jueves, 31 de octubre de 2013

Diane di Prima (1934 )

Letanía


"He sido un gato negro en una silla de plata
He sido un puño enroscado en un guante"

He sido una uña sobre tu piel
He sido una astilla de oro en el cráneo
He colgado y caído de los árboles
He bajado poco a poco del hombro más fuerte.

He bailado la más intensa de las danzas
He copiado lo blando en el mármol
He destilado fuego y sembrado las gotas brillantes
Estoy parada en un rocío de malezas

¿Sudás?¿Te tortura el cerebro?
Soy el tapón de cera de tu oído
La música que no podés oír
La canción que no recordás

He sido la almohada bajo tu cabeza
Soy un volcán frío en la nieve
Soy la espada de oro en el mar
Bebo tu exhalación en la orilla de los sueños
donde despertás, moviéndote y luchando

Soy el acantilado donde no tenés que pararte
la montaña donde no podés habitar

Soy la locura en los ojos de tus hijos
He sido una torre de porcelana
y una torre negra también
He sido una tumba los últimos mil años
Y de ese cementerio, me levanto, como la luna llena.



(texto tomado del blog "el placard", versión de Sandra Toro.)

miércoles, 30 de octubre de 2013

Efraín Huerta (1914/1982 )

Breve canto

Vendrás como un silencio
nacido de mi cuerpo,
hijo mío de suspiros
y lágrimas corriendo.
Vendrás como sollozos,
temblando, deletreando
el rumor de mi sangre
fugitiva de rosas.
Vendrás,
estoy queriéndolo,
rodando suavemente
como ruedan los astros
sobre la seda o cielo.


(texto tomado de Poesía 1935-1968, edición JM-SEP, col. Segunda Serie, no. 54, Lecturas Mexicanas, México, 1986.)

martes, 29 de octubre de 2013

Nuno Júdice, poeta



Metafísica

 Frente a la taza de café, enciende
un cigarro. No quiere saber de inspiración,
de versos, de tal vez, de rumbos vagos
como la dirección de los ríos. Es probable
que el tiempo no lo asuste, que la muerte
no sea para él, más que una
idea sin realidad visible: que
los ojos no dejen translucir algo
de una vida abstracta que coincida
con el alma. A veces piensa en responder
las interrogantes que se le plantean. Pero
posterga ese instante. Prefiere mantener
la silenciosa obstinación del presente,
como si durara, y el café
no se hubiera enfriado en la taza.


(texto tomado del blog "el azul de los lápices, traducción de Nidia Hernández.)

lunes, 28 de octubre de 2013

Alicia Salinas (1976 )

Ama de casa

Cocer la masa, excusa

para golpearla antes, retorcerla

como al cuello de la gallina sacrificada,

a la trenza de una hija pequeña.


Cocer la masa, epílogo

de mazazos que derraman harina

en toda la alacena. Marcas dejan,

como las caricias del hombre de la casa.


Cocerla y ver su forma

henchiéndose caliente, torturada

por perder su condición de cosa cruda.


Por la tarde, servirla en un plato con flores

pintadas en la losa blanca. El té

hirviente sobre el mantel de lino.


Y que admiren mis serenos modos

de revolver

con la cuchara el azúcar.
 
 
(texto tomado del sitio "al pial de la palabra")

domingo, 27 de octubre de 2013

LA LIBRETA

Salí a la calle con mi libreta
bajo el brazo, la roja,
una de renglones como carreteras.
Ahí, antes de oscurecer, metí
las primeras gotas de lluvia.
Ahí cupieron también parejas
con paraguas, impermeables, diarios
e individuos sin sombrero.
Cuando ya casi no cabía nadie
se abrieron campo los últimos:
una pareja que pedía monedas con acordeón,
acomodados bajo un alero.
Cuando hube de cerrarla entré
al local de mesas y luces mercuriales
con una hamburguesa caliente. Compré
agua de manzana.
Al lado del asiento puse el cuaderno,
los lápices y la gorra de lona
hecha en Taiwán.

Frente a mí desfilaban aspirantes
que llegaron tarde a los apuntes,
deletreaban el sabor de mi merienda
y la botella de gaseosa.
Me veían y no lo creían:
de un momento a otro me regresaría
al hotel sin llevarlos en el cuaderno.

Afuera, el tumulto del agua era
una llovizna pertinaz.

sábado, 26 de octubre de 2013

Archibald MacLeish (1892/1982 )

 

El fin del mundo
 

Inesperadamente, mientras Vasserot

el prestidigitador sin brazos encendía

un fósforo entre los dedos del pie,

y Ralph el león, al redoble de los tambores,

ocupaba sus colmillos en el cuello de madame Sossman

y Teeny estaba a punto de toser

al ritmo de un vals meciendo a Jocko del pulgar:

inesperadamente, el techo de la carpa se voló.

Y allí, allí en lo alto, allí, colgado

sobre miles de rostros blancos, sobre miles de ojos

deslumbrados, allí en la oscuridad sin estrellas,

suspendido, revoloteando, allí, cruzando

con vastas alas el cielo anulado,

allí en la negrura repentina, el paño mortuorio

de nada, nada, nada en absoluto.



(texto tomado del blog "al pial de la palabra", versión de Esteban Moore.)

viernes, 25 de octubre de 2013

Carol Ann Duffy (1955 )

Amigas

derivado de Verlaine
para John Griffith

Aquella calurosa noche de Septiembre, dormimos en una cama
pequeña, desnudas, y en nuestros frágiles cuerpos el sudor
se enfrió y se renovó. Extendí los brazos
y tú, las manos en mis pechos, me besaste. Noche de ámbar.

Nuestros camisones estaban en el piso donde te arrodillaste
y te volviste feroz, apretaste tu cabeza contra mi vientre
y tu boca contra el oro rojo, las sombras rosas. Salvo
que no lo vi así en ese instante sino que arqueé

la espalda y exprimí agua del aire denso
con los puños. Recuerdo también que escuché, clara
pero distante, una sirena unas calles más allá -di

da di da di da- que se mezcló con mis propios
gritos absurdos, así que alcé la vista, aun entonces,
para ver mis dedos contándose solos, bailando.

 (texto tomado del blog "otra iglesia es imposible", traducción de Carlos López Beltrán y Pedro Serrano.)

jueves, 24 de octubre de 2013

José Hierro (1922/2002 )



 Es cosa de libélulas...

Es cosa de libélulas,
de caballitos del diablo; aletean eléctricos,
vibran como cuerdas de una guitarra
que alguien acaba de pulsar;
zigzaguean como relámpagos,
rubrican la mañana azul.

  Cosa también de cazadores de libélulas:
nos dejan en los dedos un grumillo de muerte,
un residuo viscoso, una turbiedad amarilla.

A veces se realiza el milagro:
el cazador cobra su pieza intacta y viva.
Comienza entonces la tarea primorosa del entomólogo:
le clava un alfiler para que muera poco a poco
a fin de que conserve intacta su belleza,
su perfección, su apariencia de vida
(porque de eso se trata).
Es cosa de entomólogos, es cosa de poetas,
maquilladores y embalsamadores de cadáveres.

Es cosa de gusanos de seda:
segrega tenues hilos de oro
con los que van edificando
su alcázar, cárcel, túmulo,
su oscuridad definitiva;
se desangran en oro, resignados
a no ver desde fuera nunca jamás su obra concluida.

(texto tomado del blog "el azul de los lápices")

miércoles, 23 de octubre de 2013

Gastón Baquero (1914/1997 )



Epitafio para María Kodama

 

Me gusta que se llame
María Kodama
el invento póstumo de
Jorge Luis Borges.

