lunes, 30 de septiembre de 2013

Amparo Dávila (1923 )

Retorno a Pinos

Volveré hasta el pueblo mío,
como vuelve el ave errante,
cansada de altura y de espacios.

Volveré con la joyante luz de una atardecida;
con el último rayo, peregrino de sol.

Con el último rayo del sol,
rodando por las calles empinadas y culebreantes,
recorreré los lugares que me vieron niña;

Y niña seré otra vez,
cogida al recuerdo de las cosas!

Volveré a ver, la caravana silenciosa
de mujeres que van por agua al kiosco;

Cántaros rojos y brillantes:
cántaros llenos de agua zarca,
que desfilan en la tarde.

Volveré a oír las campanas de la Parroquia
que llaman para el rosario;
el Rosario que melancólico
se desgrana entre las manos.

Y en la noche, iré a sentarme en la Plazuela
a beber atole

¡Oh noches de mi pueblo calentadas con atole;
atole con sabor de jarro!

Volveré hasta el Pueblo mío,
como vuelve el ave errante,
a beberme la luna, en el atole
de sus jarros.


(texto tomado de Salmos bajo la luna, viñetas de Luis Chessal, edición facsimilar San Luis Potosí, 1950, ed. El Troquel. H. Ayuntamiento Pinos 2004-2007.)

domingo, 29 de septiembre de 2013

Kofi Awoonor (1935/2013 )


A death foretold

Sometimes, the pain and the sorrow return
particularly at night.
I will grieve again and again tomorrow
for the memory of a death foretold.
I grieve again tomorrow
cull a flower across the yard
listen to the birds in the tree.

I grieve again tomorrow
for a pain that grows on
a pain a friend of my solitude
in a bed long emptied by choice;
I grieve again this grievance
immemorial for
this pain
this load under which I wreathe and grieve

Yesterday I could not go
for my obligatory walk,
instead I used the hour
to recall the lanes, the trees
the birds, the occasional snarling dog
the brown sheep in a penned field
the dwarf mango tree heavy with fruit
the martian palms tall and erect
the sentry-pines swaying
in a distant field.

I believe in the possibility of freedom
in the coming of the bees in summer
in mild winters and furious hurricanes;
I believe in the arrival of American tornadoes
before I go to hunt
on that island of youth
where I smelt the heady smell
of the wild guinea fowl
and heard her chuckle for her child
in the opening light of an April day.

I believe in hope and the future
of hope, in victory before death
collective, inexorable, obligatory;
in the enduring prospect of love
though the bed is empty,
in the child's happiness
though the meal is meagre.
I believe in light and day
beyond the tomb far from the solitude
of the womb, and the mystical might,
in the coming of fruits
the striped salmon and the crooked crab;
I believe in men and the gods
in the spirit and the substance,
in death and the reawakening
in the promised festival and denial
in our heroes and the nation
in the wisdom of the people
the certainty of victory
the validity of struggle.

Beyond the fields and the shout
of the youth, beyond the pine trees
and the gnarled mangoeso
redolent of childhood and prenativity,
I am affronted by a vision
apparitional, scaly
lumbering over a wall
raising a collosal bellow.
His name is struggle.
He is my comrade and my brother
intimate, hurt, urgent
and enduring.

I will not grieve again tomorrow.
I will not grieve again


(texto tomado del sitio "mitakuye oyasin")

sábado, 28 de septiembre de 2013

Francisco de Goya sin sonido


Corre el año 1793 y Francisco de Goya (1746-1828), ya entonces pintor de Corte, emprende un viaje a Andalucía que cambiará su vida para siempre. Durante aquel viaje contrajo una grave enfermedad de la que apenas se tiene constancia pero de la que se sabe a ciencia cierta que le causó la sordera que le acompañó ya hasta el fin de sus días en Burdeos.

Sobre la enfermedad se han barajado siempre diversas y variopintas teorías: las mezclas con plomo y mercurio que utilizaba para elaborar las pinturas al óleo, sífilis, meningitis... Sólo en una carta se menciona la apoplejía que para Gudrun Maurer, conservadora del departamento de Pintura Española del siglo XVIII y Goya en el Museo del Prado, es la causa más probable. "Es difícil que habiendo tenido sífilis viviera luego hasta los 82 años. Por otro lado, conocía muy bien el trabajo de la elaboración de la pintura y no es probable que enfermase al elaborar las mismas", explica la experta, la misma que acaba de publicar en el Boletín del museo un nuevo hallazgo: el pintor trató de curarse de la sordera sometiéndose a electroterapia.

El artículo de Maurer, aparecido en el último número de la revista del Prado, es tan breve (apenas tres páginas) como interesante y pone de manifiesto no sólo la esperanza del pintor con respecto a su curación sino también su confianza en el progreso. Y es que según una carta aparecida en el Archivo General de Palacio y fechada en 1794, el propio pintor pedía la utilización de la máquina para curarse: "Francisco de Goya Pintor de Cámara de S.M. ha presentado la adjunta instancia exponiendo la sordera que padece y que para aliviarla le mandaron los facultativos en Medicina le era preciso electrizarse: que a este efecto le franqueo vm la máquina eléctrica", dice la misiva.
Se sabe que la carta, descubierta la pasada primavera, iba dirigida a Pierre François Chavaneau, un químico, físico y matemático, catedrático de Metalurgia y director de la Real Casa de la Geografía y Gabinete de Historia Natural, uno de los pocos investigadores extranjeros en la España de la época. Miembro de Academia Médica, él fue quien facilitó a Goya dicha máquina y a quien este remitente anónimo narra los problemas existentes con el aparato y trasladan la petición de Goya para su reparación. Así lo cuenta Maurer en su artículo, en el que también se detalla el funcionamiento del artefacto, una terapia todavía experimental en Europa.

Como ya sabemos, el tratamiento, consistente "en electrizar el oído durante unos minutos a través de dos electrodos", no funcionó y la sordera de Goya le obligó, pocos años más tarde, en 1797, a dejar su puesto de profesor en la Real Academia de Bellas Artes donde ya no podía oír a sus alumnos. "Goya aprendió el lenguaje de las manos, como hemos sabido por otras cartas a Zapater. Estaba totalmente sordo, algo que se menciona incluso en documentos oficiales, pero nada de esto le impidió seguir pintando como lo había hecho hasta el momento", explica Gudrun Maurer.

De hecho, es en esta misma época en la que estuvo sometido a la electroterapia, cuando Goya recibe dos de sus más importantes encargos: Godoy le pide un retrato ecuestre que no llegó a terminar y del que sólo existe hoy el boceto, y la Duquesa de Alba le pide su primer retrato: La Duquesa de Alba de blanco, "un encargo muy importante -explica Maurer- porque marca el comienzo del mecenazgo de los Alba y durante el siguiente año pintará para ellos el retrato de José Álvarez de Toledo, marqués de Villafranca y duque de Alba (con la partitura de Hayden en las manos) y el de su madre, la marquesa de Villafranca. Está en el cenit de su carrera".

Es más, justo después de la enfermedad, Goya realizó las pequeñas pinturas en pequeño formato: la serie de las corridas de toros, la de los cómicos ambulantes, obras libres, sin encargo de por medio, en las que no se refleja en absoluto la sordera ni los problemas que seguramente le ocasionaba. Un tema del que también se cuida mucho de hablar con sus amigos porque ni tan siquiera en las cartas a su amigo Zapater aparece a menudo. "Habla sobre arte, hace bromas, como si hubiera separado su nueva situación de su vida particular. Estaba muy orgulloso de su carrera y quería seguir siendo normal…", reflexiona la autora del artículo.

De ahí también el valor de esta carta que, como dice Maurer, "da luz a su pensamiento", muestra su fe en la ciencia y su esperanza en la curación. Un tema que, por supuesto, se tratará en la Cátedra de Goya que, dirigida por Manuela Mena, comienza en el Prado el próximo 17 de octubre.


(Aún recuerdas a aquel amigo italiano que aseveraba que Dante Alighieri padecía migraña, razón por la que en los grabados que conocemos aparece con un pañuelo o lienzo que le rodea cabeza y sienes, era para mitigar el dolor; lo que no evitaba las alucinaciones. Nota de Paula Achiaga en el sitio "el cultural".)
      

viernes, 27 de septiembre de 2013

DONDE DEBEN CAER LAS CATEDRALES


uno.
Entiéndelo, le dije no lo conocí y no iré a la misa de cuerpo presente a Catedral ni lo acompañaré al panteón de los opulentos, La Asunción, pues él ya tiene asegurado un sitio en el cielo en la sección VIP. ¿Me comprendes?, le embijé en la cara. Parpadeó y guardó silencio. Y si te persignas te irá mal, le dije para picarle el orgullo.
dos.
Más tarde me enteré que murió a consecuencia de la picadura de una viuda negra, llamada también araña capulina (Latrodectus mactans), que abunda profusamente en México, arácnido que procura los sitios fríos y húmedos -iglesias, capillas, catedrales-, que se esconde en rincones oscuros, en las cornisas de edificios y ranuras de puertas, ventanas y demás; que su veneno provoca la muerte por parálisis cardiopulmonar, etc.
tres.
Más temprano, me enteré que era velado en un tanatorio para deudos e instituciones de poder económico, que la sala donde había pasado la noche estaba atiborrada de coronas con los nombres de aquellos que desvían nuestros impuestos a causas superfluas y ostentosas; que la misa de cuerpo presente en catedral fue oficiada por varios curas. Que el tlatoani de Dogville hizo acto de presencia en uno y otro sitio, etc.
cuatro.
Cerca de mediodía, supe por la prensa que durante dos décadas fue capellán de los toreros de Dogville: sí, aquellos que sin remordimiento alguno ejercen violencia contra animales indefensos, cortan rabos y orejas y brindan toros a manolas y políticos de medio pelo -como los que abundan en esta aldea. Que había muerto a consecuencia de la picadura de una viuda negra, conocida así popularmente por su panza combada y de ese color. Supe también que el que a hierro mata, a hierro muere.


