y escritores. De ahí que fundara el Consejo de la Crónica de la Ciudad de México.
Autor del imprescindible estudio en dos volúmenes La Ciudad de los Palacios: Crónica de un patrimonio perdido (1990), Tovar dejó obras de primer nivel como La Ciudad de México y la Utopía en el siglo XVI (1978), su investigación exhaustiva Bibliografía novohispana de arte (1988), El arte de los Lagarto, iluminadores novohispanos de los siglos XVI y XVII (1988), su deslumbrante México barroco (1989), Escultores mestizos del barroco mexicano (1981), y El Pegaso o el mundo barroco novohispano en el siglo XX (1993), entre otros.
En 1991 reunió en la ciudad de Querétaro a los más importantes investigadores del barroco en el mundo. Y para el quinto centenario del Encuentro de Dos Mundos pasó un año en Sevilla, España, consultando los Archivos de Indias. A partir de entonces comenzó a escribir una historia de México que no alcanzó a publicar.
Desde adolescente era un asiduo visitante de archivos y bibliotecas. Los cuidadores del Archivo General de Notarías, medio en serio y en broma, decían que lo cuidaban para que no manchara los documentos antiguos con sus paletas. Se convirtió así en un paleógrafo profesional. Desde 1967 fue invitado a trabajar en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
A mediados de los 90 hizo una airada defensa de los coleccionistas privados ante las trabas terribles del instituto para poseerlas, al grado de denunciar persecución a algunos de ellos.
Brilló por su memoria inconmensurable y no había nada que no supiera del arte colonial, al que odiaba llamar “religioso”. Su laicismo era producto de sus lecturas tempranas de los exponentes del liberalismo del siglo XIX. Los mejores investigadores novohispanos y cronistas locales de las principales ciudades país lo conocían y respetaban, y era un experto en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México. Resultó histórico que mientras estaba dando una conferencia sobre la necesidad de su rescate, en su propio interior, cuando una tormenta empezó a filtrar el agua de las bóvedas. Ahí nació el proyecto de recuperación del edificio, que estuvo a cargo del arquitecto y restaurador Sergio Saldívar, a quien apenas hace un par de semanas acababa de felicitar por sus contundentes argumentaciones a la revista Proceso por la intervención fallida a la escultura de El Caballito. Estaba atento siempre al acontecer cotidiano del país y tenía una relación permanente con la prensa, actitud vital y crítica que redundó en beneficio de la difusión patrimonial.


(necrológica de Armando Ponce en el sitio "proceso".)

Craig Czury (1951 )

n° 05466
 
 
 
escribí un poema con la lengua
sobre el vientre de tu amante
luego grabalo en tu contestador telefónico
 
 
(texto tomado del blog "alpialdelapalabra", versión de Esteban Moore.)

domingo, 10 de noviembre de 2013

MECÁNICA POPULAR

Quizá no es necesario hacerle
biombo con la palma al cerillo
que encenderá tu tabaco.

Puede que sea inoportuno
cuando estás resguardado
de ventiscas, de tornados, de iras.

Quizá las duelas del cuerpo
no rechinen en invierno,
ni las puertas, bisagras ni pestillos.

Bastará una dosis de aceite
para que corran silenciosas
y a tu gusto.

Abre el cuaderno de Mecánica Popular
y busca en el índice "Mantenimiento
y reparaciones sencillas".

Ahí, en la última página,
en letras pequeñas hallarás
las indicaciones precisas.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Bruce Weigl (1949 )

Canto del napalm


Después de la tormenta, después de que la lluvia acallara su golpeteo,

nos paramos en la puerta observando a los caballos

cruzar a paso lento y desganadamente la pastura en la colina.

Los miramos a través del mosquitero de la puerta,

nuestra visión alterada por la distancia

entonces pensé que había visto nubecitas de niebla

surgiendo alrededor de sus cascos,

cuando palidecieron

como perfiles recortados en el horizonte

alejándose de nosotros.

Los pastos no fueron nunca tan azules, tan

escarlatas; más allá de la pastura

los árboles mezclaron sus voces raspadas dentro del viento, las ramas

se cruzaron unas a otras en el firmamento como alambre de púas

pero vos dijiste que eran solamente ramas.


Muy bien. La tormenta detuvo sus golpes.

