jueves, 31 de marzo de 2011

CALOR PARA FUKUSHIMA

Con base en Hong Kong, Fridae es una red social y de servicios online dirigida a la comunidad homosexual asiática, que acaba de poner en marcha una interesante iniciativa para ofrecer refugio a las personas que como consecuencia del terremoto de Japón o de la consecuente catástrofe nuclear de Fukushima hayan quedado temporalmente sin hogar.

La iniciativa, denominada Fridae Shelter Project, permite poner en contacto a personas LGTB, familiares o amigos que deseen acoger a alguna de estas personas (también personas LGTB, familiares o simplemente amigos), sea en el propio Japón o en otros países. Para ello, las personas dispuestas a acoger deben dar la información que se indica en la página en Facebook del proyecto (a la que puedes acceder pinchando aquí), disponible en inglés, chino y japonés.
Los ofrecimientos de acogida se ordenan por países. Las personas que busquen refugio se pondrán en contacto con las que hayan ofrecido acogida también a través de Facebook. Las condiciones deberán ser pactadas entre las partes.


(Todavía desconocemos las consecuencias totales de la tragedia que se vive en Japón y la secuela radiactiva que enfrentarán los japoneses y otros países cercanos y distantes. Pero ya existe una iniciativa que pretende brindar apoyo a aquellos que lo requieran. ¿Quién dijo que todo está perdido? Nota tomada del blog 'dos manzanas'.)

miércoles, 30 de marzo de 2011

PLUTONIO, CESIO Y YODO

El plutonio, que ha sido detectado en las inmediaciones de la central nuclear japonesa d Fukushima, es un material altamente tóxico y mucho más peligroso para la salud que los isótopos radiactivos del yodo y el cesio encontrados hasta ahora.

Es el único de los seis reactores de la planta que utiliza una mezcla de plutonio y uranio convencional conocida como MOX, lo que lo convierte en el más peligroso y preocupante para las autoridades niponas, dentro de la central, dañada por el terremoto de intensidad 9 en la escala de Richter y el tsunami del pasado 11 de marzo.
Durante el seísmo, el sistema de refrigeración falló y el reactor sufrió una explosión por combustión de hidrógeno, sin fuga radiactiva, el 14 de marzo. Desde entonces, se han sucedido múltiples incidentes ante las dificultades para conseguir su refrigeración. Las barras de combustible atómico ya usado, que permanecen al aire, son altamente radiactivas.

Efectos del plutonio en la salud:
El plutonio es una de las sustancias más tóxicas para el ser humano y la exposición más peligrosa para la salud se produce como resultado de un escape o accidente radiactivo. En ese caso, y cuando se inhala o se ingiere, ya que el plutonio no penetra la piel, sus pequeñas partículas se irradian a través de los pulmones, huesos u otros órganos importantes y, con el tiempo, pueden causar cáncer. Afecta además al sistema inmunitario y provoca esterilidad, e inhalado o ingerido en cantidades considerables ocasiona el envenenamiento agudo por radiación y la muerte.
Efectos del plutonio en el medio ambiente: En el medio ambiente, por ser un elemento metálico y pesado, el plutonio contamina el suelo a través de la "lluvia radiactiva" tras un escape o vertido. Asimismo, puede entrar en las aguas superficiales y su movimiento lento y hacia abajo termina alcanzando las aguas subterráneas. El plutonio, concretamente el PU-239, tiene un periodo de semidesintegración de 24.100 años y "sólo al cabo de 20 periodos de semidesintegración (482.000 años) se puede decir que será inofensivo para el medio ambiente", según el grupo de ecologistas Científicos y Técnicos por un Futuro No Nuclear.
Definición y características del plutonio: Es una de las sustancias más tóxicas para el ser humano. Es un elemento metálico radiactivo que se emplea en reactores y armas nucleares. Se encuentran cantidades menores en las minas de uranio, pero sobre todo se preparan en los reactores nucleares. Es un metal plateado que se vuelve amarillo con la oxidación causada por la exposición al aire. Debido a su radiactividad desprende calor. Tanto el plutonio como el uranio son elementos metálicos muy pesados y radiactivos, pero la diferencia es que el plutonio no se encuentra en la naturaleza, debe ser producido artificialmente en reactores mediante reacciones nucleares.
Historia de la utilización del plutonio: Los isótopos del plutonio fueron estudiados en 1940 por el químico estadounidense Glenn Theodore Seaborg y se utilizaron por vez primera en la década de 1940, con fines bélicos. Finalizada la Segunda Guerra Mundial, se inició el desarrollo de los reactores nucleares y sus combustibles como fuentes útiles de producción de energía eléctrica. El reactor de Shippingport, en Pensilvania, EEUU, fue el primero que en 1958 comenzó a producir la energía a través de los isótopos de plutonio y a partir de este momento su uso se extendió rápidamente.
Del plutonio se conocen 15 isótopos (formas atómicas de un mismo elemento) diferentes, pero el principal es el plutonio-239, que, combinado con oxígeno, se utiliza normalmente como material combustible en los reactores nucleares.

