domingo, 7 de octubre de 2012

EL ENVÍO

Ayer recibí por correo un paquete
que esperaba desde marzo.

Pasadas las tres de mi vigilia
llegó por correo certificado.

No era un estuche grande
ni mediano pero se distinguía el celofán verde.

Era un miércoles de verano
aunque en los alrededores se apreciaban nubes cargas de tormenta.

Era un día de septiembre, lo recuerdo,
desde el lunes anterior presentía su entrega.

No llegó de lejos, me lo enviaron
del pueblo vecino en que abundan las remesas negras.

Al abrirlo corroboré que sigue vivo
que aún contiene savia en sus cavidades

Que se ajusta a mi sed, a mi hambre,
al paladar de piedra volcánica.

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