María Kodama es
el nombre borgiano de la esposa
del Impertinente Maestro de Ceremonias
Kiro Kotsuké No-Suke,
llamado también Ochi Kotsuké No-Suki,
que era a su vez la verdadera
Madame Pechogris, novia
favorita de mi temido amigo
Yukio Mishima.
Mishima fue, como todos saben,
el pseudónimo oriental de
Jorge Luis Borges.

Jorge Luis Borges,
el jardinero japonés que un día,
desesperado de soledad,
engendró a María Kodama
 
 
(texto tomado del blog "alpialdelapalabra")

martes, 22 de octubre de 2013

Lemebel, el folletón rosa



Nada, ningún libro de Pedro Lemebel puede ser hallado en La Laguna. Tuve que esperar un año para que algún amigo cercano viajara a Chile y me trajera un libro más de aquel autor insólito en las letras latinoamericanas. El amigo cercano fue mi alumno Diego Iván Pérez, quien a finales de noviembre estuvo en Santiago y allí detectó el encargo que le hice: Tengo miedo torero, la primera novela del cronista Lemebel.
Supe de este autor gracias a Juan Pablo Neyret, quien no sólo me lo mencionó insistentes veces en nuestras conversaciones argentinas, sino que una y otra vez dejaba caer el apellido “Lemebel” en nuestra charla emílica. Tanta y tan profunda es la admiración de Neyret por el chileno que hasta a propuesta mía le publicamos un ensayo sobre el tema en Acequias, revista de la UIA Laguna. Neyret, lo cito abreviadamente, dice allí de este escritor gay que es “uno de los mejores prosistas contemporáneos de la lengua castellana. Lengua que él le saca al idioma, lengua que retuerce y que menea obsceno desde su condición de roto, marica, izquierdista, antipinochetista...”. Todo eso, las charlas y el ensayo, me obligaron a encender la linterna para buscar lo que fuera de Lemebel. En mayo encontré Loco afán. Crónicas de sidario, volumen publicado por Anagrama. No pensaba que los elogios fueran para tanto, pero mi primera reacción resultó similar a la que puede tener un adolescente cuando le compran la motocicleta de sus sueños: me invadió la alegría de recorrer las pistas de la literatura en un par de llantas nuevas, en una prosa que fluía barroca, desenfadada y al alimón comprometida, hiriente y tierna a la vez, cínica y grave en todo renglón. Entendí así, de golpe, el merecido éxito de Lemebel, su gran cauda de lectores, el nervio electrizante de su palabra.
Cierto: leí sus crónicas y me dejaron hundido en la fascinación, pero yo esperaba la novela. Así, varios meses luego, Tengo mido torero me cayó en las palmas y la insumí de tres fumadas, casi ajeno al respiro y al alimento. ¿Y qué hechiza de Lemebel en Tengo miedo torero? La respuesta es tan simple como vaga: todo, hasta sus muy humanas imperfecciones. El chileno encontró en este relato el tono perfecto para narrar la emotiva historia de la Loca del Frente, un joto que, como dice la contratapa, “sin saber sabiendo” ayuda en 1986 a una escuadra de guerrilleros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Fue tal el impacto que me causó el ingreso al libro que durante las primeras cuarenta páginas no reparé en tomar una sola nota ni en hacer un solo subrayado. Nada. La narración se dejó venir como avalancha hacia mis ojos y entré en la vida de esa loca con una facilidad sólo comparable a la del polluelo que ingresa feliz a la jaula donde ve arrocitos.
Básicamente, la novela de Lemebel presenta cuatro personajes: la Loca del Frente, Carlos —el joven universitario que milita con ese seudónimo en el FPMR—, el tirano chileno por antonomasia y su incallable y estólida esposa. Con esos protagonistas, y con el Chile de la monstruosidad pinochetista, el autor de Tengo miedo torero arma un fresco que va más allá, infinitamente más allá, de la mera anécdota: el país narrado es un país preso por el dolor que le inflige diariamente, desde el 11 de septiembre de 1973, esa bestia irrefrenable apellidada Pinochet Ugarte. A través de la loca enamorada de un Carlos frentista que sólo le corresponde con miraditas y fugaces abrazos, entramos en la preparación del atentado que en septiembre del 86 organizó el FPMR contra el déspota. El resultado ya lo sabemos: Pinochet salvó el cochino pellejo pero en el mundo, y sobre todo en Chile, quedó la marca del odio que la libertad y la justicia le profesaban, le profesan, a ese extraordinario criminal, a ese record man de la muerte.
No era para menos. Desde el golpe contra Allende el tirano y sus secuaces inundaron de cadáveres el suelo chileno e incluso cometieron atrocidades fuera del país, como el asesinato, perpetrado hacia 1976, de Orlando Letelier en Washington. Chile fue durante esos años de tiniebla un gran campo de concentración, un imperio de pánico que tuvo su mayor emblema en la horrendamente célebre Villa Grimaldi, fábrica de tortura que las 24 del día no dejaba de producir brutalidad. Allí, los esbirros del gorila aplicaban toda suerte de vejámenes: abusos sexuales, amedrentamiento a familiares, apaleos, aplicación de alcohol y corrientes eléctricas a las heridas producidas por la tortura,  aplicación de electricidad con picana en diversas partes del cuerpo, arrancamiento de uñas, cejas, pelo y otras partes del cuerpo, arrojamiento de excrementos e inmundicias y un etcétera aterrador y kilométrico.
En esa porquería de régimen vive la Loca del Frente, quien sin hacer preguntas asila en su pintoresco hogar a los jóvenes del FPMR para que allí, en voz baja durante toda la novela, organicen el ataque contra el generalote. Mientras eso ocurre, el marica sigue ensimismado en su mundo de boleros radiofónicos (muchos de ellos mexicanos, por cierto), en sus bordados de sábanas para vender, en su enculamiento platónico de Carlos. La historia no se derrumba en el chantaje de crear una heroicidad apócrifa para la Loca. Su heroicidad radica precisamente en no ser heroica, en ser una mariposa ordinaria y enamorada, sin estudios ni deseos de luchar más allá de lo que garantice su supervivencia. He ahí parte de la genialidad en este relato: si un ser convencional, adrede marcado por un pasado cuasilumpen, cursi y apolítico es capaz de sentir rabia ante la barbarie de los milicos, en qué condiciones podemos imaginar que estaba Chile. La Loca entonces es solidaria aunque no lo apetezca, es sensible ante el horror padecido por su pueblo y jamás usa su condición de gay para decirnos que “hasta él” es capaz de aborrecer al régimen, lo que le da a Tengo miedo torero un aroma profundo de autenticidad.
Aunque a veces no se note, el aire irrespirable e invasivo del ultraje cubre todos los espacios de la novela. Esa opresión es contada por medio de una prosa que al mismo tiempo nos hechiza y nos golpea con su candente novedad. Cuando parece que el español ha dado todo su jugo a punta de exprimidas y exprimidas, Lemebel le extrae resonancias inéditas, ritmos que son como piruetas barrocas inencontrables en otras páginas. Hay en Lemebel, como escribió el también chileno Bolaño sobre Horacio Castellanos Moya, una “voluntad de estilo” insólita, o una preocupación por crear un extraño y deslumbrante “sistema de metáforas”, como dijo Paz sobre Lezama.
Neyret apunta con tino que el de Lemebel “Es un barroco de acá, del Sur, barroco de barro arrastrado por el río Mapocho. Se trata, en principio, de la emergencia (en el doble sentido del término) de la escritura homosexual, siempre bord(e)ando el kitsch pero, y eso es lo que lo diferencia de aquella oscilación entre el ‘talento’ y la ‘vulgaridad’, con conciencia del artificio. Lo que parece fluir como la conversación de una pajarraca parlanchina (para usar comparaciones lemebelianas) es en realidad un apretado trabajo de redacción y, más aún, de corrección, que no deja palabra ni puntuación libradas al azar. La alternancia entre el género femenino y masculino al momento de referirse a la Loca del Frente, la interminable cadena de sinónimos que se utilizan para nombrarla, dan cuenta de un estilo envidiablemente encabalgado entre la espontaneidad y la elaboración, ya conocido en las crónicas, pero al que quien lee debe habituarse a lo largo de páginas y páginas, y cuando se vence el recelo inicial —que lo hay—, la prosa se desliza, Cortázar dixit, ‘como un río de serpientes’”. Yo agregaría que en términos formales, y alguna vez trataré de comentarlo más a fondo, el adjetivo lemebeliano es la joya de su barroquismo.
Ahora que el genocida hijo de perra sigue en la tormenta de la expectativa para que pague con algo la prolongada noche de su crimen, haber leído Tengo miedo torero es uno de los ejercicios más estimulantes que pude tener al cierre de 2005. Es un orgullo haber convivido con estas páginas del admirable Lemebel.

