lunes, 31 de diciembre de 2012

Hugo Chávez, los latidos contados

Caracas— Hugo Chávez ha sufrido nuevas complicaciones después de una operación en La Habana tras la reaparición de cáncer y la salud del mandatario “se agrava”, dijo ayer el vicepresidente venezolano, Nicolás Maduro.

Maduro, quien habló en un discurso televisado desde Cuba, no dio detalles sobre las complicaciones, pero dijo que ocurrieron en medio de una infección respiratoria.
El vicepresidente venezolano llegó a La Habana el sábado en un viaje repentino e inesperado para visitar a Chávez.
Maduro dijo que iba a permanecer en La Habana “en las próximas horas”, pero no especificó cuánto tiempo.
El vicepresidente habló con una expresión solemne junto a la hija mayor de Chávez, Rosa, y su yerno Jorge Arreaza, así como la procuraduría general Cilia Flores
“Al llegar a La Habana nos dirigimos de inmediato al hospital para actualizarnos personalmente sobre la situación de salud del comandante presidente”, dijo Maduro.
“Fuimos informados sobre nuevas complicaciones surgidas como consecuencia de la infección respiratoria ya conocida. El día de ayer (sábado) nos mantuvimos pendientes de la evolución de su situación y la respuesta a los tratamientos”, agregó Maduro, acotando que se reunió en varias ocasiones con el equipo médico y los familiares más allegados del jefe de Estado.
“Hace unos minutos estuvimos con el presidente Chávez, nos saludamos y él mismo se refirió a estas complicaciones”, resaltó.
“El presidente nos dio instrucciones precisas para que, al salir de la visita, le informásemos al pueblo (venezolano) sobre su condición actual de salud: A 19 días de la compleja cirugía, el estado de salud del presidente Chávez continúa siendo delicado, presentando complicaciones que están siendo atendidas, en un proceso no exento de riesgos”, refirió.
Hasta ahora, los venezolanos han recibido reportes oficiales escuetos sobre la salud del mandatario, de 58 años, quien fue intervenido quirúrgicamente el 11 de diciembre y cuyo tipo exacto de cáncer o la zona que afecta no han sido revelados.
Chávez, quien ganó los comicios generales del 7 de octubre por un margen amplio, anunció el 8 de diciembre que le habían reaparecido células cancerígenas y que regresaba a Cuba para ser sometido a una cuarta operación, que esta vez era urgente.
Entonces, por primera vez en 14 años de gobierno, Chávez delegó aquel día el poder político en el vicepresidente Maduro, lo que despertó suspicacias sobre si el estado de salud del mandatario era delicado.
“Confiamos en que la avalancha mundial de amor y solidaridad hacia el comandante Chávez, junto a su inmensa voluntad de vida y el cuidado de los mejores médicos especialistas, ayudarán a nuestro presidente a librar con éxito esta nueva batalla. ¡Que Viva Chávez!”, concluyó.


(nota de Associated Press calcada del sitio "diario de juárez".)



Lêdo Ivo (1924/2012)

El corazón de la libertad

Estuve, esstoy y estaré
en el corazón de la reaalidad,
cerca de la mujer que duerme,
junto al hombre que muere,
al lado del niño que llora.
Para que yo cante, los días son momentáneos
y el cielo es el anuncio de un pájaro.
No me alejaré de aquí,
de la vida que es mi patria,
y pasa como las águilas en el sur
y permanece como los volcanes apagados
que vomitan un día sueño y primavera.
Mi canción es como la vena abierta
o una raíz central dentro de la tierra.
No me alejaré de aquí, ni traicionaré nunca
el centro maduro de todos mis días.
Sólo aquí los minutos cambian como las playas
y el día es un lugar de encuentro, como las plazas,
y el cristal pesa como la belleza
en el suelo que huele a creación del mundo.
Adiós, hermetismo, país de muertes fingidas.
Bebo la hora que es agua; me refugio en la estancia
cuando la aurora se mezcla de rocío y estiércol,
y estoy libre, me siento final, definitivo
como el tiempo dentro del tiempo, y la luz dentro de la luz
y todas las cosas que son el centro, el corazón
de la realidad que fluye como lágrimas.


(texto obsequiado por el sitio "portal de poesía". Traducción de Francisco Álvarez Velasco.)

domingo, 30 de diciembre de 2012

LAGARTIJA

Como se estanca el agua
en recipientes de flores
así los cirios permanecen
agotados, los ojos plenos
de lagañas, las huellas
dactilares moribundas.

 Como el silencio que invade
el camposanto luego que los deudos
abandonan las preciadas prendas,
las cuerdas que bajaron las cajas,
ladeadas se quedan las cruces,
pandos de llanto los muertos.

Como una maldición
olvidada y sin embargo
latente como el cáncer
el reptil de dolor se divide
en dos como lagartija
herida de ecos, herida
en muchas partes.

Pero el muerto no muere,
sólo se acicala frente a callados
espejos, como si quisiese
perdurar en nosotros, inútilmente.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Perdidos en la noche

La Feria del Libro de Guadalajara estaba dedicada a Chile, y me invitaron casi por debajo de la puerta, es decir, alguien me llama y dice sobra un pasaje porque otro escritor no va. Y entre mandarlos a la mierda y aprovechar de conocer ese lindo país, dije que bueno, que claro, y allá mismo les hacía la desconocida. Y así fue, en pleno acto dije lo que se me antojó y le di cuerda a la lengua como pájaro estridente, imposible de enjaular.
En la comitiva iba un puñado de escritores aburridos, y los grupos musicales: Illapu, Los Tres y Los Jaivas. Al finalizar las actividades, luego de la presentación de estas bandas en un escenario al aire libre, ante la mirada impávida de los mexicanos que no sabían cómo entender el concert altiplánico-folk-pop que dieron los músicos chilenos; después de viajar en un avant charlando, muertos de agotados; luego de un merecumbé whiskero en el hotel, alguien dice que podríamos seguir la parranda en otro lugar. Y ahí saltó el Álvaro Henríquez de Los Tres, diciendo que había un bar cubano muy chévere pero casi fuera de la ciudad. Y Guadalajara es tan grande y extendida como un pañuelo multicolor agujereado por las torres de las iglesias. Pero vamos más cerca, al Salón Veracruz, dije, recordando la noche anterior en que lo habíamos pasado tan bien cimbreando los huesos en ese hermoso lugar. Como son los salones de baile en México, mezcla de quinta de recreo, cabaret y disco. Con música de trompetas en vivo, y el familión popular haciendo sus piruetas danceras en la pista del acrílico flash. Pero el Álvaro déle que no, que el pub cubano era de lo mejor. Y bueno, dijimos todos, está bien, si Álvaro lo dice. Maldita la hora en que le hicimos caso, porque después de viajar mucho rato en una caravana de taxis lejos del centro colonial, nos bajamos en un descampado donde nos dejaron los autos y partimos caminando por una arboleda tenebrosa hasta el local, que estaba más oscuro aún. Cerrado, no se oía nada, y ahí estábamos, preguntándonos: ¿Y ahora qué hacemos abandonados en ese solar? Caminemos, dijo uno de Los Jaivas con optimismo hippie. Y partimos caminando la patota de chilenos por el largo sendero sin rumbo donde no se veía un alma, menos otro taxi que nos sacara de ahí. El Álvaro, tratando de hacerse el simpático por el lío en que nos había metido, improvisaba canciones que a ratos me hacían sonreír. Pedrito iba caminando por un sendero y se encontró con un marinero..., cantaba el loco, mientras chancleteábamos como yeguas de feria esa noche guadalajareña.
El grupo atento a donde brillara un neón, eran casi todos hombres, sólo la Morgana y yo quebrábamos esa extraña romería masculina. Al Titae no le importaba caminar, me sirve para bajar de peso, le comentaba a otro músico que miraba el cielo azteca con ojitos de niño exiliado. La carretera solitaria, las mansiones del Porfiriato eran castillos lúgubres que enmarcaban la ruta. Nada más, el resto piedra y camino, como escribió Atahualpa Yupanqui. Ahí en esa soledad nadie era nadie, la fama no servía para movilizarse, todos éramos iguales en ese cansado deambular. Un amigo melenudo del viejo Illapu sacó un fumo milagroso que iluminó el cansancio. El Álvaro se había quedado mudo, pero reía en su interior como chiquillo malo que había hecho una travesura. Qué manera de andar, parecía que la noche era eterna. El exilio penando sobre nuestras cabezas, mientras el Álvaro silbaba la canción «Vuelvo, amor, vuelvo», de Illapu... en ritmo country.
El grupo de chilenos perdidos en alguna ruta tapatía no podía más de cansado, caminar y caminar y no se veía taxi alguno. Pasaban soplados los autos lujosos de los habitantes de ese barrio de mansiones ricachas semejando templos egipcios, columnas, mármoles ruinosos, mansiones hollywoodenses a la luz de la luna azteca. Otro México de piel güera y sirvientes morochos era el paisaje donde rumbeábamos la noche a la deriva.
A la distancia, las cúpulas doradas de la ciudad revelaban un pasado glorioso encumbrado en la mística colonizadora de las iglesias. El Álvaro trataba de silbar «Vuelvo» en ritmo de tango cuando por fin aparecieron los taxis que nos levantaron de allí. Las ventanas de los autos tenían barrotes de seguridad. Llévenos a algún lugar abierto, dijo un Jaiva con la lengua reseca. Y después de vueltas y vueltas por las avenidas solitarias, lo único disponible a esa hora era un desierto salón de baile donde rezongaban las trompetas un calipso retumbón. Dos parejas se amasaban en la pista de baldosas blanquinegras, algunos parroquianos bebían sin mirarnos, y el resto del enorme local estaba vacío, poblado de mesas que los chilenos desesperados ocupamos con ansiedad. Por fin un tequila, dos tequilas, tres...., y vamos a bailar, dijo el Titae sin darse cuenta de que sólo éramos dos mujeres las disponibles. Tendremos que hacer de copetineras, le dije a la Morgana, que, tomándose un golpeado, saltó a la pista sacudiendo el escote. El Titae movía los pies bajo la mesa, y, a una seña, yo salí al dancing peinándome con el qué dirán.
Esa noche con la Morgana tuvimos que ir de brazo en brazo, de Los Tres al Illapu, y del Illapu a Los Jaivas, para satisfacer la pachanga zumbona.
El Álvaro se había quedado mudo, mirando en éxtasis los murales con palmeras y cielos desgarrados, escuchando con nostalgia a la orquesta timbaleando una pena. ¿Quieres bailar?, le dije estirándole la garra travesti. No bailo, además estoy cansado, me contestó bostezando, como si ese largo tour no hubiera sido por su culpa. Eres un machista, le enrostré con enfado, y salí campante a rumbear con otro músico. En realidad ya no me dolían los pies después de la caminata y al parecer el calorcillo del cabaret me había dado alas.
Los chilenos a veces son así, pensé moviendo la cadera al son del bongo y las maracas. Ellos, cuando están fuera del país, se las dan de superprogres y populares sólo cuando hay público o periodistas. Pero allí, en aquella perdida cantina fronteriza, no había público rockero. Sólo unos cuantos mexicanos borrachos que no nos daban pelotas. Pero retumbaba la orquesta su mejor diapasón. La Morgana tenía las tetas transpirando cuando, agotada como mula de circo pobre, se sentó diciendo: No puedo más, Pedro, anda, te toca a ti. Y como si tuviera un pelo azabache del mismo largo de una minifalda putinga, apreté los glúteos y, persignándome, salí a bailar.


