lunes, 1 de abril de 2013

Yehuda Amihai (1924/2000 )

 

Abierto, cerrado, abierto

1,
La vida es el jardinero del cuerpo. El cerebro,
un invernadero herméticamente cerrado
con sus flores y plantas, ajenas y raras
por su sensibilidad, por su temor a extinguirse.
El rostro, un elegante jardín francés de contornos simétricos
y senderos circulares de mármol con estatuas y bancos para descansar,
lugares donde tocar y oler, desde los que mirar, un verde laberinto
en el que perderse, y Prohibido pisar y No arranque las flores.
Lo que queda por encima del ombligo, un parque inglés
pretendidamente libre, sin ángulos, sin caminos de piedra, natural,
humano, a nuestra imagen, según nuestro gusto,
con los brazos unidos y la gran noche alrededor.
Y la parte baja del cuerpo, bajo el ombligo, a veces una reserva natural,
salvaje, espantosa, asombrosa, una reserva mal conservada,
y a veces un jardín japonés, concentrado, lleno de
premeditación. Y el pene y los testículos son rocas tersas
bruñidas rodeadas de negra vegetación,
precisos senderos cargados de sentido
y calmada reflexión. Y las enseñanzas de mi padre
y los consejos de mi madre
son pájaros que pían y cantan. Y la mujer que amo
es las estaciones y el tiempo cambiante, y los niños que juegan
mis hijos. Y la vida es mi vida.


(texto tomado del sitio "rima interna", El Cultural. Versión de Martín López-Vega.)

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