Tengo miedo torero, Pedro Lemebel, Seix Barral, Santiago de Chile, 2004, 217 pp.


(reseña del escritor Jaime Muñoz Vargas, publicada en 2005 en una revista jesuita de Torreón, Coahuila, en que al autor los árboles le impiden ver el bosque: "Tengo miedo torero" es una love story, enmarcada y encementada con un tono expresionista, cuyas raíces derivan de la cauda de novelas que produjo en Argentina Manuel Puig, en México Luis Zapata y que, tardíamente, retoma en su relato, "La jota de Bergerac", Carlos Velázquez. Nota tomada tal cual del sitio "ruta norte laguna".)



lunes, 21 de octubre de 2013

Chihuahua: hostigan a la prensa

El periodista Gabriel Valencia, director del periódico Norawa en Guachochi y corresponsal de dos medios estatales en esa región de la Sierra Tarahumara, denunció el robo de dos memorias USB y una grabadora de su oficina, las cuales contenían material informativo.
Explicó que este sábado 19 desconocidos entraron a su estudio para sustraer sólo material informativo, a pesar de que había objetos de valor como una computadora portátil y una cámara de video, propiedad del Canal 28 de Chihuahua.
En el material hurtado, Valencia había registrado entrevistas sobre enfermedades crónico-degenerativas que provoca el consumo de refrescos y comidas chatarra; con el rector de la Universidad Tecnológica de la Tarahumara, José Luis Cerda Díaz y la directora de la primaria Timoteo Martínez, Elizabeth Salas Torres, entre otra información.
Explicó que durante el día realizó una serie de actividades labores y personales en el poblado de Guachochi, por lo que llegó a su oficina ya tarde.
“Por la noche observé que la ventana adjunta a la puerta de entrada estaba desarticulada y la corregí, sospechando que alguien había entrado. Fue hasta hoy domingo 20 por la mañana, cuando me disponía a transcribir las entrevistas, y no encontré la grabadora ni las dos memorias que estaban en mi escritorio, que sospechosamente sólo eso se llevaron, al igual que unos lápices para dibujar y un encendedor”, explica.
A Valencia le resulta extraño que no se hayan llevado objetos como libros o fotografías.
“Sospecho que el objetivo era llevarse la grabadora y las memorias donde guardaba valiosa información. El robo fue informativo y un ataque a la libertad de prensa y pensamiento que no debe permitirse”, sentenció.
Anunció que denunciará el robo ante autoridades municipales y del Ministerio Público.


(nota tomada del sitio "proceso")

domingo, 20 de octubre de 2013

Uriel Martínez (1950 )

Vienen de lejos

Los que frisan los setenta
van por la vida con el agua
al cuello, sus plantas queman lodo.

La piel que visten es correosa
como lengua de pulpos, ojos
de anémonas y transpiran humedad.

Se juntan en pequeños grupos,
juegan bingo, beben tés azabache
y cargan pitillera dorada en bolsos ocultos.

Intercambian información sobre
Feng Shui, Reiki, Baraja Española
y en fechas secretas toman baños de luna.

No le hacen caso a los guiños
del Mal de Parkinson, consultan
horóscopos chino, árabe y hebreo.

Saben que al final del arco iris
hay un cofre para quien lo halle,
pero no llegan tan lejos. Se fatigan pronto.

sábado, 19 de octubre de 2013

Alfonso Reyes (1889/1959 )

 Yerbas del Tarahumara.


Han bajado los indios tarahumaras,
que es señal de mal año
y de cosecha pobre en la montaña.

Desnudos y curtidos,
duros en la lustrosa piel manchada,
denegridos de viento y sol, animan
las calles de Chihuahua,
lentos y recelosos,
con todos los resortes del miedo contraídos,
como  panteras mansas.

Desnudos y curtidos,
bravos habitadores de la nieve
—como hablan de tú—,
contestan  siempre así la pregunta obligada:
—“Y tú ¿no tienes frío en la cara?”

Mal año en la montaña,
cuando el grave deshielo de las cumbres
escurre hasta los pueblos la manada
de animales humanos con el hato a la espalda.

La gente al verlos, gusta
aquella desazón tan generosa
de otra belleza que la acostumbrada.

Los hicieron católicos
los misioneros de la Nueva España
—esos corderos de corazón de león—
Y, sin pan y sin vino,
ellos celebran la función cristiana
con su cerveza-chicha y su pinole,
que es un polvo de todos los sabores.

Beben resgüino de maíz y peyote,
yerba de los portentos,
sinfonía lograda
que  convierte los ruidos en colores;
ylarga borrachera metafísica
los compensa de andar sobre la tierra,
que es, al fin y a la postre,
la dolencia c omún de las razas de hombres.
Campeones del Maratón del Mundo,
nutridos de la carne ácida del venado,
llegarán los primeros con el triunfo
el día que saltemos la murallas
de los cinco sentidos.

A veces, traen oro de sus ocultas minas,
y todo el día rompen los terrones,
sentados en la calle,
entre la envidia  culta de los blancos.
Hoy sólo traen yerbas en el hato,
las yerbas de salud que cambian por centavos:
yerbaniz, limoncillo, simonillo,
que alivian las difíciles entrañas,
junto con la orejuela de ratón
para el mal que la gente llama “bilis”;
la yerba del venado, el chuchupaste
y la yerba de indio, que restauran la sangre;
el pasto de ocotillo de los golpes contusos,
contrayerba para  las fiebres pantanosas,
la yerba de la víbora que cura los resfríos;
collares de semilla de ojo de venado,
tan eficaces para el sortilegio;
y la sangre de grado, que aprieta las encías
y agarra en la raíz los dientes flojos.

(Nuestro Francisco Hernández
—el Plinio Mexicano de los Mil y Quinientos—
logró hasta mil doscientas plantas mágicas
de la farmacopea de los indios.
Sin ser un gran botánico
don Felipe Segundo
supo gastar setenta mil ducados,
¡para que luego aquel herbario único
se perdiera en la incuria y en el polvo!
Porque el padre Moxó nos asegura
que no fue culpa del incendio
que en el siglo  décimo séptimo
aconteció en el Escorial.)

