lunes, 30 de abril de 2012

Fina García Marruz (1923 )

En la muerte de una heroína de la patria


Pónganle a la suicida una hoja en la sien.
Una siempreviva en el hueco del cuello.
Cúbranla con flores, como a Ofelia.
Los que la amaron, se han quedado huérfanos.
Cúbranla con la ternura de las lágrimas.
Vuélvanse rocío que refresque su duelo.
Y si la piedad de las flores no bastase
Díganle al oído que todo ha sido un sueño.
Ríndanle honores como a una valiente
Que perdió sólo su última batalla.
No se quede en su hora inconsolable.
Sus hechos, no vayan al olvido de la yerba.
Que sean recogidos, uno a uno,
Allí donde la luz no olvida a sus guerreros.

Agosto de 1980


(texto tomado de Antología poética, selección y prólogo de Jorge Luis Arcos, edición Fondo de Cultura Económica, col. Tierra Firme, México, 2002.)

domingo, 29 de abril de 2012

René Char (1907 )

Cuatro edades




I

El otoño para la hoja
El agua hirviendo para el cangrejo
Y el favorito el zorro
Ebrio sobre los hombros luminosos de la Actriz

Adherido al balcón naranja
Un ventisquero de rizos
Acampa en la ansiedad de mi corazón.

II

He estrangulado a mi hermano
Porque no gustaba de dormir
Con la ventana abierta
Hermana mía
Dijo antes de morir
Pasé noches enteras
Mirándote dormir
Inclinado sobre tu brillo en el cristal.

III

Apretados los puños
Rotos los dientes
Con lágrimas en los ojos
La vida
Apostrofándome empujándome y riendo a medias
Yo espiga anticipada de las siegas de agosto
Distingo en la corola del Sol
Una yegua
Me abrevo en su orina.


IV

Mi amor es triste
Porque es fiel
No interpela el olvido de los demás
No cae de la boca como un diario del bolsillo
No es flexible en la angustia que en común se arremolina
No se aísla en las rompientes de la península simulando
pesimismo
Mi amor es triste
Pues está en la naturaleza turbada del amor ser triste
Como la luz es triste
La dicha triste
No has pasado libertad tus correas de arena.



( textos tomados del blog "amediavoz",versión de Jorge Onfray.)

Periodista muerta con saña

México, D. F..- La periodista Regina Martínez, corresponsal de la revista Proceso en Veracruz, fue encontrada asesinada esta tarde en su domicilio, en Xalapa.

El cuerpo de la periodista presentaba golpes contusos en la cara y el cuerpo y señales de estrangulamiento, informó a Apro la vocera del gobierno estatal, Gina Domínguez.
La Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) informó que a las 18 horas del sábado el Centro Estatal de Control, Comando, Comunicaciones y Cómputo (C-4) recibió la llamada de una vecina que reportó que la casa de la periodista estaba abierta desde temprana hora sin que se percibiera movimiento.
Elementos de la Secretaría de Seguridad Pública se trasladaron al domicilio, donde localizaron el cuerpo sin vida de la corresponsal de esta casa editorial.
La Procuraduría precisó que el cuerpo fue encontrado en el baño de la casa. “Aparentemente, la causa de la muerte puedo ser por asfixia por estrangulamiento”, indicó.
De acuerdo con la vocera, el reporte preliminar no menciona puertas ni ventanas forzadas.
“El cuerpo se localizó al cuarto para las seis de la tarde. No se sabe a qué hora murió. La necropsia permitirá saber la hora y la causa real de la muerte”, añadió.
Según dijo, al lugar se trasladó un grupo de investigaciones especiales, entre ellos el director la Agencia Veracruzana de Investigaciones, Enoc Maldonado Caraza, y el de Servicios Periciales de la Procuraduría del estado, Crosby González Montiel.
Añadió que por lo menos en los últimos seis meses la PGJE no tenía registrada ninguna denuncia formal de robo o amenaza por parte de Regina Martínez, aunque Proceso conoce que la periodista ya había sufrido un robo en su casa.
En Xalapa, el procurador del estado Amadeo Flores Espinosa informó en conferencia de prensa la apertura de la investigación ministerial 363/2012 en la Agencia Segunda Investigadora del Ministerio Público.
La periodista llevaba más de 10 años como corresponsal de Proceso y antes había sido reportera del Diario de Xalapa y corresponsal del diario La Jornada en Veracruz.


(Ya lo sabemos, el hilo se rompe por lo más sensible, alguien ordenó la muerte de la corresponsal de Proceso en Veracruz; ya lo sabemos, la serpiente se muerde la cola, la orden provino o del crimen organizado o de las fuerzas turbias del Estado (de Veracruz o del gobierno federal, da igual); ya lo oímos miles de veces: se agotarán las varias líneas de investigación hasta que llegue el olvido. Así sucedió en Ciudad Juárez, así ocurrió en Torreón, así lo escuchamos con Manuel Buendía... nota de Apro en línea.)



sábado, 28 de abril de 2012

¿Conoces a René Char, a Montale, a Fernández?

¿Han leído a René Char? No. Nada tiene de malo; es un nombre que conocen a lo más unas quinientas personas y no hay por qué avergonzarse de ello. Y me atrevería a decir que dichas personas son "profesionales" interesados en la nueva poesía francesa. Yo mismo, que comparto dicho interés, hasta hace poco sólo conocía de él su nombre y algún poema suelto, algunos fragmentos que no me habían dado una idea muy clara de su obra. Pero ahora, debido a la insistencia de esas quinientas personas, ahora que el nombre de Char está adquiriendo una resonancia cada vez más amplia, he aprovechado la ocasión que me ofrecieron para abrir el complicado "cerrojo" de este poeta, y no lamento el tiempo perdido.
   A decir verdad, no podía darme el lujo de ignorar a un poeta que los críticos definen como "heracliteano", dotado de un poder explosivo, autor de un "proyecto de hombre iluminado", de un poeta que posee un sentimiento de la vida vredaderamente mágico (son palabras de Gaétan Picon); de un poeta que pretende extraer una especie de suprema e impersonal universalidad, y que ha escrito en el umbral de sus Feuillets d`Hypnos: "Ce carnet purrai návoir appartennu a personne."


(fragmento del artículo "Difícil de abrir", del poeta Eugenio Montale, aparecido en el Corriere della Sera, 7 noviembre 1950, incluido en Sobre la poesía, edición Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco, colección Molinos de Viento no.79, México, 1993. Traducción del poeta Guillermo Fernández, fallecido el 31 de marzo 2012.)

viernes, 27 de abril de 2012

El pez viaja y vuela

Luego de un desayuno con empresarios en la colonia Polanco, en la ciudad de México, el candidato de izquierda a la presidencia de la República viajó y transbordó en el metro para alcanzar un vuelo a Colima donde tenía previsto un acto. Pero en el medio de transporte masivo nadie lo reconoció, según se aprecia en las fotos que circulan en tweeter. Si Josefina Diferente o Chepina se sube a ese medio no sólo se marea, se desmaya. Foto en internet.

jueves, 26 de abril de 2012

Borges y los dones de la noche

   A nadie puede maravillar que el primero de los elementos, el fuego, no abunde en el libro de un hombre de ochenta y tantos años. Una reina, en la hora de su muerte, dice que es fuego y aire; yo suelo sentir que soy tierra, cansada tierra. Sigo , sin embargo, escribiendo. ¿Qué otra suerte me queda, qué otra hermosa suerte me queda? La dicha de escribir no se mide por las virtudes o flaquezas de la escritura. Toda obra humana es deleznable, afirma Carlyle, pero su ejecución no lo es.
   No profeso ninguna estética. Cada obra confía a su escritor la forma que busca: el verso, la prosa, el estilo barroco o el llano. Las teorías pueden ser admirables estímulos (recordemos a Whitman) pero asimismo pueden engendrar monstruos o meras piezas de museo. Recordemos el monólogo interior de James Joyce o el sumamente incómodo Polifemo.
   Al cabo de los años he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso. No hay poeta, por mediocre qu sea, que no haya escrito el mejor verso de la literatura, pero también los más desdichados. La belleza no es privilegio de unos cuantos nombres ilustres. Sería muy raro que este libro, que abarca unas cuarenta composiciones, no atesorara una sola línea secreta, digna de acompañarte hasta el fin.
   En este libro hay muchos sueños. Aclaro que fueron dones de la noche o, más precisamente, del alba, no ficciones deliberadas. Apenas si me he atrevido a agregar uno que otro rasgo circunstancial, de los que exige nuestro tiempo, a partir de Defoe.
   Dicto este prólogo en una de mis patrias, Ginebra.


                                                                                                            J. L. B.
                                                                                                  9 de enero de 1985.


(Prólogo en Los conjurados, editorial Emecé, Buenos Aires, 1985.)

miércoles, 25 de abril de 2012

Patricia Highsmith, noir

¿Y si un extraño se ofreciera a deshacerse de todos sus problemas? ¿Y si usted tuviera la oportunidad de vivir la vida de otra persona? ¿Y si cometer un crimen significase el bienestar de su familia? ¿Y si todos fuéramos menos morales de lo que pensamos? De eso estaba completamente segura Patricia Highsmith (1921-1995), quizá de ahí le venía su misantropía y su enorme talento para la literatura 'noir', que, coincidiendo con los actos para conmemorar el Día del Libro, es celebrada cinematográficamente en El Círculo de Bellas Artes con la proyección de tres adaptaciones de su obra y una pequeña 'trampa'.

Su estilo afilado y directo, "casi podríamos decir que escribía en secuencias, no hay que olvidar que la literatura negra está muy influida por las películas del género", explica Felipe Cabrerizo, coordinador del Cine Estudio, hace que sus libros sean perfectos para el cine y que en el viaje de las letras a la imagen se pierdan pocas cosas: "Habla del crimen, sí, pero como siempre (en las buenas novelas) eso es una excusa para contar otras cosas; para ella, siempre la culpa y la ambigüedad moral", temas habituales del 'noir' que en su caso parecen tener una "raíz 'freudiana'", cuenta Cabrerizo, ya que la escritora nunca superó que su madre atentara contra su vida cuando estaba embarazada de ella.
Su primera novela publicada, 'Extraños en un tren' (1950), ya sedujo a la industria del cine y en concreto, al maestro del suspense, que no pudo resistirse a una historia en la que costumbrismo y horror se funden de manera angustiosa. Raymond Chandler, padre del detective Philip Marlowe y "casi me atrevería a decir el más cinematográfico de todos los escritores negros", fue el encargado de convertir la trama en guión, y los tres implicados, de dejar claro al espectador lo amargas que pueden ser las plegarias atendidas.

Ripley, fascinación y repulsión

Si el film de 'Hitch' es una de las adaptaciones más conocidas de Highsmith, Tom Ripley sin duda representa la 'quitaesencia' de su filosofía y ha lucido varios rostros a lo largo de la Historia del cine. Su primera y quizá mas fidedigna encarnación fue la de Alain Delon en 'A pleno sol' (René Clément, 1960), una película de género en medio de la celebración 'nouvellevaguiana' del cine de autor, poco apta para el Hollywood de la época pero no para una Francia más osada, que fue 'remakeada' por Anthony Minghella en 1999.
En ella conocemos al seductor y repugnante Ripley, un joven sin fortuna que queda tan fascinado por un rico heredero que acaba convirtiéndose en él con todas las consecuencias… y logra salir indemne. La belleza voluptuosa de Delon, que rebajó su caché para poder interpretar al cautivador personaje, muy lejano de los galanes a los que estaba acostumbrado, resulta perfecta para comprender por qué el mal resulta irresistible y además introducir el tema de la homosexualidad, recurrente de manera más o menos velada en la obra de Highsmith (que era lesbiana y escribió sobre el tema escondida, durante muchos años, bajo un pseudónimo), y lo hace como elemento perturbador y perverso, "no intenta atribuir esta característica tan cercana a ella a un personaje positivo, como harían otros autores, y esta es una de sus grandezas", comenta Cabrerizo.
El ciclo nos muestra otra versión del encantador psicópata en manos del alemán Wim Wenders "un representante del cine de autor europeo más prestigioso, pero también un director enamorado de la cultura americana", como demuestra el 'noir' en toda regla que es 'El amigo americano' (1977). Aquí Ripley lleva el rostro más rudo (aunque igualmente inquietante) de Dennis Hopper, y juega a probar lo que un moribundo y humilde fabricante de marcos (Bruno Ganz) es capaz de hacer por garantizar el futuro de su mujer y su hijo. "Aún hoy nos resulta complicado entender la total amoralidad de los personajes que nos presenta la escritora, de los malvados y de los buenos… Ninguno tiene remordimientos, únicamente les preocupa no ser atrapados".
Y por fin, la propuesta con 'truco' de la muestra, una obra, también francesa, que recoge todos los elementos del turbio mundo Highsmith sin llegar a adaptar ninguna de sus novelas en concreto: 'El hombre del tren' (Patrice Laconte, 2002). La premisa: dos hombres, un apacible profesor de provincias y un asesino a sueldo se proponen intercambiar sus vidas. De nuevo la suplantación, la culpa, la huida del pasado, la fascinación por el mal… Un universo poco apacible en el que, sin embargo, no se puede evitar querer entrar.