(texto tomado del muro de Uriel Martínez)

Richard Gwyn (1956 )



 Hambre de sal


¿Te recordaré en la luz insulsa y amarilla,

como a un pez que me entra en la boca, como un virus

que me entra en la sangre, como un miedo que me entra en la panza?...

¿Te recordaré como una catástrofe

desgarrándome entre las piernas, dientes minúsculos que hienden mi labio,

lengua tocada con sal por la que mi lengua estaba loca?

Nunca reconociste esos pequeños robos:

el anillo de mi madre, la estatua de Knosos,

el medallón que yo guardaba para el cabello de los chicos

que nunca tuvimos. Te veo, ven a robar mis huesos,

dientecillos tan blancos, un collar de piedras coloridas,

valvas de almejas y mejillones alrededor de tu talle,

una cadena de esmeraldas en el tobillo. Pero ahora te has ido

de vuelta al mar. Puedo perdonar tu crueldad,

tus humores violentos, tus tramas de venganza,

recordando en lugar de eso el roce de tu piel

sobre la mía, el modo en que me viste aquella tarde

en la cueva marina, las gaviotas chillando afuera,

una multitud de airados acreedores en un mundo distinto,

vuelto terriblemente silencioso. Y tú, anidando

en la arena blanca, atrapada en las redes que tejí

con devota sobriedad, por completo convertida en sal.


 (blog "ogham", traducción de Jorge Fondebrider)

jueves, 26 de septiembre de 2013

Esther Seligson, poeta

Días de polvo

Estás tan lejos me dicen tan sola
y respondo nunca lo suficiente
nunca lo bastante lejos la soledad
siempre hay quien la interrumpe el teléfono
el cartero vecinos y esa necia costumbre
de procurarse víveres no nunca lo bastante...
sola lo suficientemente lejos transijo
pago cuentas hago la fila en el correo
saludo sonrío tampoco el mar que me acompaña
está solo cuántos veleros barcos lanchas
guardacostas lo ocupan

A veces nos salamos el mar y yo
muy de mañana en un llanto mutuo
remojo los pies en su espuma fría
y escucho la risa de Adrián que se revuelca
me digo entonces que aún estoy cerca
demasiado cerca
que me ha anclado el dolor a la orilla
a este cuerpo nunca suficientemente solo
ligero lejano
ay tan presente



(texto tomado del sitio "emma gunst")

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Álvaro Mutis, poeta

Escucha Escucha Escucha

la voz de los hoteles,
de los cuartos aún sin arreglar,
los diálogos en los oscuros pasillos que adornan
una raída alfombra escarlata,...
por donde se apresuran los sirvientes que salen
al amanecer como espantados murciélagos.

Escucha Escucha Escucha

los murmullos en la escalera; las voces que vienen
de la cocina, donde se fragua un agrio olor
a comida que muy pronto estará en todas partes,
el ronroneo de los ascensores

Escucha Escucha Escucha

a la hermosa inquilina del 204 que despereza
sus miembros y se queja y extiende su viuda desnudez
sobre la cama. De su cuerpo sale un vaho tibio
de campo recién llovido.

¡Ay qué tránsito el de sus noches tremolantes
como las banderas en los estadios!

Escucha Escucha Escucha

el agua que gotea en los laboratorios, en las gradas
que invade un resbaloso y maloliente verdín.
Nada hay sino una sombra, una tibia y espesa
sombra que todo lo cubre.

Sobre esas losas cuando el mediodía siembre de
monedas el mugriento piso- su cuerpo inmenso y blanco
sabrá moverse, dócil para las lides del tálamo y conocedor
de los más variados caminos. El agua lavará la impureza
y renovará las fuentes del deseo.

Escucha Escucha Escucha

 la incansable viajera, ella abre las ventanas y aspira
el aire que viene de la calle. Un desocupado la silba
desde la acera del frente y ella estremece
sus flancos en respuesta a incógnito llamado.

De la ortiga al granizo
del granizo al terciopelo
del terciopelo a los orinales
de los orinales al río
del río a las amargas algas
de las algas amargas a la ortiga
de la ortiga al granizo
del granizo al terciopelo
del terciopelo al hotel

Escucha Escucha Escucha

la oración matinal de la inquilina
su grito que recorre los pasillos
y despierta despavoridos a los durmientes,
el grito del 204:
¡Señor, Señor, por qué me has abandonado!
 
 
(texto tomado del muro de Erica Sifuentes.)

martes, 24 de septiembre de 2013

Tobias Wolff y el "realismo sucio"

Fue a mediados de los 80, cuando Tobias Wolff (1945) enseñaba en la Universidad de Syracuse, en Nueva York. Un colega unos 20 años mayor, un tradicional y distinguido profesor de literatura al que nunca le faltó un peso, en una conversación lo incluyó entre los suyos al decir “gente como nosotros”. Wolff no dijo nada, pero sabía que él no era exactamente de esos: había estudiado en Oxford, verdad, pero ahí había llegado tras cuatro años en el ejército, uno de ellos en el frente de batalla en Vietnam, y antes, su madre lo había llevado a duras penas por una vida nómade, que él enfrentó como un adolescente rebelde. Wolff se había hecho a pulso.

Esa frase al pasar de un colega lo llevó a torcer su rumbo como escritor: autor de novelas y, sobre todo, uno de los renovadores del cuento americano desde mediados de los 70, Wolff suspendió la ficción y decidió escribir de su vida. Una memoria. En 1989 publicó Vida de este chico, precisamente la suya. Cuatro años después, el libro se transformó en la película Mi vida como hijo, con Robert De Niro y Leonardo DiCaprio. “Es una historia caótica, que pensé que era muy rara, pero resultó que mucha gente luego me decía que esa también había sido su infancia, precaria, con padres alcohólicos, pobreza, etc. Creo que ese libro va en contra del mito de la América de los 50 próspera y de familias perfectas”, dice Wolff, sentado en el lobby del hotel Hyatt.

Desde el jueves, el autor de libros como Vieja escuela y Aquí empieza nuestra historia está en Chile para participar este lunes 23 en el seminario La Ciudad y las Palabras, del Doctorado de Arquitectura de la Universidad Católica, apoyado por La Tercera. El bigote de Wolff, hoy perfectamente blanco, es tan inseparable de su imagen como su amistad con Raymond Carver: junto a él, y también Richard Ford, entre otros, los apuntaron en el llamado realismo sucio en 1983. “Bill Buford es un vendedor: él inventó ese término para vender más copias de la revista Granta, pero no significaba nada”, dice, sin rencor.

Con una novela en marcha, aunque sin título aún, Wolff está en la mitad de la muy comentada nueva biografía de J. D. Salinger, de David Shield y Shane Salerno (“Es fascinante, totalmente fascinante”), y él mismo pone en la mesa el nombre de Roberto Bolaño: “Me gusta mucho su trabajo. Es un milagro. Es único. No hay nadie como él. De alguna manera, me recuerda a Carver: una vida dura, de malos trabajos, pasando los días con poco dinero, hasta que son reconocidos... ¡Bolaño vivió de concursos de cuentos! Es sorprendente”, dice.

Ha escrito cuentos, novelas, memorias. ¿En qué género se siente en casa?

Probablemente el cuento, pero estoy trabajando en una novela. A veces es bueno escribir cosas que te ponen incómodo, para evitar caer en repeticiones. Son desafíos. Pero sigo con los cuentos. Recientemente escribí uno en que pretendí que el lector simplemente viera los hechos sin que yo fuera un mediador. Luego escribí otro en que explico mucho más. No tengo modelos para los cuentos, me gustan muchos tipos. Flannery O’Connor, Katherine Anne Porter...

Más allá del realismo sucio, ¿cree que su obra esté en la línea de Carver o de Ford?

Nuestras voces son diferentes, la de Richard es completamente diferente. Sí éramos amigos, especialmente de Carver. A Richard lo veía menos. Como sea, mi idea es que la literatura descubre que no hay una sola explicación para las personas, que todos los seres humanos tienen muchas peculiaridades. Creo que los mejores escritores son los que respetan eso. Mientras más explicas, los personajes se ponen menos interesantes. Ray, por ejemplo, casi sólo trabajaba las implicaciones, nada de explicaciones. Y aún sus cuentos mantienen un enorme impacto.

Leyendo Vida de este chico, pareciera que la idea de ser escritor llegó tarde en su vida. ¿Cuándo empezó a escribir?

Si tuviera una crítica a ese libro, es no haber destacado la importancia de la lectura para mí. Hay una razón: siempre que leo memorias de escritores, aparecen frases como “yo era un niño adorable que leía mientras mis padres se peleaban...”. Yo era salvaje y callejero, pero también era un buen lector. Me cambié el nombre a Jack, por Jack London. Creí que con esa mención al lector bastaría. Pero parezco un iletrado.

Al final del libro aparece un gesto quizás literario: usted falsificó cartas de recomendación para entrar a un colegio.

Esa fue mi primera verdadera obra de ficción. Pero no, antes solía escribir cuentos imitando a Jack London, después a O’Henry. Luego empecé a imitar a Hemingway, que tiene un estilo muy contagioso para un joven que quiere ser escritor, que va más allá de la literatura: es un modelo de escritor. Quizás no el mejor, pero él era muy disciplinado.

¿Imitó a otros en sus inicios?

Otro escritor que me influenció, en el sentido de que amé leerlo y me hizo pensar que podía imitarlo, fue J. D. Salinger: leí a los 15 años El guardián entre el centeno y fue como si se prendiera una ampolleta. Fue totalmente liberador. También amé Nueve cuentos. No me gustó el resto, me desagradan las historias de los Glass, son esnobismo moral e intelectual.