Con la paciencia muda de la hormiga,
los indios van juntando en el suelo
la yerbecita en haces
—perfectos en su ciencia natura.

Pliego Suelto, Buenos Aires, Imprenta Colombo, 1934.


("al pial de la palabra")

viernes, 18 de octubre de 2013

Robert Desnos (1900/1945 )

 
A la misteriosa
 
Tanto he soñado contigo que pierdes tu realidad.

¿Habrá tiempo para alcanzar ese cuerpo vivo

y besar sobre esa boca

el nacimiento de la voz que quiero?

Tanto he soñado contigo,

que mis brazos habituados a cruzarse

sobre mi pecho, abrazan tu sombra,

y tal vez ya no sepan adaptarse

al contorno de tu cuerpo.

Tanto he soñado contigo,

que seguramente ya no podré despertar.

Duermo de pie,

con mi pobre cuerpo ofrecido

a todas las apariencias

de la vida y del amor, y tú, eres la única

que cuenta ahora para mí.

Más difícil me resultará tocar tu frente

y tus labios, que los primeros labios

y la primera frente que encuentre.

Y frente a la existencia real

de aquello que me obsesiona

desde hace días y años

seguramente me transformaré en sombra.

Tanto he soñado contigo,

tanto he hablado y caminado, que me tendí al lado

de tu sombra y de tu fantasma,

y por lo tanto,

ya no me queda sino ser fantasma

entre los fantasmas y cien veces más sombra

que la sombra que siempre pasea alegremente

por el cuadrante solar de tu vida.
 
 
(texto tomado del sitio "el placard", versión de Francisco de la Huerta.)

jueves, 17 de octubre de 2013

Adrienne Rich (1929/2012 )

XX


Esa conversación que siempre estuvimos a punto
de tener, continúa en mi cabeza,
de noche el Hudson tiembla a la luz de New Jersey
agua contaminada que así y todo refleja
a veces a la luna
y distingo a una mujer
que amé, ahogada en secretos, con la herida del miedo en torno a su garganta
asfixiándola como cabello. Y esta es ella
con quien traté de hablar, cuya cabeza lastimada y expresiva
apartándose del dolor, se sumerge más hondo
donde no puede escucharme,
y pronto voy a saber que le estuve hablando a mi alma.



(texto tomado del sitio "el placard", versión de Sandra Toro.)

miércoles, 16 de octubre de 2013

Elvio Romero (1926/2004 )

Siempre que me visitan

Siempre que alguien me visita
(viniendo de allá), miro sus huellas
por si todavía chisporrotean, por si algún resto del verano
atravesó las fronteras, o verja deteriorada
por la inmovilidad; miro sus ojos
vidriados por la atmósfera seca, indago en ellos
si hay miedo o solamente las frescuras del alba;
cuando alguien me visita (de allá)
trato de penetrar en cada gesto, abarco
cada gesto, averiguo
-mirando de soslayo- si todavía se estrecha
fuertemente una mano, si todavía
se canta una serenata pobrísima en mi pueblo,
si el zanjón crece para el raudal
o para los muertos, y de repente olvido
que averiguan también si yo averiguo, si todavía
me abrasa el sopor hondo
de esa atmósfera seca, si estoy entre los vivos o los muertos.

(texto tomado del sitio "otra iglesia es imposible".)

lunes, 14 de octubre de 2013

Marco Antonio Montes de Oca (1932/2009 )

Campanas

                         a Pablo Antonio Cuadra

Unos a otros
se acercan los árboles;
su follaje,
haz de lenguas,
inventa una hoguera:
Tzin Tzun Tzan
lugar de colibríes,
Tzin Tzun Tzan
garganta que no tienen las campanas,
fuego a discreción
sobre el alma adormecida,
claridad atrapada,
paréntesis vertical
de yerba y cielo.


(texto tomado de Cuenta nueva y otros poemas, Martín Casillas editores, México, 1983.)

domingo, 13 de octubre de 2013

César Moro (1903/1956 )

Vienes en la noche con el humo fabuloso de tu cabellera

Apareces
La vida es cierta
El olor de la lluvia es cierto
La lluvia te hace nacer
Y golpear a mi puerta
Oh árbol
Y la ciudad el mar que navegaste
Y la noche se abren a tu paso
Y el corazón vuelve de lejos a asomarse
Hasta llegar a tu frente
Y verte como la magia resplandeciente
Montaña de oro o de nieve
Con el humo fabuloso de tu cabellera
Con las bestias nocturnas en los ojos
Y tu cuerpo de rescoldo
Con la noche que riegas a pedazos
Con los bloques de noche que caen de tus manos
Con el silencio que prende a tu llegada
Con el trastorno y el oleaje
Con el vaivén de las casas
Y el oscilar de luces y la sombra más dura
Y tus palabras de avenida fluvial
Tan pronto llegas y te fuiste
Y quieres poner a flote mi vida
Y sólo preparas mi muerte
Y la muerte de esperar
Y el morir de verte lejos
Y los silencios y el esperar el tiempo
Para vivir cuando llegas
Y me rodeas de sombra
Y me haces luminoso
Y me sumerges en el mar fosforescente donde acaece tu estar
Y donde sólo dialogamos tú y mi noción oscura y pavorosa de tu ser
Estrella desprendiéndose en el Apocalipsis
Entre bramidos de tigres y lágrimas
De gozo y gemir eterno y eterno
Solazarse en el aire rarificado
En que quiero aprisionarte
Y rodar por la pendiente de tu cuerpo
Hasta tus pies centelleantes
Hasta tus pies de constelaciones gemelas
En la noche terrestre
Que te sigue encadenada y muda
Enredadera de tu sangre
Sosteniendo la flor de tu cabeza de cristal moreno
Acuario encerrando planetas y caudas
Y la potencia que hace que el mundo siga en pie y guarde el equilibrio de los
         mares
Y tu cerebro de materia luminosa
Y mi adhesión sin fin y el amor que nace sin cesar
Y te envuelve
Y que tus pies transitan
Abriendo huellas indelebles
Donde puede leerse la historia del mundo
Y el porvenir del universo
Y ese ligarse luminoso de mi vida
A tu existencia
 
 
(texto tomado del blog "el placard".)

sábado, 12 de octubre de 2013

Bartomeu Roselló-Porcell (1913/1938 )

En mi muerte

Estoy cansado de ti, dominio oscuro
y tempestad de llama.
Me exaltaré sobre los horizontes
y alzaré las banderas en el desierto
de la última cabalgada.
Reina de estas horas, ahora vienes
brillante, armada.
¡Inútil desesperación de la noche! El alba
se acerca ya con la espada,
y el ardor temerario que me enciende
aleja las estrellas.