(nota de Laura Caso en El Mundo en línea.)

martes, 24 de abril de 2012

Cancelada pelea de J. C. Chávez hijo

El Paso, Tx.- La universidad anunció la cancelación de la pelea entre Julio César Chávez y Andy Lee a efectuarse a mediados de junio por falta de seguridad. Nota en Diario de Juárez.

Mea culpa de FCH, tardía

El presidente Felipe Calderón llega al ocaso de su sexenio no sólo perdiendo autoridad conforme avanza la cuenta regresiva para entregar la estafeta en diciembre al ganador de las elecciones del 1 de julio, sino reconociendo además que durante toda su administración debió compartir el poder con los cárteles de la droga que funcionaron como un Estado paralelo.

Así lo dijo el mandatario a media semana, cuando explicó el comportamiento del crimen organizado en una mesa del Foro Económico Mundial para América Latina realizado en Puerto Vallarta, Jalisco.
Calderón señaló que los grupos de narcotraficantes se conforman como un Estado paralelo, al suplir funciones de Gobierno y, además, con un comportamiento monopólico, pues en lugar de vencer a su competencia con precio y calidad se matan entre sí, lo que origina el caos.
El presidente ha comenzado a decir adiós a un poder que, finalmente acepta, no fue un ejercicio –en muchos territorios– exclusivo de Gobierno, ya que los cárteles asumieron potestades que se suponían reservadas al Estado, como lo son las tributaciones fiscales que bien pueden equipararse al cobro de cuotas o derecho de piso.
“Los señores (de los cárteles) llegan a un lugar y disputan el monopolio de la fuerza del Estado, ellos ponen su fuerza, llegan a un lugar y cobran sus cuotas que son como impuestos que el Estado recauda”, expresó Calderón ante invitados de todo el mundo.
Lamentablemente tuvo que ser en su fase de Lame Duck (pato cojo o herido) como identifican los estadounidenses a los políticos que aún en su cargo ya no tienen poder o lo tienen muy disminuido, cuando el presidente reconoció el alcance de las mafias que en lugares como Ciudad Juárez rebasaron la capacidad de la fuerza de un Estado que no pudo salvaguardar la garantía más básica del ciudadano: la de su integridad y seguridad en vidas y patrimonios.
En el clímax de la barbarie criminal de 2010, cuando El Diario sufrió el asesinato del fotógrafo Luis Carlos Santiago que se sumó al homicidio del reportero Armando Rodríguez Carreón, ocurrido dos años antes, el periódico sacudió a la opinión pública nacional y mundial con un editorial en el que se identificó a los grupos que se disputan la plaza como las autoridades de facto. En un grito desesperado para evitar más muertes de periodistas se les pidió a los grupos en pugna informar qué querían que aquí se publicara o se dejara de publicar.
“Ustedes son, en estos momentos, las autoridades de facto en esta ciudad, porque los mandos instituidos legalmente no han podido hacer nada para impedir que nuestros compañeros sigan cayendo, a pesar de que reiteradamente se los hemos exigido.
“Es por ello que, frente a esta realidad inobjetable, nos dirigimos a ustedes para preguntarles, porque lo menos que queremos es que otro más de nuestros colegas vuelva a ser víctima de sus disparos”, señaló El Diario en su editorial del 19 de septiembre de 2010 bajo el título “¿Qué quieren de nosotros?”
“Frente al vacío de poder que respiramos los chihuahuenses en general, en medio de un entorno en el que no hay las garantías suficientes para que los ciudadanos puedan desarrollar sus vidas y actividades con seguridad, el periodismo se ha convertido en una de las profesiones más riesgosas y El Diario puede dar cuenta de ello” estableció el posicionamiento de esta casa editora que generó muestras de solidaridad entre medios y organizaciones de periodistas de todo el mundo.
Sin embargo, la postura que El Diario asumió en medio de la vorágine de criminalidad que ese año alcanzó la cifra atroz de 3 mil 115 homicidios (diez veces más que los registrados en 2007, antes de que el pleito entre cárteles se conjuntara con la declaración de guerra contra el narcotráfico de parte del presidente Calderón) fue entonces severamente cuestionada por la estructura gubernamental, especialmente por los funcionarios federales.
Quien fuera vocero del gabinete de seguridad y hoy funge como secretario de Gobernación, Alejandro Poiré, no sólo se apresuró a declarar (sin tener elementos) que el crimen del fotógrafo Luis Carlos Santiago obedecía a un móvil personal y no profesional, sino que fustigó a El Diario por dirigirse a los grupos de narcotraficantes.
El funcionario aseguró que “la única autoridad que debe reconocerse, es la legítimamente constituida por emanar de la ley y los procesos electorales y es la que tiene la responsabilidad primigenia de combatir al crimen y salvaguardar la seguridad de la población”.
Un año siete meses después, todavía impune el crimen de Santiago, igual que el de Armando Rodríguez “El Choco”, las declaraciones del presidente Calderón en Puerto Vallarta, no hacen sino concederle la razón a El Diario sobre la fuerza de los poderes fácticos y la incapacidad del Gobierno instituido legalmente para cumplir con el viejo pacto social (en el que los ciudadanos ceden parte de sus libertades a cambio de seguridad).
Infortunadamente, más allá de posicionamientos o declaraciones, otros hechos recientes confirman lo distante que aún se encuentra el Estado –con sus diferentes instituciones en los tres poderes y las corporaciones policiales de los tres niveles de Gobierno– de garantizar la paz que anhelan los mexicanos en general y muy en especial los chihuahuenses y juarenses tan atenazados por el miedo, el luto y el dolor que trajo la violencia vinculada con el narcotráfico.
Apenas ayer, la sociedad chihuahuense amaneció con la estrujante noticia de otro crimen múltiple en un bar de la capital del estado, que además de ilustrar la forma en que se han roto todos los códigos y valores por parte de los emergentes grupos de sicarios, muestra que los criminales se sienten por encima de un poder oficial al que retan con su ostentoso despliegue de fuerza oprobiosa y letal.
Quince personas murieron en el ataque que abulta el número de masacres en bares, centros de rehabilitación de adictos o domicilios particulares que son emblemáticos de la manera en que escaló la violencia entre los cárteles que pelean la plaza sin importarles si truncan vidas inocentes, o despliegan premeditadas acciones que tratan de infundir terror y paralizar a sociedad y Gobierno.
Ciudad Juárez vivió en varias ocasiones el luto colectivo por ese tipo de sucesos y fue a partir del caso de Villas de Salvárcar (donde murieron 16 jóvenes, la mayoría estudiantes de preparatoria) que el Gobierno federal se vio forzado a instrumentar un programa de intervención (“Todos Somos Juárez”) que más de dos años después no ha alcanzado a cumplir todos sus objetivos, principalmente en cuanto al abatimiento del déficit de infraestructura social y activación de la economía con pleno empleo.
Las masacres que primero se conocieron aquí se extendieron por todo el país y aceleraron la acumulación de más de 50 mil muertos en el sexenio (poco más de una quinta parte de ellos registrados en esta ciudad), develando cada vez más territorios en los que el Estado fue claramente opacado por los poderes fácticos que siempre intentó minimizar la administración calderonista.
Ahora que el presidente se asoma a la puerta de salida se antoja tardío el reconocimiento del tamaño del poder del crimen organizado. Sin embargo, lo más grave es que si el diagnóstico no fue el adecuado, obviamente que las acciones y las estrategias implementadas para combatir esa amenaza a la seguridad quedaron cortas o no correspondieron al reto que se tenía enfrente.
Si bien poco se puede esperar de un gobierno en su etapa terminal –menos cuando la dinámica electoral secuestra la agenda pública y concentra los afanes de los diferentes actores políticos– tampoco es momento de brazos caídos y claudicaciones públicas.
A estas alturas del partido, ya poco valen asentimientos sobre realidades que para muchos fueron tormentosa cotidianidad y reflejo de un Estado fallido.
Mejor haría el mandatario en no bajar la guardia y reforzar posiciones –junto con los gobiernos locales– para evitar que episodios como el ocurrido la noche del viernes en Chihuahua se multipliquen por todo el país y la tragedia se combine en explosiva fórmula con los crispados ánimos que generan las campañas políticas.
Los mexicanos y en especial los juarenses prefieren que su presidente cierre gestión al frente de un Estado fuerte y en lucha, no débil y derrotado.
Nadie desea que su carroza, como bromeó el propio Calderón en la antesala de su último informe de obra pública, se le convierta antes de tiempo en inofensiva calabaza.
Ni negaciones o simulaciones, tampoco cuentos de hadas o alegorías sobre patos cojos. No hay lugar para salidas falsas cuando las mafias nos recuerdan a cada momento que están ahí para ocupar con su poder cualquier espacio vacío.


(editorial reproducida del Diario de Juárez.)

lunes, 23 de abril de 2012

Tomás Segovia (1927- 2011)

Negrura




De una mirada huyo que me huye
y los ojos le busco a una ceguera.
Pero ¿a qué me desnudo y me despojo
si su fulguración no me desnuda?

Ninguna fuga alcanza tu desvío,
infinita es la noche de no vernos.

Aquí estoy, no me muevo, y haz tú el día,
ven, esplendor, a ser terrestre y sagrado.

Vuélvete ya, piadoso dardo y mírame,
hazme verdad de un golpe de tu vista.

No rehuyas mis ojos más, negrura,
que bien sé yo que esa ceguera mira.

Del instantáneo rayo sabré hacer una fuente
y beberé mezcladas la luz y la tiniebla.

Pero será de luz la fuente misma.


(texto tomado de internet.)

domingo, 22 de abril de 2012

Louise Glück (1943 )

Nieve de primavera




Mira el cielo nocturno:
en mí poseo dos personas, dos clases de poder.

Estoy aquí contigo, en la ventana,
observando tu reacción. Ayer
la luna se alzó sobre la tierra mojada del jardín.
Hoy la tierra brilla igual que la luna,
como materia muerta, encostrada de luz.

Ahora puedes ya cerrar los ojos.
He escuchado tus llantos, también
los llantos anteriores a los tuyos,
y he sido sensible a sus demandas.
Te mostré lo que querías:
no la convicción sino el sometimiento
a la autoridad, que descansa en la violencia.


(texto tomado del blog "traducciones", versión de Eduardo Chirinos.)





sábado, 21 de abril de 2012

Supermercados intocables

Distrito Federal— La subsidiaria en México de Wal-Mart pagó sobornos hasta por 24 millones de dólares para ganar el dominio en el mercado mexicano, reveló hoy el diario estadounidense The New York Times.