El paso de Hemingway y Salinger fue muy importante para sus obras. ¿Qué tan importante fue para usted Vietnam?

Aprendí mucho sobre otras personas, buenas cosas también, no todas malas. Aprendí a desconfiar de todo lo oficial. No confío en nada de lo que diga un gobierno, porque he visto que entre lo que informan en la prensa y la realidad hay desconexiones y trampas. Soy muy escéptico de que las guerras puedan resolver los problemas... Mi mejor amigo en el ejército murió en Vietnam y no tuvo absolutamente ningún sentido.


(entrevista tomada del sitio "la tercera")

lunes, 23 de septiembre de 2013

Héctor Carreto (1953 )

El poeta regañado por la musa

"Ante sus cabellos, el viento
fue incapaz de enredarse.
Intactos, sus labios permanecen.
Solo la luz -camafeo- fijó el recuerdo",
Fueron los versos que escribí pensando en Ella.

Después de leerlos, la Musa marcó mi número:
"¿Por qué me describes con palabras de epitafio?
Según mi espejo de mano, no estoy muerta ni soy estatua.
Tampoco quieras que me asemeje a tu madre.
¿Estás enfermo, o qué sinrazones
te obligaron a cambiar de poética?
¿Acaso aseguras un túmulo en la Rotonda de los Ilustres,
en el Colegio Nacional, o paladeas dieta vitalicia?

Escúchame: no escribas más como geómetra abstraído,
en un lenguaje de cristales que entrechocan,
capaz de pintar una batalla como ramo de madreselvas.

Confía en el instinto: que tus labios refieran con orgullo mi talento en el
baile, mi afición por el vino.
Presume al lector de mis piernas en loca bicicleta,
de los encuentros sudorosos, cuyos frutos son tus epigramas.
Tampoco ocultes que tenemos diferencias.

Entre la musa que riñe contigo y la que duerme en un lienzo,
no dudes: confía en el instinto".

(texto tomado del sitio "otro iglesia es imposible")


 

domingo, 22 de septiembre de 2013

Álvaro Mutis el gaviero

 

Aunque miembro tangencial, como él mismo lo ha señalado en numerosas oportunidades, del grupo poético conformado en torno a la revista Mito, su producción poética puede asumirse como afín al postulado que sus contemporáneos vislumbraron a mediados del siglo pasado como el principal derrotero para renovar la tradición literaria colombiana: “La restauración de la palabra”. Una restauración, tanto en términos estéticos como éticos, que Mutis asumió en un primer momento como una indagación respecto a los posibles de la palabra poética en su intento por transmitir al lector aquellas obsesiones y fantasmas que suelen habitar la imaginación del poeta.
Este ejercicio exploratorio lo condujo en sus primeros poemarios al aparente callejón sin salida de concebir el quehacer poético como “un trabajo perdido”, en la medida que no lograba asir lo trascendente que el creador intuía como fundamento de la poesía.
Pero de forma paralela a esa exploración concibió una voz poética que le permitió entrever desde otra perspectiva los avatares de la creación. Dicha voz respondió al nombre de Maqroll, y desde muy pronto fue asociada a un oficio específico: el de gaviero.

Hijo de las lecturas del joven Mutis de autores como Conrad y Melville, y de los viajes que en su infancia realizó en barco entre los puertos de Amberes y Buenaventura, Maqroll el Gaviero le sirvió a Mutis para concebir un tipo de poeta particular: aquel que, como el marino asignado a la gavia en los barcos de vela, puede otear el horizonte y entrever los vientos y tormentas a los que se enfrentará la nave a lo largo de su recorrido. Pero un poeta, un “ojo avizor”, que no olvida que es “uno más de la manada”, por lo que de tarde en tarde desciende de su posición privilegiada y le transmite al resto de la tripulación sus visiones.
Esta voz poética ayudará a Mutis a salir del callejón de los “trabajos perdidos” y se convertirá en referente obligado de su obra poética, al punto que desde hace cuatro décadas el conjunto de ésta recibe el nombre de ‘Summa de Maqroll el Gaviero’. Y mediante esta alternativa escritural el autor colombiano inscribirá su obra en una tradición como la de la heteronimia poética, aquella opción creativa de concebir diferentes voces poéticas por parte de un mismo autor, emparentando a Maqroll con las criaturas poéticas de poetas que lo antecedieron como Valéry Larbaud, Fernando Pessoa, Antonio Machado y León de Greiff, o contemporáneos suyos como Eugenio Montejo y Juan Gelman, entre otros.
El aludido universo poético tendrá su prolongación, pero ahora en el ámbito de la narrativa, con las novelas y relatos publicados por Mutis desde 1986 y agrupados a la fecha bajo el título de Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero.
En este ciclo de narraciones no desaparecen las indagaciones sobre los límites del quehacer escritural, pero desde la perspectiva de “un marinero en tierra”, visitante asiduo de decadentes puertos y de la siempre añorada “tierra caliente” americana, que ofrecerá una visión del mundo contemporáneo signada por el paradigma de la desesperanza. De aquella lucidez que le permite entrever todas las vicisitudes del sujeto moderno que se debate entre ajustarse a un “deber ser”, que tarde o temprano se le convierte en un plural de cárceles culposas de su existencia, o asumir una opción vital que se agota en la exaltación de los sentidos en un “aquí y ahora” y que de tarde en tarde le ofrece la opción de descubrir unos contados pares a los que puede asumir como sus semejantes.
Este deambular maqrolliano por los feudos de la narrativa también está emparentado con el primer ciclo narrativo concebido por Mutis entre los años 60 y 80.
Allí aparecen desde propuestas autobiográficas como el Diario de Lecumberri hasta experimentaciones formales como el atípico guión de La mansión de Araucaima: Relato gótico de tierra caliente. Y, sobre todo, alternativas escriturales como La muerte del estratega o El último rostro mediante las cuales Mutis ha emprendido la fuga hacia tiempos pretéritos como los últimos años de la gestas de independencia americanas o las intrigas político-religiosas de Bizancio. No con la intención de recrear de manera fiel dichos períodos históricos, sino como evocaciones a través de las cuales ha cuestionado el mundo contemporáneo, respecto al que siempre ha sentido un profundo fastidio, pero en el que le correspondió vivir y escribir sus poemas, relatos y novelas. Un universo literario siempre en movimiento, de manera afín a la siguiente “sentencia de almanaque” que Maqroll escribió en las paredes de La Nieve del Almirante, tienda ubicada en lo alto de la cordillera en la que pasó una entrañable temporada en compañía de Flor Estévez: “Sigue los navíos. Sigue las rutas que surcan las gastadas y tristes embarcaciones. No te detengas. Evita hasta el más humilde fondeadero. Remonta los ríos. Desciende por los ríos. Confúndete en las lluvias que inundan las sabanas. Niega toda orilla”.
 
 
(ensayo de Mario Barrero Fajardo en el sitio "el espectador".)

PLAGA DE PINACATES



La abundancia de lluvias de esta temporada ha acarreado a mis lares una plaga de pinacates (del nahua pinacatl), uno corre a esconderse cuando cojo el mango del trapeador para eliminar un charco que dejaron las lluvias de ayer en  la librería La Azotea. Con sus patitas asquerosas lo veo presuroso encaminarse a una ranura, cualquiera, para evitar la suela del zapato. Sin él saberlo, el muy hediondo, repite conductas de mis deudores cuando paso a buscarlos a la oficina, cuando marco a los celulares o los sorprendo en el cubículo universitario: con cara de Payaso Blanco me muestran la cartera vacía y atravesada por telarañas; cuando me hablan de las tarifas escandalosas de los colegios privados en que reinscribieron a sus chicos: los próximos sicarios de la política y/o del crimen organizado. Abro el diccionario de la Real Academia Española, que los define (a mis clientes y pinacates): escarabajo de color negruzco y apestoso que suele criarse en lugares húmedos.


(texto reproducido del muro de Uriel Martínez.)

sábado, 21 de septiembre de 2013

Nuevo León: homofobia y racismo

Una niña de dos años fue expulsada de un colegio particular de esta ciudad debido a que tiene dos padres varones, situación que incomodó a los directivos del plantel.
El incidente dado a conocer en las redes sociales ocurrió el 13 de septiembre cuando profesores del colegio The Hills Institute, ubicado en la colonia Puerta de Hierro, decidió impedir que la pequeña continuara en sus clases de nivel maternal debido a que estaba bajo la tutela de Alex, su padre biológico, quien se casó en el Distrito Federal con Pepe, su otro papá.
Los integrantes de esta familia homoparental, quienes han rechazado dar a conocer sus nombres completos, señalaron que los profesores de The Hills Institute son homofóbicos.
En declaraciones dadas a medios locales, señalaron que la directora del plantel, a quien identifican como Patricia Durán, les pidió firmar una carta en la que se comprometían a no acudir como pareja a la escuela ubicada en el exclusivo sector Cumbres, al poniente de la ciudad.
También les demandan, en el mismo documento, abstenerse de asistir juntos a los festivales.
Pepe explicó que inicialmente su hija fue aceptada porque fue inscrita con el acta de nacimiento en el que se anotaban el nombre de Alex y su madre biológica, aunque la situación cambió cuando la pareja de los dos papás acudió a la escuela.
La pareja no ha revelado qué medidas tomará para quejarse por el trato discriminatorio de The Hills Institute.
Los profesores han rechazado dar declaraciones sobre el caso.
El viernes, la Comisión Estatal de los Derechos Humanos en Nuevo León anunció que ya inició una investigación sobre este asunto en el que sospecha que hay un acto discriminatorio.
La agrupación Ciudadanos en Apoyo de los Derechos Humanos se pronunció en contra de las acciones de la directiva de la escuela por considerarla atentatoria contra las garantías individuales y por eludir su responsabilidad de hacer que prevalezca el bien superior, que es el derecho de la niña a ser educada.


