sábado, 31 de diciembre de 2011

Song Li (?)

Poesía desde el Barrio Chino

Una vez al mes me dirijo en tren hasta Belgrano,
a donde está mi patria sola entre dos calles.
Sentado en un banco del andén,
miro los peatones a ambos lados de los rieles,tras las rejas,
mientras espero el tren que viene del Tigre.
El sol sudamericano me hace arder la piel.
La virgen dentro del altar se va pálida, ojos caídos, expresión neutra:
ni buena, ni mala.
El reloj averiado marca como siempre las 8:45, advirtiéndome una vez más
que el futuro es la terminal de algo:
una mala noticia que ya está en camino;
una nieve que tapa todo, que cubre todo;
un error del que no terminamos nunca de arrepentirnos…
La puerta del vagón se abre y siento una satisfacción indecible,
porque una vez por mes Belgrano ocupa de nuevo el lugar de mi patria
trayéndome su pereza, su bondad y su embrujo;
y una vez más vuelvo con mi bolsa pesada,
llena de arroz, salsa de porotos, cebolla y zanahoria.


(texto tomado de eblogtxt, traducción de Miguel Ángel Petrecca.)

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