sábado, 20 de octubre de 2012

Rubén Bonifaz Nuño (1923/ 2013 ) )

XIV

Me pelas los dientes, Calavera;
te vuelves, otra vez, de azúcar.
Cosas del tiempo; como el mío,
de instantes contados es el tuyo.

Fija una raya inamovible,
me está: retirármela no puedo;
por más prisa que quieras darme,
estás impedida de acercármela.

Un entonces tengo destinado;
en la aurora o en el crepúsculo
o en el mediodía de ese entonces,
me abatirán la fiebre, el asma
o la fractura que dispongas.

Por lo pronto, me reconforta
lo que todavía me da gusto,
por mucho que lo hayas tú roído.

Calaverilla, te lo digo;
te lo estoy firmando, Dientoncilla:
antes de eso, lo que el aire a Juárez;
no podrás, la víspera, abolirme.


(texto tomado de Calacas, edición El Colegio Nacional, México, 2003.)

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