(¿Una nena de dos años tiene conciencia de la situación familiar en que viven sus padres? Claro que no. ¿por qué entonces tomar a una criatura como rehén de los prejuicios estúpidos de la directora del colegio? Nota de Luciano Campos Garza en el sitio "proceso".)

Fernando Pessoa, inagotable

Mis sueños

 Os Meus Sonhos São Mais Belos que a Conversa Alheia Não faço visitas, nem ando em sociedade alguma - nem de salas, nem de cafés. Fazê-lo seria sacrificar a minha unidade interior, entregar-me a conversas inúteis, furtar tempo senão aos meus raciocínios e aos meus projectos, pelo menos aos meus sonhos, que sempre são mais belos que a conversa alheia.
Devo-me a humanidade futura. Quanto me desperdiçar desperdiço do divino património possível dos homens de amanhã; diminuo-lhes a felicidade que lhes posso dar e diminuo-me a mim-próprio, não só aos meus olhos reais, mas aos olhos possíveis de Deus.
Isto pode não ser assim, mas sinto que é meu dever crê-lo. ...

Fernando Pessoa, 'Inéditos'

(texto tomado de "citador.pt")

viernes, 20 de septiembre de 2013

Alain Delon ya no vive aquí

Parece que Alain Delon, actor de cine, está rodando una película nueva que transcurre en su psiquis. Una de esas películas de terror que están medio de moda: un fantasma acosa la casa familiar, perturba y corrompe el bienestar de la vida hogareña. El guión de su fantasma lo declaró abiertamente: “Es contra natura, lo siento. Estamos aquí para amar a una mujer, no para seducir a un tipo... Ahora me van a decir que debo adaptarme y vivir en mi tiempo, pero yo vivo muy mal esta época en la que se banaliza algo que es contra natura”. Una vez planteado el conflicto, la trama continúa así: “Nunca he hablado de la homosexualidad. Que se casen entre ellos me da completamente igual. Lo que no quiero es que adopten”. Y si no alcanza para asustar con el fantasma de la homofobia, sumar machismo y transfobia sirven como efectos especiales para resolver la película del actor de 77 años: “Sé que dicen que cada vez hay menos hombres... Hay menos porque cada vez hay más mujeres que se convierten en hombres”.
Lo que tiene de ciencia ficción esta reacción homófoba de Alain Delon es que el actor le debe parte de su popularidad a la dimensión gay del Luchino Visconti de Rocco y sus hermanos y del Tom Ripley de A pleno sol, dos películas que protagonizó en 1960. O tal vez sea una secuela afrancesada muy costumbrista en la tradición gala de la xenofobia y del racismo: una reacción a la conquista de derechos que significó la Ley de Matrimonio Igualitario, sancionada en abril de este año en Francia, que incluye adopción para todas las parejas, no exclusivamente las heterosexuales.
Tal vez no deberíamos tomarnos tan en serio la declaración de un actor, que no da más argumentos que su parecer sobre cuestiones de diversidad. Pero estas ideas se están extendiendo en una Europa cada vez más regresiva. Recientemente, la canciller alemana, Angela Merkel, declaró estar en contra de que las parejas del mismo sexo puedan adoptar, señalando que se trata de un tema “controvertido”. Lo paradójico, también en este caso, es que Guido Westerwelle, ministro alemán de Asuntos Exteriores, es abiertamente gay y salió del closet en 2004, en un cumpleaños de Merkel. Cuando realizó estas declaraciones contra las familias homoparentales, Merkel aclaró que dentro de su partido, Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU), que tiene grupos de gays y lesbianas, hay un debate abierto.
Lo que parecía una conquista que se extendía de a poco por el mundo está siendo despreciado en Europa. Acá, una vez sancionada la Ley de Matrimonio Igualitario, siempre se avanzó en la protección de niñas y niños de familias diversas, ampliando derechos. Pocas voces volvieron sobre las ideas reaccionarias que postulan las ideas falsas de que exista un solo modelo de familia. La Vieja Europa ofrece más prejuicios y contradicciones que argumentos. Espíritus de otra época.


(nota de Diego Trerotola reproducida del sitio "soy", Clarín, Bs. As.)

jueves, 19 de septiembre de 2013

Juan Luis Panero (1942/2013 )

 


A la mañana siguiente Cesare Pavese no pidió el desayuno

Solo bajó el tren,
atravesó solo la ciudad desierta,
solo entró en el hotel vacío,
abrió su solitaria habitación
y escuchó con asombro el silencio.
Dicen que descolgó el teléfono
para llamar a alguien,
pero es falso, completamente falso.
No había nadie a quien llamar,
nadie vivía en la ciudad, nadie en el mundo.
Bebió el vaso, las pequeñas pastillas,
y esperó la llegada del sueño.
Con cierto miedo a su valor
-por vez primera había afirmado su existencia-,
tal vez curioso, con cansado gesto,
sintió el peso de sus párpados caer.
Horas después -una extraña sonrisa dibujaba sus labios-
se anunció a sí mismo, tercamente,
la única certidumbre que al fin había adquirido:
jamás volvería a dormir solo en un cuarto de hotel.


(texto tomado del sitio "el cultural".)

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Vicente Huidobro, poeta

Madre

Oh sangre mía
Qué has hecho
Cómo es posible que te fueras
Sin importarte las distancias
Sin pensar en el tiempo
Oh sangre mía
Es inútil tu ausencia
Puesto que estás en mis adentros
Puesto que eres la esencia de mi vida
Oh sangre mía
Una lágrima viene rodando
Me estás llorando
Porque yo soy el muerto que quedó en el camino

Oh dulce profundidad de mis arterias
Oh sangre mía
Tan inútil tu ausencia
Flor-paloma dónde estás ahora
Con la energía de tus alas
Y la ternura de tu alma.


(texto tomado de Antología poética, selección y traducción de José Manuel ZañartuEmpresa Editora Zig-Zag, Santiago de Chile, 2003.)

martes, 17 de septiembre de 2013

Artaud y los electroshocks*

San Artaud

Sartre tenía razón: Genet era un santo, comediante y mártir, y siguió siendo, como Gide, hasta el final un pastor de la religión reformada progresista. Pero Antonin Artaud (del que Sartre no habla nunca) es un actor del teatro de la crueldad, un mártir abrupto de otro modo, un santo que no se puede reconducir a ninguna iglesia porque se las agarra con el mismo Dios y con todas las religiosidades, confesas u ocultas, con la intención física de hacerlas explotar.
¿Un poeta? Sí, muy grande, pero esa palabra abre demasiados kioscos. ¿Un pensador? Sí, fundamental, pero que ningún filósofo podría apreciar (y mucho menos el discurso universitario). ¿Un teólogo negativo? Es decir poco, ya que en él nada es ideal ni abstracto. ¿Un especialista en mitos y rituales chamánicos? Su experiencia personal (especialmente en México) lo prueba. ¿Un drogado? Nunca dejó de necesitar el opio para atenuar sus padecimientos. ¿Un loco? Si decirlo tranquiliza. ¿Un profeta? Está en el centro de la barbarie del siglo XX, captando su energía oscura como nadie desde el fondo de los asilos de alienados (40.000 muertos en Francia durante la Ocupación, por hambre y electroshocks). Pero antes que nada: un ritmo, un choque, una pulsación, una voz, una profundidad afirmativa gráfica que ya no te dejan una vez que te encontraste con ellos y los experimentaste de verdad. 1769 páginas, cuadernos amarillentos, retratos y autorretratos admirables, cartas, improvisaciones en todos los sentidos, están la guerra, la tortura, la protesta, el testimonio ferviente, el coraje de todos los instantes. Cierto número de sus contemporáneos lo entendieron (nunca del todo, y a menudo de lejos). Una noche en el Vieux-Colombier, Gide sube al escenario para abrazarlo mientras él se asfixia. Paulhan es generoso y muy atento. Breton es quien recibe las cartas más bellas (pero, ¿por qué transforma el surrealismo en una muestra de arte?). Paule Thévenin, finalmente, la fiel entre las fieles, con la cual tuve el honor de trabajar clandestinamente (se llama Marie Dézon en las traducciones de algunos textos, que sólo se pueden encontrar en español, publicados en México). Es una historia que habría que contar.
Todo Artaud entonces, o casi todo, finalmente sobre nuestra mesa, al lado de quienes son para él sus verdaderos compañeros de destino trágico: Gérard de Nerval, Edgar Poe, Baudelaire, Lautréamont, Rimbaud, Nietzsche. Como Van Gogh, “no murieron de rabia, de enfermedad, de desesperación o de miseria, murieron porque quisieron matarlos. Y la masa sacrosanta de los tarados que los consideraban aguafiestas se abroqueló en un momento dado contra ellos”. Artaud insiste: “Porque uno no muere solo, sino siempre ante una especie de horrible concilio, quiero decir, un consorcio de bajezas, de recriminaciones, de asperezas. Y lo vemos”.


