sábado, 6 de octubre de 2012

Coahuila llora a sus muertos (ilustres)

 La muerte del hijo de un político merece cobertura nacional. Las lágrimas de un padre hacen olvidar que es un defraudador, que dejó a su estado en bancarrota, con una deuda no autorizada por el congreso estatal. Qué barbaridad lo ha tolerado todo: ¡incluso llenarse las bolsas de dinero lo cual deformó su costoso traje!

El es un padre priista que sabe llorar ante las cámaras: es desgarrador y sobre todo retrata bien. No es lo mismo que las cien mil familias destruidas que no tienen un traje negro para lucir correctamente, como Dios manda. Esas familias de menesterosos carecen de las palabras de confort de la alta jerarquía eclesiástica, del pueblo abarrotando la iglesia catedral... Esas cien mil familias tampoco se van a entrevistar con el secretario de Gobernación ni tienen el discurso fúnebre de Calderón, pobre del pendejo de Bossuet, con su sermón sobre la muerte, las palabras del Sr. Presidente sí cimbraron a todo México.
El Padre priista quiere castigo severo y lo tendrá inmediatamente porque lo ha pedido en el lugar adecuado: frente a las cámaras de televisión y al salir de la iglesia, después de misa, faltaba más: se harán esfuerzos coordinados para unir todas las fuerzas policiacas y militares y se buscará por tierra mar y cielo a quienes osaron levantar un arma contra el hijo mayor de un priista: es absolutamente intolerable, inconcebible: ni mil cadenas perpetuas o mil condenas de muerte podrán castigar tan sórdido crimen: ¡Se ha atentado contra el hijo de un priista! Ya no hay valores. Es el patriarcado mismo el que ha sido golpeado.
La justicia será expedita y demostrará su eficacia: Tendrá por testigo a esas cien mil familias para las que no hay ni habrá NUNCA justicia: esas cien mil familias anónimas que solo tienen un voto qué vender: que lo depositen y se larguen a llorar su duelo... Pero sin ruido, que se resignen, ¿Acaso no saben que están en un valle de lágrimas? ¡Qué mala educación reciben! !Que sepan de una buena vez que han venido a sufrir y lo hagan en silencio!
Y que de ahora en adelante sea la iglesia católica y romana la que se encargue de elaborar los libros de texto. que el estado sea fallido, vale madres, pero que nadie atente contra el patriarcado!
Ya tienen su tarjeta de Soriana: ¿qué más quieren?
 
 
(El dolor volvió lúcida a la nuera: ¡el estúpido gobernador que no sabe gobernar ni endeudar a Coahuila como lo hizo su ex suegro, tiene la culpa!, hizo que los titulares de todos los espectaculares de México reprodujeran su llanto y sus oraciones; hizo que todos los gobernadores priístas, entre ellos Miguel Alonso de Zacatecas, publicaran desplegados solidarios y luctuosos hasta en La Jornada, Milenio, Excelsior y la Prensa, para que facturen y cobren más tarde el luto que se vive en Coahuila y viajen al sepelio. Aunque la diáspora de la violencia siga imparable con sus desplazados a lugares edénicos como Sinaloa, Chihuahua, Nuevo León y la propia Zacatecas con sus piojosos desplazados. Nota editorial tomada del sitio de Antonio Marquet, vía Replicante en línea.)

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