domingo, 24 de julio de 2011

ESCUADRONES DE LA MUERTE: DURANGO

En el 2010 llegó a Durango un gobierno teocrático, cuyas cabezas principales están muy ligadas al clero y han emprendido una cruzada diabólica. Para ellos los delincuentes son seres asociales, son entes en cuya alma se metió el demonio y por lo tanto hay que mandarlos al infierno para que se purifiquen y no anden contaminando a los mortales.

Antes había balaceras todos los días y aparecía la noticia de algunos muertos; los twiteros inmediatamente informaban de esos hechos. Hoy sigue habiendo las mismas balaceras, pero los periodiquitos de Durango no informan nada al respecto.
Lo único que vemos en los periódicos diariamente es a un tal Adán Soria horquetado en un cohete, inaugurando con bombo y platillo, un metro de pavimento en la colonia del diablo, después en la Luis Echeverría, rompiendo una piñata, inaugurando un torneo de trompo; dando el banderazo a una carrera de burros; regalando cachuchas a unos descabezados. Arriba de esas notas vemos a un gobernador asustado, con una personalidad sometida, actuando como un robot, firmando y firmando convenios para esto y para otro. Todo esto es puro aire y espuma. Esto lo sabe toda la gente, salvo el gobernador que piensa que la gente no sabe que no puede hacer nada porque no tiene dinero.
Por otro lado, los negocios están quebrando, las tiendas se ven cada día más vacías, los talleres cerrados, y las factorías con dos trabajadores, un velador y un perro flaco.
Esta es la imagen de Durango actual: triste y gris, donde ahora el gobierno se dedica a cazar delincuentes; a todo mundo les está aplicando la ley fuga para no detener criminales, porque ya no hay lugar en las penitenciarías, y sobre todo, para que Dios los juzgue, porque ésta es una justicia con más credibilidad que la terrenal de Don Apolonio Torquemada.
El día 20 de julio de 2011, se encontraron los cuerpos de cuatro personas que fueron asesinados por estrangulamiento. Los cuerpos se localizaron entre el parque Sahuatoba y Garabitos y los asesinos dejaron un mensaje en el que decía: "esto es lo que les pasa a los que se dedican al secuestro. ¿quiénes fueron los asesinos? las víctimas de esos supuestos secuestradores? ¿los narcotraficantes? otros delincuentes? ¿el gobierno? por simple lógica se deduce que el responsable de esos asesinatos es el gobierno a través de sus fuerzas represivas, estos de mutuo propio jamás lo harían, si los mataron es porque les ordenaron que los mataran. Aunque es injustificable matar a delincuentes. Si los dejamos después van a ser otros, cualquiera de sus enemigos políticos.
Esto ya es inconcebible. El Estado, aparte de oprimirnos y robarnos, ahora nos puede matar a discreción. Es mejor que establezcan la pena de muerte, porque cuando menos las víctimas pueden ser escuchados en defensa. ¿Quién les dijo a los asesinos que esas personas se dedicaban a secuestrar? ¿y si había entre ellos algún inocente o menos participación?.
Esto no se puede callar no nos debemos callar pues nos estaríamos convirtiendo en cómplices de los asesinos.
Los pocos hombres decentes y valientes que aún quedan en Durango, deben llevar este problema a las cortes internacionales porque se están cometiendo ilícitos de lesa humanidad. Pero deben hacerlo en secreto y en forma anónima, de lo contrario, los puede alcanzar la justicia divina.
De seguro Plutarco Elías Calles se estará retorciendo en su tumba, al ver que en Durango para ingresar al PRI, hay que traer una recomendación de los caballeros de Colón o del Opus Deí.


(Para nadie es un secreto que el río revuelto insuflado por Felipe Calderón Hinojosa en su privada guerra a muerte a una fracción de los cárteles de las drogas ha prohijado los escuadrones de la muerte en amplias franjas del territorio mexicano. Durango no tiene por qué ser la excepción, la nota editorial del profesor Gabino Martínez Guzmán da cuenta de ello, acaso la punta de la madeja de las fosas clandestinas encontradas y por localizar. Es cuestión de tiempo. Artículo sustraído del blog 'voces del silencio'.)

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