(texto tomado del blog "otra iglesia es imposible", versión de Jonio González.)

viernes, 11 de octubre de 2013

Eduardo Lizalde: las rayas del tigre

El poeta mexicano Eduardo Lizalde ha sido galardonado con el Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca en su décima edición. El jurado, presidido por el alcalde de Granada, José Torres Hurtado, ha resaltado "la personal y original" voz de este poeta de la Generación del 45. El premio, al que han concurrido este año 44 autores de 16 nacionalidades propuestos por 72 instituciones, nació siendo el de mayor cuantía económica en su género, al estar dotado en sus inicios con 50.000 euros, aunque el año pasado vio reducida su dotación a los 30.000 euros actuales.
Excéntrico por no haber seguido una pauta establecida, Lizalde (Ciudad de México, 1929) perteneció en su primera época a una corriente épica con acentos muy similares, por su tono "valiente y verbal", al recientemente fallecido Álvaro Mutis, ha resaltado Julia Escobar, representante de la Casa de América y miembro del jurado. De la poesía épica, cuya obra más significativa es "La mala hora" (1956), varió a una más simbolista que plasmó especialmente en "El tigre en la casa", una figura muy recurrente en su obra, ha recordado Escobar.
Poeta de muchos registros, Lizalde comenzó a publicar pequeños poemas a los 18 años en el periódico 'El Universal', aunque el primer libro ('La mala hora'), lo publicó a los 27 años. Contrario a su éxito como escritor, tuvo incursiones breves en la política y fue cofundador del movimiento 'Poeticismo', una fallida corriente li'Autobiografía de un fracaso'. Emprendió después una carrera en solitario en la que dio a conocer su personal voz poética, caracterizada por una desbordada ironía y por el uso de los recursos coloquiales del lenguaje. Así se acercó a coetáneos como Gerardo Deniz o Gabriel Zaid, pero del contenido de su obra destaca especialmente la profusión de anécdotas que recogía de su experiencia vital, la mayoría de peripecias amorosas.
Lizalde ingresó en la Academia Mexicana de la Lengua el 24 de mayo de 2007, tomando posesión de la silla que perteneció a Elsa Cecilia Frost. Ha recibido, entre otros, el Premio Xavier Villaurrutia en 1970; el Nacional de Poesía Aguascalientes (1974); el Premio Nacional de Lingüística y Literatura (1988), el Iberoamericano Ramón López Velarde (2002) y el Internacional Alfonso Reyes (2011).
Su elección ha sido posible tras una primera votación en la que se redujeron de 44 a tres los candidatos, y en una ronda posterior ganó Lizalde, a quien le ha sido comunicado el galardón por correo electrónico dada la diferencia horaria con México, donde reside. Su candidatura fue propuesta por la Casa de América, que ha formado parte del jurado junto a la Academia de Buenas Letras de Granada, el Patronato de la Huerta de San Vicente, la Universidad de Granada, la Fundación Federico García Lorca, la Residencia de Estudiantes y el Centro Generación del 27.


(Cercano ideológicamente a aquel grupo, en aquel entonces joven, La espiga amotinada, E. L. se distanció progresivamente de esa variante de poesía "militante", también es autor de la novela "Siglo de un día", que casi nadie recuerda. Nota calcada del sitio "el mundo". es)

Tachan a la señorita Laura

Los representantes de la organización Creamos México entregaron hoy en Televisa Chapultepec dos cajas con 4 mil 800 hojas que contenían 150 mil 200 firmas de personas, quienes exigen a la empresa que cancele el programa de la conductora Laura Bozzo, a raíz de que se hizo pasar por rescatista durante la emergencia por las inundaciones en Guerrero y usó una ambulancia aérea del gobierno mexiquense para montar su show.
“Vamos a estar pendientes de si Televisa le va a apostar a la vulgaridad o a la calidad. Con esta entrega de firmas la pelota está en su cancha”, informó a las puertas de la empresa Jesús Manuel Acuña Méndez, el joven presidente de la asociación surgida en Sonora.
No obstante, tres jóvenes miembros de la organización tuvieron que tocar distintas ventanillas, ya que en Televisa Chapultepec no querían recibir las cajas con la petición.
En la recepción principal un empleado de nombre Hans les dijo que no las recibiría; en la puerta trasera un policía les dijo que tampoco en ese lugar iba a recibir las hojas.
Y en la oficialía de partes, donde existe una ventanilla que indica “Correspondencia Televisa”, un empleado les dijo que, por instrucciones “del asistente del señor Azcárraga”, sólo podrían dejar las cajas en Televisa San Angel ante la producción del programa de la conductora aludida.
“No me permiten recibírselas y si quieren dejarlas no las firmaré de recibido”, dijo el empleado, quien se escondió el gafete para no ser identificado.
Sin embargo, en cuanto arribaron otros empleados de seguridad, y después de un par de llamadas, los peticionarios pudieron dejar las firmas. Signó de recibido una persona llamada Juan F. Gortárez, quien rubricó como “seguridad privada corporativa gerencia”.
El líder de Creamos México, quien fue presidente de la Asociación de Mexicanos en Harvard, señaló que antes de acudir a Televisa habló una treintena de veces con el área de Relaciones Públicas de la empresa, a cargo de Lourdes Dousagge, quien dijo que no recibiría la petición.
“Da la coincidencia que esta persona fue una de las dos testigos de la boda de Laura Bozzo”, comentó el entrevistado.
Luego mencionó que tampoco pudo contactarse con José Bastón Patiño, el ejecutivo encargado de contenidos de la televisora, quien aparentemente está de viaje.
“Bozzo es el símbolo de la vulgaridad y el morbo. No pueden dar un doble discurso, decir que están a favor de la calidad educativa, si tienen estos programas que educan a la gente. La exigencia es que cancelen el programa de la figura estelar de Televisa donde no haga daño, como hizo en Guerrero”, dijo.
Como testigo de la entrega acudió Ana Laura Lozano Hernández, la coordinadora de campañas de la organización Change.org México, la plataforma electrónica que usaron los convocantes para recabar las firmas.
“Cuando vimos lo del montaje (de Bozzo en Guerrero) ya nos pareció excesivo, obsceno, lo platicamos y decidimos lanzar la iniciativa de firmas. La abrimos el día 25 de septiembre y en 48 horas ya habían firmado 100 mil personas; en dos semanas llevamos más de 150 mil”, dijo en entrevista.
De acuerdo con la representante de Change.org, la iniciativa de los sonorenses rompió récords en la historia de la plataforma electrónica, ya que en sólo dos días recabó 100 mil firmas en contra del programa de la peruana. Lo anterior a pesar de que hay aproximadamente 80 peticiones abiertas en repudio a Bozzo, algunas exigiendo que sea expulsada del país.
“Nunca había habido una reacción tan inmediata, tan grande, en tan poco tiempo. Es normal que la gente reaccione así pero después de un tiempo siempre baja el ritmo, pero esta petición sigue recabando firmas”, reveló.
La protesta contra Bozzo surgió a partir de que el portal de Proceso reveló que el 20 de septiembre la conductora utilizó uno de los tres helicópteros del Grupo de Rescate Aéreo Relámpagos que el gobernador del Estado de México, el priista Eruviel Ávila, envió a Guerrero para ayudar en labores de rescate de personas, atención médica y transporte de víveres en las zonas afectadas por la tormenta tropical Manuel.
La ambulancia aérea con matrícula XC-MMP sirvió para montar un teledrama en el municipio de Coyuca de Benítez, en donde la conductora, disfrazada como rescatista de la corporación, bajaba desde las alturas en una cuerda para presuntamente apoyar a los damnificados.
Posteriormente se descubrió (Proceso 1926) que utilizó dos aeronaves (una para ella y su novio, otra para su staff) durante día y medio, y que no llevó ayuda a Coyuca.
Las cajas entregadas este día ante Televisa llevaban impreso el rostro de la mujer exaltada: “Corran a Bozzo:
Necesitamos más y mejores espacios para educación y no para embrutecernos más”.
La petición sigue recabando firmas en el link http://www.change.org/es-LA/peticiones/televisa-corran-a-bozzo-necesitamos-m%C3%A1s-y-mejores-espacios-para-educarnos-y-no-para-embrutecernos-m%C3%A1s
En la exposición de motivos, la organización señala:
“Si en un país como Perú nadie la quiere, ¡¿por qué tenemos que hacerla una reina de nuestras pantallas aquí?! Si queremos un mejor futuro, tenemos que comenzar a edificar un mejor presente… y no sólo para nuestros hijos, sino para nosotros mismos. Somos un pueblo que no lee; un pueblo cuyos maestros reprueban exámenes de conocimiento; un pueblo donde aún millones de hogares padecen violencia… y un pueblo que lo que aprende, lo ve en la televisión. Es por ello que les pedimos que comencemos no sólo a escoger con mejor criterio lo que vemos, sino que exijamos que un espectáculo tan corriente y empobrecedor como el que encabeza la Sra. Bozzo deje de gozar de un espacio en la televisión mexicana”.
La petición está dirigida a Emilio Azcárraga Jean, presidente de Grupo Televisa, y a José Antonio Bastón Patiño, presidente de Televisión y Contenidos.
Los integrantes de la organización informaron que ayer tuvieron pláticas con la organización “A favor de lo mejor”, que desde hace más de una década pugna por el mejoramiento del contenido de los medios de comunicación, y que sumarán esfuerzos.