Estoy intentando decir esto de un modo directo: por una vez

yo estaba por completo en mis cabales para hacer una pausa y respirar

más allá de mis planes salvajes y después de la dura lluvia

le di mi espalda a los viejos maleficios. Finalmente

pude creer que se habían alejado de mi…


Sin embargo las ramas todavía son alambres

y los truenos el estruendo de la artillería,

ha pasado el tiempo y cuando cierro mis ojos

aún veo a la niña huyendo a la carrera de su aldea, el napalm

adherido a su vestido como jalea,

sus manos extendidas hacia nadie

que frente a ella aguarda en olas de ardiente calor.


Entonces para seguir viviendo,

para poder permanecer aquí a tu lado,

trato de imaginar que ella corre por el camino

y que en su interior se agitan alas hasta que se eleva

sobre la selva maloliente y su dolor

se alivia, y también el tuyo, y el mío.


Pero, la mentira da media vuelta, regresa.

La mentira funciona solamente durante

/el tiempo en que se demora en hablar

y la niña corre tan lejos

como se lo permite el napalm

hasta que sus tendones en llamas

y los crepitantes músculos se tensan

en esa su posición final.


Quemar cuerpos a la perfección, imaginatelo. Nada

podrá cambiar eso; ella arde detrás de mis ojos

y ni tu buen amor, ni el aire barrido por la lluvia,

ni el selvático verde de la pastura

extendiéndose frente a nosotros, podrán negarlo.
 
 
(texto tomado del blog "alpialdelapalabra", versión de esteban moore.)



 

viernes, 8 de noviembre de 2013

Mascha Kaléko (1907/1975 )

Melancolía del otoño

A mí no se me marchitan los jardines.
No los tengo.
Ni tampoco una casa donde los vientos giman.
El nubarrón más negro no me daña,
pues rara vez miro ya al cielo.
Ya no pretendo estrellas áureas.
Me conformo con una lamparita.
No me engaña la dicha,
ni desengaña una espera.
No me duele el otoño,
a mí no se me marchitan los jardines.


(texto tomado del sitio "otra iglesia es imposible")


jueves, 7 de noviembre de 2013

Distinción a Riodoce

El organismo internacional Poetas, Ensayistas y Novelistas resolvió otorgar el Premio PEN a la Excelencia Periodística al semanario Ríodoce, que se edita en Culiacán, Sinaloa.
“Le hemos otorgado a Ríodoce el Premio PEN por Excelencia Periodística en esta edición especial de nuestros premios dedicados al periodismo en nuestro país”, anunció Aline Davidoff, presidenta de este organismo en México, a los directivos de esta publicación sinaloense.
En 2011, Ríodoce recibió el Premio Maria Moors Cabot que otorga cada año la Universidad de Columbia de Nueva York a lo más destacado del ejercicio periodístico en el continente americano.
El semanario tiene alrededor de una década de vida y actualmente circula en los 18 municipios de Sinaloa.
La premiación se llevará a cabo el próximo jueves 21 en el Museo de San Carlos de esta ciudad.


(Entre los columnistas de este medio informativo, destaca la pluma del escritor Federico Campbell, nota parcialmente tomada del sitio "apro".)

Juan Rodolfo Wilcock (1919/1978 )

Aprovechemos que hay una fuente

Aprovechemos que hay una fuente,
y el silencio y la noche y las rocas negras
y la orilla que es negra sobre el cielo negro
con pocas estrellas porque es una noche oscura
y los árboles se sacuden en el viento,
piensa que hacen eso toda la noche,
sería extraño que tú estuvieras aquí
para escuchar el rumor de una fuente
en la oscuridad majestuosa de la montaña,
ni en sueños vendrías aquí arriba,
si no hubiese espantando un halcón
pensaría que ni siquiera yo estoy aquí,
no obstante, no obstante, aun si no estás,
y ni siquiera yo sé si estoy,
por cierto querría que estuviésemos aquí
y que tu mundo se uniese al mío
por el único punto en que se tocan,
aprovechando que hay una fuente
y el silencio y la noche y las rocas negras
y la orilla que es negra sobre el cielo negro.


(texto tomado del sitio "otra iglesia es imposible", versión de Jorge  Aulicino.)

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Anónimo

Un poema carcelario

Queréis saber por qué estoy
en esta cárcel metido,
tratado como un bandido
que no piensa ser ni soy?
Pues, porque me condenó
a este infierno donde estoy
la fortuna torpe y vana,
mientras que si cambia hoy
más bien pudiera mañana
llegar a ser lo que soy....