La investigación del rotativo identificó a Eduardo Castro-Wright, entonces director de la empresa en México, como "fuerza motora detrás de los años de soborno" , aunque apuntó que hubo cohechos ocasionales antes de su llegada a la compañía en 2002.
La denuncia fue presentada por Sergio Cicero Zapata, ex abogado de bienes raíces de Wal-Mart, quien indicó que la firma usó los sobornos para facilitar "cambios de zonas en los mapas, hicieron desvanecer objeciones ambientalistas, permisos que típicamente toman meses para su proceso, mágicamente se materializaron en días" .
Cicero denunció que las prácticas de cohecho estimuladas por Castro-Wright eran parte de una estrategia expansiva de negocios, para construir cientos de nuevas tiendas tan rápido que sus competidores no tuvieran tiempo de reaccionar.
"El ex ejecutivo dio nombres, fechas y montos de los sobornos, él sabía mucho, explicó que por años fue el abogado a cargo de obtener los permisos de construcción para Wal-Mart de México" , indicó el rotativo.
El diario no dio nombres de funcionarios mexicanos sobornados y sólo se refirió a alcaldes, concejales, "obscuros" planificadores urbanos o burócratas de bajo nivel que expedían permisos de construcción, pero identificó a ejecutivos de la gigante del ramo de supermercados.
La publicación mencionó que la compañía, con sede en Bentonville, Arkansas, inició una investigación interna luego que Cicero Zapata informara en septiembre de 2005 sobre la campaña de cohechos para obtener permisos en "virtualmente cada rincón del país" .
El diario indicó que un investigador nombrado por Wal-Mart, exagente de la Oficina Federal de investigaciones (FBI) , reportó "sospechas razonables" para creer que hubo violaciones tanto a las leyes mexicanas como a las estadunidenses.
La indagación del diario encontró que los directivos de Wal-Mart en Estados Unidos cerraron el caso, sin notificar ni a las autoridades estadunidenses ni a las mexicanas, y en cambio, Castro-Wright fue promovido a vicepresidente de Wal-Mart en 2008.
El diario señaló que el entonces director ejecutivo, Lee Scott, calificó la investigación interna como demasiado "agresiva" , y agregó que cuando se decidió el traslado de Castro-Wright, en la empresa citaron sus "'extraordinarios resultados' en México" .
El rotativo indicó que entrevistas y documentos muestran que los ejecutivos de la empresa sabían que la corrupción afectaría el precio de sus acciones si se daban a conocer, en parte al afectar la imagen de éxito de Wal-Mart México.
El diario neoyorquino indicó que luego de saber de la investigación periodística, Wal-Mart informó al Departamento de Justicia sobre su investigación interna por posibles violaciones a la ley contra el soborno, pero trató de minimizar el hecho.
Según el NYT, Wal-Mart sostuvo que los sobornos para obtener permisos de construcción se limitaron a casos "discretos" y que la Comisión de Valores estadunidense (SEC) no pensaba que el asunto tuviera un efecto adverso en la empresa.
El diario añadió que ni Scott, miembro ahora del directorio ejecutivo de la empresa, ni Castro-Wright, quien se retirará en julio, quisieron hacer declaraciones.
El NYT indicó que su investigación incluye 15 horas de entrevistas con Cicero Zapata, quien renunció a Wal-Mart en 2004 después de trabajar por casi una década en el departamento de bienes raíces de la compañía en México.
Subrayó que Cicero Zapata reconoció haber intervenido en la organización de pagos, y describió cómo despachó a dos licenciados externos para entregar "sobres con dinero en efectivo a autoridades gubernamentales" .
El Times indica que una nueva investigación confidencial fue realizada en 2003 en México por una firma independiente que mostró que Wal-Mart "sistemáticamente" incrementó sus ventas ayudando a grandes compradores a evadir impuestos".
El reporte concluyó que "los altos ejecutivos de Wal-Mart de México fallaron en aplicar sus propias políticas anticorrupción, ignoraron auditorías internas que mostraron alertas y aun de ignorar a la prensa local señalando que la empresa llevaba a cabo "fraude de impuestos".


(Cuando ya era un hecho la instalación de Wal-Mart de Zacatecas, los directivos de Soriana en la misma ciudad alegaron que ellos habían firmado con el entonces gobernador Genaro Borrego Estrada -hace más de tres décadas-, un contrato que les daba la garantía de no instalación de ningún tipo de competencia en los alrededores. Tiempo atrás, la propia Soriana en contubernio con la prensa local, orquestaron una guerra sucia contra Gigante bajo el argumento de que ésta había utilizado varilla contaminada en la edificación del inmueble -también en los alrededores de Soriana, cadena de supermercados nacionales que, desde el sexenio de Vicente Fox, "redondea" a huevo la morralla del cliente al que mediatiza con la famosa "tarjeta de puntos". El pasado diciembre de 2011, mientras el kilo de guayaba estaba en el Mercado de Abastos a $30.00, Soriana la ofertaba a $80.00, es decir casi al triple; ese mismo mes y pretemporada navideña, Soriana "infló" precios de Kiwi, Uvas, Tejocotes y otros productos de consumo masivo de temporada. Al parecer Soriana se pasa por el arco del triunfo a la Procuraduría Federal del Consumidor; y nadie dice nada. Actualmente Wal-Mart, Sam's y Aurrerá no cantan mal las rancheras. Nota de Notimex en Diario de Juárez online.)


Piden se legalice el consumo

Ciudadanos sin partido se citaron afuera del Senado de la República para solicitar la legalización del consumo de mariguana. Cada 20 de abril se registran manifestaciones simultáneas en distintos países para insistir en el punto. Foto de Reuters.

viernes, 20 de abril de 2012

Acosta Chaparro: "el que a hierro..."

México, DF.- El general en retiro Mario Arturo Acosta Chaparro falleció esta tarde en el Hospital de la Cruz Roja de Polanco tras sufrir un atentado a balazos en la colonia Anáhuac de la Ciudad de México, de acuerdo con reportes.

El militar recibió varios disparos, al menos uno de ellos en la cabeza, en un incidente ocurrido en las Lago Como y Lago Trasimeno, aproximadamente a las 19:00 horas, según informes.
El 19 de mayo de 2010, el fundador de la temible Brigada Blanca, un grupo paramilitar que, en la década de los 70 y principios de los 80, se avocó a exterminar a las guerrillas urbana y rural, fue blanco de una agresión similar.
En esa ocasión Acosta Chaparro fue baleado en el abdomen al resistirse a un supuesto asalto en la colonia Roma.
Acosta Chaparro fue detenido en agosto de 2000 acusado de servir y dar protección al entonces líder del cártel de Juárez, el extinto Amado Carrillo Fuentes, El Señor de los Cielos, por lo que estuvo preso en el Campo Militar Número 1, hasta junio de 2007.
Tras seis años y 10 meses de permanecer en una prisión militar, Acosta Chaparro abandonó la celda el 29 de junio de 2007. El Quinto Tribunal Colegiado le otorgó el beneficio legal contra la sentencia de 15 años de prisión impuesta en agosto de 2005 por un Consejo de Guerra, bajo el cargo de brindar protección al cártel de Juárez.
Con el fallo a su favor, Acosta Chaparro también recuperó el derecho a portar condecoraciones y vestir de nueva cuenta su uniforme.


(nota reproducida de agencia Apro en línea.)

Los desalojos de la violencia

México, D.F.- La disputa que mantienen las organizaciones del narcotráfico por el control de territorios detonó en 2011 el desplazamiento de al menos 160 mil personas en México, según un informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos presentado este jueves en Ginebra, Suiza.

Elaborado por el Consejo Noruego de Refugiados (NRC, por sus siglas en inglés), el estudio detalla que los estados que registraron mayores desplazamientos fueron los siguientes: Chihuahua, Tamaulipas, Nuevo León, Durango, Sinaloa, Michoacán y Guerrero.
En conferencia de prensa, el titular de ACNUR, António Guterres, dio a conocer que en lo que va del presente año se calcula que han dejado sus hogares unas 24 mil 500 personas sólo en Cuidad Juárez.
Por otra parte y en lo que se refiere a los desplazados en Chiapas, en su mayoría indígenas tras el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994, subrayó que los afectados no han podido recuperar sus tierras ni regresar a sus hogares.
“A pesar de la ayuda del gobierno y de agencias internacionales, cada vez se han vuelto más pobres”, añadió.
Guterres recordó que “radica en los gobiernos la responsabilidad de la protección de los desplazados internos”.


(nota en la agencia Apro en línea.)

jueves, 19 de abril de 2012

Frank Báez (1978 )



Las cenizas de Roberto Bolaño


1

Roberto Bolaño es la nube con forma de poeta, es el humo que se alza de las chimeneas, es la nieve que cae fuera de las heladerías, en las terrazas y los cafés parisinos.

Roberto Bolaño es la niebla que empaña los cristales, es el estruendo de los vagones que retumban en alguna parte, la imagen que nadie divisa desde los espejos retrovisores, es una sombra que se pasea por Chernobyl, el mes de octubre, el periódico que arrastra la brisa por un callejón, las estrellas que se ven desde la azotea.

Roberto Bolaño en un pozo, en el ladrido de un perro, en un bosque que se va incendiando y consumiéndose a sí mismo bajo el firmamento ceniciento.

Roberto Bolaño dentro de las palabras que van saliendo de este poema, en el cenicero de un bar, en una camisa y unos pantalones tendidos de un cordel de un vecindario de Montevideo, en la ola que rompe, en la música que entra por nuestros pulmones y sale para entrar en los pulmones de los demás; es las luces de Los Angeles vistas desde un avión, es el caño de agua interminable, es una paloma que caga sobre una estatua, es la hoja seca que cae de los árboles rojos y que el viento arrastra con otras más y es el alba difusa entre los rascacielos, el smog del D.F. y las luces encendidas de un apartamento donde un hombre golpea a una mujer, la sangre y el agua que corre por los desagües, la eternidad de la luz en el polvo, la luz del sol que te busca por calles y calles y todas las calles del planeta y de repente te toca el hombro y tú te volteas un segundo y lo sientes.


2

Ayer escuché las campanas de una iglesia polaca
y pensé que repicaban por Roberto Bolaño.
Pensé en Homero sentado
bajo un árbol del infierno con cuervos en las ramas
escuchando los poetas que trae Caronte
desde el otro lado de la orilla
y pensé en todos los poetas
que he leído pululando en el infierno
y entré a la iglesia y recé un padrenuestro
por los poetas y por los poetas sin talento
convencido de que Homero se levantó
y le estrechó la mano a Roberto Bolaño
cuando Caronte lo depositó en la orilla
y lo dejó en el infierno extenso
y ardiente como un caldero y éste
asombrado se rascó la cabeza y avanzó.


Ars poética

Tal si fuera un pájaro atrapo el poema.

Lo siento latir en mis manos.

Pero a veces lo aprieto demasiado

y lo destrozo.


(textos tomados de Punto en Línea, no.4, Poesía, UNAM.)



miércoles, 18 de abril de 2012

Hilario Barrero (1946)

Barnices


Ahora ocultas con cremas
y ungüentos extranjeros
las heridas que el tiempo
ha dejado en tu cuerpo
y muestras orgulloso
las oscuras y densas cicatrices del alma.
Se ve que eres novicio
en el arte de tal ocultamiento
e ignoras que es difícil esconder la vejez,
que las arrugas se ven aunque tapadas
como también se ve la decadencia,
la sombra por tus ojos
y el delicado olor a viejo que nace de tu aliento.
A nadie le interesan las lesiones del alma
si el cuerpo apuntalado carece de equilibrio.


(texto tomado de internet.)

martes, 17 de abril de 2012

María Kodama la alucinada

Concedamos que no debe ser fácil casarse con un genio, enviudar, sobrevivirlo. Le pasó a Yoko Ono con John Lennon, y algo similar le debe haber sucedido a María Kodama con Jorge Luis Borges. Para más contrariedades, Kodama era casi cuarenta años menor que Borges cuando se casaron, en 1986, meses antes de que el escritor muriera. Su figura quedó así atada de manera indisoluble a la del mayor prosista en lengua castellana del siglo XX: si el peso de sus libros es capaz de ensombrecer cualquier biografía, a Kodama le quedó al menos la tarea de administrar las ediciones y los derechos de su obra, y de dirigir los destinos de la fundación que lleva el nombre del autor de Ficciones. Ejerciendo esos deberes es que ha logrado no pasar inadvertida, ganando (muy pocas) simpatías y (muchos) enemigos en todo el mundo.