(Si se trata de arrojar la mierda de Televisa, ¿el último cerrará la puerta?, si Televisa accede a prescindir de las jaladas de la peruana repudiada en su país de origen, ¿hay garantía de que no será contratada por TvAzteca, siamesa de la otra?, si Bozzo está dispuesta a bajarle la velocidad a su carrito, ¿guardaremos silencio en adelante? Hay cuestiones que están en el aire, todavía. Nota tomada del sitio "apro".)

jueves, 10 de octubre de 2013

Roque Esteban Scarpa (1914/1995 )


Dejo que esta mano te llore

Hoy no he pensado en ti. No estoy pensando.
Esta mano te escribe como si sus dedos llovieran,
como nube consagrada a su taciturno oficio
de asear las hojas nonatas de los árboles.
Retraído, camino por corredores de fatiga,
miro entre lacias celosías que transparentan el tedio,
sobrevivo al herrumbre del día macilento,
mientras los muelles andan sobre el agua,
y el hollín trepa al cielo por las chimeneas,
y las verjas liman al aire su escozor de bruma.
Las cosas imponen al mundo su deseo.
Sólo yo, desceñido, deshilvanado, pórtico
sin visitante y desvaída morada,
nada puedo hacer, ni siquiera pensarte,
dejar, apenas, que, sin mí, esta mano te llore.


(texto tomado del sitio "poetas y escritores en español")

miércoles, 9 de octubre de 2013

Pemex y el caso Mattei (Italia)

En memoria de Álvaro Mutis, almirante.

Es natural que a las nuevas generaciones el nombre de Enrico Mattei no les diga mucho. Fue un funcionario italiano que tuvo a su cargo, una vez terminada la Segunda Guerra Europea, la empresa estatal ENI que vendría siendo la Pemex de Italia dedicada al petróleo: Ente Nazionale Idrocarburi.
Mattei tenía el sentido del Estado, sabía cuáles eran los derechos de Italia como nación y cómo podía y debía ser su comportamiento político frente a las “siete hermanas” petroleras: la Exxon, la Mobil, la Chevron, la Texaco, la Gulf, la Shell y la British Petroleum, que hacia 1962 dominaban el mercado mundial de los hidrocarburos.
Mattei se enfrentó a estos gigantes, que literalmente son capaces de todo, y ese desplante le costó la vida. Ya en los años 60 esas corporaciones podían desafiar al Estado nación y más pueden hacerlo ahora cuando el Estado se ha desvanecido.
La reforma energética para el México feliz y color de rosa que Enrique Peña Nieto cree gobernar tiene sus bemoles. Ese tipo de transformaciones legislativas es cierto que tienen su racionalidad desde el punto de vista tecnológico y económico y financiero (como se ve en el número de junio de la revista Nexos) pero con una condición indispensable: que el país en que se implementen tenga un Estado verdadero: un Estado en el que se cumpla la ley y no se gobierne en función de intereses particulares y de grupo, como es el caso de nuestro país, que en estos momentos está en manos de un grupo, el del Estado de México, que no se ha caracterizado por su defensa del interés nacional sino por la concepción y práctica de la política como el mejor instrumento para crear fortuna personal sin correr el riesgo de los delincuentes o de los banqueros. Allí está el detalle.
El siciliano Enrico Mattei entendió que Italia podía manejarse, en materia de petróleo, de manera autónoma e independiente, como un Estado nacional y soberano.
En 1967 Francesco Rossi filmó El caso Mattei, una cinta cautivante por su claridad narrativa tipo documental. El muy admirado Gian Maria Volonté encarnó uno de los papeles más memorables de su carrera, el de un Enrico Mattei de 56 años cuando alguien se metió en su jet en Catania y desarregló la actitud del avión, es decir: el altímetro y el indicador para el vuelo por instrumentos. Cuando Mattei empezó a aterrizar en el aeropuerto de Linate en Milán la tierra bajo la lluvia se volvió explosión y muerte instantánea. Era octubre de 1962.
Rossi sostuvo la hipótesis de que el atentado fue organizado por los servicios secretos de Francia —uno de los más efectivos del mundo, capaces del crimen perfecto, el que no deja huellas— pero hay mejores indicios de que una de las siete hermanas, asentada en Texas, encargó el trabajito a la Cosa Nostra de Nueva York y a su hermana histórica: la mafia siciliana que se movía en Catania como pez en el agua.
Hay un gen en nosotros los mexicanos que nos hace regalar el país a los extranjeros. Muy proclives a eso suelen ser los políticos que de pronto solicitan que un señorito austrohúngaro nos venga a gobernar. Véase tan solo cómo les regalamos la minería de oro a los canadienses sin recibir prácticamente nada a cambio.


(nota del escritor y columnista Federico Campbell en el sitio "rio doce.mx".)

martes, 8 de octubre de 2013

Jorge de Sena (1919/1978 )

 


Lamento do Poeta Objectivo
 
Anda-me o amor tomando a própria vida,
como se, amando, eu existisse mais.
E leva-me o Destino em voz traída,
como se houvera encontros desiguais.

A multidão me cerca, e, renascida,
já dela terei fome de sinais.
E, mal a noite se demora ardida,
o medo e a solidão me esfriam tais

as cinzas desse amor que sacrifico.
Não é futura a só miséria. A queixa
também não é: e apenas acontece

no vácuo imenso que este amor me deixa,
quando maior, quando de si mais rico,
se dá de mundo em mundo, e lá me esquece.
 
(texto tomado de "citador.pt")
 

lunes, 7 de octubre de 2013

Sophia de Mello Breyner 1919/2004 )

Antínoo
Bajo el peso nocturno de los cabellos
O bajo la luna diurna de tu hombro
Busqué el orden intacto del mundo
La palabra no oída
Largamente bajo el fuego o bajo el vidrio
Busqué en tu rostro
La revelación de dioses que desconozco
Sin embargo pasaste a través de mí
Como pasamos a través de la sombra. 
 
 
(texto tomado del sitio "emma gunst", trad. Diana Bellessi.)

domingo, 6 de octubre de 2013

Jorge Pimentel (1944 )


 Balada para un caballo

Por estas calles camino yo y todos los que humanamente caminan

por esencia me siento un completo animal, un caballo salvaje

que trota por la ciudad alocadamente sudoroso que va pensando

muy triste en ti muy dulce en ti, mis cascos dan contra

el cemento de las calles. Troto y todo el mundo trata

de cercarme, me lanzan piedras y me lanzan sogas

por el cuello, sogas por las patas, me tienden toda clase

de trampas, en un laberinto endemoniado donde los hombres

arman expediciones para darme caza armados con perros policías

y con linternas, y cuando esto sucede mis venas se hinchan

y parto a la carrera a una velocidad jamás igualada

por los hombres, vuelo en el viento y vuelo en el polvo.