(crónica deliciosa de Pedro Lemebel, "Guadalajara, una noche", del autor de la novela "Tengo miedo torero", calcada del sitio Luvina.)

viernes, 28 de diciembre de 2012

Precursores del Boom

A las niñas lo que más les gusta es subirse a la azotea después de merendar: es entonces cuando empieza el radiante espectáculo de cada tarde. Las balaceras. No saben muy bien quiénes disparan contra quién, quiénes son los buenos y quiénes los malos. A veces son revolucionarios contra otros revolucionarios y a veces contrarrevolucionarios contra revolucionarios. Duran poco las balaceras, pero siempre dejan algún muerto tirado en la calle. Y eso es lo que más les gusta a las niñas, los muertos. Se quedan allí tirados durante días, cuando van al colegio o de paseo los ven, se paran a mirarlos atentamente. En una esquina, sentado, la espalda apoyada contra la pared, hay uno que le gusta especialmente a Francisca. Lo considera "su muerto". Han aprendido que los muertos no son más que un sector más de la población de México: están los niños, los jóvenes, los adultos, los viejos y los muertos, siendo ésta última categoría la única a la que se puede saltar directamente desde cualquiera de las otras. Un día, al volver del colegio, Francisca comprueba horrorizada que se han llevado a su muerto de la esquina, y se pone muy triste aunque sabe que esa misma tarde, después de la merienda, habrá más muertos en las calles. Por las noches, las niñas oyen que llegan a su casa voces susurradas que buscan a su madre. Su madre es amante de Pancho Villa, pero también enfermera, sabe sacar balas, suturar heridas, acortar agonías. Pero no habla mucho de ello. Nunca sale de casa sin ponerse el cinturón con revólver.
Todo acontece en un pueblo de Chihuahua en México. El libro, Cartucho, de Nellie Campobello, está escrito en una prosa rápida, limpia, de confiada naturalidad. Nellie Campobello ni pensaba en escribir los recuerdos de su infancia en el más violento periodo de la revolución mexicana. Fue en Cuba, donde tuvo que cuidar en un hospital a un amigo atropellado, cuando para aliviarle los dolores decidió contarle en cada visita algún episodio de cómo vivió la Revolución sin tener idea de que aquello que estaba viviendo era la Revolución, a la manera en la que Fabrizio del Dongo cruza y narra Waterloo sin saber lo que está cruzando. El amigo le insistió para que escribiera todos aquellos recuerdos, y eso hizo. Luego los amplió con un segundo volumen, Las manos de mamá, tan impactante como el primero, derivando el protagonismo hacia esa madre fuerte que preparaba tortillas para los combatientes de Pancho Villa, dormía con el general algunas noches, suturaba heridas, y defendía a sus hijas a tiros cuando las cosas se ponían feas.
Se tiene a Cartucho, con harta justicia, como uno de los más claros antecedentes del realismo mágico latinoamericano que alcanzaría su apogeo con la dichosa operación mercantil del 'boom'. Novelas de finales de los 20 y los 30 donde ya estaba todo aquello que en los 60 y 70 enamoraría al mundo: Las Sangurimas de José de la Cuadra, Las lanzas coloradas de Uslar Pietri, Ecue-Yamba-O de Carpentier, Cartucho de Nellie Campobello. La América de los años 30 estaba ya infiltrada de realismo mágico que no era más que puro realismo: la magia la cobraba cuando salía de allí para encontrarse con ojos extranjeros que no podían dar crédito al hecho de que aquellas narraciones relatasen hechos reales. Especial influencia tuvo la obra de Nellie Campobello sobre la obra entera de Rulfo. Además de esos dos libros, Nellie Campobello escribió una biografía de Pancho Villa y, junto a su hermana, un estudio de las danzas mexicanas, porque antes que escritora ella era bailarina.

 Cuando, de su provincia de Chihuahua, se fue al DF, entró en contacto con toda la vanguardia mexicana y se hizo amiga de gente como Dr. Atl, Fermín Revueltas, Diego Rivera, los poetas de Contemporáneos. Inevitablemente enamoró a más de uno. No ha habido país en el que, en esa época, las mujeres contaran más y mejor. La mera relación de sus nombres impresiona: no sólo la archiconocida Frida Kahlo, también la fotógrafa Tina Modotti, la narradora Guadalupe Marín, la poeta y pintora Nahui Olin, nuestra Nellie Campobello. Una lesión le impidió seguir bailando, pero el Gobierno le ofreció el puesto de Directora del Ballet Nacional, donde potenció las danzas aztecas dándole modernidad y presente. El trabajo burocrático, y la sensación de que ya había contado lo que tenía que contar en sus dos delgados volúmenes, la alejó de la literatura. Si de niña se enamoraba de los muertos de la calle, ¿cómo sospechar que ella misma iba a convertirse en una muerta con la misma vida que ella, de niña, le transfería a los muertos de la calle? Su secretaria, la persona en la que más confiaba, se hizo cargo de ella cuando se retiró. Se metió, con su marido, en su casa. La alcoholizó. La convirtió en drogadicta. La secuestró. La convirtió en una muerta parada en un rincón mientras el marido iba sacando de la casa para venderlos los cuadros de Rivera, de Revueltas, los manuscritos de los poetas de Contemporáneos, las primeras ediciones de los estridentistas, todo lo que Nellie Campobello fue atesorando durante su vida. A mediados de los años 80 alguien se preguntó: ¿qué fue de Nellie Campobello? Viva debía estar, porque seguía cobrando mensualmente su pensión de funcionaria. Hasta que descubrieron en el jardín de la que fue su casa unos restos humanos. Su secretaria y el marido de ésta fueron acusados de secuestro y asesinato, pero sólo se les pudo condenar por falsedad documental, por cobrar durante años la pensión de alguien que hacía mucho que había pasado a formar parte de esa categoría que tanto le fascinaba de niña: la de los muertos.
 
 
(nota de Juan Bonilla, blog "biblioteca en llamas", sitio El Mundo.)

jueves, 27 de diciembre de 2012

Tennessee Williams, devastador

Los ángeles y los demonios familiares libran su encarnizada batalla anual en las fechas navideñas. Los vivos y sus fantasmas se congregan en la mesa con los ausentes y sus espectros. De repente el último verano nada tiene que ver con la Navidad, pero sí, absolutamente, con la familia y sus devastaciones.

La familia fue el asunto central de numerosas piezas del dramaturgo norteamericano Tennessee Williams (1914-1983), marcado por sus propias vivencias infantiles en el seno de un hogar puritano y dismórfico: un padre ausente y luego alcohólico que lo humillaba; una madre sufridora y luego enferma; una hermana frágil y depresiva...

En efecto, de El zoo de cristal (1945) a Dulce pájaro de juventud (1959), pasando por Un tranvía llamado deseo (1947), los grandes dramas de Williams giraron en torno a variados núcleos familiares cuyos miembros se enfrentan y se despedazan sin poder sacar adelante sus verdaderos sentimientos, su personalidad, su libertad y, ni por asomo, su aspiración a ser felices, ya que los demás se lo impiden. El fuerte y vigoroso teatro de Williams, de altísima calidad literaria y poética, siguió la senda de la dramaturgia del neoyorkino Eugene O'Neill (1888-1953), quien, a su vez, bebió de las firmes fuentes de la tragedia griega.

Williams fue decenas de veces adaptado al cine, por lo general en películas de gran calidad, que potenciaron el lucimiento de los actores sobre la base de unos textos y de unos personajes desgarrados que se prestaban a las mejores interpretaciones.

De repente el último verano (1958) fue llevada a la pantalla al año siguiente por Joseph L. Mankiewicz, con un excelente reparto encabezado por Katharine Hepburn, Elizabeth Taylor y Montgomery Clift. La película, rodada en parte en la Costa Brava, fue prohibida, primero, y cortada, después, en España.

Era mi única y remota experiencia con el texto de Williams, que ahora acabo de leer en traducción y con prólogo de Álvaro del Amo, quien hizo la versión del montaje teatral dirigido, en 2006, por José Luis Saiz. El libro, recién aparecido en Alianza, se completa con siete piezas cortas del escritor sureño.

La acción transcurre en Nueva Orleans, a fines de los años 30, y muestra el propósito de la millonaria señora Violet Venable por lobotomizar a su sobrina Catherine con el concurso de un psiquiatra que aplica radicales técnicas terapéuticas. El tortuoso drama acoge también una disputa de dinero, pero la brutal intención de la señora Venable se funda en la convicción de que la intrusa Catherine, recluida en una clínica psiquiátrica, fue la responsable, el verano anterior, de la muerte de su idolatrado hijo único Sebastian, idealizado y exquisito poeta. La obra desvela las atroces circunstancias reales de la muerte de Sebastian -que Violet no quiere escuchar- y revela la verdadera naturaleza de las posesivas y absorbentes relaciones entre la madre y el hijo, en las que cabe la sugerencia del incesto, la negada e inadmitida -por Violet- homosexualidad de Sebastian y un cóctel explosivo de patologías de dominio, desprecios de clase y celos.

Catherine, víctima sacrificial del drama familiar, conseguirá dar su versión de los hechos y de las cosas, y emitirá opiniones como ésta: "Sí, nos utilizamos unos a otros, y a eso llamamos amor. Cuando no podemos utilizar al prójimo, entonces surge el odio".

Este oscuro y pesimista diagnóstico sobre la vecindad del amor y el odio -el amor, sobre todo, como utilización del otro- parece dispuesto a tener un alcance y una versatilidad que atañen a las relaciones sociales, políticas, familiares y de pareja.


(nota de Manuel Hidalgo, tomada de "Tengo una cita", columna en el sitio El Cultural. ¿Quién no recuerda a Marlon Brando en el papel de Kowalski, a Vivien Leigh en el de la solterona atormentada?)

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Hugo Chávez en vías de

México, D.F.- Desde Cuba, donde el pasado martes 11 se sometió a una cuarta operación contra el cáncer que lo aqueja, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, delegó al vicepresidente Nicolás Maduro algunas funciones administrativas, como realizar ajustes presupuestarios, ejecutar expropiaciones y emitir créditos públicos.
De acuerdo con un decreto presidencial publicado en la Gaceta Oficial, el vicepresidente podrá también designar viceministros, presidentes y miembros de juntas directivas de organismos públicos, así como liquidar entes, otorgar jubilaciones y exonerar del pago de impuestos algunas actividades.
A partir de sus nuevas tareas, algunas de las cuales seguirán siendo consultadas con Chávez, Maduro deberá “presentar mensualmente una relación de las actuaciones que realice en ejecución” del decreto.
En julio pasado, antes de viajar a La Habana para iniciar un tratamiento de quimioterapia tras la detección del cáncer, a mediados de 2011, Chávez tomó una decisión similar cuando delegó algunas funciones administrativas a Elías Jaua y Jorge Giordani, vicepresidente y ministro de Planificación, respectivamente.
Desde el pasado sábado 8, el presidente venezolano delegó el mando político del país en Maduro, quien el lunes 24 anunció que Chávez lo había llamado por teléfono desde La Habana para darle algunas instrucciones.
Asimismo, dijo que le había informado que ya estaba caminando y haciendo ejercicios como parte del proceso de recuperación luego de ser operado hace dos semanas en Cuba.
En medio de la convalecencia de Chávez han surgido dudas sobre si podrá asistir, el próximo 10 de enero, a la Asamblea Nacional a la toma de posesión para iniciar el cuarto período de seis años, tal como prevé la Constitución, que también contempla que si se da “cualquier motivo sobrevenido” que impida al mandatario electo juramentarse en el Congreso, podrá hacerlo ante el Tribunal Supremo de Justicia.


(nota reproducida del sitio Apro.)

martes, 25 de diciembre de 2012

Jesùs el Desahuciado

La plataforma Stop Desahucios Compostela, en nombre del colectivo "Fartas" (Hartas), acrónimo en gallego de "Hemos ido a armarla raptando temporalmente a Jesusito", ha publicado un vídeo con imágenes del Niño Jesús "raptado" del belén de la plaza del Obradoiro, en Santiago.

En el vídeo, en el que se ve en primer plano el icono religioso y en segundo plano las piernas de dos personas sentadas en un camastro, una voz distorsionada asegura que desahuciar al Niño Jesús "no es un acto vandálico", sino de "propaganda".
"Dejamos incompleto el belén del Obradoiro porque esta Navidad para muchas familias también será incompleta: sin casa, sin trabajo, sin dinero y sin políticos que les representen", indica la voz. Insisten los autores del vídeo en que su acción pretende "llamar la atención" sobre la situación de "muchas familias" de la ciudad, ya que "los recortes, el desempleo, los desahucios y otras consecuencias de la crisis afectan a cada vez más personas".
Además, acusan a las autoridades de querer hacer pagar "a los de abajo los platos rotos", mientras "construyen grandes edificios vacíos, centros comerciales que agreden al comercio local o legislan a beneficio de la banca a las grandes fortunas". También aseguran que el "elemento decorativo", en alusión a la figura del Niño Jesús, "volverá a aparecer en los próximos días de modo simbólico" y concluyen: "Si la política es un chiste, queremos reírnos todos".
Antes del "mensaje", el vídeo, publicado en Youtube, muestra centros comerciales de la ciudad, edificios como la Ciudad de la Cultura o los adornos navideños en las calles, que contrapone a lugares como la cocina económica.