Si no fuera porque existe al día de hoy, en pleno siglo XXI, la posibilidad de que un escritor argentino sea llevado a juicio oral por utilizar ciertos procedimientos narrativos que tienen, como mínimo, unas cuantas décadas de existencia, toda esta historia sería algo como para reírse bien fuerte
Hace años decidió, por ejemplo, en un movimiento que despertó varias polémicas, reeditar el libro El tamaño de mi esperanza, del que Borges abjuró en vida y jamás quiso volver a imprimir. En 2010 y después de designar a Andrew "El Chacal" Wylie como su representante, Kodama mudó todos los libros de Borges desde la editorial Planeta a su archirrival, Random House Mondadori, por unos dos millones de euros. Poco antes, había denunciado (y ganado el pleito) en la justicia francesa al crítico literario Pierre Assoulin por difamación, a causa de una nota publicada en Le Nouvel Observateur donde el periodista atacaba las decisiones editoriales de la viuda de Borges. Un tiempo después entabló otra demanda (y nuevamente venció), esta vez contra la editorial Alfaguara, que se vio obligada a sacar del mercado todos los ejemplares del libro El Hacedor (de Borges). Remake, del escritor español Agustín Fernández Mallo. Y a fines del 2011, Kodama decidió transitar también los pasillos de los tribunales argentinos: en el Juzgado en lo Criminal de Instrucción N° 3 existe una querella contra el escritor Pablo Katchadjian (Buenos Aires, 1977), autor de varios libros experimentales editados por sellos independientes (¿Qué hacer?, El Martín Fierro ordenado alfabéticamente), por la publicación de un libro finito y divertidísimo que lleva por título El Aleph engordado. Esta vez, casi todos creen que Kodama fue demasiado lejos.
Es probable que Kodama no haya tenido en sus manos una copia de El Aleph engordado, o sus abogados no hayan investigado debidamente sobre la producción del delgado tomo de tapas celestes
La demanda presentada por los abogados de Kodama contra Katchadjian (un escritor respetado en el ambiente intelectual y a quien el novelista César Aira, que no se caracteriza precisamente por prodigar elogios, le dedicó un ensayo en el número 19 de la revista Otra Parte) es por defraudación de los derechos de propiedad intelectual, delito que contempla penas de un mes a seis años de prisión. En una entrevista reciente le preguntaron a Kodama por todo este asunto: "Es un delirio. Parece que ese señor copia una oración de El Aleph donde Borges dice que conoció a Fulano, y a continuación agrega que sí, que él era amigo de Fulano y sigue con una historia relacionada con ello, para volver a citar a Borges y agregar otra historia más. Yo siento una infinita compasión por esta gente. Porque son personas que resultan impotentes respecto de la creación. Fernández Mallo se comportó de manera discreta, seguramente consciente de su error, pero no pasó lo mismo con la gente que lo lee y lo justifica diciendo que eso es intertextualidad. Eso no lo es, la intertextualidad la aplicó Joyce y él no copió La Ilíada. La utilizó Borges con Pierre Menard y no copió El Quijote. Intertextualidad es tomar la lectura de un texto, escribir una nueva historia evocando el recuerdo de la original, que no será ésa de la que se partió".
Es probable que Kodama no haya tenido en sus manos una copia de El Aleph engordado, o sus abogados no hayan investigado debidamente sobre la producción del delgado tomo de tapas celestes. De haberlo hecho, tal vez sospecharían que la demanda suena, al menos, algo exagerada: medio centenar de páginas impresas con el arte y la estética tradicional de las plaquetas de poesía, un libro del que se tiraron y distribuyeron apenas 200 ejemplares, muchos de ellos obsequiados por su autor a los amigos. ¿Perseguía Katchadjian, con su intervención del texto de Borges, un rédito económico? Parece extraño pensarlo. ¿Buscaba extraer algún prestigio asociando su apellido al del autor de Tlön, Uqbar, Orbis, Tertius? Más extraño aún. Para empezar, el lector desprevenido podrá encontrar, en la última página, un Posfacio donde Katchadjian aclara en qué consistió su "trabajo de engordamiento": atravesar El Aleph, relato original, con sus propias palabras, sin modificar una línea ni una coma, deformarlo en la mejor tradición de las vanguardias, llevar el texto de 4000 a más de 9500 palabras generando así una nueva forma de leer a Borges. El lector un poco más avezado prescindirá de estas justificaciones: comparará uno y otro, juzgará los injertos de Katchadjian, se sorprenderá (o no) con su sentido del humor, entenderá lo lúdico de la propuesta: construir un artefacto por momentos delirante, dejando intactas las palabras de Borges mientras se les invierte su sentido.
El Aleph engordado fue publicado en marzo de 2009. Kodama presentó su denuncia en junio de 2011. Y el descargo de Katchadjian y su abogado, Ricardo Straface (escritor también, biógrafo de Osvaldo Lamborghini y representante legal de Fogwill, otro autor que homenajeara el mismo texto de Borges en un cuento propio, Help a él, aunque nunca fuera denunciado por ello), fue entregado en diciembre de 2011. Desde entonces no hay novedades de la causa. ¿Qué puede pasar de ahora en más? Hay al menos tres alternativas. Que la querella sea desestimada por falta de dolo, si es que el juez considera, como todo parece indicar, que no hubo voluntad de engañar a los lectores ni de obtener una ganancia económica con la venta del libro. Que el magistrado decida citar a los testigos de autoridad propuestos por la defensa (los críticos literarios Jorge Panesi y Beatriz Sarlo, el escritor César Aira), para que ellos pongan al libro en contexto y expliquen qué es eso del ready made, el collage, la intertextualidad, el pastiche y las vanguardias literarias. O que el juez, por alguna razón, crea que hubo delito y decida citar a declaración indagatoria a Katchadjian y avanzar con el proceso penal. Si no fuera porque existe al día de hoy, en pleno siglo XXI, la posibilidad de que un escritor argentino sea llevado a juicio oral por utilizar ciertos procedimientos narrativos que tienen, como mínimo, unas cuantas décadas de existencia, toda esta historia sería algo como para reírse bien fuerte.


(No sabemos si cada noche Borges y su viuda entablan conversación a través de la ouija y sea el mismo Jorge Luis quien le sugiera a la Kodama que entable pleitos descabellados contra aquellos que se atreven a concebir y expresar paráfrasis de sus obras, a insuflarle vida a libros que han tenido múltiples lecturas a lo largo del siglo XX -como en su momento hizo el propio estudioso de la obra de Evaristo Carriego en un libro que tuve a bien heredar: "Siete noches"-; como los que cita el autor de esta nota aparecida en La Nación y que recónditamente nos exhiben un divertimento del ciego portentoso a través de María su albacea y sus abogados. Nota de Maximiliano Torres tal cual.)

lunes, 16 de abril de 2012

AP, periodismo de investigación

Nueva York— The Associated Press ganó un premio Pulitzer en reportajes de investigación por una serie de despachos sobre un programa secreto de la Policía de Nueva York que espiaba a la comunidad musulmana.

El diario The Philadelphia Inquirer fue galardonado con el Pulitzer por servicio público en reconocimiento a sus artículos sobre violencia en las escuelas de la ciudad.
The Patriot-News, de Harrisburg, Pensilvania, ganó el Pulitzer en reportes locales por revelar el escándalo de abuso sexual en la universidad Penn State, que culminó en la salida del legendario entrenador de fútbol estadounidense Joe Paterno.
Un segundo Pulitzer por reportaje de investigación fue otorgado a The Seattle Times por una serie sobre sobredosis accidental por metadona entre pacientes con dolor crónico.
The New York Times ganó dos Pulitzer: por reportaje aclaratorio y por reportaje internacional.
The Huffington Post recibió su primer Pulitzer, en reportaje nacional, por su exploración de los retos que enfrentan los veteranos estadounidenses heridos en Irak y Afganistán.
The Tuscaloosa News, de Alabama, ganó el premio por reporte de noticias de última hora en virtud de su trabajo al cubrir un tornado mortífero. Mediante la combinación de periodismo tradicional con el uso de redes sociales, el periódico entregó actualizaciones en tiempo real y ayudó a localizar a personas desaparecidas, además de ofrecer una cobertura en profundidad en su versión impresa, a pesar de una interrupción del suministro eléctrico que obligó a publicar el diario en una planta a 80 kilómetros (de 50 millas) de distancia.
Los jueces declararon desierto el premio a artículo editorial.
La serie de despachos de The Associated Press mostraron de qué manera la Policía de Nueva York, con la ayuda de un funcionario de la CIA, crearon un programa enérgico y único de vigilancia para monitorear barrios, negocios y casas de adoración musulmanes. La serie puede leerse en http://apne.ws/IrNyPk.
Los artículos mostraron que la Policía escuchó sistemáticamente en los sermones, infiltró colegas y fotografío a residentes que acatan la ley como parte de una amplia campaña para prevenir ataques terroristas. La Policía monitoreó individuos y grupos, incluso cuando no existía evidencia de que estuviesen vinculados con el terrorismo.
La serie, que comenzó en agosto, fue de la autoría de Matt Apuzzo, Adam Goldman, Eileen Sullivan y Chris Hawley. Los reportajes detonaron protestas, la exigencia de 34 miembros del Congreso de que se realizara una investigación federal y una indagatoria interna del inspector general de la CIA.
El comisionado de Policía Raymond Kelly y el alcalde Michael Bloomberg han defendido el programa calificándolo de una herramienta absolutamente legal para mantener a la ciudad segura.
Los cuatro reporteros fueron felicitados por decenas de colegas reunidos en la sala de redacción de las oficinas corporativas de AP en Nueva York.
``Continuamos informando cosas que nadie conocía en la ciudad de Nueva York'', dijo la directora editorial de AP, Kathleen Carroll. ``Eso es de lo que estoy más orgullosa'', agregó.
Los Pulitzer son entregados anualmente por la Universidad de Columbia bajo la recomendación de una junta de periodistas y otros. Cada premio conlleva un cheque de 10.000 dólares, a excepción del galardón por servicio público, el cual otorga una medalla de oro.
Los Pulitzer son los premios más prestigiosos del periodismo en Estados Unidos.


(nota en el Diario de Juárez.)

VI Cumbre de las Américas: otro fiasco

La VI Cumbre de las Américas celebrada en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias ha finalizado sin una declaración conjunta y marcada por la polémica sobre los asuntos más controvertidos, como la ausencia de Cuba, la penalización de las drogas o la soberanía de las islas Malvinas.

Sin embargo, a pesar del fracaso de la cita en cuanto a una falta de consenso, como ya ocurrió en las anteriores cumbres de 2005 y 2009, no parece que uno de los países participantes haya abandonado Colombia, precisamente, apesadumbrado por la falta de propuestas concretas.
EEUU ha sido el mayor foco de las críticas ya no sólo por su férrea oposición junto a Cánada a la participación de Cuba en las próximas citas pese al apoyo generalizado del resto de países, sino también por la actitud de la delegación durante su estancia en Colombia.
Al escándalo protagonizado por el servicio secreto de Barack Obama con la supuesta contratación de prostitutas, hay que sumarle unas fotografías distribuidas por la mayoría de agencias de noticias en las que se puede ver a la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, junto a buena parte de su equipo de fiesta en el Café Havana de Cartagena, un local de baile. Fotografías que no ayudan a la imagen de su país que ha sido el principal responsable de que la posible declaración conjunta de la cumbre no pasara de un texto cargado de buenas intenciones.
La web del establecimiento da cuenta de la presencia de la jefa de la diploacia estadounidense desde "primeras horas del 15 de abril". "La señora Clinton cedió ante el embrujo del son cubano y por sobre normas y restricciones viajó a La Habana en Cartagena", relata la página la noche de "una rubia radiante de ojos azules encendidos por la emoción".
Casi desde el primer día, la delegación estadounidense se vio salpicada por las informaciones sobre la "mala conducta", según Washington, de varios agentes enviados a la cita colombiana y que rápidamente fueron reemplazados. El propio mandatario estadounidense se ha visto obligado a salir del paso prometiendo una investigación "profunda" y "rigurosa" sobre la actuación de su Servicio Secreto.
El objetivo de Cartagena era, según el anfitrión gobierno colombiano, lograr resultados tangibles en materia de seguridad, acceso a las nuevas tecnologías, prevención de los desastres naturales, mejora de infraestructuras y sobre todo, reducción de la pobreza y la inequidad. La falta de una declaración de consenso significa que los 33 países participantes no se comprometieron a casi nada en esos cinco temas.
Otro asunto que levantó ampollas en Cartagena, aparte del de la presencia de Cuba, fue el contencioso de Argentina con el Reino Unido en relación a las islas Malvinas, un tema sobre el que Obama se declaró "neutral" cuando casi todos los países de América Latina lo consideraron un caso de "colonización" que persiste en la región. Estos dos temas "álgidos", según el presidente colombiano Juan Manuel Santos, son los que EEUU, con el apoyo de Canadá, se negó a que se incluyeran en el documento final de consenso como pedían la mayoría de los participantes.
El presidente boliviano, Evo Morales, fue uno de los más críticos a las posturas defendidas por EEUU y Canadá y anunció que junto al resto de países miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Américas (ALBA) no acudirá a otras Cumbres de las Américas hasta que Cuba sea invitada. La frase de que la cita de Cartagena deberá ser "la ultima sin Cuba" la repitió también la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff.