Uranio:
Se emplea comúnmente en los reactores nucleares, debido a que contiene isótopos fértiles y fisibles. Suele utilizarse en forma de óxido de uranio UO2.


(Hace años me decía la amiga Blanca que el material de construcción predominante en Japón era la madera y el cartón, porque al pasar un tifón, huracán o terremoto, de inmediato reponían sus casas con el material ligero. Este cometario era a propósito de los terremotos de 1985 que azotaron a la capital de México y otros puntos de Jalisco y Michoacán. El domingo pasado, otro amigo me decía que el sismo y posterior tsunami era respuesta a la crueldad con la que matan ballenas con fines comerciales y al trato que han dado a los militantes de la agrupación Greenpeace. Sea la que sea la creencia de cada uno, se reproduce una nota de varias agencias que dan cuenta de la amenaza, aún presente, en esa isla, retomada de El País.)

martes, 29 de marzo de 2011

LOS NINIS A LOS PINOS

Distrito Federal- Diputados del PRI, PAN, PRD y PVEM rechazaron y criticaron la propuesta del gobernador de Chihuahua, César Duarte, para que los llamados "ninis" realicen hasta por tres años el servicio militar a cambio de una remuneración.

Coincidieron en que el planteamiento va en contra de la Constitución mexicana y de los derechos humanos, además de que redundaría en una mayor deserción militar y no resolvería de fondo el problema de falta de oportunidades para los jóvenes que ni estudian ni trabajan (ninis).
El presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Jorge Carlos Ramírez Marín, expresó que el ingreso al Ejército es cuestión de vocación y no de otro tema, pues si se ofrece como alternativa vocacional se estaría cometiendo un grave error.
"Estaremos mandando a la juventud a cumplir algo con lo que no está de acuerdo, que no es su aspiración de vida y estaremos llenando el Ejército de inconformes, es una verdadera tontería", sostuvo el legislador del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Además de que, comentó, esto implicaría un problema de seguridad nacional por la inconformidad de esos jóvenes y la deserción que se generaría.
Al respecto, el líder de los diputados del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Alejandro Encinas, rechazó la propuesta y "no quiero calificarla porque resulta ofensiva, no sólo para los jóvenes, sino también para la propia responsabilidad pública".
En ese sentido, indicó que es responsabilidad del Estado garantizar educación y empleo para la población y no se puede querer "militarizar el desempleo y la deserción escolar".
"Eso es violatorio a los derechos humanos y de los principios constitucionales de que el Estado debe ser garante para que la población tenga oportunidades", subrayó el diputado perredista.
En tanto, el vicecoordinador del Partido Acción Nacional (PAN), Carlos Alberto Pérez Cuevas, señaló que formar parte del Ejército no es un castigo ni una imposición, por lo que no debe verse como una opción para los llamados "ninis", a quienes "hay que convertir en ‘sisis'".
"El Ejército es una institución que forma militares por el bien de este país. Habrá que ver cuáles son las causas por las qué no estudian ni trabajan (los jóvenes). Lo mejor será mejorar las políticas públicas para que ellos tengan escuela y espacios", subrayó.
Sobre este tema, el vicecoordinador de los diputados del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) , Pablo Escudero, consideró que la intención puede ser buena, pero no necesariamente en el Ejército, pues habría que buscarles otras opciones.


(Conozco a un fulano que ni estudia ni trabaja ("nini") que todavía parasita a su familia, tiene cerca de 40 años y navega con bandera de "artista" pues hace unos lienzos con vampiros, dráculas y mujeres maravilla que dan pena ajena. Sé de otro de 36 años que se levanta tarde, ve la tele y espera que lo llamen a comer. Este par de pránganas fueron "ninis" visionarios pues ya existían desde antes que se acuñara el término. Y estoy seguro que en mi manzana hay muchísimos. Nota tomada del Diario de Juárez.)