Visiones maravillosas aparecen ante mis ojos. Y vuelo

y vuelo. Mis extremidades delanteras ejercen presión

sobre las traseras y paralelamente y a un mismo ritmo

antes de asentarse en el polvo retumban en la tierra.

Relincho. Y mi cuerpo va tomando una hermosísima elasticidad

me crecen pelos en el pecho y es un pasto rumoroso

el que se ondea y es una música y es un torbellino

de presiones que avanzan y retroceden en mi vuelo. Atrás

van quedando millares de kilómetros y sigo libre. Libre

en estos bosques dormidos que despierto con el sonido

de mis cascos. Piso la mala hierba y riego mis orines

calientes, hirviendo en una como especie de arenilla.

Descanso a mis anchas, bebo el agua de los ríos, muerdo hierba

tallos, rumio. Mis mandíbulas se ejercitan. Muevo mi larga cola

espantando a los mosquitos. Los guardacaballos vigilan

desde la copa de los árboles. Caen las hojas secas.

Los días se suceden y suelo dar suaves galopes hacia la vida.

En invierno los senderos se hacen tortuosos; el fango todo lo invade.

Para el frío utilizo cabañas abandonadas, cuevas en los cerros

que me resguarden de las tormentas. Yo observo la lluvia

desde mi cueva. Cae la lluvia y todo lo moja. Con este tiempo

suelo galopar poco cuidándome de algún desgarramiento.

Muchas veces me siento solo y llego hasta los helechos

de los ríos para pensar muy dulce en ti muy triste en ti

y voy galopando bordeando el río añorando alguna yegua

que llegó a correr en pareja conmigo. A veces los niños

que vagan sueltos por las campiñas mientras sus padres

realizan tareas de recolección o labranza me montan a pelo

y solemos recorrer ciertas distancias, ganando los años,

aumentándolos. De ellos sí recibo algún trozo de azúcar.

En el verano el sol se pone rojo y se hace presente con su alegría

y los habitantes de los bosques y campos suelen saludarme

con el sombrero y con la mano. Yo les contesto con un relincho

parándome en dos patas. Y con la luz solar que todo lo invade

suelo dar galopes hacia la vida. Allí

donde mi presencia es esperada me hago realidad.

Allí donde ni un sueño se revela me hago realidad

me hago realidad en esos ojos que están cansados

de ver las mismas cosas. Y es en verano cuando la vida

se enciende y mis cascos recogen la hermosura de la tarde

y asciendo a las cumbres donde diviso extensiones

de mar de cielo de tierra.

Mi figura domina la naturaleza.

Cruza por el cielo un escuadrón de tórtolas.

Cae la noche.

Mi sombra se recobra.

Las ramas crujen.

Y por un instante pensé muy triste en ti muy dulce en ti.

Cae la noche en estos bosques, pareciera que la tierra

se difunde con la noche se propaga se manifiesta.

Y toda la noche he ido creciendo. Y crecía y crecía

aún más aún más ¿hasta dónde crecerás?

¿No tienes miedo? No, contesté. Soy libre.

El día, el nuevo día como algo fresco se anuncia solo.

Por esta época del año suelen cruzar manadas

de caballos ahuyentados y en busca de nuevos campos.

Recuerdo que logré darles alcance y me contaron

que lograron salvarse de una cacería emprendida

contra ellos para mandarlos a vivir a un potrero

y que luego de ser sometidos al cubo de agua

y a la alfalfa son obligados en los hipódromos

a recorrer distancias de 1.000, 2.500, 5.000 mts

y no eres libre de correr sino que te dopan te colocan

descargas eléctricas, te manosean, te latigan

con una fusta despellejándote. Y así durante

un buen tiempo mientras ves acumuladas alforjas

de oro y plata. Hasta que llegue el momento de ser

sometido a la reproducción arrinconándote a una yegua

a la vista y paciencia de todos, sin intimidad

en una mañana de tinieblas y poca luz y luego

te separarán de tu yegua y potranco y pasarás

tus años inmisericorde como padrillo viejo y cuando

manques te dispararán un balazo en la sien. Ya

había galopado un buen trecho con la manada

que huía despavorida y me dijeron que probablemente

para el invierno pasarían por aquí para ir más

al norte. Y se alejaron a la carrera. Yo sabía

lo que le sucede a un caballo en la ciudad. Y

por ello me mantengo alejado de ella. Pero a veces

me interno y sucede lo que tiene que suceder. Pero si yo

me rebelo y persisto y amo terriblemente mis posibilidades

de realizarme en un medio donde la civilización se mata

y permanecen odios, prefiero ser caballo. Mojaré

la tierra con mis orines calientes hirviendo con estas ganas

inmensas de vivir y me uniré a las manadas para galopar

hacia la vida, para mantenernos unidos y vencer,

para no estar solos, para volvernos verdes - azules - amarillos

anaranjados - rojos y trotar hacia el nuevo aire fresco

y el campo sin límites.

Seré libre así y al menos mis guardacaballos cuidarán de mí

y de mi yegua

                       y de mi potranco.
 
(texto tomado de la red.)

sábado, 5 de octubre de 2013

Wislawa Szymborska, premio Nóbel



Prospecto

Soy un tranquilizante.

Eficaz en el hogar y

efectivo también en la oficina,

me siento en los exámenes

y me levanto en los tribunales.

Esmeradamente arreglo artefactos rotos-

solo tómame,

disuélveme bajo de tu lengua,

solo trágame,

solo bébeme con un poco de agua.

Yo sé que hacer con la mala suerte,

cómo echar abajo una mala nueva,

aminorar la injusticia,

iluminar la falta de Dios,

elegir un sombrero para la viuda.

Qué esperas,

confía en la compasión química.

Eres joven aún,

deberías resolver tu situación de alguna manera.

¿Quién dijo

que la vida has de afrontarla con valentía?

Devuélveme a tu abismo,

que lo llenaré con el sueño,

me estarás agradecido

por el aterrizaje en cuatro patas.

Véndeme tu alma,

no encontrarás otro comprador.

No hay otro diablo.

(texto tomado del
blog "emma gunst")