(editorial en Público, diario en línea.)

domingo, 15 de abril de 2012

Uruguay, también homófobo

Desde El Vahído (el programa LGTB de Radio Sentidos) se nos pide que contribuyamos a dar mayor difusión a los terribles asesinatos de dos mujeres transexuales ocurridos en Uruguay ocurridos hace pocas semanas, que tristemente han pasado casi inadvertidos.

Según un comunicado hecho público por el colectivo LGTB Ovejas Negras, en la mañana del 10 de marzo la policía de Canelones (localidad enclavada en el área metropolitana de Montevideo) encontró muerta en el Parque Roosevelt, con dos balazos en la nuca y el cráneo destrozado, a Gabriela. Sus pertenencias y dinero estaban en el lugar, lo que parece indicar que se trató de un asesinato intencionadamente tránsfobo. Gabriela tenía 37 años y, como la mayoría de las mujeres transexuales en Uruguay, su única salida laboral era el trabajo sexual. Unas semanas antes, otra mujer transexual, conocida como “la Brasilera”, fue asesinada de cinco balazos en la misma zona. Llegó con vida hasta el hospital y antes de morir llegó a hablar con la policía. Ambos crímenes permanecen sin embargo impunes.
Las mujeres asesinadas ni siquiera merecieron el debido respeto por parte de los medios de comunicación. El diario uruguayo El País, así como portales que replicaron la noticia, dedicaron apenas unas líneas al asesinato de Gabriela, a la se calificó además de “un travesti” y de la que se habló en masculino pese a tratarse de una mujer transexual. El 11 de marzo, uno de los informativos de Canal 10 volvía a referirse a Gabriela en masculino. Eso sí, se cerraba el informe con el comentario totalmente irrelevante de que en la zona donde se encontró el cuerpo “había gran cantidad de envases de preservativos”, ofreciendo además primeros planos de los mismos. Se da la paradoja de que Uruguay cuenta con una avanzada ley de identidad de género, lo que muestra hasta que punto realidad jurídica y realidad social no necesariamente van siempre de la mano.

“Nos preguntamos por qué, en un país donde las noticias policiales ocupan enormes espacios de la televisión y la prensa, en estos casos nadie se molestó por preguntar y comunicar el nombre de las víctimas, contactar a sus familiares o amigos, buscar posibles causas del asesinato, ni siquiera en respetar su identidad de género. ¿Es que una persona trans ‘no califica’ en Uruguay como un ser humano cuyo nombre propio merecemos saber y cuyo asesinato debe aclararse rápidamente? ¿Qué lleva a la prensa a dedicar abundantes líneas y minutos con informes detallados sobre los crímenes que toman la vida una persona en Uruguay, salvo cuando esta persona resulta ser una mujer, trans, pobre y que ejerce el comercio sexual? ¿Por qué como público toleramos esta diferencia injustificada y denigrante, tanto para la víctima como para quienes comparten su identidad y situación social?”, se preguntan desde el colectivo Ovejas Negras.

“Exhortamos a la sociedad uruguaya a no tolerar más esta situación, a exigir respeto por la dignidad humana de Gabriela, de `la Brasilera’ y todas las personas sin distinciones, y a exigir el pronto esclarecimiento de estos asesinatos”, añaden.


(Malos tiempos para el disidente de la norma heterosexual: a fines de marzo fueron sacrificados brutalmente un joven chileno en un parque y, casi de manera simultánea, un transexual en Puebla -México-; a los pocos días apareció muerto el poeta y traductor de poesía italiana, en Toluca, Estado de México, Guillermo Fernández de 79 años, sin cuyo quehacer no conoceríamos a decenas de poetas como Eugenio Montale, Dino Campana, Umberto Saba, entre otros. El blog "Mi saliva todo locura" se solidariza con los grupos gays organizados de Uruguay. Nota en el blog "Dos manzanas.)

Narco y México, sinónimos

(El escritor Jorge) Volpi no le da la espalda a la política ni cuando escribe ensayos ni a la hora de las preguntas. Sin embargo, también lo asaltan las dudas. ”Es la primera vez desde que empecé a votar –en 1988– que no sé a quien voy a votar”, asegura antes de repasar sus zigzagueantes preferencias: Cuauhtémoc Cárdenas (1988 y 1994), Vicente Fox (2000) y Manuel López Obrador (2006). “Los tres candidatos de ahora me parecen más negativos que postivos. El PRI de Peña Nieto encabeza las encuestas y nunca hizo un examen de conciencia. Josefina Vazquez Mota representa la estrategia del gobierno actual contra el narcotráfico y López Obrador –el mismo que mandó al diablo las instituciones en 2006 haciéndole mucho daño a la izquierda– ahora tiene un discurso sobre el amor y la reconcilación”, se queja. Volpi cree que los libros ayudan a gobernar. Una visión amplia sólo se consigue con libros y viajes, dice, pero cuando le preguntaron al candidato del PRI que lidera por sus libros favoritos, no recordaba tres títulos. A la hora de hablar del narcotráfico el escritor abandona las dudas. “La idea de una guerra, que deriva de la de Bush contra el terror, es el primer grave error, porque el narcotráfico está infiltrado en la sociedad misma”, dice. Aporta cifras escalofriantes. 50 a 60 mil muertos, sólo 2 mil inculpados por ellas y nada más 25 condenados. Y sentencia: “Esa estadística da cuenta de que todo está funcionando mal”.


(nota en revista Ñ, Clarín.)


viernes, 13 de abril de 2012

Celso Piña, el chido

Sus comienzos fueron un tremendo pecado original por el que lo condenaron a la sospecha, la mofa y la desconfianza: era un mexicano empecinado en tocar música colombiana. Pero treinta años después, no sólo los convenció, sino que los tiene rendidos a sus pies. Toca con todos, de Café Tacuba y Lila Downs a Gloria Trevi y el Kronos Quartet, rebasó todas las fronteras y se ha convertido en un emblema de la fusión de la música latinoamericana. Acá, Celso Piña habla antes de tocar en Buenos Aires esta semana.

Aún hoy, a más de tres décadas de sus comienzos, Celso Piña asegura que sigue teniendo que aclarar que él no es colombiano, sino que es “regio hasta las cachas”. Es el precio a pagar, después de todo, por haberse decidido a tocar cumbia colombiana en Monterrey, “la capital mundial del cabrismo y la machaca, y del chorizo con huevo y huevo con chorizo”, bromea Celso del otro lado de la línea telefónica, exagerando su tonada mexicana con el correr de la frase.
En territorio regiomontano, un acordeón siempre significó un corrido, una redoba, un chotis, una polca o unos huapangos. Pero gracias a las manos de Celso Piña, un acordeón en Monterrey es hoy también sinónimo de cumbia colombiana, con Ronda Bogotá en primerísimo lugar, el grupo que formó al comenzar la década del ’80 junto a sus hermanos Eduardo, Rubén y Enrique para tocar su música preferida. “Vivo en las faldas del Cerrito de la Campana, pegado al gran Cerro de la Silla, símbolo de nuestra región”, cuenta Celso. “Allí fue donde, llegando desde lo alto del Cerrito, escuché por primera vez música colombiana, los vallenatos del maestro Alejo Durán, del maestro Alfredo Gutiérrez. Y a partir de entonces me empecé a clavar sobre el acordeón, y vi la pauta a seguir.” El resto es historia, como se suele decir. O música para bailar, en el caso de Celso. “Yo no pongo a bailar a nadie, todos bailan solos. Sólo es cuestión de agarrarlos y que la música no los suelte”, asegura el acordeonista más popular de México. Cuando se trata del baile, sin embargo, su opinión es contundente. “La música sí me gusta, pero antes que bailar prefiero un ataque cardíaco”, se ríe Piña, cuya música nació para cruzar fronteras y romper prejuicios, primero por el simple gusto de ser mexicano pero querer tocar música colombiana, algo que en sus comienzos fue recibido con escepticismo. Y después por haber decidido mezclar su acordeón con otros ritmos y artistas, de Café Tacuba a Gloria Trevi, pasando por el Kronos Quartet o Lila Downs, lo que le permitió empezar a trascender fronteras.
“Celso Piña es un fenómeno social, como bien afirman, y un fenómeno musical, como se oye”, solía decir Carlos Monsiváis, en una frase que se repite hasta el cansancio en las notas sobre el Acordeonista de Hamelin, como el gran cronista mexicano supo apodarlo. “La música es música, lo demás no importa”, asegura Piña, el músico de la raza, bien de pueblo, pero que sabe hacer bailar también a personalidades como Fernando Botero o Gabriel García Márquez. “Cuando estos tremendos señores andaban por Monterrey y daban conferencias y charlas, les llevaban música que intentaban fuera de su agrado. Pero parece que siempre les llevaban lo mismo, y cuando me empezaron a llevar a mí para cambiar un poco, el Maestro se paró a bailar y todo. La verdad que no me lo esperaba. ¡Si terminó pidiendo temas y hasta cantamos juntos eso de ‘Los cien años de Macondo suenan en el aire’, del tema ‘Macondo’! A partir de entonces cada vez que pasa por Monterrey pregunta por mí.”

Acordeón made in Mty

Alguna vez los Café Tacuba confesaron que, en sus comienzos, ellos querían ser como The Cure. Se hacían llamar Alicia Ya No Vive Aquí, en homenaje a la película de Martin Scorsese, y hacían lo que ellos creían que era música dark. Pero cada vez que les mostraban sus canciones a sus parientes, éstos les decían que sonaba mexicano. Lo intentaron una y otra vez, hasta que se rindieron. Eran mexicanos, a fin de cuentas, así que lo que hicieran iba necesariamente a sonar mexicano. Celso Piña se podría decir que recorrió con su obsesión colombiana el camino inverso. Desde que empezó a tocar profesionalmente lo presentaron como colombiano, pero su problema siempre fue convencer que tenía algún sentido dedicarse a hacer en México esa clase de música. “Ni mi madre confiaba en mí”, asegura Celso. “Pero ella aún hoy piensa que tengo que dejar todo y volver a mi trabajo. Yo le digo: esto es lo mío, no hay trabajo al que volver. Pero ni modo.”
Para Celso la música viene de familia, pero saltándose una generación. “Mi abuela tocaba la mandolina, el abuelo José tocaba el violín, el tío Ernesto el acordeón. Pero papá no toca nada, así que fue como un brinco hacia mí”, explica. Aunque la música parece haberlo salteado, su papá Isaac –a diferencia de su madre– siempre amparó a su hijo, fabricándole los instrumentos de percusión que necesitaba para arrancar tocando en diversos grupos de Monterrey, que versionaban los éxitos de la época. “Por aquí siempre ha gustado el ritmo tropical, nos han inundado estilos como el mambo o el danzón, que son de Cuba, o la música argentina de los Wawancó, y todo eso tocábamos con esos grupitos hasta que decidí salirme y hacer algo para mí.” Lo que Celso decidió fue aprender a tocar el acordeón, para poder tocar esa música colombiana que tanto le gustaba, y que se solía escuchar por las calles de Monterrey.
Cuando dos años atrás visitó por primera vez Colombia, invitado al Festival de Barranquilla, lo primero que hizo Piña fue confesarle a Alfredo Gutiérrez, integrante de Los Corraleros de Majagual, que había sido su maestro, pero virtual. “Porque yo compré sus discos, me metí en mi cuarto, agarré el acordeón y no salí hasta haber asimilado su música”, confiesa. Sin abandonar su trabajo de asistente en un hospital infantil, recién cuando Celso sintió que estaba listo empezó a tocar su música. “Ponía calcetines arriba de los discos para que girasen más despacio, y así podía aprenderme las notas. Y como el fuelle del acordeón usado que me había conseguido papá estaba roto, lo arreglaba con cinta adhesiva. La gente se burlaba, me decía: ‘¿Está herido?’.”
Pero tanto empeño solitario demostró haber valido la pena: apenas llegó al disco a comienzos de los ’80, su grupo Ronda Bogotá demostró ser un éxito, y una década más tarde Monterrey era casi un centro musical colombiano dentro de México. “Salían grupos de debajo de las piedras”, se burla Celso. “Cuando yo empecé era el único, nadie tocaba esta música por miedo al fracaso. Pero luego tres de mis músicos hicieron otra banda, la Tropa Colombiana. Y luego tres de ellos se separaron e hicieron la Tropa Vallenata. Y así fue como Monterrey se volvió un marasmo de grupos, todos tocando música colombiana.”

