viernes, 15 de febrero de 2013

Truman Capote el frívolo

Las revelaciones del Wall Street Journal sobre el background de A sangre fría tienen un gran interés para los viciosos. Destaca el papel real que viejos documentos del KBI, ahora rescatados, atribuyen al héroe del caso (Truman, aparte), el policia Dewey. La documentación indica que entre las fabricaciones de Capote estuvo la del héroe, lo que, por otra parte, es un riesgo común en las investigaciones no ficcionales. Es muy interesante observar, al mismo tiempo, hasta qué punto Dewey fue consciente de que facilitándole la vida a Capote (al que privilegió por encima del resto de periodistas interesados en el crimen) se aseguraría un párrafo en la historia universal de los héroes literarios. Es fascinante, en este sentido, comprobar cómo Capote le salva la posteridad al policía eliminando sus errores de juicio del relato.
La información del WSJ incuye otro párrafo de especial interés: «Los defensores de Capote señalan que las reglas de la escritura de no ficción, incluidas las de las notas al pie con las fuentes, no se endurecieron hasta que Capote fue pionero del género.»
Es cierto. La importancia de A sangre fría para el periodismo no radica exactamente en el libro, sino en el implacable fact-check al que lo sometió el periodismo, obviamente americano.


(En su momento se dijo que la novela non-fiction A sangre fría (1965) fue escrita porque Capote se había "enamorado" de uno de los personajes reales que intervienen en su investigación, que ahora el diario WSJ "revive" para actualizar al autor de "Desayuno en Tifanny's". Lo cierto es que el género inaugurado por TC dio pie a obras menores escritas muy posteriormente por Vicente Leñero. Nota de Arcadi Espada en el sitio "el mundo".)

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