VIRGINIA WOOLF, SUICIDA

Sumergiendo su cuerpo en el río con los bolsillos llenos de piedras para impedir poder salir a flote. Así acabó con su vida la escritora Virginia Woolf el 28 de marzo de 1941, hace 70 años. Dominó como pocos el género epistolar y quizá por eso se despidió de su esposo con una emotiva carta de despedida.

Tras su muerte, la que es considerada una de las mejores novelistas en lengua inglesa quedó relegada al olvido hasta que en la década de los 70 se empezó a rescatar su obra. Su modelo de mujer que se había revelado a la sumisión masculina había encandilado al movimiento feminista. Así fue como se empezaron a desempolvar obras como Mrs Dalloway, Las Olas. Orlando... Lo relataba Lluís Permanyer en Recuperación de Virginia Woolf, un texto en el que además se describía de forma minuciosa la muerte de la gran escritora.
Amiga de grandes como James Joyce o Marcel Proust, Adeline Virginia Stephen se educó en un ambiente completamente literario y formó parte del grupo Bloomsbury, un clan iconoclasta y rebelde que renegaba de la clase media. Allí conoció al que más tarde sería su marido, Leonard Woolf, del que adoptó el apellido con el que pasaría a la posteridad.

Ligada a Londres
La escritora británica mostró en muchos de sus relatos su pasión por Londres. Un hecho que quedó del todo constatado cuando en 2005 aparecía un texto inédito de Woolf: Retrato de una londinense.

A través de su obra
Sucede con la mayoría de escritores que la mejor manera de conocerlos es a través de su obra. El caso de Virginia Woolf no es una excepción. Y su visión del mundo, nada conformista, se evidencia en todas las líneas que escribió, especial (y evidentemente) en sus diarios, que escribió periódicamente durante casi tres décadas. En el primero de ellos, Un momento de libertad, Woolf se despachaba a gusto con sus amigos: de Joyce, por ejemplo, destacaba que era "insignificante, egocéntrico, aburrido y que decía porquerías". También los viajes hablaban de la escritora. En 1920 Virginia visitó la Alpujarra y relató su inmersión en aquella España profunda del primer cuarto del siglo pasado.
En 1982, cuando se conmemoraban 100 años de su nacimiento, el mundo recordaba a la escritora a través de obras como Una habitación propia, convertida en un símbolo feminista.

Woolf, a escena
¿Quién teme a Virginia Woolf? fue una obra de teatro y más tarde una película de éxito. Pero la historia de escritora inglesa llegó a la gran pantalla en 2002 metida en el cuerpo de Nicole Kidman. La actriz australiana se "afeó" para dar vida a Virginia Woolf en la película Las horas, dirigida por Stephen Daldry. La espectacular transformación e interpretación llevó a Kidman al olimpo de los actores: fue premiada con un Oscar.


(Que Jorge Luis Borges se haya ocupado de traducir una de sus mejores obras, "Orlando", no engrandece en nada los resultados deplorables de la adaptación al cinematógrafo de Sally Potter de la novela, au contraire, la hace florecer. Nota tomada de La Vanguardia.)

lunes, 28 de marzo de 2011

CLARÍN EN BLANCO

[foto de la noticia]
Medios Kirchner guarda silencio

Los argentinos no quieren volver a ver la portada de 'Clarín' en blanco

Ramy Wurgaft | Buenos Aires
Rechazo ante el mayor ataque sufrido por el diario en sus 65 años de historia y el peor atentado contra la libertad de prensa en democracia.


(¿A Cristina, como dicen en México, se le ha hecho bolas el engrudo en vísperas de su supuesta reelección; o los hechos la han desbordado? Nota tomada del diario español El Mundo.)

INTERNET, ENFERMEDAD CRÓNICA

París. (dpa) - El actor francés Gérard Depardieu consideró que Internet es uno de los grandes males de la sociedad en la actualidad, según dijo al diario dominical Journal du Dimanche.

"Aquí se padece la enfermedad de Internet", sostuvo. En cambio, señaló, en África o en Mongolia todavía pervive un sentimiento comunitario sano, y también en las personas que se ocupan de una lengua. En cambio, en Internet todo es diferente. "Esa es la bomba de los nuevos anarquistas", aseveró el prominente actor, que próximamente interpretará en una nueva adaptación cinematográfica a Asterix, así como al que fuera consejero del zar ruso, Rasputín.
Depardieu, al que su hija Julie próximamente volverá a hacer abuelo, sin embargo, se declara un anarquista más bien tradicional. "Estoy totalmente enamorado de la vida, soy un anarquista y un soñador".
En Francia acaba de estrenarse la película Je n'ai rien oublié (No he olvidado nada) en el que interpreta al protagonista Conrad, que padece Alzheimer.