Jugo de Piña

Como bajista del grupo El Gran Silencio, Javier “El Moco” Villarreal fue uno de los pioneros en fusionar cumbia con rock en Monterrey, que desde fines de los años ’90 fue una de las capitales de la nueva movida de la música joven mexicana. Fue él quien se acercó a Celso Piña para el cambio de siglo con la propuesta de juntarlo con sus colegas, para intentar algo nuevo. “No importa la clase social, en Monterrey todo el mundo ha sido expuesto a la cumbia colombiana”, explica Villarreal, que cuando abandonó su grupo intentó probar, sin suerte, sus dotes de productor con grupos latinos en tierra gringa, como King Changó en Nueva York, o los Oxomatli en Los Angeles. “Pero me di cuenta de que estaba orgulloso de Monterrey, y comencé a apreciar la magia de mi ciudad.”
Por entonces, según recuerda Piña, él ya estaba algo aburrido con lo que venía haciendo, que era un éxito, pero sólo en Monterrey. Donde, además, cada vez tenía más competencia. “Me arriesgué, tiramos una moneda al aire y salió bien, encontramos algo nuevo”, dice hoy Piña de Barrio Bravo, el disco que encarna lo que vendría a ser el Momento-Café-Tacuba de su carrera. No tanto porque algunos integrantes del grupo participaron como invitados del disco (“Aunque no sea conmigo” es el bolerazo que canta a dúo con Rubén Albarrán), sino porque fue cuando Celso Piña se dio cuenta de que no importa qué ritmo tocase con su acordeón, iba a seguir siendo Celso Piña.
“Moco les habló a Tacuba y Santa Sabina, yo llamé a Lupe Esparza de Bronco, y a unos cuates de La Firma, gruperos de por acá, e hicimos la fusión, que fue de padre. Hasta entonces no había salido yo de México, y a partir de ese disco empecé a ir primero a los Estados Unidos y luego a Europa”, intenta reconstruir Celso el recorrido de un disco que vendió medio millón de copias, y cuyo gran éxito –el tema “Cumbia sobre el río”, un cumbia-dub, también llamado rebajada– terminaría un lustro más tarde inmortalizado en la banda de sonido de Babel, de Alejandro González Iñárritu.
A partir de entonces el nombre de Celso Piña dejó de sonar regiomontano, e incluso colombiano, y su música terminó por saltar por sobre los decorados de escenas y generaciones. “Cuando las cosas se dan solas son mejores que cuando las buscas, porque muchas veces cuando te aferras a algo no lo encuentras”, asegura hoy Piña, que al suceso de Barrio Bravo le siguió Mundo Colombia –nominado al Grammy latino– y luego Una visión, discos en los que continuó y amplió un mestizaje sonoro que terminó siendo su pasaje para recorrer el mundo. “Hubo un tiempo en que pensé que hubiera sido bueno que llegara este viaje veinte años atrás, cuando tenía recién diez de tocar y todo por delante. Pero ahora creo que todo llega en el momento preciso.”

¿Con Santana algún día?

Al teléfono desde la combi que lo lleva por una pequeña gira norteamericana, la voz de Celso Piña suena bien mexicana, lista además para salir al aire por una radio si es que hiciese falta, plena de deliciosos regionalismos. Profesional del entretenimiento y la comunicación, Piña asegura rápidamente que hace tiempo que deseaba visitar la Argentina, algo que hará por primera vez a partir de esta semana, con shows planeados en Buenos Aires, Córdoba y La Plata. “Hace años que tenía ganas de que me llevaran para allá, teníamos invitaciones y todo, pero no parecía ser la gente adecuada. Ahora sí parece que llegó el momento”, se entusiasma.
Ante la pregunta de qué es lo primero en lo que piensa ante la palabra Argentina, Piña responde sin cambiar de tono de voz: Palito Ortega. Pero al hablar de su música preferida, esa voz parece endulzarse por los recuerdos: “El primer disco argentino que escuché en mi vida es uno de mis preferidos, lo llevo en mi IPod y recién lo venía escuchando, se llama Mi árbol y yo, y es de Alberto Cortez, lleno de rolas que son muy chidas. Y ya en la onda tropicalona y guapachosa pienso en los Wawancó, y ese gran disco de Villa Cariño”, confiesa Piña, que también recuerda haber girado por los Estados Unidos junto a grupos de cumbia actuales como los Supermerk2, y tocar en Monterrey con los Pibes Chorros.
El disco que Celso seguirá presentando en esta pequeña gira argentina es con el que reapareció en escena después de una ausencia de casi un lustro en los estudios de grabación, un poderoso álbum de duetos llamado Sin fecha de caducidad, en el que cruza su acordeón con las voces de Natalia Lafourcade, Alex Lora y Pato Machete, entre otros. “Celso Piña une sus diversidades”, escribió Monsiváis del disco, a modo de presentación. “Es un músico consumado, un guerrero del acordeón, la naturalización de un género musical que sin problemas se traslada de sur a norte, un cumbiero mayor, un entusiasta de lo popular que directamente al tocar expresa sus orígenes, un convencido de lo obvio: sin música que les sea suya las comunidades nunca alcanzan su punto de fusión.”
Tanto con Sin fecha... como con su sucesor, un doble disco en vivo y dvd en el que registró un show de celebración de sus 30 años con la música realizado en el Auditorio Nacional de México, con los mismos invitados, Piña regresa al comienzo de su última y mejor época, la del mestizaje de su música, con su acordeón mezclándose con otros ritmos y otros artistas. Después de más de una década dedicado a formar esas parejas extrañas, ¿sueña con algún invitado que le esté faltando? “Faltar, faltan muchos por invitar. Y primeramente necesitamos que Dios nos dé vida y salud, claro. Pero al que le traigo ganas es al maestro Carlos Santana. ¡Imagínate nomás esa guitarra con el acordeón, cabrón! ¡Se va a oír perrón! No dejo de soñar con ese encuentro.”


(No recuerdas si fue en el programa "Siempre en domingo" o en las mañanas con Chabelo que viste a Shakira bailar un solo del colombiano de Monterrey; tampoco sabes si fue en "Sábados con Vanart" que admiraste a Gabo García Márquez bailar vallenato. Lo cierto es que Celso Piña te arrulla mientras recuerdas las rolas de Mike Laure, de aquellos tiempos que te decía. Entrevista en suplemento "Radar", diario argentino Página/12.)

Luis García Montero (1958)

Compañero

Cada cual tuvo entonces un origen distinto.

Yo sé dónde acabaron nuestras revoluciones,
¿pero dónde empezaban nuestros sueños?

Si empezaron por culpa del dolor,
hay motivos recientes para seguir soñando.
Si empezaron por culpa
de nuestra envenenada estupidez,
puedes seguir soñando,
pues también hay motivos.


(texto tomado de Poesía, 1980- 2005), editorial Tusquets, col. Nuevos textos sagrados, no. 240, Barcelona, 2006.)

jueves, 12 de abril de 2012

El sermón sólo en casa

Hace años vi un documental sobre jóvenes gais judíos ortodoxos (todos los adjetivos son necesarios) que luchaban porque se les permitiera ser rabinos. Dedicaban su juventud a ese empeño y sufrían horrores con la negativa de una Iglesia en absoluto tolerante con su condición sexual. Durante la hora que duraba la película yo me preguntaba, ¿por qué no dedican sus energías a otra cosa? ¿por qué no llaman a las puertas de otra religión que los admita? Para los creyentes españoles la posibilidad que propongo de cambiar a otra religión si la tuya no te admite tal cual eres pueda sonar frívolo; no lo es en cambio para muchos ciudadanos americanos que eligen su fe en función de las condiciones que cada Iglesia ofrece y demanda.

Nosotros aún no hemos establecido una relación plenamente democrática con la Iglesia católica: ni el Estado (que aún no entiende el laicismo), ni los creyentes, ni tampoco los ateos. En la polémica en torno a las palabras del obispo de Alcalá en contra de la homosexualidad y del aborto no he visto que en ningún momento haya quien se plantee que el verdadero disparate de este asunto es que se emita una misa por un canal público que pagan católicos y fieles de otras religiones, ateos, agnósticos, gais, lesbianas, transexuales, heteros, mujeres a favor de la ley de plazos, mujeres a favor de los tres supuestos y siga usted añadiendo las incontables variables de la ciudadanía. A mí, lo que diga este obispo me importa bien poco, y en cierto modo no me parece mal que exprese con tal claridad lo que piensa, siempre que lo haga para su público. Cada club, religión o creencia tiene reservado el derecho de admisión. Imponer que instituciones tan arcaicas adoctrinen a sus fieles de una manera que consideramos justa acaba siendo una restricción poco democrática. Eso sí, que prediquen en su casa, no en la de todos.


(El viernes 6 de abril el obispo de Alcalá arremetió contra los homosexuales y el aborto como quien se dirige a una manada de borregos a la que tarde o temprano se le exhortará se lance al precipicio. Nota de Elvira Lindo en El País online.)

miércoles, 11 de abril de 2012

Los más buscados por FBI

Distrito Federal— Eric Justin Toth, acusado de pornografía infantil, reemplazó a Osama bin Laden en la lista de los fugitivos más buscados del FBI, a casi un año de la muerte del líder terrorista, reportaron medios estadounidenses.

Tras la muerte de Bin Laden, se especuló que el narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán sería quien lo reemplazara a la cabeza de la lista. Tanto la revista Forbes como el diario británico The Guardian respaldaron la previsión. Sin embargo, el traficante no aparece en el listado que el Buró Federal de Investigaciones instauró desde 1950.
Eric Justin Toth, antiguo maestro del tercer grado de primaria en la prestigiosa escuela Beauvoir-National Cathedral School, de Washington, es la última persona en ser añadida a la lista negra del buró.
El ex docente ha sido investigado por la oficinas del FBI en Washington por casi cuatro años desde que fue acusado de pornografía infantil, en diciembre del 2008; meses antes se encontraron imágenes pornográficas en una cámara propiedad de la escuela donde trabajaba y que había sido usada por el acusado.
No está claro de cuántos niños abusó Toth. Los detalles de su acusación se encuentran sellados en la corte federal, de acuerdo con oficiales del FBI.
Con la inclusión de Toth, el FBI ocupó una de los dos lugares que quedaron después de que Bin Laden muriera en una operativo de las fuerzas especiales estadounidenses en mayo de 2011 en Abottabad, en el norte de Pakistán. Apenas un mes después, fue arrestado el atracador James “Whitey” Bulger, de 81 años, uno de los últimos gángster a la antigua usanza cuyo historial delictivo, que incluye 19 cargos por homicidio, conspiración para cometer asesinatos, extorsión, tráfico de drogas y blanqueo de dinero, llegó a inspirar una película de Hollywood.
Según datos del FBI, la última vez que se vio a Toth fue en Arizona en 2009; antes, se cree que estuvo en Illinois, Indiana, Wisconsin y Minnesota.
Actualmente, podría estar trabajando como profesor particular o como niñero, en busca de tener acceso a niños. Es capaz de ganarse la confianza de la gente, lo que lo convierte en alguien sumamente peligroso.
Las autoridades estadounidenses creen que tiene habilidad para manejar computadoras y es cuidadoso de no dejar rastros en la red que revelen su paradero.



(nota en Diario de Juárez en línea.)

martes, 10 de abril de 2012

Julián Herbert (1971)

Autobuses de Oriente

3

Cosas que dan felicidad:
   Limpiar los camarones que vas a comerte.
   Cazar un animal en los ojos de una muchacha.
   Tener en el bolsillo las monedas exactas.

Cosas que dan insomnio:
   Un suspiro de cáncer punzando en el esófago.
   Una gasa de diesel flotando sobre el rostro.
   Una escalera roja entrevista en el sueño.

