sábado, 23 de marzo de 2013

Bebo, "lágrimas negras"

Vivió al menos tres vidas, todas marcadas por la música y las teclas de un piano que ligaron su nombre para siempre a los años dorados de la música cubana y el jazz latino.
La historia de Bebo Valdés comenzó en su Cuba natal, en los años de ebullición del jazz habanero. Tras vivir después durante décadas en el anonimato en un exilio en Suecia, acabó sus días en una España en la que le llegaron los éxitos y el reconocimiento mundial a raíz de la película 'Calle 54', del cineasta Fernando Trueba.
Nacido el 9 de octubre de 1918 en Quivicán, a menos de una hora de La Habana, Ramón Emilio Valdés Amar, 'Bebo', cultivó desde muy temprano su pasión por la música. Su formación frente al piano la empezó en su pueblo natal, antes de trasladarse a La Habana en 1936.
Apodado cariñosamente el 'Caballón' por su gran estatura, el arreglista y pianista forjó su carrera en los clubes de La Habana en los 40, en la época en las que el bebop arrasaba en Estados Unidos y empezaba a mezclarse con los sonidos latinos en la isla.
En los clubes y calles de la capital cubana se hicieron famosas entonces las descargas o jam sessions conjuntas de músicos habaneros y visitantes llegados del norte.
Entre 1947 y 1958 Bebo trabajó en el célebre cabaret Tropicana, en la orquesta de Armando Romeu. En el club compartió escenario con grandes como Nat King Cole, con quien llegó a grabar algún tema, y Benny Moré. Después formó su propia big band: Sabor de Cuba.
En 1960 abandonó la isla aprovechando una gira, en los primeros tiempos de la aún joven Revolución cubana. Ese mismo año recaló en Estocolmo, donde conoció a su esposa Rose Marie tocando el piano.
Le gustaba contar que su luna de miel la pasaron en Madrid, en un hotel del que no recordaba el nombre, aunque sí que comenzaba por 'M'. En los últimos tiempos, la memoria le fallaba ya a Bebo, en la que iba haciendo mella el Alzheimer.
En la capital sueca vivió en el anonimato. Tocaba el piano en un hotel cuando Paquito D'Rivera le propuso grabar 'Bebo rides again', un disco que vio la luz en 1994.

La tercera vida

Su redescubrimiento, con el que comenzó su tercera vida, corrió a cargo de Fernando Trueba con 'Calle 54' en el año 2000. A partir de ahí, las colaboraciones entre ambos fueron frecuentes. A Bebo le dedicó el director español el documental de animación 'Chico & Rita', un homenaje a La Habana del jazz de los años 40 dirigido junto al diseñador Javier Mariscal. La banda sonora corrió a cargo del músico cubano.
'Lágrimas negras', el trabajo con Diego El Cigala que se publicó en 2003, fue disco de platino y uno de los más exitosos de su carrera, a lo largo de la cual ganó siete premios Grammy, entre otros galardones.
"Se ha ido con la calidad de genio que le caracterizaba", dijo El Cigala tras conocer la muerte de Bebo. Es una "pérdida irreparable", se lamentó el artista español, que recordó que el pianista le había pedido que no llorase cuando muriera. "Quería que se le recordara bailando".
En 2009 grabó con su hijo Chucho Valdés, otro pianista grande, 'Juntos para siempre', el primer disco completo de ambos en común, que les valió el Grammy Latino al mejor álbum de jazz.
El trabajo con Fernando Trueba significó también el reencuentro musical con su hijo Chucho, otro de los grandes de la música cubana.
"Le debo a Bebo todo lo que sé de música", decía Chucho en 2008, cuando ya tocaba en el escenario al lado de Bebo, convertidos ambos en dos leyendas del jazz latino. Padre e hijo habían estado distanciados durante décadas.
"Artistas de la talla de Celia Cruz o Celeste Mendoza no serían nadie si no hubiese sido por los arreglos de Valdés", aseguró el productor cubano-libanés Nat Chediak, amigo de Bebo, cuando el pianista celebró sus 90 años con un concierto junto a Chucho en la Casa de América de Madrid.
Muerto hoy a los 94 años, Bebo pasó el otoño de su vida en la localidad malagueña de Benálmadena, en un sur español en el que el clima no es tan hostil para un cubano como el norte europeo. Su familia lo había trasladado hacía pocas semanas a Estocolmo.


(apuntes tomados del sitio "el mundo".)

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