(nota tomada del sitio Público.)

Slim en Salaverna, Zacatecas

Mèxico, D.F.- Ejidatarios de la comunidad de Salaverna, Zacatecas, mantienen semiparalizada una mina de oro propiedad de Carlos Slim, en protesta por la destrucción de los recursos naturales y poner en riesgo a los habitantes de la región, denunció Edith Ortega, dirigente de El Barzón.

En entrevista, Ortega González explicó que desde el pasado jueves 6 los ejidatarios de Salaverna, municipio de Mazapil, decidieron plantarse de forma permanente en dos accesos de la mina explotada por la empresa Frisco Tayahua, propiedad del hombre más rico del mundo, “ante el abandono de autoridades del estado y federales en su lucha por la conservación de su tierra”.
La dirigente barzonista agregó que recientemente la empresa realizó explosiones con dinamita dentro de la mina que dejó un boquete de 500 metros cuadrados y provocó cuarteaduras en las viviendas y derrumbes en los cerros aledaños a Salaverna.
“El 6 de diciembre, cuando ocurrieron las primeras explosiones, llegó personal de Protección Civil municipal y recomendó que unas 35 familias que se vieron afectadas salieran de sus casas, por lo que tuvieron que refugiarse en uno de los túneles de la mina; las explosiones continuaron mientras que de los respiraderos de la mina salían gases tóxicos y emanaciones de ácido muriático”, contó.
Las explosiones subterráneas han continuado, añadió Ortega González, en tanto que el personal de la minera está ingresando por un tercer acceso, a seis kilómetros de Salaverna.
Los ejidatarios pidieron la intervención del gobierno del priista Miguel Alonso Raya, “pero lo que responde es que ese no es su problema, que es un asunto entre particulares, y a nivel federal simplemente no ha habido respuesta a las llamadas de auxilio”.
Edith Ortega explicó que los habitantes de Salaverna “no se oponen al progreso ni a la mina, el problema es cómo lo hacen, ya que están convirtiendo una zona agrícola y ganadera en un desierto; a cambio de la explotación del subsuelo les ofrecieron una casa a cada uno de los ejidatarios, pero una casa tipo Infonavit, pequeñita; además, construyeron una escuela, un jardín de niños, una secundaria y una iglesia, pero como la gente insiste en la protección al ambiente, los representantes de la minera cerraron el acceso a esos supuestos beneficios y despidieron a seis trabajadores que son de la comunidad”.
También recordó que, a excepción de las viviendas, “a los ejidatarios no les ofrecen más alternativas, ni un peso más por terrenos de los que tienen posesión desde hace más de cien años”.
Ante el abandono de las autoridades a sus reclamos, de poco más de cien ejidatarios asentados en Salaverna sólo 39 continúan en la comunidad peleando por la conservación de sus tierras.
A pesar de que las familias que se mantienen dentro del área en disputa tienen documentos que amparan la posesión de la tierra, así como su calidad de ejidatarios, “corren el riesgo de ser desalojadas de forma violenta por los pistoleros de la empresa”, apuntó la barzonista.
La dirigente social dijo que después de casi 10 años de lucha, hasta ahora ni los ejidatarios ni sus representantes han tenido contacto con Carlos Slim o con personas cercanas a él.
“No estamos seguros de que él personalmente sepa de la injusticia que se está cometiendo con esta población agrícola y ganadera, y a la que a cambio de la extracción del mineral, con métodos prohibidos en todo el mundo por los daños que provoca al ambiente y a las personas, no se le ofrecen alternativas para seguir subsistiendo”, acusó.


(El quid de la pesadilla es que los sucesivos gobiernos estatales le abrieron las puertas a empresas canadienses, estadunidenses y de otros paìses para explorar yacimientos que llevan siglos sin explorarse; y que al hacerlo ignoran el hàbitat, la fauna y flora de un entorno natural. Todo con la complacencia de acadèmicos, polìticos y ciudadanìa en general. Nota tomada del sitio Proceso.)

lunes, 24 de diciembre de 2012

Ema Elena Valdelamar (1925/2012 )

La compositora Ema Elena Valdelamar falleció anoche en su domicilio y es velada desde la madrugada de este lunes en una agencia funeraria de las calles de Félix Cuevas.
Autora de temas como “Mucho corazón”, uno de los grandes éxitos de Luis Miguel, así como “Cheque en blanco” que ha popularizado a Paquita “La del barrio”, Valdelamar había estado delicada desde hace varias semanas, informó un vocero de la Sociedad de Autores y Compositores de México, de la cual formaba parte como consejera del comité directivo que preside Armando Manzanero.
Creadora también de otros temas como: “Mil besos”, “Por qué no fuiste tú” y “Vivir sin ti”, entre muchos más, la autora nació el 27 de mayo de 1925, y desde muy joven inició su faceta creativa, la cual combinó con la interpretación de sus propias obras.
La compositora era una de las pocas mujeres que alcanzó fama a nivel internacional por su gran inspiración y por la labor que realizó al representar a su género dentro de su gremio; además de que se ganó el reconocimiento de sus homólogos por la sensibilidad que imprimió a cada una de sus canciones, muchas de las cuales destacaron en el género del bolero.
Durante su destacada trayectoria, a Ema Elena Valdelamar la interpretaron famosos cantantes como Benny Moré, Pedro Vargas, María Victoria y Marco Antonio Muñiz, entre muchos.


(nota calcada del sitio "milenio".)

Sándor Márai (1900/1989 )

La rabieta

   -Ya se lo he dicho -contesta alzando la voz-. Espero la liberación. ¿Qué otra cosa podría esperar?... Pero ¡He sido yo quien ha preguntado cómo será! -exclama de repente, y se da cuenta de que parece una niña enrabietada, una niña que cinco minutos antes de que se encienda el árbol de Navidad quiere saber qué regalos le ha traído Papá Noel.


(trozo tomado de Liberación, editorial Salamandra, Barcelona, 2012. Traducción del húngaro de Mária Sziji y J.M. González Trevejo.)

domingo, 23 de diciembre de 2012

LA CITA

Le extirparon un pecho
hace meses y desde entonces
duerme con la luz encendida.

Cree que en cualquier momento
cundirá el aviso de que el mal
avanza como el viento en el césped.

A menudo la sorprende la mañana
con la tele encendida y las cortinas
envueltas en llamas.

Espera sin ansias la cita concertada
y jura que nunca más irá al dentista
al estadio a la escuela al infierno.

De tarde en tarde recibe visitas
que la tratan desde siempre
y con ellas repasa fotos deslavadas.

En la mesa de noche tiene medicamentos
prescritos con el horario de ingestión
pero no cree en nadie.

Cuando la luna de azogue le refleja
el miedo supone que éste le fue heredado
igual que las huellas que lleva consigo.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Hugo Chávez o el Apocalipsis


Mantenido con respiración artificial, tras ser sometido a una traqueotomía, la ya deteriorada salud de Hugo Chávez se agrava por días. La preocupación del equipo médico que atiende al presidente venezolano ha ido en aumento ante la acumulación de complicaciones posoperatorias y su progresivo empeoramiento.
Chávez fue sometido a una traqueotomía el pasado miércoles con el fin de facilitarle la respiración, obstruida por la infección respiratoria anunciada por el propio Gobierno venezolano. El presidente padece de retención de líquido en los pulmones, así como de una grave deficiencia renal. El mal funcionamiento de los riñones se atribuye al abuso de los esteroides de Chávez en los últimos meses. El pasado día 10 fue sometido a una operación para actuar sobre dos vértebras afectadas por la tumoración pélvica que padece.
La alarma la certifican miembros del equipo internacional de médicos que están esforzándose sin éxito en estabilizar a Chávez, según fuentes de Inteligencia con acceso a sus dictámenes. Éstos indican que en los últimos cinco días, el dirigente bolivariano no ha respondido adecuadamente al uso de antibióticos. Concluyen que si no hubiera un pronto progreso en el efecto de los medicamentos que le están administrando, que llevara a algún indicativo de mejoría de la salud de Chávez, la situación seguiría complicándose.
Consciente de ello, el vicepresidente Nicolás Maduro ha convocado públicamente a varios dirigentes chavistas a La Habana, entre ellos Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional y cuya presencia en la isla, que siempre se ha resistido a visitar, da fe de la gravedad del presidente.
La cumbre está pensada para abordar las cuestiones relativas a una previsible declaración de «falta absoluta», una figura constitucional que contempla el relevo en la jefatura del Estado. El artículo 233 de la Constitución establece que «serán faltas absolutas del presidente: la muerte, su renuncia (…), la incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional».
De acuerdo con el texto, cuando se produzca la «falta absoluta» del presidente electo antes de tomar posesión, algo que correspondería hacer el 10 de enero, «se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes». Mientras tanto, Diosdado Cabello, se haría cargo de la jefatura del país como presidente de la Asamblea Nacional. Chávez dejó establecido que el candidato del PSUV en esas nuevas elecciones sea Maduro.
Comunicaciones de los últimos días entre el generalato muestran que ya es algo asumido por la cúpula de las Fuerzas Armadas que el daño de la salud del líder bolivariano es irreversible.
 
(no faltará el espíritu fatalista que relacione el fin de la era maya con el probable desenlace fatal cubano, con los disturbios prenavideños registrados en Argentina, con el fallo contrario a los intereses de Televisa en Nicaragua y el tráfico de drogas, etcétera. Nota calcada de Abc on line.)
 

El "silencio impuesto" a la prensa

La desaparición, primero, y el asesinato después, de las maestras Marisa Aidé y Mayra Lorena Díaz Peinado, y Josefina y Elisa Díaz Martínez, en un tramo de la carretera Creel-Guachochi, ha puesto de relieve un asunto que en todos los tonos se comenta en todo el noroeste del estado y en la Tarahumara: la de que en amplias zonas de esa geografía quienes mantienen el control son los grupos criminales.

Corren los rumores como si fueran vendavales –por las noches nadie circula, que no aprueben los comandos armados que instalan retenes a ciencia y paciencia de las autoridades–. De esa manera sucedió con las maestras, desde la mañana corría la especie de la instalación de un retén en tal carretera.

La autoridad niega haber sido informada de tal asunto, la indignación entre los habitantes de tan extensa región es inmensa, todos dicen que era del conocimiento público.

Más allá del caso particular, las evidencias de que los grupos criminales actúan con plena impunidad son muchas, baste señalar uno de los episodios más estridentes de las últimas semanas, además del que da inicio a estas reflexiones, el de Guadalupe y Calvo, que en una noche se vio sometida por un grupo armado, compuesto por unos 50 sicarios a bordo de 10 camionetas, a uno de los episodios más dramáticos que tengan memoria –¡Y vaya que han sucedido cosas terribles en aquella población!– en el que 11 personas fueron victimadas.

Ni la policía municipal, ni el personal de la guarnición militar de El Zorrillo, ubicado a 15 minutos de la población, fueron capaces de oponerse a esa batida de sangre y fuego sobre la población.

Lo nuevo, dicen algunos pobladores, no es que los delincuentes hayan tomado el control de la población, sino que haya sido tan alto el número de muertos. De ese tamaño es el problema.

Y hace que se recuerden otros episodios, sobre todo los acaecidos en 2008, cuando la ciudad de Parral fue el escenario de un enfrentamiento, en toda la ciudad, de grupos criminales, por cerca de 8 horas, sin que intervinieran las fuerzas armadas, con guarniciones a escasos metros de las balaceras; y el de Villa Ahumada en 2008, cuando, extrañamente, las fuerzas armadas salieron de la población por unas cuantas horas, las suficientes para que un grupo armado sembrara el pánico por más de cuatro horas, matando y secuestrando gente.