La escritura negra
¿Conocen a Antonin Artaud? ¿Han oído hablar de él? Vamos, seamos serios, apenas. Hay demasiadas cosas que leer, a menudo es reiterativo, los cansa, no “pega” con sus empleos sobrecargados de tiempo, no forma parte de la temporada de “novedades literarias”, al igual que Pascal, por otro lado, quien juzgaba toda actividad humana como sonámbula y misteriosamente antinatural. Un esfuerzo de todos modos, ya que pasarán de una obra maestra a otra, desde los años 1924-1925 (Artaud tiene 28 años) hasta 1948 (año de su extraña muerte, a los 52 años, cuando el jardinero del sanatorio de Ivry, donde se refugió, lo descubre sentado al pie de su cama, víctima de una probable sobredosis de hidrato de cloral). Por lo tanto: Correspondencia con Jacques Rivière (o por qué Artaud no está en la “NRF” ), El pesa-nervios (no hay que dejar pasar las Cartas conyugales ), En la gran noche (el más surrealista de los surrealistas rompe con el surrealismo), Heliogábalo o el anarquista coronado (asombrosa amplitud y variedad de las lecturas de Artaud), El teatro y su doble (revolución del espacio y del actor), Las nuevas revelaciones del ser , Las cartas de Rodez (suplicios de la internación, 24 electroshocks), Artaud el Momo , Aquí yace precedido de La cultura india , Secuaces y suplicaciones , Van Gogh, el suicidado por la sociedad (texto de deslumbrante frescura y lucidez, incomprensible de parte de un hombre tan deteriorado, probablemente el más bello de Artaud que, colmo de la ironía, recibe en esa época el premio Sainte-Beuve), Para terminar con el juicio de Dios (programa radiofónico cuya difusión fue prohibida, mientras Le Figaro se preguntaba seriamente si se podría aceptar que 15 millones de oídos escucharan la voz de Artaud hablando de extracciones de esperma a los muchachos de las escuelas norteamericanas para fabricar futuros soldados, “¿se imaginan un recital de Baudelaire en un estadio masivo?”). Y después, a su tiempo, todo lo demás. Sin olvidar el espléndido volumen 50 dibujos para asesinar la magia , que nos pone directamente en contacto nervioso con la escritura negra y operativa de Artaud, lo que por otro lado él llama sus “suertes”. La escritura va más allá de la escritura (esa “cochinada”) y perfora el papel con su aparición vertiginosa.
En 1944, Artaud escribe en una carta: “El pensamiento con el que actúan los escritores no actúa solamente por medio de las palabras escritas, sino también ocultamente antes y después de lo escrito, porque ese pensamiento es una fuerza que está en el aire y en el espacio en todos los tiempos”.
Así entendemos que, contrariamente a nuestra época en la que cualquiera se cree escritor, el escritor, en el sentido de Artaud, es muy raro.
En el fondo, todo esto es simple y fácil de imaginar, con una condición: haberse dado cuenta una vez que “Dios” y la “Sociedad” son una sola y la misma impostura de magia negra. ¿Artaud es comprobado por la actualidad cotidiana? Obviamente. De allí su obstinación en decir y reiterar que no nació de la manera en que su nacimiento fue registrado, que no morirá de muerte “natural”, que su cuerpo crístico y anti-crístico es perseguido sin tregua por demonios y embrujos, que ha sido agredido tanto en Marsella como en Irlanda. ¿No le creen, no lo escuchan? ¿Quién escucha a Dios? Nadie. Pero “yo soy Dios”, “yo soy el Infinito”. No la idea que se han hecho al respecto, no, allí no hay nada más que vacío, desecho, mierda, “caries”. En cambio, “Yo, Antonin Artaud, soy mi hijo, mi padre, mi madre y yo”. Vale decir: no acepto fundirme en una “totalidad” cualquiera que sea. La humanidad vive en una incesante pulsión de muerte, que se dirige preferentemente hacia aquel que la revela. De manera disimulada, mendaz, hipócrita y hasta inconsciente, todo el mundo es religioso, mientras que Artaud es “incrédulo irreligioso de naturaleza y de alma”. Por lo tanto, hay que rectificarlo: “El electroshock me desespera, me quita la memoria, aletarga mi pensamiento y mi corazón, me convierte en un ausente que se sabe ausente y se ve durante semanas persiguiendo su ser, como un muerto junto a un vivo que ya no es él, que exige su regreso y en donde él ya no puede entrar”.
Artaud, o el extremo dolor sobrepasado, sin el cual nada es verdadero. Sepamos escucharlo.

*El escritor frances Philippe Sollers publico este ensayo originariamente en el libro “DISCOURS PARFAIT”, editado por Gallimard en 2009, y forma parte de la seleccion que El cuenco de plata lanzara con el titulo “DISCURSO PERFECTO” en el mes de noviembre, con traduccion de Silvio Mattoni.


(ensayo de P. Sollers tomado íntegro del sitio "revista ñ", Clarín. Cuando Antonin Artaud estuvo en México, el médico poeta del grupo los Contemporáneos, Elías Nandino, lo auxilió con recetas en las que le prescríbia aquellos medicamentos que el visionario necesitaba para tranquilizarse: heroìna, cocaína, belladona, etc.)

lunes, 16 de septiembre de 2013

Pedro Lemebel, narrador

Anacondas en el parque

Alguien en un intento desesperado zizaguea los autos de la costanera y alcanza el puente perseguido por los disparos. En un salto suicida vuela sobre las barandas y cae al río siendo tragado por las aguas. El cadàver aparece días después ovillado de mugres en la ribera del Parque de los Reyes. La foto del diario lo muestra como un pellejo de reptil abandonado entre las piedras.

(pasaje tomado de La esquina es mi corazón, ed. Seix Barral, col. Biblioteca Breve, México, 2013.)

domingo, 15 de septiembre de 2013

EL SINFÍN

Tantas noches arrebatadas
al silencio, tantas tardes

Tantos días transcurridos
en los largos meses de verano

Tantos calendarios arrancados
en hojas secas, tantos enveses revisados

Tantas anotaciones en las puertas
en las bocas, en las lenguas

En los muebles no usados
en las llaves olvidadas, en la lluvia

Tantas bocas sin promesas
proferidas, tantos zapatos dispuestos

En los quicios, los umbrales y arrecifes,
tantas vueltas en el tiovivo

De la nada, tantas termitas
que avanzan, inexorables.

sábado, 14 de septiembre de 2013

La autocensura en Chile

"Nos sacaron al patio a formarnos y lavarnos con agua en toneles, en otros artefactos había parafina o bencina, montones de libros, nos hicieron prenderles fuego, recuerdo ediciones de la revista cubana Bohemia, libros de artes sobre le cubismo, publicaciones de la editorial Quimantú, libros de Marta Harnecker y todo lo de Marx, Engels y Lenin. Libros que llegaban en camiones militares y en varios kilos, la orden era de quemarlos todos (...)Al medio día fuimos subidos a unos buses y agachados en el piso con las manos entrelazadas en la nuca fuimos trasladados- más tarde reconocimos el lugar- era el  Estadio Nacional”, dice el testimonio de un militante comunista detenido en la Escuela Militar.
Este crudo relato es parte de una investigación de Karin Ballesteros, bibliotecóloga y parte del equipo de investigación y exposición de “Biblioteca recuperada: Libros quemados y escondidos a 40 años del golpe” que exhibe la Universidad Diego Portales en la sala Nicanor Parra y que tiene como curador a Ramón Castillo, director de Escuela de Arte de la UDP.
Ballesteros ya había indagado en el tema y encontró escasa documentación sobre la quema y destrucción de libros durante la dictadura. Pero los chilenos sabían de vecinos, familiares y padres que los ocultaban. Paredes ahuecadas, hoyos en los patios traseros de las casas, depósitos en entretechos o simplemente un cambio de tapas eran camuflajes válidos. Entre muchos de los autores prohibidos estaban Pablo Neruda, Hernán Valdés, Guillermo Atías, de Armando Uribe y textos de la editorial Quimantú y del cantautor Patricio Manns.
Con la excusa del 11 de septiembre, a 40 años del golpe de Estado, Ballesteros y equipo salieron a buscar esos libros. Los que se salvaron de las llamas, los que siguen apareciendo en escondites olvidados y otros tantos dejados en herencia por quienes tuvieron que partir al exilio o la clandestinidad con lo puesto. También se reunieron testimonios, brutales. Historias tras la hazaña de esconder un libro corriendo el riesgo de ser asesinado, por ejemplo. Fueron bibliotecas enteras las saqueadas por completo luego que las familias eran detenidas en sus casas. Una estrecha relación entre la destrucción de libros y la muerte.
“Donde se queman libros, se queman personas”, grafica Karin, parafraseando a Heinrich Heine. Y como no, si las noticias mostraban los allanamientos a departamentos y casas donde hombres y mujeres eran arrastrados del brazo, mientras que un segundo militar se encargaba de desgarrar las hojas de los libros para luego quemarlas. Rostros altivos, bestiales, como una imagen sacada de la Alemania de 1933, barbarie que se siguió replicando en otros países y en otros momentos.
Para Castillo la quema de libros es una metáfora de la destrucción de las palabras, de la imposibilidad de los chilenos de conservar sus estanterías, de dejar a un país sin nada hasta despojarlos por completo hasta de sus palabras.  “Nos quedamos con un país que carece de libros (...) cuando se destruye un libro, también se destruye a las personas que los poseen y llega el temor, la rabia y el absurdo”
Castillo relata que en medio de la investigación, se dieron cuenta que no había una lista de libros prohibidos muy precisa. A diferencia de lo que ocurrió en la Argentina, en Chile la destrucción fue indiscriminada y hasta pueril. Tan sólo un ejemplar de un libro de Neruda calificaba para que la biblioteca fuera a las llamas en su totalidad. “Uno piensa que el primer objetivo tras el golpe de Estado fue toda la literatura marxista pero los militares quemaban libros de cubismo porque los asociaban una tendencia de Cuba. Son anécdotas reales, también ocurrió con La serie roja, un libro de medicina, es decir había mucha ignorancia, una instrucción tan básica, que cuando los soldados tenían que llevar a cabo esto, ni ellos mismos sabían lo que estaban haciendo”, comenta Castillo.
Otro claro ejemplo fue el allanamiento y cierre de la editorial Quimantú durante el golpe. Esta se originó como iniciativa del gobierno de la Unidad Popular y del presidente Salvador Allende, con colecciones de libros y revistas de bajo costo para acercar la cultura a la gente. Los textos y revistas se vendían en quioscos y librerías. La editorial operó entre el año 70 y 73 y en 38 meses editó 11 millones de libros. El 12 de septiembre fue allanada, cerrada y sus libros también fueron quemados. “Comparado con todo eso, la recuperación es mínima, claro, pero son 800 textos y 300 de ellos fueron donados, una forma más profunda de conmemorar esta fecha”, dice Castillo.
Para el curador, el acto de llevar los libros a la hoguera impactó en la ausencia de libros en las casas. Un trabajo eficaz de la dictadura que decantó en un que evolucionó hasta hoy. Se perdió la cercanía con la literatura y eso se traduce en los escasos hábitos de lectura de la población. (Según datos de la UNESCO sólo un 7% de los chilenos lee por placer)
“Sumado a eso en diciembre 1976 se constituye el IVA del 19% a los libros, ese fue el último golpe a los libros, en ese momento pasaron de ser un objeto personal a un bien de lujo, de consumo”, remata.
La muerte de las ideas
En los días del golpe, la poeta y cronista Carmen Berenguer se preparaba para volver a Chile desde los Estados Unidos. Ella y su marido planeaban finalizar su beca en la Universidad de Iowa, y volar a Santiago el 17 de septiembre. Dudaron.  “El día anterior había hablado en un colegio secundario sobre el alto nivel cultural que había alcanzado Chile, su nivel de lectura. Ahora se nos presentaba la disyuntiva de volver o no. Finalmente regresamos en octubre de 1973”, comenta.
Tras su retorno a Chile, se instaló en la casa de un amigo que viajó fuera del país. Lo primero que la escritora encontró fue una gran cantidad de revistas escondidas en el entretecho, y ocultos bajo tablas despegadas del piso. “Mi madre me dijo que algunos de mis libros habían sido quemados, también vi mucha gente que trataba desesperadamente de deshacerse de ellos quemándolos en chimeneas, enterrándolos en la tierra... Eso produjo mucha angustia en la sociedad chilena”, evalúa.
Berenguer recuerda haber hojeado a escondidas libros de Roque Dalton y Otto René Castillo, textos que le regaló un profesor que dictaba un curso acerca del Testimonio en América Latina. “Leí Confieso que he vivido a escondidas en 1983. También recuerdo que para publicar un libro tenías que pedir autorización al Ministerio del Interior, en mi caso publiqué Bobby Sand desfallece en el muro, sin permiso”
Para la historiadora de la UDP Solene Bergot, la censura fue tan bien impuesta, que el temor al  libro como material subversivo y peligroso caló hondo en la población. El impacto fue tal, que las personas optaron por destruir y esconder sus libros. Para Bergot, no sólo hubo censura, sino también auto-censura. “Esto es un logro de la exhibición presentada en la Universidad, haber rescatado testimonios de estas quemas que dan cuenta de un fenómeno generalizado y a veces sin fundamento real, es decir que por rumores que circulaban, las personas empezaron a botar, quemar, enterrar y esconder los libros que ellos consideraron que les podrían traer problemas. El régimen militar, en este sentido, fue capaz de alterar la percepción racional de los ciudadanos y reemplazarla por el miedo...”.