(Me enamoré del actor al verlo en la cinta "Todas las mañanas del mundo", aunque viví encandilado un tiempo por su trabajo en "Germinal", adaptación de la obra de Zolá. Pero más tiempo atrás, me admiró verlo en "Novecento", de Bernardo Bertolucci. Esto no es una declaración de amor, es sólo reconocer a un actor que estará genial en su personaje de Rasputín. Nota recobrada de La Vanguardia.)

domingo, 27 de marzo de 2011

LA ANDROGINIA EN VIRGINIA WOOLF

 Virginia Woolf (1882-1941) es considerada hoy día, a justo título, no sólo una de las grandes novelistas mundiales del siglo XX –lo que no es poco decir- sino además una de las renovadoras de esa novela, a través de la introspección lírica, que permite el llamado “pensamiento literario”, una de las formas más poéticas de la prosa. Quien quiera entenderlo mejor lea una de las grandes novelas de Virginia, “Las olas”. Ella era una mujer culta (siempre se lamentó de no haber ido a la Universidad por ser mujer) feminista y extraordinariamente sensible, con algunos periodos –que temía- de perturbación mental. Leonard, su marido, fue por tanto, su amante, su cómplice, pero también su guardián y su enfermero. ¿Sexualidad en Virginia Woolf? Para algunos sonará como a una petición de imposible. El aire de madona gótica de Virginia, fuertemente intelectualizado, puede ciertamente sugerir androginia, pero también asexualidad. Algo similar, pero contrario ocurre con Vita Sackville-West (1892-1962), quien por motivos aristocráticos –supongo- no firmó literariamente con el apellido marital. Refinada y al tiempo fuerte, algunas de sus imágenes nos sugieren a la mujer elegante y exquisita que fue (largos collares de perlas sobre el escote) pero otras están más cerca –por la dura geometría de los trazos- de la mujer sensual y fuerte que muchas veces se vistió de hombre.
Virginia no tuvo hijos, Vita, sí. Ambas coincidieron, alrededor de 1920, en el prestigioso entorno del llamado Grupo de Bloomsbury, de moderadas ideas izquierdistas, de gran apertura moral, y a la par culpable y plácido de hallarse bien en esa atmósfera de tardes de té y búcaros de lirios que el mayordomo se encarga de reponer cuando se van marchitando…Vita admiró en Virginia su extrema delicadeza y sobre todo su inmenso talento como escritora. Su sentirse concienciadamente mujer, algo tan nuevo en la época. Virginia, si puede decirse así, admiró en Vita su estirpe, su pureza de caballo ganador y elástico, su fineza intelectual (es autora de novelas tan bien hechas como “Toda pasión apagada”) pero sobre todo su coraje sexista, pues Vita fue –con la apertura que su clase le permitía- abiertamente lesbiana. Ambas pasaron temporadas juntas en una de las grandes residencias campestres de los Sackville-West, Knole House, un magnífico palacio isabelino de finales del siglo XVI. ¿Hubo sexo entre ellas? Se da por sentado que sí, dentro de los moderados cánones que podía admitir Virginia. Lo que sin duda hubo fue una poderosa comunión de almas (naturalmente sólo entre mujeres) y una suerte de fusión intelectual entre lo que Virginia deseaba ocasionalmente ser y lo que Vita abiertamente era.
Sin duda cuando más se trataron, Virginia debía conocer la que había sido –y aún era- la más violenta pasión lésbica de Vita, su desesperado y compartido amor –abiertamente asocial- por Violet Trefusis. Era esta una muy hermosa mujer casada también con un diplomático. Ambas se habían conocido jóvenes y habían tenido entonces sus primeros escarceos, que culminarían en un amor abrasador, por el que las dos abandonaron a sus respectivos esposos. Se fugaron a Francia y a Italia, en deliquios amorosos, y frecuentemente Vita se vistió en público de hombre, tomando del talle a su mujer Violet, y haciéndose llamar en tales casos, “Julián”. Las cartas de amor que se escribieron y que (¡oh talento de sus civilizados herederos!) han perdurado, son una admirable prueba de incontenida y real pasión. Lo raro es que pese a esos años de amor y exceso –todo ocurría a rachas- el matrimonio heterosexual de ambas perdurara. Al señor Trefusis pudieron guiarle razones de conveniencia social. El poderoso qué dirán. Pero a Mr. Nicolson (junto a las mismas razones) le ataron también otras más íntimas, pues él mismo tuvo relaciones con algunos chicos jóvenes. Todo quedaba en casa, salvo que Vita salió como un torbellino. Y eso es lo que admiraba –y acaso envidiaba- Virginia Woolf. Por eso le dedicó a Vita Sackville-West una de sus más redondas y atractivas novelas, “Orlando” (1928), inspirada en la propia Vita y en la mansión de Knole, y traducida al español por Jorge Luis Borges. “Orlando” es la biografía, durante varios siglos, de un hombre que se vuelve mujer y otra vez hombre, sin olvidar nunca su fogoso temperamento ni su condición esencialmente andrógina. Cuando empezaba a escribir el libro, Virginia escribió en una carta a Vita: “Suponte que alguien diga pronto, mira, Virginia ha escrito un libro sobre Vita”. A la interesada no le importó (antes al contrario) pues creía, como Coleridge, que todos los grandes creadores han sido espíritus andróginos. En la novela todos los amores son posibles y ningún equilibrio se malogra. La vida rompe lo estatuido.
“Orlando” es el amor, el deseo y la admiración de Virginia Woolf hacia Vita Sackville-West, señora de Knole. Pero ambas han dejado, además, otros testimonios magníficos de lo que podemos considerar una alta educación liberal. En sus memorias, Leonard Woolf contó pormenorizadamente los sentimientos, las crisis y la hipersensibilidad de Virginia, hasta que se suicida entrando en el río Ouse. Por su parte, Vita escribió diarios de su apasionada y alocada relación con Violet. Esos diarios fueron publicados y comentados por su hijo menor, Nigel Nicolson, en un libro admirable que mucho me extraña no ver reeditado: “Retrato de un matrimonio” (1973). Es aleccionador leer cómo un hijo comenta las desavenencias de sus padres (el matrimonio, como el de Virginia, sobrevivió) , los amores lésbicos de su madre, los campanilleos gays de su padre, y todo lo explica y lo entiende en el marco de la complejidad de la vida y de lo que debe ser una educación humanista. Como decía Virginia Woolf , “con el enorme fardo de lo inexpresado”. Pero ¿qué son literatura y moral sino el intento de vivir y decir, todo eso que aún no se ve o aún permanece entre brumas.