Días atrás, el diputado de Nueva Alianza, Samuel Díaz Palma señaló la presencia de “narcorretenes” en una veintena de comunidades de los municipios de Guachochi, Batopilas y Morelos que impedían el paso de los maestros para la impartición de clases. Además, dijo, el comisario ejidal de Laguna de Boréachi, sufrió el secuestro de su esposa, la que recuperó luego del pago del rescate.

Por desgracia, las denuncias son abundantes, y los homicidios cometidos dan la razón: “Los habitantes de Guazapares y Chínipas denunciaron la existencia de al menos seis retenes ilegales, instalados por presuntos miembros de la organización criminal La Línea y el cártel de Sinaloa, sobre la carretera que comunica San Rafael, municipio de Urique” (Nota de Miroslava Breach, La Jornada, 18/XII/12).

En esa misma zona, casi por los mismos días del asesinato de las maestras, cuatro integrantes de la familia Velderraín, de Chínipas, fueron asesinados; igual ocurrió con la ex regidora panista de Creel, operadora del senador Javier Corral, Edna Delfina Rodríguez González, fue asesinada junto con su hijo. (Ibídem).

Callar tal situación, ocultarlo, da origen a toda suerte de rumores. Así, en los últimos días, en distintos círculos sociales, se habla de varias masacres ocurridas en la sierra, con más de 30 víctimas en un caso y 20 en otro.

La argumentación para sostener que tales hechos se están dando consiste en que las autoridades, de todos los niveles, están empeñadas en ocultarlos pues es, dicen, obedecer la consigna de que el tema de la violencia deba bajarse del escenario nacional, algo que sí está pasando en la mayoría de los medios de comunicación publicados en el DF es que, desde la asunción de Peña Nieto, el tema de la violencia ya no es tema y llevar el recuento de las ejecuciones ha dejado de ser preocupación periodística. ¿Simple coincidencia que hasta ahora el presidente no haya abordado directamente el problema del tráfico de drogas?

(editorial de Luis Javier Valero en el sitio "diario de juárez".)

viernes, 21 de diciembre de 2012

Kostas Kariotakis (1896/1928 )

 


Al bajar la escalera

Al bajar la escalera, ¿qué diremos
a las sombras que nos saldrán al encuentro,
estrictos conocedores, amigos vagos,
con una sonrisa en los labios inexistentes?

Al menos aquí arriba estamos solos,
nuestro día pasa, otro nace,
y en los ojos conservamos todavía
algo que las cosas colorea.

Pero allá abajo ¿qué diremos, a dónde iremos?
Nos miraremos por fuerza el uno al otro
con los brazos extendidos hasta el codo,
inmóviles como los rostros de los iconos.

Si un día alguien se asoma a nuestra tumba,
creerá que una vez estuvimos vivos.
Cogerá o dejará una rosa,
rosa que pertenecerá a la arena.

Y si nos ponemos de puntillas
divisaremos las villas de Posillipo
y el green del Paraíso, donde juegan
al cricket tus fieles, oh Señor.


(texto tomado de "rima interna", de Martín López-Vega. Traducción de él mismo.)

jueves, 20 de diciembre de 2012

José Lezama Lima hace 102 años

El escritor cubano José Lezama Lima, que hoy hubiera cumplido 102 años y coincidiendo con esta fecha acaba de aparecer una carta inédita dirigida a su hermana Rosa, en la que el autor de "Paradiso" confiesa su vacío y soledad, un sentimiento incrementado por la ausencia de la familia exiliada en Miami.

"Cada día que pasa siento la nostalgia de la familia cuántas veces no lo he repetido? Nunca podré ser un ser feliz, pues si tuviese la familia me faltaría la tierra, aunque realmente me conformo con muy poco, pero ya estoy convencido hasta colmar la copa que nunca podré ser feliz, pues soy de esa raza de los que siempre le falta la otra mitad", comenta el escritor en una carta escrita el 30 de junio de 1970.

Una carta facsimilar del manuscrito original que ve ahora la luz por primera vez y que aparece en una edición artesanal junto con el poema "La Madre", mecanografiado con firma y dedicatoria manuscrita, y cinco fotografías originales, dos de ellas que muestran a Lezama Lima junto a su madre y sus hermanas en diferentes épocas.

Todo este material ha quedado reunido en esta edición artesanal y única bajo el título de "La Madre", con una tirada de cien ejemplares firmados y numerados, publicada por el Centro de Arte Moderno de Madrid, con la colaboración de Ivette Fuentes de la Paz, especialista en Lezama, investigadora del Instituto de Literatura y Lingüística de La Habana. "Esta carta tiene un significado muy especial y es muy importante porque marca de forma clara su sentimiento de soledad y ruptura, algo que él siempre mantuvo, pero en este caso se sentía, además, solo porque su familia estaba lejos, en Miami. Marca el sino de Cuba, que no es otro que la ruptura familiar", explicó Ivette Fuentes.

Y es que el poeta, narrador y ensayista, creador de una palabra poética en español única, "barroca, espiritual y excelsa", como dijo José Ángel Valente, solo salió de Cuba dos ves. Para la especialista, esta edición especial sale en un momento muy importante, "porque ahora que se cumplen los 50 años del "boom" latinoamericano se ha hablado muy poco de Lezama. Es justo ponerle en su sitio. Se cumplen los 50 años de la publicación de `Rayuela` de Julio Cortázar, pero también serán los 50 de `Paradiso`, de Lezama, de 1966, que entra de lleno en el "boom", del que fue un hito", subraya.

Lezama Lima, que murió acompañado por su mujer, Maria Luisa, en un hospital, abandonado por las autoridades políticas, estuvo muy ligado a su madre a quien cuidó hasta su muerte.


("Soy de esa raza de los que siempre le falta la otra mitad", escribió el autor de "Muerte de Narciso", de quien se dijo hasta la saciedad que era somético de condición, que su verso era tan barroco que era a un tiempo inescrutable; que en su poesía reunida escribió la dedicatoria: "Para Rosa Lima de Lezama, toda mi poesía." Nota tomada del sitio "revista ñ".)

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Lemebel ama a Luzbel

Enfundado en unas calzas de látex y montado en unos zapatos de tacón negro, Pedro Lemebel aparece por el lado derecho de la sala de Las Artes en Estación Mapocho. Después de cuarenta minutos de retraso, a la audiencia no le importa y lo aplaude a rabiar. Sonríe y deja espacio para escuchar las ovaciones, es el gesto de un actor a paso detenido por la alfombra de una avant-premiere , una Cleopatra de bufanda roja y ojos achinados con sombra color humo. Es el lanzamiento de Háblame de amores en la Feria Internacional del Libro en Santiago de Chile. Sus seguidores se empujan en las terrazas para escucharlo.
Se ve más delgado, vestigios de un cáncer de laringe que le detectaron en 2011 que tuvo como consecuencia la extirpación de gran parte de sus cuerdas vocales. La espera ha sido larga, porque rompe el silencio de cuatro años, desde que apareció “Serenata Cafiola”: silencio literario, pero también físico. Sus palabras son un sonido rasposo, un gemido tenue y metálico. “La voz es importante para los homosexuales, porque siempre se reconocen por la voz”, dice y acto seguido agrega: “Y aunque tengo voz de muerta, estoy enferma de vida”, dice arrastrando las erres. Todos ríen.
El libro está compuesto por 55 crónicas editadas por Seix Barral donde están presentes Mercedes Sosa, Camila Vallejo, el movimiento estudiantil, Fernando Noy, la esposa de Salvador Allende, Hortensia Bussi, los mapuches y la muerte de Augusto Pinochet como algunos destellos de esta recopilación.
“Tengo voz de ultratumba, voz de doctor Mortis”, dice dialogando con el público.
–“Te amooo, Pedro”, lo interrumpe una groupie.
–¿Y que voy a hacer con tu amor? ¿Voy a pagar la luz con tu amor?
Otra vez las risas.
Siguen las bromas, pero lo cierto es que “cáncer” es una palabra que nadie quiere oír. Lemebel hace como si no le entraran balas, pero le cuenta a Ñ cómo se tomó la noticia. “Con algo de fatídico humor. Erase una vez un cancerito pequeñísimo en mi cuerda vocal izquierda, lo bombardearon con radioterapia y tuve que pasar un veraneo en Chernobyl. De ahí el pequeñito cancerín creció y tuve que someterme a una cesárea de laringe para extirparlo. Me apena haberlo perdido junto a mi voz. Sufro depresión post-cáncer”.
En el escenario lanza otra confidencia: “Como es la vida, yo arrancando del Sida y me agarra un cáncer”. Y aunque sus crónicas siempre bordean lo autobiográfico, esta vez –y quizás por esas desgracias que regalan epifanías–, ahora lo hace de manera mucho más profunda.
En el libro habla de todos los tipos de amores que existen. ¿Por qué esta vez aterriza con mayor fuerza en lo autobiográfico?

Debe ser de vieja, quizás el Alzheimer me reflota biografías ajenas y las escribo como propias. En el adjetivar deseos se me confunden los tiempos como en los sueños, parece que fue ayer y no me acuerdo. Parece que fue usted pero era otro u otra
.
También está presente el movimiento estudiantil. ¿Cómo vivió este último despertar de los jóvenes chilenos?
Lo viví participando en las marchas callejeras, sudando y cantando con ellos (en ese momento, tenía voz no me habían operado). Era muy hermoso volver a experimentar el sobresalto de la barricada ardiendo, la protesta, reconozco que en mí también se encendía una chispa de éxtasis y placer. Camila Vallejo fue quien desató la revolución estudiantil, algo en su discurso frontal y certero hizo que las muchedumbres ocuparan las calles con su demanda de educación gratuita y para todos. También había otros dirigentes, chicos muy atinados, pero Camila fue la ‘valkiria roja’, sin duda.


Buenos Aires y "La Noy"
El capítulo “Cantando la perdí” está dedicado a algunas mujeres y una de ellas es sobre Mercedes Sosa, en la que Lemebel cuenta su periplo de juventud para verla en un concierto argentino. “Entonces, yo era mochilero buscavidas que cruzaba la cordillera para respirar un poco la recién resucitada democracia en el vecino país. Por acá apestaba la represión y apenas se podía ver y escuchar a Milanés, a Serrat y a Mercedes Sosa, que eran músicas sospechosas para la jauría milica chilena”. La crónica cuenta cómo logra colarse hasta el camarín de Mercedes Sosa para hablar con ella. “¿Vienes de Chile?” preguntó ella con los ojos empañados. “Y no te canté la canción de Víctor. ‘No puede borrarse el canto con sangre del buen cantor’, murmuró abrazándome, mientras un grueso lagrimón le vidriaba su mejilla”.

En “Háblame de amores” existen confesiones y está dedicado a varios afectos y lugares, entre ellos, Buenos Aires, ciudad a la que vuelve este fin de semana y además a su reunión con Fernando Noy.
Jamás hay confesión en mis textos, eso es católico. Mi crónica es un espejeo donde lo que cuento “puede ser sólo el viento sobre la nieve”. La magia de Fernando Noy tiene algo de eso, una constante intensidad de lírica ambulante, un incierto tornasol avellana en su mirar, en su caminar ondulante por la vereda que se estremece al ritmo de sus caderas, poetisa papisa y poetera tetera. La Noy es patrimonio de Buenos Aires. Para Noy, exijo las llaves de la ciudad...
En la portada de Háblame de amores no aparece maquillado, ni travestido como lo hizo en otras ocasiones. Aquí es Pedro Mardones a los trece años, pelo largo y a cara lavada. La historia detrás de la imagen es la de un viaje al balneario chileno de Viña del Mar que hizo con su familia para pasar la navidad, ese día recibió de regalo una cámara. Violeta Lemebel, su madre, inmortalizó el momento.
Este año, el escritor fue incluido en los libros Mejor que ficción (Anagrama) y Antología de crónica latinoamericana actual (Alfaguara). En 2013 se publicará una antología de sus crónicas a cargo del crítico español Ignacio Echevarría, por Ediciones UDP. “Me peino con la crónica”, bromea Lemebel, sobre estos textos de su presente y pasado.