(¿Cuándo fue el momento en que sentiste que en tu colección de libros había material potencialmente "peligroso"? Cuando se desató la paranoia por la aparición del EZLN en Chiapas, ya que se hablaba de detenciones de coleccionistas inofensivos de armas, por lo menos en Torreón, Coahuila (norte de México). Reportaje tomado del sitio "revista ñ", Clarín.)

viernes, 13 de septiembre de 2013

Eugénio de Andrade, poeta

"Adeus"


 Já gastámos as palavras pela rua, meu amor,
e o que nos ficou não chega
para afastar o frio de quatro paredes.
Gastámos tudo menos o silêncio.
Gastámos os olhos com o sal das lágrimas,
gastámos as mãos à força de as apertarmos,
gastámos o relógio e as pedras das esquinas
em esperas inúteis.

Meto as mãos nas algibeiras e não encontro nada.
Antigamente tínhamos tanto para dar um ao outro;
era como se todas as coisas fossem minhas:
quanto mais te dava mais tinha para te dar.

Às vezes tu dizias: os teus olhos são peixes verdes.
E eu acreditava.
Acreditava,
porque ao teu lado
todas as coisas eram possíveis.

Mas isso era no tempo dos segredos,
era no tempo em que o teu corpo era um aquário,
era no tempo em que os meus olhos
eram realmente peixes verdes.
Hoje são apenas os meus olhos.
É pouco, mas é verdade,
uns olhos como todos os outros.

Já gastámos as palavras.
Quando agora digo: meu amor,
já se não passa absolutamente nada.
E no entanto, antes das palavras gastas,
tenho a certeza
que todas as coisas estremeciam
só de murmurar o teu nome
no silêncio do meu coração.

Não temos já nada para dar.
Dentro de ti
não há nada que me peça água.
O passado é inútil como um trapo.
E já te disse: as palavras estão gastas.

Adeus.

(texto tomado del blog "citador.pt")

jueves, 12 de septiembre de 2013

Ricardo Zelarayán (1922/2010 )

Quince minutos después

Estaba ordenando las cosas para salir...
Y mientras ordenaba mis cosas
veía al lobo,
al lobo que fui
y no sé si al lobo que seré...
La palabra "cinzas",
una palabra en una canción de Wilson Simonal,
me atrae...
Una palabra que no puede traducirse como cenizas, en castellano.
Una palabra que resplandece como los ojos de los gatos en la oscuridad.
O los faros de los coches en la ruta pavimentada,
cuando la noche se hace madrugada
entre Córdoba y Villa María.
Salí de mi casa para verte,
con todas esas cosas en la cabeza...
lobo aullando junto a la "cinza" resplandeciente...
ojos de gato en la oscuridad,
faros de coches sonámbulos que se acercan y se alejan de Córdoba.
Y llegué quince minutos después...
No quisiste hablar.
"Ya se me va a pasar", dijiste.
Y durante un tiempo largo nos miramos en silencio.
El plato vacío,
el tuyo y el mío,
eran más blancos que nunca.
Y después vino el pedido.
¡A llenar el plato!
¡Tu plato y el mío!
Y empezaste a hablar...
¡Y hablamos!
Después de comer, un paseo.
El sol no estaba...
pero en ese momento, qué importancia tenía?
Yo me sentía un inmenso pancito de azúcar
rodeado de árboles muy verdes.
Los trenes que pasaban a lo lejos
eran un poco tus caricias tímidas,
tus miradas…
Un perro trataba de jugar al fútbol
con dos chicos.
Un avioncito con motor giraba y giraba.
El paseo, el descanso, era un vuelo.
Y después el cine.
Un cine de domingo nublado.
Un cine de madera blanca,
donde la película, buena y todo,
al fin y al cabo,
fue lo de menos.
Después salimos.
Nos bastaban apenas
unas pocas palabras.
Y después...
Después siempre.
Pero yo recuerdo.

(texto tomado del blog "otra iglesia es imposible")

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Thelma Nava (1932 )


 

Mujer inconveniente

Definitivamente no, señora mía,
usted no es la mujer que conviene a su marido.
Carece de imaginación
utiliza el gastado lenguaje de las mujeres de nuestros
abuelos.
Alterna las visitas a los supermercados con las telenovelas
y espera con la crema puesta la cuota semanaria del amor.
Y, sobre todo,
usted no sería capaz de compartir a su marido
como lo hago yo

tranquila y resignadamente con usted.


(texto tomado del blog "emma gunst")

martes, 10 de septiembre de 2013

Sharon Olds, poeta



Los que no nacieron

A veces casi puedo verlos, alrededor de nuestras cabezas,
como mosquitos alrededor de un poste de luz en verano,
a los chicos que podríamos tener,
su destello.

A veces los siento esperando, dormitando
en alguna antecámara – sirvientes, a medias
esperando oír la campana.

A veces los veo tendidos como cartas de amor
en un Correo Postal Muerto.

Y a veces, como esta noche, por una negra
clarividencia puedo sentir a uno de ellos
parado en el borde de un acantilado que da al mar
en lo oscuro, estirando sus brazos
desesperadamente hacia mí.


(texto tomado del blog "hasta donde llega la voz", versión de Tom Maver.)





lunes, 9 de septiembre de 2013

Marguerite Yourcenar (1903/1987 )

La miel inalterable

La miel inalterable del fondo de cada cosa
está hecha de nuestros deseos, remordimientos, dolores
el alambique eterno donde el tiempo recompone
las lágrimas de los vivos y la piedad de los muertos.

Idénticos efectos germinan de una causa;
la misma nota vibra a través de mil acordes,
no se separa el perfume de la rosa
ni yo separo el alma de tu cuerpo.

El universo nos reprende por lo poco que fuimos,
vos no sabrás jamás que mis lágrimas te aman;
yo olvidaré cada día cuánto te he amado.

Pero la muerte nos aguarda para mecernos;
y como un niño acurrucado entre tus brazos cerrados,
escucho latir el corazón de la vida perdurable.


(texto tomado del blog "otra iglesia es imposible", versión de Marina Kohon)

domingo, 8 de septiembre de 2013

SI DE PRONTO...

Si de pronto se abriese
la tierra, sedienta, le diré
que no me trague...

Si de pronto se abriesen
los mares, tumultuosos, les diré
que aún no es la hora...

Si de pronto los volcanes
hicieran crisis y sus lenguas
amenazaran bosques...

Si de pronto los muertos
saliesen de su sopor
y me tendiesen las manos piadosas...

Si de pronto se rompiesen
el silencio, la ceguera, la parálisis
de los dioses...

Si de repente voltease tu mirada
serena a mi vida, tu cuerpo enhiesto
me llamase a cuentas...

Quizá...

sábado, 7 de septiembre de 2013

Seamus Heaney

Anything Can Happen

after Horace, Odes, I, 34.


Anything can happen. You know how Jupiter
Will mostly wait for clouds to gather head
Before he hurls the lightning? Well, just now
He galloped his thunder cart and his horses

Across a clear blue sky. It shook the earth
And the clogged underearth, the River Styx,
The winding streams, the Atlantic shore itself.
Anything can happen, the tallest towers

Be overturned, those in high places daunted,
Those overlooked regarded. Stropped-beak Fortune
Swoops, making the air gasp, tearing the crest off one,
Setting it down bleeding on the next.

