domingo, 7 de octubre de 2012

Piedad Bonnett (1951 )

Página roja


En la fotografía del periódico veo el rostro desconocido,
tan desconocido como puede serlo el de un hombre de campo
para el que Bogotá era apenas una imagen remota.
Arriba el titular de la masacre. Abajo los detalles:
las manos amarradas a la espalda, el incendio del caserío,
la huída mansa de los vivos.
La frente es amplia. En sus veinte años
seguro que algún sueño la habitaba.
Milton era su nombre, y puedo estar segura
de que lo ignoró todo sobre el poeta ciego.
Los ojos perspicaces, la piel tersa, el óvalo aniñado.
Y alumbrándole el rostro, la risa poderosa, como barril de pólvora.
Con esos dientes sanos habría podido romper lazos más fuertes
que los de sus muñecas.
La muerte mancha ya de caries su blancura
y escarba hasta encontrar la fría luz del hueso.


(texto tomado del sitio "clave, revista de poesía y cultura")

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