jueves, 14 de marzo de 2013

Excrementos de Paloma

Como saben y escribió el poeta Alberti, Se equivocó la paloma. Si hay algún animal bobo es la paloma, incluida la de la paz por inoperante, y salvo las mensajeras ya en desuso. La prueba es que el Vaticano lo electrificaron para que no se posaran en la plaza tantas palomas y se excrementaran hasta lo insoportable.
Una chimenea, como de chabola o de castañera, echando humo blanco, y una paloma acabada de descender del Cielo y ya hay nuevo representante De Dios es Cristo en la tierra. Se equivocó la paloma, se equivocaba. ¿Pero no habrá posibilidad de que en su equivocación haya imbuido al nuevo mandatario verdadero amor a los habitantes de la tierra, lejos de las intrigas vaticanas y seculares bañadas en hipocresía? ¿No habrá posibilidad, por equivocación de la paloma, de que por fin haya un Papa que verdaderamente luche por la justicia social y no por la caridad cristiana? ¿No sería posible que este Papa no fuera reacio a todo progreso científico y vaya en contra, como siempre sus predecesores, de la felicidad humana? ¿No sería posible que la paloma hubiera elegido un Papa anarquista, heterodoxo, comunista, anticapitalista, antiimperialista, un Papa que realmente amase la libertad no sujeto a la disciplina del gremio y la respetase sin dogmas ni sanciones, un Papa que no creyese en el pecado como culpa original, un Papa que odiase a los ricos y a los políticos corruptos, un Papa que se desprendiese de los bienes de la Iglesia, que repartiese condones en África, que expulsara a todos los extendidos pederastas de su congregación?
Un Papa que renunciara al papamóvil aunque lo mataran y fuera en bicicleta por las calles de Roma igual que iba en Buenos Aires, un Papa que eliminara boatos, vestimentas y mitras ridículas y propias de brujos de tribu. Un Papa que no exagerase la figura de Cristo, que no despreciase a las mujeres, que les permitiera acceder al sacerdocio y al cardenalato. Un Papa demócrata que escuchase al pueblo, que renunciase al sobrenombre de Pastor para que los creyentes dejasen de ser ovejas. Un Papa antimafia intramuros vaticanos que abortara sus luchas de poder, un Papa que no beatificara a más mártires de la Guerra Civil española y reclamara sepultura para quienes aún están en un barranco o en una cuneta. Un Papa que no jugara a la política, que separase a la iglesia del poder y dejara de ser Jefe de Estado, un Papa que anuncie que muerto no hará milagros ni en vida tampoco otro que no sea el de su entrega veraz al desamparo de los débiles. Un Papa que respetara el silencio y la incomprensión de Dios, un Papa que pidiera perdón por las atrocidades cometidas por la Iglesia a lo largo de la Historia, un Papa que propugnase una enseñanza no religiosa en las escuelas para que posteriormente los adultos elijan libremente, que afirmara que su empresa no está basada en el castigo y el miedo al Más Allá, un Papa que aceptara que la religión es un método de búsqueda, pero no más.
Entonces no se habría equivocado la paloma.


(editorial de Arturo González en el sitio "público".)

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