En este libro, algunas crónicas son menos pudorosas. ¿“Háblame de amores” fue una especie de catarsis? ¿Con qué afecto abordó sus personajes?
Siempre en mi crónica conviven incestuosamente la biografía y lo contingente. Además, porque hay que definir un libro.
Háblame de amores es como un rompecabezas o una maquina desarmable y rearmable de panfletos, dibujos, cartas, cuentos, fotos... quizás sólo pueda inducir a su lectura diciendo que el título es parte de una canción que no recuerdo porque me hace daño recordar. También está mi encuentro con Mercedes Sosa, te digo que son afectaciones y complicidades sensibles y políticas, siempre estuve ahí, no tendría por qué estar en otro lugar. Son los colores de mi sexo en viaje, de mi raza y de mi social popular.
Las mujeres ocupan un lugar importante en su crónica.
Me copan la página del alma...
Respecto a ese género, ¿hay crónica en Latinoamérica?
Por supuesto, la gran obra de Carlos Monsiváis, que en paz descanse, Edgardo Rodríguez Julia, José Joaquín Blanco en México, Perlongher. “Matan a una marica” de Néstor, es fundamental en la crónica latinoamericana. También incluyo a un ramillete de amigas de Buenos Aires que curten el género crónica con fluidez y espanto anal. El resto, hay muchos tristes funcionarios de la crónica, periodismo soplón que usa grabadora y cámara en sus allanamientos policíacos, les encanta viajar en clase VIP, es papel picado de oficina de turismo. Sin apelar al romanticismo, les falta calle, poética y rasmillón urbano.
¿”Háblame de amores” llegará a Argentina? ¿Lo presentará en Buenos Aires?
Ojalá, depende de la editorial Planeta, si no, veré la forma de editar con otra gente. ¿Si viajaré a Buenos Aires pronto? En esta página ya voy en vuelo...
¿Y está escribiendo ficción?
Hay algo por ahí, que quizás sea una novela, o una mezcla de géneros y cosas como son mis libros: un puchero florido, una cazuela, un cebiche mixto literario y popular. ¿Viste?


Derecha en traje de gala
Con la llegada de la derecha al poder, y más allá de su dolor militante, Lemebel padeció un cambio de vida que le pegó duro. Piñera como promesa de campaña amenazó con cerrar el diario La Nación y cumplió apenas se calzó la banda presidencial. Los primeros afectados fueron los periodistas y colaboradores del suplemento dominical, lugar donde Lemebel publicaba semanalmente sus crónicas. “Me quedé sin trabajo, no me salía un puto proyecto y me avisan de la enfermedad”, comentó en el escenario de Filsa. Pero dice que las adversidades es mejor escribirlas. “Esa parte biográfica de mostrar cicatrices y arañazos de la vida, prefiero que lo lean en el libro, la literatura es más digna en su teatralidad narrativa. Aquí aparecería como testimonio piadoso del maricón fatal que al periodismo le encanta exaltar”, advierte en la entrevista.
Siguió su presentación con un repaso por la crónica con “Viva la funa”, un reconocimiento a la protesta en contra del homenaje al torturador Miguel Krassnoff que se realizó hace un año en la comuna de Providencia, escenas sombrías y dolientes de un país sin memoria que quiso escribir. “Mojaron los calzoncillos los torturadores de puro susto, de puro miedo casi se cagaron los puercos ante la avalancha majestuosa de la Funa en el club Providencia, ahí donde sería el homenaje al monstruo Krassnoff, aquel agente del bigotito asesino, el bigotito sarcástico cuando sonreía ordenando la tortura, ordenando patear a la niña embarazada, para hacerla abortar con la bota en el vientre, con la lustrosa bota reventando la bolsa de sangre y el feto a pedazos que cayó en la fría losa del cuartel.”
La llegada de Piñera al poder vino de la mano con el cierre de La Nación y homenajes a torturadores como el de Krassnoff. ¿Qué significó para usted tragarse a este nuevo Chile?

La llegada de la derecha sin duda fue un bajón, pero fue peor ver su instalación en el poder, cómo fueron ocupando los lugares culturales con sus políticas livianas, como modas de temporada primavera verano. Ver cómo se hacían homenajes a torturadores fue muy fuerte. Sin duda que en ese momento fue importante la Funa, el grupo de familiares de detenidos desaparecidos que en la Argentina se llaman ¿Hijos? Creo. Después perder mi lugar de trabajo y por supuesto no poder optar por ningún proyecto por estar re contra fichado. Tener esta lengua en Chile tiene sus costos.

Después del asesinato de Daniel Zamudio [joven gay atacado brutalmente en marzo por una pandilla neonazi que falleció luego de 25 días de agonía] hubo conflictos entre fundaciones y rostros que se apropiaron de este incidente. ¿Hay un nuevo prototipo de homosexualidad que se instaló con el discurso de derecha?
Desde antes, el movimiento homosexual chileno se aburguesó “cerdamente” en la obsesión eunuca de su “matrimonia” gay. Se emparejó con la derecha chilena en sus tibias demandas liberales. Y el repudiable asesinato de este chico lo instaló como el mártir preciso que necesitaba la derecha homo para reforzar sus peticiones legales. Era joven y lindo, un Sebastián gay del neoliberalismo. Si hubiera sido una “trava” vieja no les hubiera importado.
Desde octubre y hasta marzo de 2013, la obra del grupo las Yeguas del Apocalipsis se presenta en el Museo Reina Sofía, de España, pero Lemebel no piensa viajar. Siempre ha dicho que no pisará suelo ibérico y alguna vez hasta rechazó una invitación del escritor Roberto Bolaño. “La obra del colectivo de arte homosexual que formamos con Francisco Casas en los ochenta ingresó al arte mundial porque esa década está siendo revisitada por la crítica. El caso de las Yeguas fue único en Latinoamérica por la opción que tomamos, desde la minoría travesti, de reivindicar a los detenidos desaparecidos. Quizás es simplificarlo, pero nuestra obra es en gran parte eso. Roberto Bolaño conocía mi trabajo y fue muy generoso en sus comentarios en un tiempo en que poca gente apostaba por mi escritura. A él sólo le gustaban mis crónicas, porque la novela Tengo miedo torero no le parecía interesante, me dijo que era un ‘folletín cursi’, y tenía razón, eso es lo que es.” En la presentación, una de las crónicas más vitoreadas fue la del “Ministro Piñerarte” donde se habla de “la derecha en traje de gala”. Allí, Lemebel cuenta la proeza de haberle escupido en los pies al ministro de cultura Luciano Cruz-Coke, quien después lo tachó de “nostálgico resentido”. “Y yo medio sonámbula, medio asqueada de tanta desfachatez, lo miro, lo mido, lo tazo, y sin decir agua va, escupo al suelo, exactamente a un centímetro de su lustroso calzado. ‘¡Esto es muy feo, Pedro!’, exclamó el ministro, morado de ira”.
“Soy ‘terrible’ de resentía”, explicó Lemebel sonriendo al público para responder sobre ese epíteto favorito de la clase alta chilena para referirse a los pobres o a la izquierda.Y dice que el resentimiento siempre será la vereda desde donde escribe. “Mira, tampoco puedo ser tan tonta y explicarlo demasiado. Es también una parodia que invierto al reírme del resentir, o sea fundamentalizar el único lugar donde no puedan coaptarme con la limosna miserable de los derechos civiles. Ser tan roja, tan marica, tan pegada, tan resentida que fundo un territorio arcaico donde no puedan alcanzarme con su beneficencia ortopédica de igualdad social. ¡Puaj!”, remata en la entrevista.
Frente al micrófono y después de leer una última crónica, Lemebel se despide posándose las manos al pecho. “Yo los llevo en el lado zurdo de mi corazón”, confiesa a su audiencia. Sabe que con una educación de aranceles millonarios, un sueldo mínimo de 300 dólares, las protestas y la represión policial, el resentimiento, también es el único espacio intacto de una gran mayoría chilena. Golpea sus tacones en el suelo, se escucha La Internacional y avanza con el puño izquierdo en alto.
Lemebel está de vuelta.


(Entrevista de Carolina Rojas con la diva chilena, fusilada de "revista ñ", Clarín.)

martes, 18 de diciembre de 2012

Fassbinder, años 70

Ya dormiré cuando esté muerto”, contestaba Rainer Werner Fassbinder cuando sus amigos le pedían que frenara su frenético ritmo de vida, dejara de trabajar, se tomara un descanso y pusiera fin al desmedido consumo de drogas y de alcohol que acompañaban su día a día. Desgraciadamente sus palabras se hicieron realidad muy pronto. Murió a los 37 años de edad pero dejó tras de sí más de una veintena de películas, series y largometrajes para la televisión, y diversos documentales que renovaron completamente el panorama cinematográfico alemán en los años 70. Títulos imprescindibles como Todos nos llamamos Alí, El matrimonio de María Braun o Las amargas lágrimas de Petra Von Kant, que el próximo martes emite TCM Autor.
Rainer Werner Fassbinder nació en una familia de clase media de Baviera en 1945. Su padre era médico y su madre traductora. Desde muy pequeño las salas de cine se convirtieron en su refugio y casi en un segundo hogar, ya que allí le enviaba su madre cuando tenía que trabajar. Estudió teatro a mediados de los sesenta y, sobre los escenarios, aprendió a manejar los distintos campos del arte dramático: la escritura, la producción y la dirección de actores.
En sus películas Fassbinder hace un certero retrato de las distintas clases sociales de la Alemania de la posguerra, tanto de la burguesía como del proletariado. Se convierte también en un gran observador del universo femenino gracias al trabajo de intérpretes como Hanna Schygulla o Barbara Sukowa, dos de sus actrices fetiche. Renueva asimismo el concepto tradicional del melodrama con historias llenas de dolor y de pasión pero presentadas de una forma fría y distante, intentando no manipular sentimentalmente al espectador. En sus argumentos abundan personajes que sufren agudas crisis de identidad, algo que, por otra parte, a él mismo le ocurría.
La imagen del director vestido con una vieja cazadora de cuero negro, luciendo sombrero de ala ancha, con sus gafas de sol y su cigarrillo en la mano, superó las fronteras de su Alemania natal, y su cine se hizo muy popular en todo el mundo influyendo en directores como Lars von Trier o Pedro Almodóvar.
El 10 de junio de 1982 Fassbinder fue encontrado muerto en su casa, víctima de una mezcla letal de cocaína y somníferos. Junto a él, un guión sobre la vida de Rosa Luxemburgo en el que estaba trabajando. Una muerte que resume trágicamente lo que fue toda su vida: una pasión desenfrenada por contar historias y llevarlas al cine.