Cosas lentas:
   Relojes de arena mojada.
   Un parpadeo entre dos gaviotas.
   Estrellas que parecen núfragos del Titanic.

(El cielo se empoza. El tiempo
no cambia de lugar.)

Hay en mi boca un príncipe quitándose la túnica,
hay una mantarraya de gas matando pájaros,
hay jardines de veneno
y senderos flanqueados de naranjas:
cosas
que dan vértigo.

La oscuridad empuña todo el Golfo de México.
Yo soy ese caballo
al final de la rienda.


(texto tomado de Kubla Khan, ed. Era/Conaculta, México, 2005.)

lunes, 9 de abril de 2012

Obispo repudiado en España

Cuatro jóvenes participan en la 'besada santa' a las puertas de la catedral de La Almudena de Madrid.-EFE


Unas treinta personas participaron este domingo en una "besada santa" contra los términos homofóbicos en que se expresó el obispo de Alcalá de Henares durante la homilías. Foto de Efe en Público en línea.

domingo, 8 de abril de 2012

El Chile de Pinochet huele podrido

El contexto reciente del asesinato del joven gay Daniel Zamudio (27 años) por cuatro jóvenes neonazis en Santiago da cuenta de violencias sistemáticas y permanentes en la sociedad chilena, violencia no sólo de los agresores y provocadores de su muerte sino de la responsabilidad política de muchos actores. El impacto público de su muerte lo ha convertido en un símbolo de las luchas por la discriminación sexual, pero también da cuenta de la desidia de las instituciones públicas y la clase política por temas de derechos humanos y sexuales en Chile. Hace más de 8 años se tramita una ley de antidiscriminación en el Congreso chileno, pero no ha tenido avances ni en los gobiernos de la Concertación ni en el actual gobierno de derecha. Quizás ahora, por el revuelo público del caso y pensando en los votos de las próximas elecciones municipales, se tenga una voluntad política circunstancial, que incluso, aunque la ley llegue a promulgarse, ya muchos la critican, cuestionando su real eficacia para lograr detener la discriminación sexual y los crímenes de odio (en Chile no existe particularmente esa figura para los asesinatos a homosexuales). Dentro de este contexto, el Estado chileno fue condenado hace dos semanas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos por el caso de la jueza Karen Atala, a quien le quitaron la tuición de sus hijas por el solo hecho de ser lesbiana y “el posible peligro que significaba para la vida de sus propias hijas que su madre tuviera una orientación sexual diferente a la norma”. Condena que, luego de 11 años del caso, vuelve a señalar al Estado chileno con serias dificultades respecto de temas de discriminación sexual por parte de sus instituciones (tribunales, ministerios, etcétera). En este caso, el Estado chileno está obligado a realizar un acto reparatorio por la violación de derechos humanos a la jueza Karen Atala.

La muerte de Daniel Zamudio es expresión de una violencia institucionalizada que no sólo afecta a las minorías sexuales sino a quienes resultan diferentes para el poder (mapuches, mujeres, anarquistas, homosexuales, trans, lesbianas... y una larga lista). Chile, en temas valóricos, se ha destacado por su retraso y conservadurismo. Fue uno de los últimos países en tener ley de divorcio en el mundo y recién hoy se debate por la posibilidad despenalizar el aborto terapéutico, “que en Chile es ilegal”. La penalización fue realizada por la dictadura de Pinochet al final de su mandato: medidas agonizantes para dejar amarrados diferentes temas clave. La muerte de Daniel Zamudio ha impactado por su brutalidad pero, de acuerdo con el contexto reciente, da cuenta de la indiferencia y apatía de la clase política por avanzar en temas espinosos. Su revuelo responde a una maduración política de la sociedad civil, que cada vez con más fuerza enfrenta los poderes institucionalizados; el movimiento estudiantil es un ejemplo de ello y también las revueltas en Aysen, en el sur del país.
En Chile, todos los años conocemos muertes por femicidio. Pero, al parecer, las políticas públicas siempre resultan tardías, los recursos fallan, y en muchos casos mujeres que se acogen a la legislación de violencia intrafamiliar mueren por la ineficacia de la ley que burocráticamente resulta inoperante en decenas de ocasiones. La muerte de Daniel Zamudio, joven de 27 años, expresa sin duda una violencia que se fue institucionalizando. En Santiago se puede caminar dos o tres cuadras en José Miguel de la Barra, espacio “protegido” por el buen gusto y un mercado gay emergente. Burbuja social del mercado que no coincide en las libertades y derechos que se suponen bases del sistema democrático (en ese caso, el modelo neoliberal impuesto en Chile no es correlato de ejercicio de derechos). Cruzando Alameda, a unas cuadras del barrio gay, Daniel Zamudio fue brutalmente golpeado. Al parecer, como dice Néstor García Canclini, somos consumidores del siglo XXI, pero seguimos siendo ciudadanos del siglo XIX.


(nota de Juan Pablo Sutherland en "Soy", suplemento de Página/12, diario argentino.)

sábado, 7 de abril de 2012

Galeano o las manos amorosas

Sentado en su mesa de siempre del Café Brasilero, un boliche que desde 1877 tiene en cada uno de sus rincones el murmullo poético de los hombres que creen en quimeras, el escritor uruguayo Eduardo Galeano conversó con Ñ de su trabajo más reciente: Los hijos de los días, un libro-calendario con 366 historias que se escapan de las convenciones literarias y componen un caleidoscopio histórico que va desde Adán y Eva a las islas Malvinas, pasando por las pesadillas de Macarena Gelman a los sueños de Rita Levi Montalcini.