(Para una pluma apasionante, un maestro apasionado: Sergio Fernández, ensayista y narrador, hablaba por horas de su pasión por Thomas Mann y Virginia Woolf, leía extensos párrafos de "La montaña mágica" y "Orlando", esa alegoría de la Inglaterra victoriana y sus secretos de alcoba insospechados. Sergio nos releía, a sus alumnos, pasajes de "Las cabezas trocadas" y "El elegido", del alemán distinguido con un Nóbel; nos narraba los pasajes claves de "El licenciado vidriera"; o citaba de memoria un verso de J. L. Borges, el que hace alusión a que Dios se encuentra en las rayas del tigre. El ensayo del amor lésbico de Vita y Virginia se reprodujo del blog 'dos manzanas'. Autor: Luis Antonio de Villena)

sábado, 26 de marzo de 2011

EL SELLO DEL MEXICA

uno.
¿Quién dijo que en México existen las vendettas; quién fue el que afirmó que no somos misóginos; fue Diego Rivera el que hacía sufrir a Frida Kahlo y ésta en venganza le ponía los cuernos con el primero que se le atravesaba; acaso fue el pintor Pedro Coronel el que perseguía, cuchillo en mano, a su mujer la escritora Amparo Dávila por toda la alameda de Zacatecas y, al no darle alcance, soltaba el arma y se sentaba a llorar como un infante frustrado y berrinchudo; acaso no fue Tina Modotti la que le tendió una celada a Julio Antonio Mella, según las malas lenguas de la élite intelectual de nuestro país; acaso no fue Doña Marina, más conocida por el apodo de Malinche, quien fungió como traductora e intérprete del españolito Hernán Cortés y sabemos más de ella por sus cascos ligeros; acaso María Magdalena no fue la puta de Jesucristo como se afirma en una novela del portugués José Saramago? La detención y encarcelación de la excolaboradora de la gobernadora -hasta agosto 2010- Sonia Villarreal Silguero es parte de esta endeble sospecha de que el mexica es misógino, ¿o no?