viernes, 4 de octubre de 2013

Arthur y Paul, el amor loco

Amado e idealizado por varias generaciones de poetas, rockeros, jóvenes y adolescentes, Rimbaud es también considerado un icono del poeta gay, aunque si nos dejamos guiar por su obra poética, apenas podríamos hablar de homosexualidad. Como ejemplo suele citarse el “Soneto al agujero del culo” que escribieron a dúo con Verlaine. Y sí, hay en algunos de sus poemas un procedimiento de loca, la feminización de sustantivos masculinos. Para Rimbaud, por ejemplo, el famoso “Credo in unum Deum”, se transforma en “Credo in unam Deam”. También hay, a mi entender, una mirada homoerótica en “El durmiente del valle”, un soldado duerme vestido en uniforme sobre la hierba y al final el poeta descubre que está muerto.
Pero si hay algo que lo ubicó en el podio de los putos, no fue tanto su obra como su relación con Verlaine. En 1971, Rimbaud tenía dieciséis años, era ya un gran lector y tenía varios poemas escritos que le envió a éste. Sorprendido por la originalidad de sus poemas, Verlaine lo invitó a París y lo alojó en la casa donde vivía con su mujer Matilde y con sus suegros. Desde hacía un tiempo el matrimonio llevaba una vida tranquila. Pero apenas llegó el joven poeta, Verlaine se enamoró de él y se lanzó a la aventura. Desde entonces, Rimbaud y Verlaine se mostraban todo el tiempo juntos, se emborrachaban y asistían a las reuniones del círculo literario de los parnasianos, donde Rimbaud armó varios escándalos. Su relación de amantes ya era por todos conocida. Incluso el poeta Edmond Lepelletier, disgustado por el comportamiento de la pareja que llegó abrazada a una función de teatro, escribió para un diario de la época –bajo pseudónimo– una crónica con la intención de aleccionarlos, “El poeta saturnino, Paul Verlaine, daba su brazo a una encantadora joven persona, la Srta. Rimbaud”. Cuando nació el primer hijo de Verlaine, Rimbaud lo convenció de que la paternidad era cosa de burgueses. “El poeta, el verdadero, el vidente, no debe dejarse enternecer por un bebé sino que debe, al contrario, vivir en el absoluto desarreglo de los sentidos.”
La tormentosa relación entre los amantes terminó de manera violenta. Verlaine, que había comprado un arma para suicidarse, terminó disparándola contra Rimbaud y le hirió una mano. Después de dos años en la cárcel, Rimbaud y Verlaine (que tras haber vivido una experiencia religiosa intentó que su amigo se convirtiera al catolicismo) se vieron por última vez. Verlaine se le tiró encima y Rimbaud lo desmayó de una piña. Después, poco tiempo después de abandonar a Verlaine, Rimbaud abandonó la poesía. Tenía apenas veintiún años y se dejó llevar por otras ambiciones, ser un aventurero, hacerse comerciante, ganar mucho oro, y conseguir a una mujer africana con la cual casarse.

(nota clonada del sitio "soy", Página/12, Buenos Aires. Sin firma.)

Rubem Fonseca, narrador


Paseo Nocturno

Llegué a la casa cargando la carpeta llena de papeles, relatorios, estudios, investigaciones, propuestas, contratos. Mi mujer, jugando solitario en la cama, un vaso de whisky en el velador, dijo, sin sacar lo ojos de las cartas, estás con un aire de cansado. Los sonidos de la casa: mi hija en el dormitorio de ella practicando impostación de la voz, la música cuadrafónica del dormitorio de mi hijo. ¿No vas a soltar ese maletín? Preguntó mi mujer, sácate esa ropa, bebe un whisky, necesitas relajarte.

Fui a la biblioteca, el lugar de la casa donde me gustaba estar aislado y como siempre no hice nada. Abrí el volumen de pesquisas sobre la mesa, no veía las letras ni los números, yo apenas esperaba. Tú no paras de trabajar, apuesto que tus socios no trabajan ni la mitad y ganan la misma cosa, entró mi mujer en la sala con un vaso en la mano, ¿ya puedo mandar a servir la comida?

La empleada servía a la francesa, mis hijos habían crecido, mi mujer y yo estábamos gordos. Es aquel vino que te gusta, ella hace un chasquido con placer. Mi hijo me pidió dinero cuando estábamos en el cafecito, mi hija me pidió dinero en la hora del licor. Mi mujer no pidió nada, nosotros teníamos una cuenta bancaria conjunta.
¿Vamos a dar una vuelta en el auto? Invité. Yo sabía que ella no iba, era la hora de la teleserie. No sé qué gracia tiene pasear de auto todas las noches, también ese auto costó una fortuna, tiene que ser usado, yo soy la que se apega menos a los bienes materiales, respondió mi mujer.

Los autos de los niños bloqueaban la puerta del garaje, impidiendo que yo sacase mi auto. Saqué el auto de los dos, los dejé en la calle, saqué el mío y lo dejé en la calle, puse los dos carros nuevamente en el garaje, cerré la puerta, todas esas maniobras me dejaron levemente irritado, pero al ver los parachoques salientes de mi auto, el refuerzo especial doble de acero cromado, sentí que el corazón batía rápido de euforia. Metí la llave en la ignición, era un motor poderoso que generaba su fuerza en silencio, escondido en el capó aerodinámico. Salí, como siempre sin saber para dónde ir, tenía que ser una calle desierta, en esta ciudad que tiene más gente que moscas. En la Avenida Brasil, allí no podía ser, mucho movimiento. Llegué a una calle mal iluminada, llena de árboles oscuros, el lugar ideal. ¿Hombre o mujer?, realmente no había gran diferencia, pero no aparecía nadie en condiciones, comencé a quedar un poco tenso, eso siempre sucedía, hasta me gustaba, el alivio era mayor. Entonces vi a la mujer, podía ser ella, aunque una mujer fuese menos emocionante, por ser más fácil. Ella caminaba apresuradamente, llevando un bulto de papel ordinario, cosas de la panadería o de la verdulería, estaba de falda y blusa, andaba rápido, había árboles en la acera, de veinte en veinte metros, un interesante problema que exigía una dosis de pericia. Apagué las luces del auto y aceleré. Ella sólo se dio cuenta que yo iba encima de ella cuando escuchó el sonido del caucho de los neumáticos pegando en la cuneta. Di en la mujer arriba de las rodillas, bien al medio de las dos piernas, un poco más sobre la izquierda, un golpe perfecto, escuché el ruido del impacto partiendo los dos huesazos, desvié rápido a la izquierda, un golpe perfecto, pasé como un cohete cerca de un árbol y me deslicé con los neumáticos cantando, de vuelta al asfalto. Motor bueno, el mío, iba de cero a cien kilómetros en once segundos. Incluso pude ver el cuerpo todo descoyuntado de la mujer que había ido a parar, rojizo, encima de un muro, de esos bajitos de casa de suburbio.

Examiné el auto en el garaje. Pasé orgullosamente la mano suavemente por el guardabarros, los parachoques sin marca. Pocas personas, en el mundo entero, igualaban mi habilidad en el uso de esas máquinas.
La familia estaba viendo la televisión. ¿Ya dio su paseíto, ahora estás más tranquilo?, preguntó mi mujer, acostada en el sofá, mirando fijamente el video. Voy a dormir, buenos noches para todos, respondí, mañana voy a tener un día horrible en la compañía.

Título original “Passeio Noturno” de Rubem Fonseca, antologado en Os Melhores Contos Brasileiros de 1973 (Porto Alegre, Globo, 1974).

Traducción de Paula Vera.
(texto tomado del sitio "proyecto patrimonio")

jueves, 3 de octubre de 2013

Juan Bañuelos (1932 )

Visión desde un cráneo verde

Cuando somos un instrumento peligroso
no parpadea la locura.

O amanecer en la fruta del día
y en la boca del diablo
es grave, porque esa fruta
se nombra soledad y sabe a pez despacio.
Una vez y otra vez somos fecha de alguien
que nos mancha de tiempo como un calendario.
Nos usan las palabras, nos usan los vestidos,
el triste rato de pensarnos;
nos ladra el mastín corpulento del miedo,
nos arrastran los mares cuando mueven sus brazos.
Somos la brasa, el amante que flota
lascivamente ahogado.

Algo muere en nosotros
cuando se apagan los astros.
Y es que a través del humo,
del cuervo espejo diario,
nos damos cuenta, al fin, por un largo cabello,
de que somos humanos.

Al pasar por la vida
¿qué sentirá aquel árbol desgajado?


(texto tomado de Espejo humeante, editorial Joaquín Mortiz, col. Las dos orillas, México, 1968.)