Entre uno y otro café, el autor de Las venas abiertas de América Latina dejó que sus palabras se confundieran con el silencio y buscó que fueran los gestos los que encontraban una respuesta para hablar de esos amigos entrañables que ya no están pero que todavía gambetean en su memoria como si fuesen derecho al arco: algunos metiendo un gol en el ángulo y otros mordiendo el polvo de un penal que nunca le cobraron.
Así, de a ratos, Galeano fue recordando a Osvaldo Soriano y Haroldo Conti; fue hablando de la revista Crisis y de sus largos años en el exilio, en el que parió su trilogía Memoria del fuego. Juntando las puntas de sus dedos una y otra vez, como si estuviera subrayando sobre la mesa cada una de sus ideas, este hombre de 71 años de edad fue remarcando sin vacilaciones sus obsesiones, poniéndole nombre propio a esos personajes que la historia oficial ha olvidado sistemáticamente pero que para él son los verdaderos e imprescindibles protagonistas de la historia.
Con una sonrisa que en su rostro no hace más que dibujar el goce que siente por la vida, el autor de El libro de los abrazos se mostró tal como es y abrazó con su mirada todo lo que le rodeaba, entrecerrando sus ojos intensamente celestes apenas una o dos veces, como si de lejos le llegara la música que un viejo organillero toca desde alguna plaza de Ciudad Vieja y que a él le traen historias para contar y ser contadas.
-Si bien viaja seguido a Buenos Aires, la Feria del Libro no es un lugar que lo tenga como habitué. ¿Qué lo tentó a viajar ahora?
-Es verdad, hace mucho tiempo que no voy a la Feria y no recuerdo cuánto hace de eso. ¿Qué me tentó? No lo sé. Creo que esto mismo, esto de no ir hace mucho tiempo porque, por lo demás, es decir por mi contacto o comunicación con los argentinos, con los lectores argentinos y con toda la gente, eso que llaman público, que es una palabra complicada de usar porque parece que uno estuviera vendiendo un espectáculo y no es así, siempre ha sido excelente y muy intensa, muy verdadera. El año pasado, por ejemplo, estuve en Tucumán, Jujuy y otros lugares y fue realmente increíble, porque tuve la sensación, y además sentí, que las palabras pueden tener dedos, es decir, que tocan a quien las lee y que esa relación casi física de la palabra con el lector vibra con mucha intensidad. Esto lo siento cada vez que cruzo el charco y me reencuentro con ese país que también siento que es mío.
-¿Por qué?
-Por muchas cosas, pero al fin y al cabo por una experiencia que para mí fue formidable: la revista Crisis, que fundé y dirigí casi hasta el final. Con Crisis queríamos demostrar que la cultura popular existía, que la cultura no era la que las voces del poder señalaban como tal sino que era otra cosa con fuerza propia y que lograba expresar una memoria colectiva.
-Crisis no fue sólo una revista cultural emblemática sino también una revista cultural que se vendía y mucho.
-Algo que era raro, sí. Es cierto, Crisis se vendía muchísimo y no te miento si te digo que llegamos a vender más de 35 mil ejemplares. Eso fue antes de que la crisis económica se llevara por delante a la revista Crisis. En un punto se hizo insostenible seguir adelante porque el precio del papel impreso no compensaba el costo del papel desnudo. Parece mentira que una revista que daba superávit y que pagaba sueldos decorosos a un equipo muy mínimo de gente no se pudiera bancar más. Pero así fue y así se fue una de las más lindas funciones que tuve y que muchos teníamos: reivindicar una manera de promover la cultura, una manera que no era la tradicional. Como dije recién, en Crisis creíamos que la cultura era una forma de comunicación o no era nada, por lo tanto, de lo que se trataba era de comunicarse.
-Pero comunicarse implica un ida y vuelta. ¿Eso lo logró?
-Sí, porque nosotros no sólo escribíamos para ser leídos, también tratábamos de recoger las voces de la calle y de la realidad y en eso sí que hubo idas y vueltas. Mientras la revista duró sus 40 números, que por cierto dejaron una huella dentro y fuera del país, lo logramos. Fue una experiencia exitosa, porque pudimos darle su espacio a las voces jamás escuchadas o rara vez escuchadas. Por eso siempre digo que discrepo con mis buenos amigos de la Teología de la Liberación cuando dicen que quieren ser la voz de los que no tienen voz. Eso no es así. Todos tenemos voz y algo que decir, algo que merece ser escuchado, celebrado o perdonado por los demás.
-¿Qué compañero de aquel equipo recuerda ahora?
-Haroldo Conti, mi hermano del alma, con quien compartí un barquito en el Tigre. De hecho tenía la llave de su casa en la isla. A Conti que, como se sabe ahora, fue secuestrado, torturado y asesinado por la dictadura. Lo deshicieron en la tortura y después lo arrojaron al agua. Conti, que había sido el gran escritor del río, terminó comido por los tiburones.
-¿Y Osvaldo Soriano? Se lo pregunto porque hace muy poco se cumplieron los 15 años de su muerte y sé que fueron amigos.
-Sí, un amigo entrañable. El Gordo era una maravilla. Nos entendíamos riendo. Soriano, además de ser un espléndido escritor dotado con una gran capacidad de comunicación, algo que para algunos académicos resultaba pecaminoso, era un tipo muy querido y querible. No había quien no lo adorara al Gordo.
-¿Pero, en cierto modo, esa popularidad no lo lastimó un poco a Soriano? No él a sí mismo, pero el marketing que las editoriales montaron sobre su figura.
-Sí, lo lastimó, pero no un poco sino mucho. El éxito le hizo daño al Gordo. Pero no porque él escribiera para vender o para ser exitoso sino porque empezó a firmar contratos esclavistas que lo obligaban a entregar un libro nuevo en una fecha determinada y con determinadas páginas. Eso que para él había sido un placer, me refiero al hecho de escribir, se fue convirtiendo en un deber. Eso le minó la salud. Pero bueno, para mí será siempre aquel amigo con el que nos quitábamos la palabra para ver quién mentía mejor y con más ganas.
-Y para ver quién sabía más de fútbol, ¿no? ¿Es cierto que nunca lo pudo llevar a los partidos que Crisis hacía contra otros escritores?
-Es cierto. Nunca pude convencerlo de ir, sobre todo por el horario, porque el Gordo vivía de noche y escribía de noche. A las diez de la mañana, que era cuando nos juntábamos, todos los miércoles, en una canchas de Palermo, el Gordo se iba a dormir. Para él esa era una hora pornográfica. Fue una pena que el Gordo no pudiera integrarse a esas parrandas. Pero vivir de noche le servía de coartada para que nunca nadie lo viera jugar, por más que él contaba sus hazañas, que eran como las de Messi hoy.
-Nadie lo vio jugar, pero cómo le gustaba y escribía sobre fútbol.
-Fue una pasión que compartimos mucho, a tal punto que una vez me hizo una trampa. Cuando escribí El fútbol a sol y sombra él quería que pusiera que el mayor goleador de toda la historia del fútbol argentino había sido José Sanfilippo, jugador de San Lorenzo, el equipo del Gordo, y también de Nacional, que era mi equipo. Soriano decía que aquello era un justo homenaje. Pero el tema es que no era verdad. El mayor goleador había sido, en aquella fecha cuando se publicó el libro, el paraguayo Arsenio Erico, que metía más de cuarenta goles por temporada. El punto es que el Gordo me tendió esa trampa para ver si yo caía y por suerte no caí. Después se mataba de la risa.
-Pero en ese libro hay un texto de Soriano, ¿no?
-Sí, y creo que es la mejor página del libro. Se trata de una carta que él me escribe contándome, justamente, un gol de Sanfilippo, un gol imaginario, porque se trata de un gol en medio de un supermercado, que es en lo que se transformó la cancha de San Lorenzo. En la carta, el Gordo cuenta cómo Sanfilippo elude góndolas y termina haciendo un gol donde están las cajas. Es un texto lindísimo y para mí es lindísimo que ese libro haya querido también ser suyo.
-¿Por qué “Los hijos de los días”, su libro más reciente, tiene la forma de un calendario? ¿Esta estructura no lo condicionaba un poco?
-El título tiene que ver con El Génesis según los mayas, quienes dicen que el tiempo funda el espacio. “Y los días se echaron a caminar. Y ellos, los días, nos hicieron. Y así fuimos nacidos nosotros, los hijos de los días, los averiguadores, los buscadores de la vida”. Eso es lo que escribí a modo de introducción. En este sentido los mayas no se equivocaron. Yo creo que fuimos nacidos hijos de los días, porque cada día tiene una historia y nosotros somos las historias que vivimos, las que imaginamos, las que nos esperan. A partir de creer en esto surge luego el formato, la estructura libro-calendario, que en parte sí me encadenó a una forma pero no al ángulo que podía darle a cada historia. Siempre digo como ejemplo que, visto desde el punto de vista de una lombriz, un plato de espaguetis es una orgía. En Los hijos de los días hay una estructura fija pero que varía según el foco de cada historia. Cuando tuve claro que era una idea que servía y que podía convertirse en un libro, las historias empezaron a llegar solas, tocándome la espalda para que las contara.
-¿Pero la historia del 29 de febrero le tocó la espalda o la tuvo que buscar a sol y sombra?
-Eso está bien, porque todavía no dijimos que el libro tiene 366 historias y no 365. Esto fue más por cábala que por otra cosa, porque sentí que me iba a dar más suerte si lo hacía bisiesto, como el año en el que estamos.
-Pero insisto, el 29 de febrero es un día raro y rara debe haber sido la búsqueda de esa historia...
-Es un día raro porque tiene la manía de fugarse del almanaque cada cuatro años. Pero sí, lo confieso, no fue fácil encontrar una historia que ocurriera un 29 de febrero. Ahora, mirá cómo son las cosas que la encontré de pura casualidad leyendo un libro de la historia del cine. Releyendo algo del año en el que yo nací, 1940, que también era bisiesto, encontré que Hollywood había otorgado ese día casi todos los premios Oscar, ocho en total, a la película Lo que el viento se llevó , que es claramente una película racista o al menos un himno de nostalgia por la esclavitud perdida. Para mí, en ese día raro, no fue raro que Hollywood continuara con su tradición racista en el cine, ya que el primer gran éxito del cine mudo estadounidense fue la película El nacimiento de una nación , realizada por David Griffith, quien cuenta el nacimiento de Estados Unidos, claro está, pero que en el fondo se trata de un himno al Ku Klux Klan. Fijate que en la misma época en que colgaban a los negros de los árboles por el delito de haber mirado a una mujer blanca, Griffith estrena en la Casa Blanca The Birth of a Nation , una película cuyos textos de subtítulos fueron escritos por el mismísimo presidente de los Estados Unidos, el señor Woodrow Wilson, un tipo al que se veneraba como un campeón de la libertad, un tipo que decía que Dios había enviado al Ku Klux Klan para salvar a la civilización occidental y cristiana que estaba siendo amenazada por la libertad de los negros.
-El racismo, el machismo, el militarismo... hace tiempo que estos temas se han vuelto obsesivos en su obra y en “Los hijos de los días” no se quedan atrás.
-Sí, son mis obsesiones, porque el machismo, el racismo, el elitismo, el militarismo y otros ismos nos han ido dejando ciegos de nosotros mismos. Ignoramos la plenitud de la belleza que nos rodea. Siempre digo lo mismo: tenemos que recuperar el arco iris terrestre, que para mí es lo más importante de todo, porque tiene muchos más fulgores y colores que el arco iris celeste. El arco iris terrestre somos tú y yo, somos todos nosotros, los humanitos, un arco iris mutilado por todo esto que hablamos, el machismo, el elitismo o el militarismo, que hoy por hoy se refleja en un hecho muy concreto: el mundo está destinando tres millones de dólares, por minuto, a la industria militar, que es el nombre artístico de la industria de la muerte, mientras que al mismo tiempo, por minuto, mueren de hambre o de alguna enfermedad curable quince niños.
-¿Pero no siente que recuperar ese arco iris es como ir a una pelea condenada o pautada de antemano al knock out?
-No, porque creo en la fe de la condición humana y en esa fiesta que puede ser la vida, arruinada por los amos del mundo, pero que sigue siendo una fiesta posible. Por eso todo lo que escribo está impregnado en esa fe en el otro, de lo contrario sería lúgubre, sería pura denuncia. Si uno ama de veras la vida es lógico que combata a lo que se opone a que la vida florezca. Sería muy hipócrita que yo propusiera la vida como una fiesta sin oponerme a los enemigos de esa fiesta.
-El año pasado se cumplieron cuarenta años de la edición de “Las venas abiertas de América Latina” y en éste se cumplen los treinta de “Memoria del fuego”, dos de sus títulos más emblemáticos. Sin embargo, hace poco usted dijo que con “Las venas...” le pasa lo mismo que a Quino con Mafalda...
-Es que uno siempre tiene orgullo de sus hijos pero a veces los querés agarrar del cuello. Es decir, para mí es una satisfacción enorme haber escrito un libro que sobrevivió a más de una generación y que sigue estando vigente, pero a la vez me genera una enorme tristeza porque el mundo no ha cambiado en nada. Para mí sería mejor que ese libro estuviera en un museo de arqueología junto a las momias egipcias, pero no es así. La gente, no toda pero mucha, me identifica con ese libro y eso es como si me invitaran a morir. Es como si no hubiese escrito nada más desde la década de 1970. Y no es así, después de eso escribí mucho y cambié mucho. Pero bueno, es un libro que corrió con distintas suertes: perdió el concurso de Casa de las Américas, la primera edición nadie la compraba y así anduvo más de un año. Todo hasta que la dictadura militar me hizo el inmenso favor de prohibirlo, y no hay mejor publicidad que la prohibición. Otra de las paradojas que tuvo Las venas... fue que en Uruguay entró libremente en las prisiones militares durante los primeros seis meses de la dictadura. Los censores no entendían un pito y creyeron que era un tratado de anatomía, y como los libros de medicina no estaban prohibidos, Las venas... entró. Eso fue hasta que alguno se despabiló y dijo que había que quemarlo.
-Y “Memoria del fuego” es, por lejos…
-El esfuerzo mayor.
-Y una obra…
-Muy ambiciosa.
-Y bien lograda.
-Bueno, creo que al menos no fue un fracaso, que valió la pena. Me llevó diez años de trabajo y en total mil páginas que abarcan toda la historia de América vista desde el ojo de la cerradura. Mejor dicho, la historia grande vista desde las historias chiquitas. Ese libro fue el que me abrió el camino que después desarrollé en Patas arriba , Bocas del tiempo , Espejos . Un camino en el que tengo la certeza de que el internacionalismo vale la pena. No la globalización, porque se confunde cada vez más con la dictadura universal del dinero, pero sí el internacionalismo en el sentido de que puedo ser compatriota de otra gente nacida en otro suelo muy distante del mío y de que puedo ser contemporáneo de gente nacida en tiempos remotos.
-Diez años y mil páginas. Eso hace 30 años. Imagino que debe haber implicado un esfuerzo enorme, al menos en lo que se refiere a documentación e investigación.
-Sí, porque fue escrito en una época en la que no existía Internet. Es decir, yo estaba condenado a vagar de biblioteca en biblioteca, tomando apuntes. En eso el exilio me ayudó, porque a pesar de que la dictadura uruguaya me negaba el pasaporte, viajaba con uno que había conseguido de Naciones Unidas, que era un pasaporte con dos rayitas negras, que era el que se usaba para los terroristas. Imaginate, siempre me sacaban de la fila, pero peor era nada. Con eso conseguí viajar mucho y participar en actos solidarios a beneficio de las familias de los prisioneros políticos latinoamericanos. Eso me obligaba a andar mucho y en cada destino encontraba justamente lo que no había buscado.
-A propósito de este periplo junto a familiares de desaparecidos y detenidos políticos, ¿cómo ve la paradoja de que haya sido el presidente José Mujica quien haya tenido que asumir la responsabilidad del Estado por la desaparición de María Claudia García de Gelman?
-Me pareció un buen discurso y además, lo que hizo el gobierno de Uruguay fue cumplir con una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Pero eso es una cosa y otra es confundir las barbaridades que pudieron haber cometido o no grupos guerrilleros. Para mí no se puede confundir esto con el aparato feroz que montó el terrorismo de Estado en nuestros países al servicio del mercado común de la muerte. Dicho sea de paso, en Los hijos de los días hay una historia que me contó Macarena Gelman y que yo la escribí con su permiso, que es la historia de sus pesadillas. Una historia muy terrible pero de una rara hermosura, porque se trata de una continuidad entre una madre y su niña que sueña las pesadillas que su madre había vivido mientras la estaba modelando en su vientre.
-Antes de comenzar la entrevista dijo que “Los hijos de los días” tuvo once versiones y que fue Helena Villagra, su mujer, la lectora más cariñosa e implacable del libro. ¿Qué lectura hace usted de sí mismo?
-La de mi vida, porque mi vida está en los libros que escribí.
-Pero antes dijo que si lo recuerdan sólo por “Las venas...” es como si lo invitaran a morir. En este sentido, dado su trayectoria y reconocimiento internacional, ¿ha tenido muchas propuestas de contar su vida?
-Sí, muchas, pero vuelvo a decir lo mismo: mi vida está en los libros que escribí y en los que voy escribiendo. Para mí una biografía o autobiografía sería redundante. Me aburriría. Yo, como tema central, me aburriría. A mí me gusta más sentir que formo parte de algo más tentador, más confuso, más amplio, hondo y contradictorio que yo mismo.
-¿Qué cosa que sabe que hizo mal o que fue mal vista por los demás volvería a repetir?
-No, eso no te lo podría decir, sobre todo porque no me he puesto a hacer ese tipo de balances. Viví la vida que viví y la sigo viviendo con sus luces y sus sombras. Sinceramente no puedo distinguir una frontera nítida en la que haya guardias aduaneros que controlen el paso de lo que estuvo bien o mal, ni cuál es la zona de los errores y cuál la de los aciertos. No sé cuál es mi cielo ni mi infierno porque esas discusiones no coinciden con la realidad que conozco. El cielo y el infierno están dentro de nosotros mismos y cada uno sabe cómo manejar cuando uno u otro se desata.
-Según “Los hijos de los días” el tiempo funda el espacio, somos hijos de los días pero sobre todo del tiempo. Luego de tantos cielos e infiernos, ¿qué le pediría al tiempo?
-No te podría contestar eso... Nada. No sé. Quizá me suscribiría a una frase de Rita Levi Montalcini, esa mujer que en los tiempos duros de la dictadura de Mussolini estudió las fibras nerviosas y lo hizo escondida en el baño de su casa. Años más tarde, en 1986, recibió el Premio Nobel de Medicina y dijo: “El cuerpo se me arruga, pero el cerebro no. Cuando sea incapaz de pensar, sólo quiero que me ayuden a morir con dignidad”. ¿Qué es lo que yo le pediría al tiempo? Eso, que me permita morir con dignidad.


(entrevista de Daniel Viglione en Letra Ñ, Clarín en línea.)