dos.
Para los "periodistas" a sueldo en los gobiernos sucesivos, aquí y en San Cuilmas Petatero, la hoy encerrada en el centro de rehabilitación social (Cereso) de Cieneguillas, Villarreal era el "engarce" del cártel de Sinaloa -de allá es oriunda, dicen- y el gobierno de Amalia García Medina. Infundio o "borrego" que nadie se ocupó de desmentirlo en su momento, mucho menos ahora. Acaso, y sólo acaso, es parte de la cacería de brujas desatada por los priístas que recuperaron el poder -arrebatado doce años atrás por el PRD-, pero con un inconfundible sello de misoginia.

tres.
Si bien Amalia le imprimió un sello cosmopolita al quehacer cultural al incluir en los sucesivos festivales anuales de semana mayor las voces y presencia de las cantantes Concha Buika, Dulce Pontes y los recitales de Caetano Veloso, Plácido Domingo y Bob Dylan, verbigracia, la prensa malsana y "crítica" le replicó las necesidades imperiosas del campo y los campesinos -cuando éstos hace años emigraron en calidad de esclavos en pos del sueño gringo-, etcétera, etcétera. Pero Amalia gobernó de espaldas al pueblo; y echaba de las conferencias de prensa a las y los reporteros apestados en su agenda. O simplemente se salía por Peteneras de una manera habitual.

cuatro.
Y ahora García Medina atraviesa su propio viacrucis por acusaciones en su contra por desvíos y derroches, por obra suntuosa e inútil, por "elefantes blancos" y todo aquello que se le ocurra malpensar a cualquiera. Parte de este sainete es la detención de su excoordinadora de giras, Sonia Villarreal, a quien le habrían encontrado un lote de vehículos automotrices robados, por devengar un salario de maestra sin ejercer la docencia y por fraude a un comerciante con el que se asoció mientras era colaboradora cercana de la ahora desdichada Amalia.

cinco.
Se ofrece el enlace a la nota consignada esta noche en La Jornada, aunque puede verse otra versión en la revista, versión online, deñ semanario Proceso.

http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2011/03/26/detienen-acusada-de-robo-a-ex-colaboradora-de-amalia-garcia

BLANCHE DUBOIS SOY YO

No siento ningún aprecio especial por los escritores, pero me inclino a pensar que lo que más motiva a la mayoría de ellos y a la mayoría de los demás artistas es su vocación desesperada de encontrar y de saber distinguir la verdad dentro del conjunto de mentiras y evasiones en que vivimos”. Eso dice Tennessee Williams en una autoentrevista publicada en abril de 1957. Tiene entonces 46 años y es muy famoso. Descontando el intento evidente de seducción y la complicidad que esas palabras encierran hay que admitir también la posibilidad de que sea sincero y de que ése sea, en definitiva, el motivo de que muchos de sus personajes sigan resultando tan atractivos y tan eficaces como transmisores de una tensión entre la obligada apariencia y el dolor y la mentira que esconden.

