viernes, 25 de enero de 2013

Florence chez vous

La francesa Florence Cassez, presa en México desde hace siete años, ha llegado hoy al aeropuerto parisino de Charles de Gaulle hacia las 12.40 horas GMT, procedente de Ciudad de México, tras su puesta en libertad. En la pista del aeropuerto la recibieron, entre otras personas, su madre, Charlotte Cassez, y el ministro francés de Asuntos Exteriores, Laurent Fabius, quien expresó antes de su llegada la "alegría" del Gobierno y del país por el retorno de la francesa.
Ha mostrado "tenacidad y valor para aguantar frente a la justicia durante siete años", dijo el ministro, quien agradeció a quienes en México y desde Francia trabajaron a favor de la puesta en libertad de Cassez, y añadió que el dictamen de la Suprema Corte mexicana "significa que hay jueces muy valerosos" e independientes en el país norteamericano. Las televisiones francesas ofrecieron imágenes de Cassez después de descender por la escalerilla del avión, donde se pudo ver a la francesa del brazo del ministro Fabius, que la acompañó hasta un autobús, donde se sentó junto a su madre.
La francesa Florence Cassez ha declarado que sufrió "un secuestro", que durante los siete años que permaneció en la cárcel en México fue una víctima y que para ayudar a las personas en esta situación lo que hay que hacer es "poner a los verdaderos culpables en prisión".
Florence Cassez, de 38 años, con una cazadora oscura y pantalones vaqueros y muy sonriente, fue trasladada nada más descender del avión hasta un pabellón oficial próximo para tener un primer contacto con los medios de comunicación. Cassez, novia del supuesto líder de la banda de secuestradores Los Zodíaco, Israel Vallarta, fue detenida en diciembre de 2005 en México y sentenciada en un principio a 96 años de prisión, que después se rebajaron a 60.
"Tuve miedo, pero decidí luchar, costara lo que costara"
Cassez cargó contra el anterior Gobierno mexicano, al subrayar que lo que más difícil le resultó durante el tiempo que pasó en prisión fue "la injusticia", más que las condiciones de detención. Insistió en que tuvo que "luchar contra todo un Gobierno al más alto nivel", por lo que muy a menudo se preguntaba si no le iba a ocurrir algo malo: "Tuve miedo, pero decidí luchar, costara lo que costara".
"Creo que México está viviendo grandes cambios, con el respeto de los derechos humanos, con la llegada de (Enrique) Peña Nieto", quien desde el 1 de diciembre sucede a Felipe Calderón en la presidencia del país. La decisión de la Suprema Corte de Justicia "es una gran victoria también para los mexicanos. Se ha hecho justicia", opinó Cassez, quien subrayó que una historia como la suya "no es la única en México" y todo el mundo en ese país sabe que se producen "de forma cotidiana".


(Las prisiones de México son mágicas -perdón por la cacofonía-, la de Puente Grande, en Jalisco, se abrió para que un narco poderoso se fugara tan campante, otras de vez en cuando se abren para que los internos viajen de Gómez Palacio -Durango- a Torreón -Coahuila-, a orquestar matanzas de jóvenes en antros y cantinas y regresan, tan campantes, al penal de donde salieron en Patrullas con logotipos de la policía. Sólo en una ocasión, las pertas de Lecumberri, se abrieron una vez ya demasiado tarde: José Revueltas, el escritor y filósofo  y militante comunista, fue amnistiado por el gobierno cuando ya estaba gravemente enfermo. Cassez no será la única extranjera que salga del bote sin cumplir condena. Al tiempo. Nota parcialmente reproducida del sitio Público.)

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