martes, 11 de diciembre de 2012

Li-Young Lee (1957 )

Si su nombre recuerda a algún país en el que las campanas
eran usadas en los espectáculos

o para anunciar la llegada y la salida de las estaciones
o los cumpleaños de dioses y demonios,

lo mejor será usar ropas simples
al llegar a los Estados Unidos
y tratar de no hablar en voz muy alta.

si además usted ha visto a los soldados
golpear y arrastrar a su propio padre
frente a la puerta de la casa
y arrojarlo a una camioneta puesta en marcha

antes de que su madre lo halara desde la veranda
y escondiera su cara entre sus vestidos,
trate de no juzgar con dureza a su madre.

No le pregunte qué creía, por qué desviaba
los ojos del niño
lejos de la historia
hacia aquel punto en que comienza todo el dolor humano.

Y si usted llega a conocer a alguien
en su país de adopción
y le parece ver en ese rostro
un cielo abierto, la promesa de un comenzar de nuevo,
tal vez eso signifique que usted ha llegado demasiado lejos.


(texto tomado del blog "rima interna" De Martín López-Vega, del sitio El Cultural. Tomado a su vez de la edición de "Mirada adentro", Vaso roto, traducción de Enrique Servín.)

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