Si es ley la fatalidad
que a delinquir nos obliga,
¿pues por qué la ley castiga
con saña a la humanidad?
¿Y por qué la fatalidad
conduce mi paso infiel
hasta este sepulcro incierto
donde me encuentro cautivo
haciéndome un vivo muerto,
o más bien un muerto vivo?

¡Muerte, palabra temida
que a los dichosos aterra,
pero palabra que encierra
más dulzura que la vida!
¿Y debiera yo morir? No.
Mas si no puedo vivir
como viven los demás,
aumentaré en uno más
la lista de los que gimen.
Mas sepan los que me oprimen


que solo la vida arrostro
para escupir en su rostro
las miserias y los crímenes.
¡Madre, por qué entre tus brazos
no me ahogaste al nacer?
¿por qué me hiciste crecer
y no me hiciste morir?
Tú debiste consentir
trocarte en mi infanticida
pues me hubieras dado vida
no dejándome vivir.


(texto cedido por el sitio "portal de poesía" de Francisco Álvarez Velasco.) 

martes, 5 de noviembre de 2013

A. E. Quintero (1969 )

El hombre me coloca...

El hombre me coloca
la capucha, y pregunta
cómo quiero que me corte el cabello.

Yo pienso en la época en la que un corte
me hacía diferente,
más guapo, más delgado, irresistible.
A unos minutos de sembrar rosas en la luna.

Recuerdo la salida del colegio.
La cantidad de gente
con la que me detuve a beber una coca cola.
Las frases que fueron nubes, que fueron pájaros.
Los ojos que no descansaban.
Los brazos hartos,
los labios llenos.
El amor que era una lista de árboles incendiados.
Y el incendio que no llegaba
a detener la edad de nadie.

Cuando un corte de pelo
eran varios cuerpos desnudos
espiando la mañana.


(texto tomado del suplemento "confabulario", 3 nov. 2013.)

lunes, 4 de noviembre de 2013

Jüri Talvet

¿Sabes atisbar a través de las cortinas?                                                         

A mediodía, tras espesos cortinajes nocturnos,
la ciudad vela sus sueños.
La playa es un mercado de carne desnuda audazmente
ostentosa, espuma en una patena de olas que esparce
en los labios el acerbo sabor
de una casa húmeda y marchita.

Ningún sol que requeme la piel
podrá explicar el fuego negro,
el relámpago verde
que la ciudad guarda en la celosía
de sus pestañas,
ni la muerte, ante cuya furtiva llegada
la ciudad se sacude el sueño de la siesta
y con mano avezada
corre las cortinas.



(texto tomado del sitio "otra iglesia es imposible", traducciòn del autor y Albert Lázaro-Tinaut.)

domingo, 3 de noviembre de 2013

Lou Reed, sus ojos y boca

En pleno auge del hippismo, las flores coloridas y las ropas brillantes, Lou vestía siempre de negro. Siempre; y cuando no, se lo veía travestido. Hermoso. Así, patrocinado por Andy Warhol –la madrina del arte pop– y en compañía de otros inadaptados de entonces, a mediados de los ’60 fundó la Velvet Underground: un sensual experimento musical de corta duración, pero de enorme influencia para la posteridad rockera y la sensibilidad poética que la música venía pidiendo a gritos. La banda tomó su nombre del homónimo libro del autor norteamericano Michael Leigh, que investigaba la cultura del sadomasoquismo, la prostitución, el travestismo, la homosexualidad y los clubes sexuales clandestinos en los Estados Unidos de la época. A partir de su estadía en la Velvet, Lou quedó marcado por las inquietudes y las curiosidades propias de esos ámbitos desconocidos para la mayoría, que de inmediato supo adoptar como su hogar preferido, y que fueron retratados en obras maestras como “I’m Waiting for the Man” y “Heroin”, emotivos cantos a la muerte por sobredosis y a los dealers que le proveían las sustancias capaces de provocarla en cualquier momento.
Con la Velvet duró poco, pero sembró mucho, y una vez que la banda se disolvió entre las bebidas y los látigos que Warhol les sumaba a sus conciertos, en 1972, Lou se lanzó a grabar como solista; el primer disco a nadie le importó demasiado, pero con la intención de alejarse por un tiempo del rock experimental y las ropas oscuras, ese mismo año grabó un segundo disco, el andrógino Transformer, con el cual se sumergió de lleno en el glam-rock (un eufemismo para el rock orgulloso de ser marica y embadurnado de brillantina). Aliado a la –por entonces– superestrella glam David Bowie como productor y corista, Transformer fue un homenaje a los ambientes que frecuentaba seguido y a los beautiful losers que en ellos vivían; a sus vicios y excesos, cuyo éxtasis pleno se vio reflejado en su canción más popular, “Walk on the Wild Side”: un canto biográfico a las travestis, transformistas, marginadxs, artistas, pornostars y “superstars” mundialmente desconocidxs que brillaban sin pausa en aquella radiante Fábrica de arte popular que regenteaba Andy Warhol.
La sensibilidad poética y musical de Lou se esparció por todos los rincones de los submundos olvidados del planeta, marcando por siempre a cada uno de sus oyentes, inmediatamente convertidos en sus devotos. Sin ir más lejos yo, como uno de ellos, me refugié durante varios años en un casete de sus Grandes éxitos, que ofició como la perfecta banda de sonido del divorcio de mis viejos, como un antídoto de 10 canciones pensadas para musicalizar las situaciones más indeseables de la vida ordinaria.
Habrá que ver cómo adaptarse a la idea de un mundo en el cual ya no habrá nuevas canciones de Lou Reed, en el que ya no existe la esperanza de aguardarlo a la salida de un concierto para agradecerle personalmente por toda esa poética emancipadora de la desesperación cotidiana universal.