Sus personajes son conscientes de que viven en una sociedad corrupta pero no se plantean el combate, sino más bien parecen buscar pactos imposibles. “He mostrado buen número de flaquezas y brutalidades humanas y, consecuentemente, las padezco. No quiere esto decir que yo tenga más conciencia de las mías que cualquier otra persona de las suyas propias. La culpa es universal”. Eso afirma. Por lo tanto el pacto que Tennessee Williams plantea, basado en la complicidad, es con el espectador y apela no sólo a todo aquello que se trata de ocultar deliberadamente sino también a todo lo que está inconscientemente arraigado dentro de una determinada sociedad en un momento dado. El sentimiento de culpa al que se refiere Williams en el año 1959 no forma actualmente parte del entramado social y ésa puede ser la dificultad mayor para entrar hoy en su raíz más profunda y compartir ese temblor, esa oscuridad.
Por otra parte, el melodrama, la deriva truculenta y la presencia de personajes marcados por condicionantes patológicos han sido, a veces, motivo de rechazo o alejamiento de un cierto sector crítico. Sin embargo, en todas sus grandes obras sabe transformar el exceso y artificio en vida, vida que fluye y se acerca desmenuzada en un lenguaje coloquial pero impregnado en una lograda tensión poética que transforma lo estridente en un fluir sencillo y memorable.
Memorables son un gran número de personajes de sus obras: la familia Wingfield de El zoo de cristal, en donde Amanda y sus hijos -Laura y Tom- mantienen un sordo combate entre la realidad y el deseo, instalados en el miedo, tratando de ocultar la esperanza, la envidia y el desasosiego de una resignación inaceptada.
Igualmente memorable es Alexandra del Lago -la Princesa Kosmonópolis-, fantasmal recreación de la pérdida de la juventud, la gloria y la belleza, que aletea desaforada y sonámbula en Dulce pájaro de juventud. No es fácil tampoco olvidar a Margaret -Maggie-, “gata sobe un tejado de zinc caliente”, según su muy rico y muy enfermo suegro, de quien espera heredar si consigue desprender a su marido Brick del alcohol y de una homosexualidad que la margina, gata en todo momento discurriendo entre el deseo insatisfecho y la codicia. Igualmente son inolvidables los personajes de La noche de la iguana: cinco seres extraviados entre una naturaleza desbordante y una soledad irremisible.
Quizá de toda la brillante galería de personajes de Tennessee Williams el más emblemático sea Blanche DuBois, síntesis de fragilidad e infortunio que desciende de Un tranvía llamado deseo para alojarse en un sórdido espacio en donde la realidad no admite el alivio de los sueños ni las pequeñas argucias e imposturas de una hipocresía más refinada.
En sus Memorias, Tennessee Williams considera que los gritos lanzados por Blanche al mundo en su etapa más desesperada han sobrevivido fundamentalmente porque son “auténticos gritos de un corazón en lucha”. Son, desde luego, los gritos del propio Williams que, recordando lo que Flaubert decía de Madame Bovary, podía afirmar: “Blanche DuBois soy yo”. No sólo el dolor, también un sentido del humor muy peculiar y una gran habilidad para mostrar las contradicciones de los personajes y de la sociedad en la que se desenvuelven, caracterizan el teatro de Tennessee Williams, que de forma lúcida dejó escrito: “Todos nosotros somos gente civilizada, lo cual significa que somos salvajes de corazón pero que somos capaces de observar unas pocas normas de conducta civilizada”. Dice que estas palabras las había escrito en una carta que no llegó a enviar y que, pasado el tiempo, las encontró encima de su escritorio.


(Artículo de José Luis Miranda, "Cómplice del escenario", tomado de El Mundo, sección El Cultural, a propósito del centenario del autor sureño TW, quien a la muerte de Elizabeth Taylor cobra una aterradora vigencia.)

viernes, 25 de marzo de 2011

CHICO BUARQUE (1944 )

Construcción



Amó aquella vez como si fuese la última
Besó a su mujer como si fuese la última
Y cada hijo como si fuese el único
Y cruzó la calle con su paso tímido
Subió a la construcción como si fuese máquina
Levantó en la altura cuatro paredes sólidas
Ladrillo con ladrillo en un dibujo mágico
Sus ojos embotados de cemento y lágrima
Se sentó para descansar como si fuese sábado
Comió porotos con arroz como si fuese un príncipe
Bebió y lloró como si fuese un náufrago
Bailó y carcajeó como si oyese música
Y tropezó en el cielo como si fuera un borracho
Y flotó en el aire como si fuese un pájaro
Y acabó en el suelo hecho un paquete flácido
Agonizó en el medio del paso público
Murió en la contramano estorbando al tráfico
Amó aquella vez como si fuese el último
Besó a su mujer como si fuese la única
Y cada hijo suyo como si fuese el pródigo
Y cruzó la calle con su paso borracho
Subió a la construcción como si fuese sólida
Levantó en la altura cuatro paredes mágicas
Ladrillo con ladrillo en un diseño lógico
Sus ojos embotados de cemento y tráfico
Se sentó para descansar como si fuese un príncipe
Comió poroto con arroz como si fuese el máximo
Bebió y lloró como si fuese máquina
Bailó y carcajeó como si fuese el próximo
Y tropezó en el cielo como si escuchase música
Y flotó en el aire como si fuese sábado
Y acabó en el suelo hecho un paquete tímido
Agonizó en el medio del paseo náufrago
Murió en la contramano estorbando lo público
Amó aquella vez como si fuese máquina
Besó a su mujer como si fuese lógico
Levantó en la altura cuatro paredes flácidas
Se sentó para descansar como si fuese un pájaro
Y flotó en el aire como si fuese un príncipe
Y acabó en el suelo hecho un paquete borracho
Murió en la contramano estorbando el sábado
Por ese pan para comer, por ese suelo para dormir
El certificado para nacer y la concesión para sonreír
Por dejarme respirar, por dejarme existir
Dios se lo pague
Por la cachaza gratis que tenemos que tragar
Por la humareda y la desgracia, que tenemos que toser
Por los andamios colgantes que tenemos que caer
Dios se lo pague.
Por la mujer llorona que nos va a alabar y escupir
Y por las moscas bicheras que nos van a besar y cubrir
Y por la paz postrera que nos va a redimir en fin
Dios se lo pague.



