jueves, 14 de marzo de 2013

La iglesia del medievo

El nuevo pontífice, Jorge Mario Bergoglio, ahora el papa Francisco, es un conservador teológico que respalda enérgicamente las posiciones del Vaticano contra el aborto, el matrimonio gay y la ordenación de mujeres, y fue un colaboracionista de la dictadura de Videla, según un artículo editorial publicado en el diario The New York Times.

Enfrentado a la izquierda argentina, según el artículo, se mostró menos enérgico en su oposición a la dictadura militar de Videla durante la década de 1970, cuando el país entró en crisis por un conflicto entre la derecha y la izquierda que se conoció como la 'Guerra sucia'. Se le ha acusado de conocer los abusos de los militares y no hacer lo suficiente para detenerlos, por lo que más de 30.000 personas desaparecieron o fueron torturadas o asesinadas. Fue el encargado de supervisar las actividades de la orden jesuita en Argentina, desde 1973 hasta 1979, y su actuación durante la guerra sucia ha sido objeto de controversia, aseguran en el artículo.
Así, en 2005, poco antes del cónclave que elevó a Joseph Ratzinger como Papa, el cardenal Bergoglio fue demandado formalmente por un abogado argentino por ser cómplice en el secuestro de dos sacerdotes jesuitas que manifestaban abiertamente su postura en contra de la dictadura y que él había expulsado de la orden una semana antes de que desaparecieran. Aunque la demanda fue desestimada, el debate ha continuado, con la publicación de artículos de periodistas argentinos y libros que parecen contradecir la versión de Bergoglio, con la publicación de documentos de la época y declaraciones de los sacerdotes y laicos que se enfrentaron con el cardenal.
Bergoglio, que siempre había negado cualquier implicación con la dictadura, testificó en 2010 que se había reunido en secreto con Videla y Massera para pedir la liberación de los sacerdotes. Al año siguiente, la fiscalía lo llamó a declarar sobre el secuestro sistemático de niños por parte de la junta militar argentina, un asunto del que también ha sido acusado de conocer pero no evitar.
Además, Bergoglio era la máxima autoridad de la Conferencia Episcopal Argentina mientras la Iglesia argentina se enfrentaba al escándalo del reverendo Christian von Wernich, ex capellán de la policía de Buenos Aires, que fue acusado en 2005 de colaborar en interrogatorios, torturas y asesinatos de prisioneros durante la dictadura. Las autoridades de la iglesia sacaron al padre von Wernich fuera del país y lo enviaron a una parroquia en Chile, bajo un nombre falso, pero fue detenido y llevado de vuelta a Argentina para enjuiciarlo. Así, en 2007, fue declarado culpable de 7 cargos de complicidad en homicidio, más de 40 cargos de secuestro y más de 30 de tortura, y fue condenado a cadena perpetua. Según el NYT, al padre von Wernich se le permitió seguir celebrando misa en la cárcel, y el cardenal Bergoglio nunca emitió una disculpa formal en nombre de la iglesia, ni se pronunció directamente sobre el caso.

El artículo pone énfasis en el enfrentamiento que el cardenal Bergoglio ha tenido con el gobierno argentino en los últimos años, especialmente contra el ex presidente Néstor Kirchner y su sucesora y viuda, Cristina Fernández de Kirchner, sobre temas como el matrimonio gay, el aborto y la adopción de niños por parejas homosexuales.
Así, en 2010, el ahora pontífice máximo de la Iglesia católica describió la ley para legalizar el matrimonio y la adopción por parejas del mismo sexo como "una guerra contra Dios" y "una maniobra del diablo". Una postura que Kirchner consideró como "medieval".


(nota tomada del sitio "Público".)

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