(cálida despedida de LR, por Alejandro Dramis, robada del sitio "soy", Clarín.)

sábado, 2 de noviembre de 2013

Hugo Mujica (1942 )

Hasta el final
Hay perros
que mueren de la muerte de su amo
cuerpos que no hacen el amor,
hacen el miedo
que no se agitan,
                     tiemblan.
Y hay hombres
en los que muere dios
como una gota de lacre
sobre el pecho
          de un torso de mármol,
son los que lloran cuando creen
estar hablando,
o gritan soñando, pero al alba
olvidan el grito
con que encendieron la noche.
Hay hombres en los que gime dios
por no encontrar un hombre
                   donde morir de carne, 
pero no llora como quien lo hace
solo,
llora como quien llora abrazado a un niño.
(texto tomado de la red)

viernes, 1 de noviembre de 2013

Luis Marré (1929/2013 )

El culpable


Sobresaltado sueño
el sueño del culpable. Sueña
a su abuelo volteando un niño
frente a un muro, y despierta
al punto que el abuelo airado
abre la mano.
El culpable sueña a su padre
niño aún, inocente…
La luz va a él para herirle, para
cegarle, tropieza con ella
como con un cuchillo con el rostro
de la Ira.
El culpable recuerda a Isaac,
a Isaac, inocente cuello,
y el cuchillo de Abraham
devolviendo el rostro del ángel
de Dios.
Confúndese el culpable, no
siente el abrazo de la zarza
al muro resonante de su cuerpo,
su hijo llora,
olvida que la sangre es inocente.


(texto tomado del sitio "la esquina de lilith")

RB, escritura interminable

Bolaño y Tolstoi

Retengo, me retienen imágenes que iluminan su obra. El vuelo vil de los halcones por los claustros, el sótano de Nocturno de Chile. El viaje en automóvil a través de la noche, el siniestro diálogo de los agentes en Llamadas telefónicas. La escritura del aeroplano, tan bella como atroz, en el cielo de Estrella distante. La detestable poeta argentina con que se inicia La literatura nazi en América, la habitación de Poe que ella se afana en reproducir. El hospital oblicuo y vallejiano de Monsieur Pain, su sala de cine en blanco y negro. La apoteosis vacía, la llegada al desierto en Los detectives salvajes. ¿A qué desierto irán a parar los escritores que se marchan dejando un libro inconcluso? Cierto día, Bolaño me habló por teléfono de un novelón de mil páginas en el cual llevaba tiempo trabajando. Un libro, explicó angustiado, «tan largo como Las mil y una noches». Se me ocurrió sugerirle que lo terminase en la página 1001, cosa que por supuesto no hizo. En un momento de la conversación, Bolaño dijo que quizá debería abandonar esa novela. Desconociendo su verdadero estado de salud, le pregunté por qué. Su única respuesta fue: «Porque no soy Tolstói».

(nota calcada del blog "microrréplicas")