(Hace poco regalaste una copia de "Las amargas lágrimas de Petra von Kant" a una persona que, luego de verla, te confesó que terminó de verla con abundantes mocos y el pañuelo empapado. Nota tomada del sitio "el país", sección cultura.)

lunes, 17 de diciembre de 2012

La naranja de la discordia

Fui a ver La naranja mecánica de Stanley Kubrick en Nueva York, peleando para entrar, como todos los demás. La pelea valió la pena, pensé –una película muy Kubrick, técnicamente brillante, pensante, relevante, poética, que despierta conciencia–. Fue posible para mí ver el trabajo como una remake radical de mi novela, no como una mera interpretación y esto –esta sensación de que no era una impertinencia promocionarla como La naranja mecánica de Stanley Kubrick– es el mejor tributo que le puedo pagar a su maestría. El hecho permanece, sin embargo, de que la película salió de un libro, y que la controversia que empezó a relacionarse con la película es controversia en la que yo, inevitablemente, me siento envuelto. En términos de filosofía e incluso teología, la Naranja de Kubrick es un fruto de mi árbol.
Escribí La naranja mecánica en 1961, que es un año muy remoto, y experimento cierta dificultad en empatizar con aquel escritor ya desaparecido, quien, preocupado por su sustento, llegaba a escribir cinco novelas en 14 meses. El título es lo más fácil de explicar. En 1945, cuando había vuelto del ejército, escuché a un cockney de 80 años en un pub de Londres decir de alguien: “Es más raro (queer) que una naranja mecánica”. El “raro” no significaba homosexual: quería decir “loco”. La frase me intrigó porque fusionaba particularmente lo surrealista y lo popular. Durante casi veinte años quise usarla como título de algo. Durante esos veinte años la escuché varias veces más –en estaciones de subte, en pubs, en la televisión– pero siempre de cockneys ancianos, nunca dicha por jóvenes. Era un tropo tradicional y debía titular un trabajo que combinara una preocupación por la tradición y una técnica bizarra. La oportunidad de usarla vino de cuando concebí la noción de escribir una novela sobre lavado de cerebros. El Stephen Dedalus de Joyce en Ulises se refiere al mundo como una “naranja achatada” (oblate); el hombre es un microcosmos o mundo pequeño; es un brote tan orgánico como una fruta, capaz de color, fragancia y dulzura; interferir con él, condicionarlo, es convertirlo en una creación mecánica.
Había en aquel entonces una presencia importante en la prensa británica de artículos sobre los problemas de la creciente criminalidad. La juventud de fines de los ’50 era inquieta y revoltosa, insatisfecha con el mundo de la posguerra, violenta y destructiva, y de ellos era de quienes hablaba la gente cuando se refería a la creciente criminalidad. Mirando atrás desde un pico de violencia podemos ver que los teddy boys y mods y rockers británicos eran meros principiantes en el arte de la agresión antisocial; sin embargo, eran portentosos y el hombre de la calle tenía razón cuando sentía miedo. ¿Cómo lidiar con ellos? La prisión y el reformatorio los volvían peores: ¿Por qué no ahorrar el dinero de los contribuyentes y someterlos a un curso fácil de condicionamiento, una especie de terapia de aversión que debería hacerles asociar el acto de violencia con malestar, náusea y hasta amenazas a su mortalidad? Muchas cabezas asintieron a esta propuesta (en el momento no una propuesta del gobierno, pero una propuesta que habían dado a conocer de forma privada influyentes teóricos). Aún hoy hay cabezas que asienten ante la propuesta. En The Frost Show me dijeron que hubiera sido bueno forzar a Hitler a una terapia de aversión, así el mero pensamiento de un nuevo putsch o pogrom lo habría hecho vomitar sus tortas de crema.
Hitler era, desafortunadamente, un ser humano, y si hubiéramos podido tolerar el condicionamiento de un ser humano, lo habríamos aceptado para todos. Hitler era una gran molestia, pero la Historia ha conocido a otros lo suficientemente molestos como para que los dedos del Estado sintieran picazón –Cristo, Lutero, Bruno, incluso D. H. Lawrence–. Uno tiene que ser genuinamente filosófico sobre esto, aunque haya sufrido mucho. No sé cuánto libre albedrío posee el hombre (Hans Sachs de Wagner dijo “Wir sind ein wenig fre”, “Somos un poco libres”), pero sé que lo poco que parece tener es demasiado precioso como para ser usurpado, por buenas que sean las intenciones del usurpador.
La naranja mecánica tuvo intenciones de ser una especia de tratado, incluso un sermón, sobre la importancia del poder de elegir. Mi héroe o antihéroe, Alex, es muy vicioso, quizá incluso imposiblemente vicioso, pero su vileza no es producto de condiciones genéticas o sociales: es algo propio en lo que se embarca con total conciencia. Alex es malvado, no está simplemente equivocado, y en una sociedad bien administrada la maldad que él representa debe ser chequeada y castigada. Pero su maldad es una maldad humana y reconocemos en sus actos de agresión potencialidades de los nuestros –realizados por el ciudadano no criminal en la guerra, la injusticia, la crueldad doméstica, los sueños en el sofá–. Alex es un ejemplar humano de tres maneras: es agresivo, ama la belleza y usa el lenguaje. Irónicamente, su nombre puede significar “sin palabras” aunque tiene muchas palabras propias –su dialecto grupal inventado–. No tiene, sin embargo, palabras que decir en el manejo de su comunidad o del Estado: la indignación se entromete en el camino de la caridad humana. El punto es que, si vamos a amar a la humanidad, tenemos que amar a Alex como un miembro –bastante representativo– de ella. El lugar donde Alex y su espejo F. Alexander son más culpables de odio y violencia se llama Hogar y es allí, nos dicen, donde la caridad debe comenzar. Pero con ese mecanismo, el Estado, que primero está preocupado por su autoperpetuación y, segundo, está más contento cuando los seres humanos son predecibles y controlables, no tenemos ninguna obligación, ciertamente no la obligación de la caridad.
Tengo una observación final que hacer y ésta no les va a interesar a aquellos que les guste pensar en la naranja de Kubrick más que en la de Burgess. El lenguaje tanto de la película como del libro (llamado nadsat, el sufijo “adolescente” ruso, como en pyatnadsat, que significa “quince”) no es mera decoración ni es una indicación siniestra del poder subliminal que el superestado comunista pueda tener sobre los jóvenes. Quiso convertir a La naranja mecánica en, entre otras cosas, un manual de lavado de cerebros. Uno lee el libro o ve la película y al final debería encontrarse en posesión de un vocabulario ruso mínimo –sin esfuerzo, con sorpresa–. Así funciona el lavado de cerebros. Elegí palabras rusas porque se mezclan mejor con el inglés que las francesas o alemanas (porque el alemán es una especie de inglés no demasiado exótico). Pero la lección de La naranja no tiene nada que ver con la ideología o las técnicas represivas de la Rusia soviética: está preocupada con lo que puede pasarnos a cualquiera de nosotros en Occidente si no mantenemos nuestra guardia alta. Si La naranja, como 1984, toma el lugar de una de las advertencias literarias –o cinematográficas– en contra de la debilidad, el pensamiento poco riguroso y la exagerada confianza en el Estado, entonces tendrá algún valor. Por mi parte, el libro no me gusta tanto como otros que escribí: lo he mantenido, hasta hace poco, en una jarra cerrada –mermelada, preservada en un estante antes que una naranja en un plato–. Lo que me gustaría es ver una película de otra de mis novelas, todas las cuales son singularmente no agresivas, pero temo que eso es pedir demasiado. Parece que debo ir por la vida como la fuente y el origen de una gran película y como el hombre que debe insistir, contra todos los que piensan lo contrario, que es la criatura viva menos violenta. Como Stanley Kubrick.


(Nota de Anthony Burgess, "Mermelada mecánica", a propósito del estreno de la versión cinematográfica de su memorable novela, a través del talento de Stanley Kubrick. Ambos ya muertos. Reproducida del sitio "radar libros" en Clarín.)

domingo, 16 de diciembre de 2012

EL BUZÓN

Coge una esfera decorada
pero le estalla en las manos:
le detectaron el mal en el pecho.

Decide que la escarcha de utilería
irá junto a la estrella,
pero la saca en llamas
del empaque: hace días la diagnosticaron.

Busca el acetato de villancicos
que le regalaron hace tiempo,
pero el fonógrafo perdió movimiento,
extravió el paso.

En el buzón le espera una tarjeta
decembrina, otra de crédito,
el recibo del cable
y una amenaza anónima.

Antes del anochecer los vecinos
no escucharán la detonación
pues optó por el discreto raticida.

Las locas van a Belén

Un pesebre en el que la virgen María fue reemplazada por otro San José, que una pareja de hombres puso en su vivienda como lo hace una gran mayoría de colombianos para celebrar la Navidad, desató el viernes polémica en las redes sociales.
El "pesebre gay", fue realizado por Andrés Vásquez y Felipe Cárdenas, quienes el año pasado formalizaron su relación en un acto que fue muy publicitado.
En Colombia las parejas del mismo sexo pueden legalizar su unión mediante un contrato de unión marital de hecho y se les reconoce los mismos derechos sociales, patrimoniales y de herencia de las uniones libres heterosexuales, pero no pueden contraer matrimonio.
Luego de que medios de prensa divulgaron la existencia del "pesebre gay", surgieron las reacciones en la red social Twitter, en su mayoría críticas y hasta homofóbicas.
"Esta comunidad LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales) no tiene límites...es un ABUSO...quien dijo que estos gays tienen derecho a irrespetar creencias religiosas y ufanarlas. Dios los perdone! pobrecitos", reza uno de los mensajes más moderados.
Aunque Colombia es un Estado laico, la Iglesia Católica tiene una fuerte influencia y la Navidad se celebra con todo el rigor de ese credo, siendo la representación del nacimiento de Jesús una práctica muy generalizada en los hogares de este país.
La polémica por el "pesebre gay" se produce en medio de otra desatada en las últimas semanas por el trámite en el Congreso de un proyecto de ley para permitir el matrimonio entre parejas del mismo sexo, a lo cual se opone firmemente la jerarquía católica.
"El verdadero y único matrimonio es entre un varón y una mujer", declaró recientemente el Cardenal Rubén Salazar, Arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia.


(nota tomada del sitio El Espectador.)

viernes, 14 de diciembre de 2012

Sangre made in USA

En una cobertura sin descanso desde que se supo la información sobre la masacre en la escuela primaria Sandy Hook de Newtown, Connecticut, Jorge Ramos, al frente de noticias Univision, aseguró que “Estados Unidos es un país de matanzas”.
“Me tocó cubrir el tiroteo en la universidad de Virginia en el 2007 donde murieron 30 personas, fue una matanza premeditada. Sin olvidar la de Colorado con 15 personas muertas. Esta masacre en Connecticut pudiera acercarse como la peor que se haya visto en una escuela primera de los Estados Unidos”, dice desde su lugar de trabajo Ramos.
El periodista mexicano asegura que lo triste de esta noticia no es solo lo ocurrido, sino que es algo que no es nuevo y que sucede todo el tiempo.
Ramos también aseguró que ya todos los padres fueron reportados de lo sucedido y que las cifras de los fallecidos no se darán hasta que sean totalmente cotejadas.


("La vida no es una película, es un baño de sangre", dijo El Chavo del 8 cuando se puso metafórico. Nota de Huffpost Voces calcada del sitio "sin embargo".)

Marcela Turati, premio en EU

México, D.F.- Por la cobertura periodística sobre la guerra contra el narcotráfico y el papel desempeñado en la protección y formación de periodistas en México, los Nieman Fellows de la Universidad de Harvard otorgaron el Premio Louis Lyons “a la conciencia e integridad del periodismo” a la reportera de Proceso Marcela Turati.
Los promotores del galardón destacaron la “excelencia periodística, el liderazgo y el coraje” de la reportera en la cobertura del crimen organizado en México que es, subrayaron, uno de los países más peligrosos para la prensa, con más de 50 periodistas asesinados y desaparecidos en los últimos seis años.
Turati se ha convertido en “la abanderada de quienes arriesgan su vida para documentar la devastadora ola de violencia del país”, dice el comunicado fechado en Cambridge, Massachusetts.
Además, añade que la reportera del semanario Proceso que dirige Rafael Rodríguez Castañeda, es una de las pocas reporteras que ha informado sistemáticamente sobre las víctimas en la guerra contra el narcotráfico y también se ha dedicado a asegurar la supervivencia de sus colegas periodistas.


(nota tomada del sitio "Proceso".)

jueves, 13 de diciembre de 2012

Shankar, gurú de Los Beatles

Ravi Shankar, maestro indio del sitar e influencia de numerosos artistas occidentales, desde los Beatles y los Rolling Stones hasta el violinista clásico Yehudi Menuhin, ha fallecido a los 92 años en el condado de San Diego, California. Shankar, padre de la cantante Norah Jones, padecía desde el último año problemas respiratorios y cardíacos y el pasado jueves se sometió a una intervención quirúrgica para reemplazar una válvula cardíaca.

Shankar nació el 7 de abril de 1920 en la ciudad santa de Varanasi, a orillas del Ganges, y procedía de una familia de brahmanes, la casta más alta en la compleja sociedad tradicional hindú. Gracias a él, los envolventes sonidos del sitar inundaron la música pop, aunque siguieron manteniendo el mismo exotismo y poder fascinador sobre los occidentales.

El guitarrista de los Beatles George Harrison se convirtió en su alumno durante los años 60 y a partir de ese momento ambos trabajaron juntos en varios proyectos, entre los que destacan un concierto benéfico para Bangladesh en 1971. Harrison le había puesto el sobrenombre de “padrino de la World Music”.

