viernes, 14 de septiembre de 2012

Tusquets abdica ante Planeta

La editorial Tusquets avanza inexorablemente en su proceso de integración en la órbita del grupo Planeta. Los responsables de la empresa dirigida por Beatriz de Moura -de la que Planeta es copropietaria, desde el pasado mes de abril- prevén trasladarse a una nueva sede en la zona de Diagonal-Francesc Macià hacia fin de año, lo que supondrá el abandono del mítico edificio que ocupan en la calle Cesare Cantù, un elegante palacete con jardín y fuente con surtidor, que en el mundillo libresco barcelonés era conocido como la mansión Tusquets. Paralelamente, se ejecutará una reducción de plantilla, que afectará a la gran mayoría de los departamentos de producción y administración, cuyas funciones serán asumidas por la multinacional de la familia Lara. La poda no afectará al núcleo duro literario, con el editor Juan Cerezo al frente, ni al departamento de comunicación ni al de representación de autores.

De Moura ya anunció, al dar a conocer la entrada de Planeta -exactamente, de la familia Lara, a través de la sociedad Planeta Corporación- en su accionariado, que el objetivo era superar las limitaciones logísticas que tiene una editorial de tamaño mediano en un mercado cada vez más cambiante, revolucionado por las nuevas tecnologías y sacudido por la crisis del consumo. Aunque el acuerdo se envolvió bajo un manto de secretismo, pues no se informó del porcentaje que adquiría Planeta, fuentes del sector calcularon que era cercano al 50%, lo que De Moura pareció ratificar al afirmar posteriormente que en el consejo de administración renovado hay "absoluta paridad".

La asociación con Planeta ha acelerado el volcado digital del amplio catálogo de esta editorial fundada en 1969 y que cuenta con títulos de, entre otros, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Almudena Grandes, Haruki Murakami o Henning Mankell. El primer fruto podrá verse el próximo 16 de octubre, cuando Tusquets lanzará sus primeros títulos en edición digital, comercializados a través de la plataforma Libranda en todos los puntos de venta electrónica habituales. Los cuatro primeros ebooks de Tusquets van a ser Baila, baila, baila, de Haruki Murakami; Cuervos, de John Connolly; La espada de Damocles, de Petros Márkaris, y El lector de Julio Verne, de Almudena Grandes. En noviembre también aparecerán en formato digital -simultáneamente a la edición en papel- las últimas obras de Luis Landero, Karen Russell y Joaquín Berges. Las previsiones son editar en formato digital una decena de títulos cada mes.

Otros aspectos afectados por la nueva etapa son la distribución, que tiende a integrarse en la de todos los sellos de Planeta, con un almacén central en Madrid; la red comercial de vendedores; y la expansión en América Latina, donde, en la edición literaria, Planeta rivaliza con el grupo Santillana y con Random House.La plantilla de Tusquets se compone de unas 24 personas. Se desconoce a cuántas de ellas afectarán los despidos.

A pesar de los pasos hacia la integración en la estructura del grupo, Tusquets es celosa de su imagen como editorial independiente y afirma que, si en lo logístico, se asocia con un gran grupo, su autonomía en lo literario se mantiene intacta. "Somos independientes, no nos ha comprado nadie", dijo De Moura en abril.

El traslado de Tusquets, y su integración logística en Planeta, es un indicador más de que estamos presenciando el final de un ciclo. En la nueva etapa que se abre, sellos como Anagrama -que ha sido adquirida por el grupo italiano Feltrinelli- y Tusquets ya no pueden ser considerados, como hasta hace poco, los adalides de la edición independiente. Mientras sus catálogos sigan siendo excelentes y sus editores tengan mando en plaza, como así sucede, los lectores no notarán nada. Pero luego... ¿Qué pasará luego?


(¿Que qué pasará luego? Que entrarás en cualquier librería buscando un título de, por ejemplo, La Cartonera de Cuernavaca, o uno de Almadía, u otro de la Universidad de Nuevo León; y no los hallarás por que -como las Sabritas- desde la entrada te apabulla la pila enorme de Planeta, de Random House y de Feltrinelli. Los mirarás con desconfianza porque son catálogos y autores producto de la mercadotecnia como los kleenex, las sabritas, la cocacola y el té de limón de Nestlé. Nota reproducida de La Vanguardia.)

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