viernes, 26 de octubre de 2012

Robin, una lucha de 40 años

Ha esperado 42 años, pero por fin Robin Tomlin ha visto como se reeditaba el anuario correspondiente al año de su graduación sin la palabra “fag” (“maricón”, en inglés) impresa al lado de su fotografía, y como el consejo escolar se disculpaba además por haberlo permitido.
La historia puede parecer increíble, pero sucedió en 1970 en Vancouver (Canadá). Tomlin sufrió un brutal acoso homófobo en su instituto. Un acoso que fue considerado normal, hasta tal punto que cuando algunos de sus propios compañeros, responsables de la elaboración del anuario escolar (una tradición norteamericana bien conocida gracias al cine y la televisión) decidieron que la mejor forma de recordarlo para la posteridad era estampar “maricón” junto a su fotografía, el instituto lo permitió.
Para Tomlin la humillación fue solo una más de un periodo que vivió como una pesadilla: ni siquiera se atrevió a acudir a su propia ceremonia de graduación. Pesadilla que ahora, 42 años después, da por concluida. En este tiempo ha conseguido que el consejo escolar del distrito reeditara el anuario sin el insulto y con un texto escogido por el mismo, que ha sustituido al anterior en los archivos oficiales. Fue hace cuatro años. Ahora, además, el consejo escolar ha recibido a Tomlin para disculparse personalmente por haber permitido que aquello ocurriera. Lo ha hecho después que la historia saltara a los medios de comunicación, pero Tomlin ha agradecido de todas formas el gesto, que interpreta como un punto final a aquel infierno. Ha pedido al consejo escolar, eso sí, que “mantenga las puertas abiertas a los chicos con estos problemas en lugar de cerrarlas, como hicieron conmigo”.
Tomlin, que ahora tiene 60 años y padece un cáncer de hígado irreversible, ha querido que su historia sirva de ejemplo de lo que nunca debería volver a suceder. Y 42 años después ha disfrutado por fin de la fiesta de graduación a la que en su momento tuvo que renunciar, organizada por sus amigos.


(Cuatro décadas se dicen pronto, negarte a admitir un insulto en tu propia escuela puede costarte la juventud, la salud, el sueño, la paciencia, la felicidad, el reposo, el futuro. Pero cada día crecerás, dijo alguien suscriptor de Selecciones del Reader's Digest. Nota tomada del sitio "dos manzanas".)

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