En una declaración publicada en la cuenta de Twitter del músico, su viuda y su hija han explicado que, “a pesar de los esfuerzos de los cirujanos y los médicos, su cuerpo no ha podido resistir la fatiga de la operación”, y han añadido que “incluso si este es un tiempo de dolor y tristeza, también es tiempo de agradecimiento y gratitud por haberle tenido en nuestras vidas”.



(Ya habíamos vivido los disturbios mundiales del 68 en México y el Mayo Francés, la derrota de EU en Vietnam, como James Dean morirían jóvenes Elis Regina,Janis Joplin y Jimmy Hendrix y George Harrison se acogería a las enseñanzas de Ravi Shankar. Eran tiempos tormentosos. Obituario calcado del sitio El Cultural.) 

Jenni: sí pero no


 
Monterrey, N.L..- La cantante Jenni Rivera, quien falleció en un percance aéreo el pasado domingo 9, dejó una carta póstuma a sus familiares con instrucciones precisas sobre su eventual difusión.
Rivera falleció al desplomarse el jet en el que viajaba con destino a Toluca, junto con otros cuatro acompañantes, el piloto y copiloto del avión.
El hermano de Jenni, Pedro Rivera Jr., reveló en entrevista con CNN en español que La diva de la banda preparó el documento “hace aproximadamente un mes o mes y medio, y esa carta la tiene Rosie”, otra hermana de la cantante.
Pedro Rivera añadió que Rosie leerá la misiva una vez que la familia tenga en sus manos la certificación de las autoridades mexicanas de que entre los restos de las personas que viajaban en la aeronave se encuentran los de la intérprete.
También destacó que su esposa habló por teléfono con Lupillo, y que éste le dijo que las autoridades habían encontrado un cuerpo con cicatrices que no pertenecían a las que Jenni tenía.
Esta mañana, los hermanos de la cantante grupera acudieron al sitio del accidente en el ejido El Tejocote, en Iturbide, para colocar una cruz de madera en memoria de Jenni.
Además, trascendió que el también cantante Lupillo Rivera mandó construir una cruz de caoba para ir a colocarla en el lugar donde murió su hermana.


(Hay notas informativas que aparentan lo contrario: se redactan para desinformar. Si en los restos de la cantante aparecen cicatrices que el cuerpo original (sic) no tenía, entonces para qué colocar una cruz de caoba donde ella no murió. Nota difusa, profusa y confusa tomada del sitio "apro".) 

miércoles, 12 de diciembre de 2012

La pelvis de Hugo Chávez

La decisión de la nueva intervención quirúrgica de Hugo Chávez se precipitó después de que el presidente venezolano sufriera fuertes dolores en el abdomen y vomitara sangre, lo que motivó su urgente viaje a Cuba el pasado 27 de noviembre. Se trata de los «nuevos síntomas» a los que crípticamente se ha referido Chávez al explicar el agravamiento de su situación, y cuyos detalles ABC conoce de fuentes de inteligencia con acceso a los informes médicos.
ABC ya publicó hace diez días, citando las mismas fuentes, que el dirigente venezolano había sufrido una recurrencia del cáncer en la misma zona pélvica en la que había sido intervenido en dos ocasiones previas; algo que ahora ha tenido que reconocer el propio paciente. También se refirieron a una metástasis en los huesos que agrava el diagnóstico.

Pérdidas de conciencia

El líder bolivariano llegó a Cuba el pasado 27 de noviembre en «condición crítica», de acuerdo con los informes médicos. Esos informes indican que el sábado 24 de noviembre el presidente venezolano sintió un fuerte dolor en el abdomen y fue incapaz de levantarse de la cama. Por la noche sufrió dos pérdidas de conciencia, de entre dos y dos minutos y medio cada una. Con mayores dolores, el lunes 26 vomitó sangre y rechazó comer. Al día siguiente fue trasladado a La Habana en un avión de la fuerza aérea cubana.
Para el 28 se había previsto la llegada de un equipo médico procedente de Rusia, compuesto por oncólogos, cirujanos y un bioquímico, que voló a La Habana en un avión gubernamental ruso especialmente equipado. La posibilidad de una operación ya se barajaba desde que, en una revisión médica hecha a Chávez en el desplazamiento que hizo a Cuba justo tras las elecciones presidenciales del 7 de octubre, le fuera descubierta la recurrencia cancerígena. Desde aquel viaje ya no volvió a aparecer más en público.

Quimioterapia descartada

Los más recientes exámenes para determinar si el vómito de sangre era consecuencia del mismo tumor, era un nuevo foco cancerígeno o se debía a una úlcera causada por la elevada cantidad de medicamentos ingeridos por Chávez, finalmente aconsejaron su inmediata intervención quirúrgica. Una nueva ronda de quimiterapia fue descartada porque el precario estado del presidente ya no lo permitiría.
La razón dada inicialmente para el viaje a la isla del Caribe de final de noviembre fue la conveniencia de un tratamiento con cámara hiperbárica. Al parecer, éste estaba destinado a intentar curarle las heridas que en la pierna aún le quedan de las quemaduras de las radiaciones que se le aplicaron meses atrás y que persisten en no cerrarse del todo. La metástasis en huesos, que le provocan dolores muy fuertes en el fémur izquierdo, no ha podido atajarse. El propio Chávez admitió en su aparición del sábado que sufre «dolores de alguna importancia», que solo logra rebajar con potentes calmantes. Lo dijo parándose en buscar palabras que no parecieran demasiado alarmistas, pero sus gestos evidenciaban el enorme sufrimiento por el que atraviesa.
Chávez tardó varios días en lograr una estabilización. Pasó varias jornadas sin salir siquiera al jardín del Cimeq, el hospital de La Habana donde se le trata. Tampoco fue capaz de grabar un mensaje para los venezolanos, a pesar de haber pedido que cámaras de televisión estuvieran a su disposición. Finalmente pudo restituir fuerzas para marchar dos días a Caracas con el objetivo de anunciar sus planes de sucesión. El solo hecho de que haya abordado esta cuestión es una clara señal de que probablemente asume que ha entrado en un ciclo de definitivo deterioro.
La condición en la que se encuentra refleja «meses de negligencia» en el tratamiento de su cáncer, según indican los médicos que le atienden. Además de que ya hace año y medio fue advertido de que suspendiera su actividad presidencial y se sometiera a un tratamiento adecuado -un viaje a Moscú llegó a estar programado para ser atendido en un hospital militar ruso- , en la recta final de las elecciones presidenciales venezolanas llegó a negarse a nuevos exámenes médicos, alegando que estaba curado.
 
 
(nota reproducida tal cual del sitio Abc. Emili J. Blasco/Washington.)

martes, 11 de diciembre de 2012

Televisa sin Teletón en Nicaragua

Managua.- Uno de los testigos en el caso contra 18 mexicanos detenidos en Nicaragua por presuntos delitos de narcotráfico y delincuencia organizada declaró hoy que Raquel Alatorre Correa presumió joyas y dinero al momento de su detención.
La presunta jefa del grupo de mexicanos usaba un anillo con un diamante, una pulsera de oro, una cadena con un dije con diamante y un reloj de lujo, según declaró una oficial de la policía que participó en el operativo de detención el pasado 20 de agosto.
La detective de policía Blanca Méndez dijo durante el segundo día del juicio oral y público que se realiza en Managua que la presunta cabecilla del grupo de mexicanos portaba unos 20 mil dólares en “billetes sueltos”.
Los “billetes sueltos”, en varias denominaciones y monedas de varios países, fueron encontrados en una caja de cartón en el vehículo en el que viajaba “la licenciada Raquel Alatorre Correa”.
“El dinero venía en una caja de uno de los vehículos… se incautó un anillo de diamantes, una cadena de oro con un diamante, un reloj y billetes de varias denominaciones”, dijo Méndez, en el juicio por supuesto lavado de dinero, crimen organizado y narcotráfico internacional.
Pese a que la defensa pidió que no se incorporaran a las pruebas documentales las cartas firmadas supuestamente por el vicepresidente de Información Nacional de Televisa, Amador Narcia, en las que pide apoyo para la caravana, el juez Edgar Altamirano rechazó los alegatos y admitió la prueba.
Las cartas estaban refrendadas y selladas presuntamente por el notario Pedro Rodríguez de la Garza, con fecha de emisión el 14 de agosto pasado.
Un documento similar estaba destinado a las autoridades de aduanas para solicitar una dispensa por el ingreso de los equipos de moderna tecnología para transmisión satelital que portaban las seis camionetas con logotipos de la televisora mexicana.
Amador Narcia ha negado la autoría de las cartas y ha deslindado su responsabilidad en este sonado caso.
En el marco de la jornada, los oficiales de migración presentaron como prueba 23 bolsos negros que estaban ocultos en compartimentos de las camionetas usadas por el grupo de mexicanos y que contenían 9.2 millones de dólares en efectivo para presuntas operaciones de narcotráfico.
Las evidencias también incluyeron 17 teléfonos móviles de diferentes marcas y modelos.
El grupo de mexicanos visitó Nicaragua en al menos cinco oportunidades desde noviembre de 2010 y se alojó en un lujoso hotel en Managua, de acuerdo con las declaraciones de la testigo Eugenia Mejía.
Este año, la caravana visitó el país en tres oportunidades, en febrero, junio y agosto, y por sus frecuentes visitas y nivel de gastos eran considerados huéspedes corporativos.
La caravana de “falsos periodistas de Televisa” ingresó el 20 de agosto por el puesto fronterizo de Las Manos en el norte del país y, según las fuentes policiales, las contradicciones sobre el motivo de la gira, disparó la alerta entre los oficiales de Migración.
El hallazgo del dinero en la inspección de los vehículos generó la detención de los sospechosos.
Según fuentes judiciales, el juicio contra los 18 mexicanos podría durar entre tres y cuatro días, y los procesados pueden hacer uso de su derecho a guardar silencio o bien emitir alguna declaración en ese lapso.


(nota de la agencia Notimex en el sitio "sinembargo".)

Li-Young Lee (1957 )

Si su nombre recuerda a algún país en el que las campanas
eran usadas en los espectáculos

o para anunciar la llegada y la salida de las estaciones
o los cumpleaños de dioses y demonios,

lo mejor será usar ropas simples
al llegar a los Estados Unidos
y tratar de no hablar en voz muy alta.

si además usted ha visto a los soldados
golpear y arrastrar a su propio padre
frente a la puerta de la casa
y arrojarlo a una camioneta puesta en marcha

antes de que su madre lo halara desde la veranda
y escondiera su cara entre sus vestidos,
trate de no juzgar con dureza a su madre.

No le pregunte qué creía, por qué desviaba
los ojos del niño
lejos de la historia
hacia aquel punto en que comienza todo el dolor humano.

Y si usted llega a conocer a alguien
en su país de adopción
y le parece ver en ese rostro
un cielo abierto, la promesa de un comenzar de nuevo,
tal vez eso signifique que usted ha llegado demasiado lejos.


(texto tomado del blog "rima interna" De Martín López-Vega, del sitio El Cultural. Tomado a su vez de la edición de "Mirada adentro", Vaso roto, traducción de Enrique Servín.)

lunes, 10 de diciembre de 2012

Matrimonios del mismo sexo en Washington

Brad y Jay contraen matrimonio y lo celebran a su modo en las escalinatasdel Ayuntamiento de Seattle, luego que en noviembre se votó para que parejas del mismo sexo se unan. Foto de Reuters en el sitio Público.

Bruce Chatwin escribía cartas

Como si no bastara su prosa maravillosa de  nómada inalcanzable, aquí una imagen del llamado James Dean de la literatura. Y si su belleza física fuese insuficiente era considerado por sus cercanos como bisexual. Pues bien, empieza a circular parte de su correspondencia, "Bajo el sol", en España. Foto de Ulf Andersen (Getty), sustraída del sitio El País.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Jenni Rivera muere a los 43 años

Los restos de la cantante y sus acompañantes fueron localizados en el estado de Nuevo León, noreste de México, luego que la aeronave "chatarra" se precipitara en un viaje de la Diva de Monterrey a Toluca. Foto de Efe en internet.

EL CAFÉ

A primera hora del día
llené la taza de café,
la primera de la mañana.