Ground gives. The heaven’s weight
Lifts up off Atlas like a kettle-lid.
Capstones shift, nothing resettles right.
Telluric ash and fire-spores boil away.


(texto tomado del blog "mitakuye oyasin")

viernes, 6 de septiembre de 2013

Ernesto Mejía Sánchez (1923/1985 )

3
[De "Epitalamio"]


La mordedura de las uvas menudas
en el lecho, el calor que guardan
en su lado contrario las almohadas,
el cabello de Ester, dan cuerpo
a mis delirios. Elfos que sitian
lo indispensable de mi alegría,
mi cuerpo enemigo del bien, los desvelos
del rey, la ignorancia de la virgen,
son los sueños que el mundo puso
en el corazón del escogido.
Dijo uno que amó: El corazón
de la mujer está cerrado.
Innoble, como siempre, el hombre
mintiendo su verdad con las primeras
palabras que le vienen a la boca.

(texto tomado del blog "otra iglesia es imposible")

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Diario La Jornada despide a corresponsal

Carta del periodista David Carrizales:

Carmen Lira Saade. Directora General de La Jornada. Le envío esta carta, distrayéndola de sus ocupaciones habituales, ante la falta de respuesta a la misiva que el pasado 9 de agosto, le hizo llegar un grupo de más de 70 colegas periodistas, dirigentes de organizaciones civiles y ciudadanos independientes que exigieron a usted, como representante de La Jornada, mi reinstalación como corresponsal, o el pago de una justa indemnización. Como usted debe saber, fui despedido el 30 de junio de 2013 después de veintidós años de trabajar como corresponsal en Nuevo León. A casi dos meses de distancia de que fui echado a la calle –sostengo que injustamente, pues no di motivos para que no se me renovara el contrato ni se terminó la materia de mi trabajo-, no he recibido la indemnización de ley. Me parece inconcebible que un medio que se ha caracterizado como ningún otro por difundir información sobre las causas y luchas de los trabajadores, pretenda negarme mis derechos. Lo irónico es que se argumente que no tengo derechos, porque en todos estos años nunca me los reconocieron y trabajé sin seguro social, vacaciones, reparto de utilidades, prima vacacional, ni bonos de despensa o apoyo para transporte entre otras prestaciones. El 19 de junio, por medio del abogado José Genaro Morales Mosco, se me hizo llegar mediante un correo electrónico, el aviso del fin de mi relación laboral con La Jornada. Con sorpresa leí que, por haber laborado mediante el esquema de honorarios, no tenía derecho a pago alguno de indemnización, a pesar de que hay una clara relación empleado-patrón que no se puede evadir con argucias legales. Pues bien, el abogado Morales Mosco, dijo que no obstante mi condición de trabajador por honorarios, me otorgarían un finiquito por mis veintidós años laborados, que me pareció totalmente injusto. Me ofrecían una prima de antigüedad con el salario mínimo general, cuando hay criterios de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que amparan mi reclamo de recibir una indemnización con base al Salario Mínimo Profesional, el cual alcanza tres tantos del mínimo general. Además, se me ofrecían 7.44 días de salario por concepto de aguinaldo. Debo mencionar que si La Jornada me otorgaba 30 días de aguinaldo al año (como única prestación), lo justo era que por seis meses laborados de 2013, se me entregaran 15 días de aguinaldo. También se me negaba el derecho a recibir 20 días de salario por cada año laborado, de conformidad con el artículo 50 de la Ley Federal del Trabajo. El 28 de junio, hice una serie de observaciones a la propuesta de La Jornada, que el abogado Morales Mosco ofreció presentar a la Gerencia para su consideración. Sin embargo, justo a dos meses de distancia, no he recibido una respuesta, pues se me ha dicho que el caso lo iba a estudiar la Gerencia; luego, que la directora tenía que dar el visto bueno; y finalmente, hace cuatro semanas, el abogado me informó que usted señora directora, no podía decidir sin aprobación del consejo de Demos Desarrollo de Medios. A como se han dado las cosas, es evidente que se ha tratado de estratagemas de abogados, para ganar tiempo y doblegarme por hambre en mis pretensiones de justicia. Por eso me vi obligado a presentar una demanda laboral, pues los tiempos legales me impelían a ello, so pena de quedar en indefensión. Señora directora: Me preocupa mi suerte. Debido a la actitud del periódico hacia mí, a pesar de mis años de trabajo y lealtad, no he podido buscar un empleo que me permita obtener un ingreso para costear los gastos de alimentación, salud, estudio, vestido y transporte de mis hijos que están en la Universidad. Y aunque le pueda parecer una falsa postura, le digo con total sinceridad que también me preocupa mucho la suerte del periódico, pues siento que es afectado por una crisis de orden moral que puede significar el derrumbe de un proyecto que ha sido fundamental para la historia moderna del país. Pienso que se han enquistado en sus entrañas personas que no tienen amor por el oficio ni por el periódico, sino por los beneficios personales que les pueda acarrear. Hay personas que no viven el periodismo con pasión, que se han aburguesado y corrompido. Hoy, constituyen una casta dorada intocable en sus groseros privilegios y con su actitud sólo siembran descontento y desunión. Se lo dice un modesto periodista que quiso mucho y que quiere a La Jornada. No permita que el diario sucumba ante las voracidades y claudicaciones internas, sólo si están unidos y comprometidos con el proyecto original, estarán a salvo de las acechanzas externas. Así pues, lo que he perdido yo, es nada, absolutamente nada, frente a lo que perderíamos todos si La Jornada se hunde. Le reitero que siempre he tenido voluntad de dialogar sobre mi problema, para alcanzar un arreglo justo, me puede contactar usted o quien designe para este caso, en el numero de celular 81-1220-3870 y correo electrómoc.liamtohnull@1selazirracdivadocin. Reciba como siempre mis respetos. David Carrizales.

 Monterrey, NL, a 22 de agosto de 2013


(En su momento, igual suerte corrieron Patricia Vega, Jaime Avilés y Pedro Valtierra y un chingamadral de corresponsales en el interior. Carta tomada del sitio "Los Ángeles Press")

Homenaje a Gabriel Figueroa

Los Ángeles (EFE).- La Academia de Hollywood rendirá el 17 de septiembre un tributo al director de fotografía mexicano Gabriel Figueroa, con un evento en el que participarán el actor Gael García Bernal y el director y guionista Gregory Nava, entre otros.
El homenaje, que tendrá lugar en la sede de la Academia en Beverly Hills, consistirá en una discusión en torno a algunos de los logros cinematográficos más destacados de Figueroa, candidato al Óscar por su trabajo en blanco y negro para “The Night of the Iguana” (1964).
El director de fotografía mexicano también es conocido por su labor en títulos como “Los olvidados” (1950) y “El ángel exterminador” (1962), ambas de Luis Buñuel, o “Two Mules for Sister Sara” (1970), de Don Siegel.
Al evento, que servirá como preludio de la exhibición “Under the Mexican Sky: Gabriel Figueroa – Art and Film”, que acogerá el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles (Lacma) a finales de este mes, asistirán el director de fotografía Rodrigo Prieto y el hijo del homenajeado, Gabriel Figueroa Flores.
Figueroa (1907-1997) es a menudo mencionado como “el cuarto muralista” de México, por las influencias estéticas de sus compatriotas Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros.
En su obra mexicana sobresalen clásicos como “María Candelaria”, “Enamorada”, “La perla” o “Víctimas del pecado”.
La muestra “Under the Mexican Sky: Gabriel Figueroa – Art and Film” se inaugurará el 22 de septiembre en el Lacma.


(Si buscamos un equivalente en literatura al movimiento muralístico mexicano, encontraremos que el poema "La suave patria", de Ramón López Velarde es eso, un tributo a la patria que en ese entonces salía de las aguas revueltas de la Revolución con el rostro lavado. Cable tomado del sitio "sin embargo".)

