sábado, 8 de septiembre de 2012

Amigos seropositivos

A mi Amigo Uruguayo lo conocí por Facebook hace más de un año. Siempre intercambiamos mensajes relacionados sobre todo con la negativa de las mutualistas uruguayas a dar a las personas viviendo con VIH/sida los medicamentos antirretrovirales de última generación (Truvada y Reyataz, entre otros), porque el Ministerio de Salud de Uruguay no los incluye en el vademécum. Mi Amigo Uruguayo no toleraba bien el cóctel que tomaba, había llegado a tomar 31 pastillas por día, contando los antirretrovirales y los que necesitaba para paliar los efectos adversos. El y otrxs uruguayxs en su misma situación iniciaron un juicio contra el Estado pero lo perdieron. Desde hace un tiempo los consiguen en Buenos Aires.
En el mes de julio parecía que las cosas se habían solucionado; mi amigo, feliz, me mandó un mensaje donde me contaba que uno de los medicamentos que necesitaba había sido aprobado, pero días después me enteré vía Facebook de que no. “¿Qué pasó? —le pregunté cuando lo encontré en el chat—. ¿Entendí mal?” “Dicen que el laboratorio uruguayo que lo trae, que representa a Gilead y Bristol Myers Squibb, no lo va a traer más, pero desde estos laboratorios nos dijeron que no es así. Nos mintieron para dilatar todo.”
Hace dos semanas recibí otro mensaje de mi amigo, en el que decía estar cansado de tener que venir a buscar todos los meses sus medicamentos a Buenos Aires. Preocupado, le escribí, y justo lo encontré en el chat: “¿No te los puede mandar alguien desde acá?”. “No, por correo no se puede porque en la Aduana los retienen.” “¿Y por encomienda?” “En Buquebús me dijeron que no tienen ese servicio.” “¿Y alguna empresa de micros?” “Tampoco.” “¿Y no te pueden ayudar desde alguna ONG?” “Las ONG de Uruguay están del lado del oficialismo y me ayudan de palabra, moralmente, pero ninguna se la juega para acompañarme en la batalla, porque ellos trabajan con proyectos financiados por el Ministerio de Salud , proyectos de mierda que no sirven para nada, como repartir condones en la calle.” Me ofrecí a acompañarlo la próxima vez que viniera a Buenos Aires para ver si juntos podíamos encontrar una solución. Eso pareció levantarle el ánimo. Me mandó un link para que escuchara una nota que le habían hecho en una radio de Uruguay en www.oceanofm.com. Ahí mi amigo cuenta su caso con lujo de detalles, el informe es excelente, y sobre todo descubrí su voz, calma, pausada, dulce, que me tocó el corazón (sé que suena cursi, pero es literal). El lunes tiene que venir a Buenos Aires a buscar sus medicamentos y me dice que viajará el domingo, así tenemos un día extra, así nos podemos conocer.


(nota de Pablo Pérez, suplemento "soy", Página/12 en línea.)

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