En la superficie porosa
de la lengua permanecerá
una capa con su textura y color.

Así permanecerá todo el día
y parte de la tarde, parte de la noche,
parte de la vida.

Y así seguirá sobrepuesta,
frente al espejo negro
de los años y la noche.

Cubrirá con su sabor a paladas
la superficie y tejidos de tu cuerpo
como una maldición, como todo
aquello que vivió contigo.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Hugo Chávez, ¿dimite?

Caracas— El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, planteó un escenario en el que pudiera no estar como consecuencia de la nueva operación de un cáncer a la que se debe someter y pidió que en caso de que algo le sucediera se apoye al vicepresidente, Nicolás Maduro, como su sucesor.

"Nicolás Maduro no sólo en esa situación debe concluir como manda la constitución el periodo, sino que mi opinión firme, plena como la luna llena, irrevocable absoluta, total, es que en ese escenario que obligaría a convocar a elecciones presidenciales ustedes elijan a Nicolás Maduro como presidente", indicó Chávez en cadena nacional.


(Muchos diarios del mundo estarán de fiesta el domingo 9 de diciembre 2012 por la cuasi dimisión de Hugo Chávez a la presidencia de Venezuela, aquejado de un cáncer irreversible o una metástasis ingobernable, según las especulaciones que desde hace cerca de un año aventuran los medios El País y Abc en línea. Nota de la agencia Efe recogida del Diaro de Juárez on line.)

Gabo saluda a Hemingway de lejos

Lo reconocí de pronto, paseando con su esposa, Mary Welsh, por el bulevar de Saint Michel, en París, un día de la lluviosa primavera de 1957. Caminaba por la acera opuesta en dirección del jardín de Luxemburgo, y llevaba unos pantalones de vaquero muy usados, una camisa de cuadros escoceses y una gorra de pelotero. Lo único que no parecía suyo eran los lentes de armadura metálica, redondos y minúsculos, que le daban un aire de abuelo prematuro. Había cumplido cincuenta y nueve años, y era enorme y demasiado visible, pero no daba la impresión de fortaleza brutal que sin duda él hubiera deseado, porque tenía las caderas estrechas y las piernas un poco escuálidas sobre sus bastos. Parecía tan vivo entre los puestos de libros usados y el torrente juvenil de La Sorbona que era imposible imaginarse que le faltaban apenas cuatro años para morir.
Por una fracción de segundo –como me ha ocurrido siempre– me encontré dividido entre mis dos oficios rivales. No sabía si hacerle una entrevista de prensa o sólo atravesar la avenida para expresarle mi admiración sin reserva. Para ambos propósitos, sin embargo, había el mismo inconveniente grande: yo hablaba desde entonces el mismo inglés rudimentario que seguí hablando siempre, y no estaba muy seguro de su español de torero. De modo que no hice ninguna de las dos cosas que hubieran podido estropear aquel instante sino que me puse las manos en bocina, como Tarzán en la selva, y grité de una acera a la otra: “Maeeeestro”. Ernest Hemingway comprendió que no podía haber otro maestro entre la muchedumbre de estudiantes, y se volvió con la mano en alto, y me gritó en castellano con una voz un tanto pueril: “Adiooooós, amigo”. Fue la única vez que lo vi.
Yo era entonces un periodista de veintiocho años, con una novela publicada y un premio literario en Colombia, pero estaba varado y sin rumbo en París. Mis dos maestros mayores eran los dos novelistas norteamericanos que parecían tener menos cosas en común. Había leído todo lo que ellos habían publicado hasta entonces, pero no como lecturas complementarias sino todo lo contrario: como dos formas distintas y casi excluyentes de concebir la literatura. Uno de ellos era William Faulkner, a quien nunca vi con estos ojos y a quien sólo puedo imaginarme como el granjero en mangas de camisa que se rascaba el brazo junto a dos perritos blancos, en el retrato célebre que le hizo Cartier-Bresson. El otro era aquel hombre efímero que acababa de decirme adiós desde la otra acera, y me había dejado la impresión de que algo había ocurrido en mi vida, y que había ocurrido para siempre.
No sé quién dijo que los novelistas leemos las novelas de los otros sólo para averiguar cómo están escritas. Creo que es cierto. No nos conformamos con los secretos expuestos en el frente de la página sino que la volteamos al revés, para descifrar las costuras. De algún modo imposible de explicar desarmamos el libro en sus piezas esenciales y lo volvemos a armar cuando ya conocemos los misterios de su relojería personal. Esa tentativa es descorazonadora en los libros de Faulkner, porque éste no parecía tener un sistema orgánico para escribir sino que andaba a ciegas por su universo bíblico como un tropel de cabras sueltas en una cristalería. Cuando se logra desmontar una página suya, uno tiene la impresión de que le sobran resortes y tornillos y que será imposible devolverla otra vez a su estado original. Hemingway, en cambio, con menos inspiración, con menos pasión y menos locura, pero con un rigor lúcido, dejaba sus tornillos a la vista por el lado de fuera, como en los vagones de ferrocarril. Tal vez por eso Faulkner es un escritor que tuvo mucho que ver con mi alma, pero Hemingway es el que más ha tenido que ver con mi oficio.
No sólo por sus libros sino por su asombroso conocimiento del aspecto artesanal de la ciencia de escribir. En la entrevista histórica que le hizo el periodista George Plimpton para Paris Review, enseñó para siempre –contra el concepto romántico de la creación– que la comodidad económica y la buena salud son convenientes para escribir, que una de las dificultades mayores es la de organizar bien las palabras, que es bueno releer los propios libros cuando cuesta trabajo escribir para recordar que siempre fue difícil, que se puede escribir en cualquier parte siempre que no haya visitas ni teléfono, y que no es cierto que el periodismo acabe con el escritor, como tanto se ha dicho, sino todo lo contrario, a condición de que se abandone a tiempo. “Una vez que escribir se ha convertido en el vicio principal y el mayor placer –dijo–, sólo la muerte puede ponerle fin.” Con todo, su lección fue el descubrimiento de que el trabajo de cada día sólo debe interrumpirse cuando ya se sabe cómo se va a empezar el día siguiente. No creo que se haya dado jamás un consejo más útil para escribir. Es, ni más ni menos, el remedio absoluto contra el fantasma más temido de los escritores: la agonía matinal frente a la página en blanco.
Toda la obra de Hemingway demuestra que su aliento era genial, pero de corta duración. Y es comprensible. Una tensión interna como la suya, sometida a un dominio técnico tan severo, es insostenible dentro del ámbito vasto y azaroso de una novela. Era una condición personal, y el error suyo fue haber intentado rebasar sus límites espléndidos. Es por eso que todo lo superfluo se nota más en él que en otros escritores. Sus novelas parecen cuentos desmedidos a los que les sobran demasiadas cosas. En cambio, lo mejor que tienen sus cuentos es la impresión que causan de que algo les quedó faltando, y es eso precisamente lo que les confiere su misterio y su belleza. Jorge Luis Borges, que es uno de los grandes escritores de nuestro tiempo, tiene los mismos límites, pero ha tenido la inteligencia de no rebasarlos.
Un solo disparo de Francis Macomber contra el león enseña tanto como una lección de cacería, pero también como un resumen de la ciencia de escribir. En algún cuento suyo escribió que un toro de lidia, después de pasar rozando el pecho del torero, se volvió “como un gato doblando una esquina”. Creo, con toda humildad, que esa observación es una de las tonterías geniales que sólo son posibles en los escritores más lúcidos. La obra de Hemingway está llena de esos hallazgos simples y deslumbrantes, que demuestran hasta qué punto se ciñó a su propia definición de que la escritura literaria –como el iceberg– sólo tiene validez si está sustentada debajo del agua por los siete octavos de su volumen.
 
Esa conciencia técnica será sin duda la causa de que Hemingway no pase a la gloria por ninguna de sus novelas sino por sus cuentos más estrictos. Hablando de Por quién doblan las campanas, él mismo dijo que no tenía un plan preconcebido para componer el libro sino que lo inventaba cada día a medida que lo iba escribiendo. No tenía que decirlo: se nota. En cambio, sus cuentos de inspiración instantánea son invulnerables. Como aquellos tres que escribió en la tarde de un 16 de mayo en una pensión de Madrid, cuando una nevada obligó a cancelar la corrida de toros de la feria de San Isidro. Esos cuentos –según él mismo le contó a George Plimpton– fueron “Los asesinos”, “Diez indios” y “Hoy es viernes”, y los tres son magistrales.
Dentro de esa línea, para mi gusto, el cuento donde mejor se condensan sus virtudes es uno de los más cortos: “Gato bajo la lluvia”. Sin embargo, aunque parezca una burla de su destino, me parece que su obra más hermosa y humana es la menos lograda: Al otro lado del río y entre los árboles. Es, como él mismo reveló, algo que comenzó por ser un cuento y se extravió por los manglares de la novela. Es difícil entender tantas grietas estructurales y tantos errores de mecánica literaria en un técnico tan sabio, y unos diálogos tan artificiales y aun tan artificiosos en uno de los más brillantes orfebres de diálogos de la historia de las letras. Cuando el libro se publicó, en 1950, la crítica fue feroz. Porque no fue certera. Hemingway se sintió herido donde más le dolía, y se defendió desde La Habana con un telegrama pasional que no pareció digno de un autor de su tamaño. No sólo era su mejor novela sino también la más suya, pues había sido escrita en los albores de un otoño incierto, con las nostalgias irreparables de los años vividos y la premonición nostálgica de los pocos años que le quedaban por vivir. En ninguno de sus libros dejó tanto de sí mismo, ni consiguió plasmar con tanta belleza y tanta ternura el sentimiento esencial de su obra y de su vida: la inutilidad de la victoria. La muerte de su protagonista, de apariencia tan apacible y natural, era la prefiguración cifrada de su propio suicidio.
Cuando se convive por tanto tiempo con la obra de un escritor entrañable, uno termina sin remedio por revolver su ficción con su realidad. He pasado muchas horas de muchos días leyendo en aquel café de la place de Saint Michel que él consideraba bueno para escribir, porque le parecía simpático, caliente, limpio y amable, y siempre he esperado encontrar otra vez a la muchacha que él vio entrar una tarde de vientos helados, que era muy bella y diáfana, con el pelo cortado en diagonal, como un ala de cuervo. “Eres mía y París es mío”, escribió para ella, con ese inexorable poder de apropiación que tuvo su literatura. Todo lo que describió, todo instante que fue suyo, le sigue perteneciendo para siempre. No puedo pasar por el número 112 de la calle del Odeón, en París, sin verlo a él conversando con Sylvia Beach en una librería que ya no es la misma, ganando tiempo hasta que fueran las seis de la tarde por si acaso llegaba James Joyce. En las praderas de Kenia, con sólo mirarlas una vez, se hizo dueño de sus búfalos y sus leones, y de los secretos más intrincados del arte de cazar. Se hizo dueño de toreros y boxeadores, de artistas y pistoleros que sólo existieron por un instante, mientras fueron suyos. Italia, España, Cuba, medio mundo está lleno de los sitios de los cuales se apropió con sólo mencionarlos. En Cojímar, un pueblecito cerca de La Habana donde vivía el pescador solitario de El viejo y el mar, hay un templete conmemorativo de su hazaña con un busto de Hemingway pintado con barniz de oro. En Finca Vigía, su refugio cubano, donde vivió hasta muy poco antes de morir, la casa está intacta entre los árboles sombríos, con sus libros disímiles, sus trofeos de caza, su atril de escribir, sus enormes zapatos de muerto, las incontables chucherías de la vida y del mundo entero que fueron suyas hasta su muerte, y que siguen viviendo sin él con el alma que les infundió por la sola magia de su dominio. Hace unos años entré en el automóvil de Fidel Castro –que es un empecinado lector de literatura– y vi en el asiento un pequeño libro empastado en cuero rojo. “Es el maestro Hemingway”, me dijo. En realidad, Hemingway sigue estando donde uno menos se lo imagina –veinte años después de muerto–, tan persistente y a la vez tan efímero como aquella mañana, desde la acera opuesta del bulevar de Saint Michel.


(Crónica vívida y entrañable de Gabriel García Márquez reproducida tal cual del sitio "radarlibros".)