sábado, 16 de marzo de 2013

Prensa y redes sociales, desniveles

Dos realidades vive México, de entre las muchas que se han derivado de la violencia en los últimos seis años: Por un lado, que un gran número de medios “tradicionales” se han visto obligados o han decidido no tocar temas relativos con el crimen organizado; y por el otro, que el nuevo gobierno de Enrique Peña Nieto tomó la determinación de no hablar más sobre estos temas.
Con la prensa formal en silencio y con el gobierno hermético, grupos de ciudadanos han dado un paso para sustituirlos. Sus herramientas: los ojos de los otros ciudadanos. Su canal: Facebook, Twitter y Youtube, principalmente.
“Las redes sociales sin duda han pasado a formar parte de un aparato informativo, mientras el periodismo está arrinconado y silenciado”, dijo recientemente Darío Ramírez, director para México y Centroamérica de Artículo 19.
De acuerdo con el informe Doble asesinato: la prensa entre la violencia y la impunidad, presentado apenas esta semana por la oficina para México y Centroamérica de Artículo 19, “de manera cada vez más recurrente, en estados como Tamaulipas y Veracruz los medios de comunicación tradicionales dejan de difundir información sobre hechos violentos y operativos policiacos-militares en el marco de la política de combate al crimen organizado, así como otros asuntos relacionados con la seguridad pública”.
“A medida que el flujo de información ha sido afectado por el patrón de violencia en contra de la prensa, comunidades y regiones enteras se han transformado en ‘agujeros negros’ a lo largo y ancho del territorio mexicano; es decir, zonas en donde no entra ni sale información, lo que propicia rumores e información poco confiable al respecto. Sin embargo, la demanda de información por parte de la sociedad no sólo no decrece sino que incluso, en muchos casos, se incrementa”, agregó.
Artículo 19 dio cifras de un estudio publicado en 2011 por la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI) en el que se confirma una mayor penetración de Internet y la popularización de uso de redes sociales y otras plataformas de comunicación en el país.
“En resumen, el informe señala que se ha dado un crecimiento sostenido en los niveles de penetración, en especial en los sectores jóvenes de la población. De éstos, 69% usan Facebook de manera regular, 38% YouTube y 20% Twitter”, dijo Artículo 19”.
Agrega: “En ciudades como Reynosa, Ciudad Victoria y Ciudad del Mante en Tamaulipas, o en caso de Coahuila en Saltillo, Piedras Negras y Torreón, así como en Monterrey, Nuevo León, las redes sociales, en especial Twitter han servido como fuente alternativa de información en tiempo real ante la falta de información confiable y la imposibilidad de poder confirmar o desechar la oleada de rumores que suelen acompañar los picos de los índices de incidencia de delitos de alto impacto”.
Durante los últimos años, dice Artículo 19, ha proliferado el uso de hashtags (#), que hacen alusión a temas específicos en Twitter, mediante los cuales los usuarios de este servicio de microblogging, reciben, difunden y comentan reportes relacionados con incidentes de seguridad, zonas de riesgo o advertencias. A menudo están diferenciados por la ciudad o región de donde proviene la información.
“Uno de los primeros en surgir, y atrapar la atención de la prensa nacional e internacional, fue #ReynosaFollow en 2010. Este hashtag sirvió como inspiración a usurarios de otras ciudades que comenzaron a utilizar sus propias versiones. #VerFollow (Veracruz), #SaltilloFollow (Coahuila), por ejemplo”, señaló la organización.
Esto ha tenido un costo: A finales de 2011, cuatro personas fueron asesinadas en Nuevo Laredo, Tamaulipas, presuntamente por utilizar internet para hacer denuncias ciudadanas. Dos fueron colgados de un puente y otros dos decapitados con un mensaje de Los Zetas.
En el último mes se repartieron volantes para pedir información sobre los administradores de la página “Valor por Tamaulipas”, todo a cambio de 600 mil pesos otorgados presuntamente por el narco.
Le siguió el caso de Código Rojo Laguna que reportó un mensaje amenazador para uno de sus colaboradores.
Un reporte sobre 2011, difundido por la Revista Zócalo, documentó que mientras las agresiones a periodistas aumentaron 43 por ciento, éstas se registraron en un 31 por ciento de “netciudadanos” o ‘netizens‘.


(nota tomada en modo parcial del sitio "sin embargo".)

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