domingo, 23 de diciembre de 2012

LA CITA

Le extirparon un pecho
hace meses y desde entonces
duerme con la luz encendida.

Cree que en cualquier momento
cundirá el aviso de que el mal
avanza como el viento en el césped.

A menudo la sorprende la mañana
con la tele encendida y las cortinas
envueltas en llamas.

Espera sin ansias la cita concertada
y jura que nunca más irá al dentista
al estadio a la escuela al infierno.

De tarde en tarde recibe visitas
que la tratan desde siempre
y con ellas repasa fotos deslavadas.

En la mesa de noche tiene medicamentos
prescritos con el horario de ingestión
pero no cree en nadie.

Cuando la luna de azogue le refleja
el miedo supone que éste le fue heredado
igual que las huellas que lleva consigo.

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