martes, 3 de septiembre de 2013

Edward Snowden y los héroes de hoy

Edward Snowden pasó a la inmortalidad el 9 de junio cuando reveló al diario británico The Guardian y al The Washington Post que las agencias de inteligencia NSA y el FBI tienen acceso a millones de registros telefónicos amparados en la Ley Patriota que fue aprobada inmediatamente después de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Desde entonces, su nombre se ha reproducido infinitamente en Internet y su figura es reivindicada por movimientos políticos y sociales de todo el mundo al mismo tiempo que el gobierno de Estados Unidos lo busca para darle un castigo ejemplar. El caso y sus consecuencias generó y alimentó debates de todo tipo. También por parte de intelectuales que lo defienden.
Una de las voces de apoyo más importante al acusado salió de las entrañas de EE.UU. Noam Chomsky se pronunció de este modo en el Club de prensa de Ginebra: “En mi opinión, Snowden debería ser premiado. Hizo lo que todo ciudadano debería hacer: decirle a los estadounidenses lo que el gobierno está haciendo. Así debe ser. Los gobiernos siempre argumentan la seguridad sin importar cuál sea el motivo. Si alguien ha dedicado tiempo a examinar archivos desclasificados encuentra que, abrumadoramente, la seguridad es la seguridad del Estado frente a su propia población y es por eso que las cosas tienen que ser mantenidas en secreto”.
El destino de Snowden se convirtió en una intriga internacional que revivió climas de la Guerra Fría cuando algunos gobiernos europeos, guiados por el Departamento de Estado de EE.UU. investigaban si el acusado había salido de su refugio en el aeropuerto de Moscú. Incluso no permitieron que el avión de Evo Morales aterrizara en España, Francia ni en Italia porque se creía que llevaba de pasajero al ex empleado de la Agencia de Seguridad Nacional. Fue el gobierno austríaco el que le permitió descender y le dio el trato que merecía.
Motivados por esa persecución Chomsky y otros intelectuales le pidieron al presidente de Ecuador Rafael Correa que le otorgara el asilo a Snowden. Entonces circuló una carta firmada por activistas, artistas y académicos como Naomi Klein, John Pilger, Oliver Stone, y muchos otros.
“En vez de enfocarse en el peligro a la libertad y a la privacidad de los ciudadanos que estas revelaciones saca a la luz pública, y en las reformas que serían necesarias para proteger los derechos de los ciudadanos, la administración de Obama, el Congreso estadounidense y muchos de los medios de nuevo enfocan su ira sobre el mensajero, el valiente filtrador que, corriendo un gran riesgo personal, decidió dar un paso al frente e informar al público estadounidense acerca de lo que se hace en su nombre y lo que se les hace a ellos”, se lee en la carta.
El filósofo global Slavoj Zizek también participó del debate que motivó el caso Snowden: “Necesitamos más Mannings y Snowdens en China, Rusia y en todas partes. Hay estados mucho más opresores que los Estados Unidos. Imaginen qué le habría pasado a alguien como Manning en un tribunal ruso o chino. (¡Muy probablemente, no habría juicio público!) Sin embargo, no se debe exagerar la blandura de Estados Unidos. Es cierto que EE.UU. no trata a los prisioneros con la misma brutalidad que China o Rusia. Debido a su superioridad tecnológica, EE.UU. no necesita emplear un enfoque abiertamente brutal. (Pero está más que dispuesto a aplicarlo cuando es necesario.) En este sentido, EE.UU. es aún más peligroso que China por cuanto sus medidas de control no se perciben como tales, mientras que la brutalidad de China ahora está al descubierto”.
Se discute el valor de la libertad, los límites de los estados para espiar a sus ciudadanos. El resultado es la actitud de personajes que actúan en soledad. Zizek dice: “no basta con utilizar a un estado contra otro (como Snowden, que usó a Rusia contra EE.UU.). Necesitamos una red internacional para organizar la protección de los whistle-blowers (denunciadores) y la difusión de sus mensajes. Los whistle-blowers son nuestros héroes porque demuestran que, si los que están en el poder pueden hacerlo, nosotros también”.
Los elogios sobre Snowden se multiplican. El escritor Hans Magnus Enzensberger dijo en la TV alemana que el acto de Snowden se ganó la admiración general: “Estas personas son los héroes del siglo XXI. Eso habría que decir”, dijo sonriendo ante la cámara encendida”.
Para Chomsky tener las pruebas del espionaje masivo es definitorio: “No puedes llevar a cabo terror masivo y hasta generar terroristas potenciales contra ti mismo y decir que debemos tener vigilancia masiva para protegernos contra el terror”. Paradojas de ayer y de hoy.


(artículo de Héctor Pavón, "La defensa de los intelectuales" tomado del sitio "revista ñ", Clarín, Buenos Aires.)

Jorge Leonidas Escudero (1920 )

Restos

Este es, este es el sillón solitario
donde una vez te sentaste, pusiste
los talones encima de la mesa
para descansar, dijiste, y sí
tus hermosas piernas ante yo aquella vez
en que todavía no llegaba el momento.

Después,
aquí es ahora veo el sillón desierto
y la mesa es la misma, sin embargo
la soledad ha puesto sobre ella un manto
que me lo pongo a ver cómo me queda
y no puede ser de otra manera que como un
sudario.

O tal vez no sea para tanto,
pero es que no sé cómo referirme
a lo que hace con nosotros el tiempo.

(texto tomado del blog "otra iglesia es imposible")

lunes, 2 de septiembre de 2013

Heaney: la responsabilidad del poeta

 
Al principio, creo que todos escribimos por el placer de terminar. Es una carrera hacia la cosa completada: urgentemente se quiere la recompensa, la inmediata gratificación. Ultimamente lo que disfruto más es el proceso. Cuando tengo una idea, quiero hacerla durar lo más posible. Al principio, si pensaba en una imagen la atacaba y me apuraba a atravesar sus implicancias –por lo general, eso duraba seis u ocho cuartetos–. Pero hoy una de esas imágenes originales puede sugerir otras y el poema puede entrar en tema de forma oblicua y crecer de forma zigzagueante. En este momento me interesan las cosas más abiertas y seccionadas.
Si estoy en una situación de pánico donde alguien sin familiaridad o interés por la poesía me pregunta “¿Qué tipo de poesía escribe?” suelo decir: “Bueno, soy un poeta más o menos autobiográfico, basado en la memoria”. Pero también me gustaría decir que el contenido autobiográfico per se no es el objetivo de la escritura. Lo que importa es el impulso de dar forma, la emergencia y convergencia de una emoción que se redondea. No creo ser un poeta político con temas políticos y un entendimiento específicamente político del mundo, de la manera que lo es Bertolt Brecht o Adrienne Rich o, de una manera diferente, Allen Ginsberg. Yeats, por ejemplo, es un poeta público. O un poeta político de la manera en que Sófocles es un dramaturgo político. Los dos están interesados en la polis. Yeats no es un poeta faccioso aunque representa a un sector de la sociedad y la cultura irlandesas que ha sido castigado por ciertos marxistas que tenían un prejuicio reaccionario y aristocrático frente a su imaginación. Pero todo el esfuerzo de imaginar estaba orientado hacia la inclusión. Era una prefiguración del futuro. Por supuesto, es un poeta de enorme significancia política, pero pienso en él más como un visionario que como un político.
Un poeta debe sentirse presionado porque tiene obligaciones en un momento político difícil; y quien no se siente así es estúpido o insensible. En este sentido, pienso en lo que formula Robert Pinsky en su ensayo sobre la responsabilidad del poeta. Relaciona la palabra responsabilidad con su origen en “respuesta” y en su equivalente anglosajón, que también es “respuesta”. Pinsky dice que mientras uno tenga la necesidad de responder está siendo responsable, porque en el terreno de la propia respuesta se aloja la responsabilidad del poeta. Cómo se da esa respuesta, por supuesto, es otra cosa. Ahí entra en juego el temperamento. Y está la cuestión crucial de la habilidad artística: si uno tiene la capacidad artística de dar cuenta de cuestiones con frecuencia recalcitrantes. Y creo que la política puede ser afectada por la poesía. Creo que hay demasiado pensamiento edulcorado en ese sentido. Lo que Auden dijo, que la poesía “no provoca nada”, se usa con demasiada frecuencia para clausurar la cuestión. Yo creo, por ejemplo, que Robert Lowell tuvo un efecto político. No lo digo por el contenido temático de su trabajo, sino porque estableció un perfil y una autoridad como poeta.
No sé bien cómo describir mi voz, pero desde Excavación (1979) deliberadamente intenté salir de una escritura opresiva y fonéticamente autocomplaciente para escribir algo que estuviera más cerca de mi propia voz. Y creo que desde Excavación en adelante seguí esa dirección. Es una diferente ambición lingüística de la que tenía en Muerte de un naturalista, Resistir el invierno o Norte. Esos libros querían ser textura, todo consonantes y vocales y vocablos, quería ser la materialidad misma de las palabras. Cuando empecé, en los años ’60, buscaba lo concreto.
Termino casi todo lo que escribo. Pero no siempre llego al final con la sensación de haber hecho lo correcto. O de haber encontrado la satisfacción a la que aspiro. Como le pasa a todo el mundo, nunca sé de dónde viene mi idea de lo correcto. Uno vive para esa alegría, esa sensación de que las palabras salen como luces, de que uno se ha convertido en Don Oráculo y puede pronunciar un edicto. Soy lo que Tom Paulin llama un escritor compulsivo. Típicamente, mi escritura intensiva dura tres o cuatro meses. No todos los días pero en una coherente y autosustentable acción, con una alegre sensación de aprobación. Me siento drogado, vuelo como un barrilete, una subida que sólo la poesía puede ofrecer.
Recibir el Premio Nobel fue como quedar atrapado en una avalancha benigna. Uno está totalmente intimidado, por supuesto, y piensa en los escritores que previamente recibieron el premio. Y también se siente intimidado cuando piensa en quienes no lo recibieron. Sólo dentro de las fronteras de Irlanda tenemos a Yeats, Shaw y Beckett en el primer grupo y a James Joyce en el segundo. Así que uno rápidamente se da cuenta de que no debe pensar mucho sobre el tema. Nada puede prepararte para el Nobel. Zeus envía truenos y el mundo parpadea dos veces y uno ya está de vuelta sobre sus dos pies, sobre la tierra. Y trata de seguir adelante.
Seamus Heaney, considerado el poeta más importante de Irlanda desde W. B. Yeats y ganador del Premio Nobel de Literatura en 1995, murió el viernes pasado en Dublín, a los 74 años. Este texto fue extraido de la entrevista que le dio a Henri Cole para The Paris Review en 1997, cuando era profesor en Harvard.
 
 
(Alguna vez conversaste con un pintor irlandés, que se quejaba de que fuera de su país sólo se conocía la literatura, desde James Joyce hasta Seamus Heaney, pero que se desconocía el ámbito creativo de los pintores, pese a que hay una cauda enorme de ellos. Texto reproducido del sitio "radar", Página/12.) 

domingo, 1 de septiembre de 2013

ESTA NOCHE...

Esta noche me lavo la boca
a conciencia para no pronunciar
tu nombre en sueños.

Con detenimiento y a fondo, de la garganta
extraigo la inicial de tu nombre
y la última, como voluta ascendente.

Para no lastimarme encías
separaré en sílabas
tu patronímico y sustantivo compuesto.

Has de saber que noche a noche
desarrollo el mismo rito
con la paciencia religiosa del suicida.

Como el humo que sale
de una chimenea aislada
subo los peldaños que bajaré luego.

Hasta que pierdo la noción
del instinto.