Chico Buarque (Brasil)

Letra en portugués y video en http://letras.terra.com.br/chico-buarque/45124/

Traducida del portugués por Myriam Rozenberg


(No sé si Chico Buarque llegó tarde a mi vida, o a la inversa, yo a la suya, lo cierto es que mi primer acercamiento con él y los de su generación ocurrió en la década de los 70 gracias a la Lilia del Valle, un amigo de Monterrey radicado en la ciudad de México. Si me diesen a escoger, diría que esta traducción es más lírica que la de Vinicio de Moraes. Pero de todos modos amo también la que canta Chico en español, mi lengua materna. Versión tomada del blog 'elescaramujo'.)

jueves, 24 de marzo de 2011

MÈXICO, TERRITORIO NARCO

MÉXICO, D.F..- El presidente de Ecuador, Rafael Correa, aseguró hoy que los cárteles del narcotráfico “dominan territorios completos” en México, cosa que, dijo, no sucede en su país.


En declaraciones a una radiodifusora de su país, el mandatario habló sobre la captura en México de cuatro ciudadanos ecuatorianos que estaban vinculados al cártel de Sinaloa y rechazó que su país viva una situación semejante a la que padece México.

El miércoles 23, la Policía Federal anunció la captura de nueve presuntos miembros del cártel de Sinaloa, entre ellos cuatro ecuatorianos, dos colombianos y tres mexicanos, uno de los cuales identificado como Víctor Manuel Félix Félix, El Señor, presunto consuegro y compadre de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo.

Fueron detenidos en poder de más de cuatro toneladas de clorhidrato de cocaína, valuadas en 167 millones de dólares. Los cuatro ecuatorianos detenidos son: Juan Carlos Naranjo, Gerardo Benítez, Freddy Fabián Espinel y Yandry Bernabeth Cevallos.

Correa admitió que cárteles de la droga operan en Ecuador, sin embargo, insistió: “no es cierto que estamos en una situación como la de México porque (allí) dominan territorios completos".

Ecuador, dijo, siegue siendo una isla de paz en América Latina a pesar de la detención de cuatro ecuatorianos vinculados al cártel de Sinaloa. Según el mandatario, su país sólo ha sido salpicado por el problema del narcotráfico, producto de su vecindad con Colombia y Perú, los mayores productores de cocaína del mundo.

Además, afirmó que Ecuador está combatiendo al narcotráfico y “estamos siendo exitosos", subrayó.
 
 
(Deseamos fervientemente que FCH no proceda visceralmente contra el mandatario ecuatoriano como lo hizo con el todavía embajador de EU en este país, Carlos Pascual pues sería de nuevo pasto de los moneros corrosivos que abundan en México. Nota recogida de Apro, agencia noticiosa de Proceso.)

LOS SUEÑOS SIN LIZ

Sabía que no tardaría en ocurrir. Fueron muchos matrimonios, muchas enfermedades y muchas operaciones a las que ha sobrevivido esta mujer esplendorosa.
Desde que Tennessee Williams la escribiera, ha debido haber cientos de Maggie, la gata pero ninguna como la que Elizabeth Taylor interpretó al lado de Paul Newman, dirigida por Richard Brooks. La he visto miles de veces y siempre me ha impactado su fuerza, su belleza, su garra, su humanidad, su pasión, lo bien que le sienta la combinación y su ancestral conocimiento y tolerancia de esa cualidad tan masculina (y femenina) que es la homosexualidad. No es un secreto que Nick, igualmente bordado por Paul Newman, bebía hasta anegarse por el dolor de la muerte de su íntimo amigo (no recuerdo el nombre del personaje) cuya amistad ni el propio autor se atrevió a especificar hasta qué punto era íntima (la moral de la época y del propio Hollywood se lo habrían impedido).
He conocido a muchas estrellas, pero nunca tuve la oportunidad de conocerla a ella. Pero mi dvdteca y mi memoria está llena del arte que nos regaló en sus películas y en su propia vida. Cuando ya no hubo personajes, o no estaban a su altura, en esa industria cegata que ha dilapidado el talento de tantas actrices geniales de más de 40 años, Elizabeth Taylor tuvo lo que Billy Wilder calificaría como un gran tercer acto en su propia vida. Supo llenar el vacío de personajes con el mejor de ellos, el personaje solidario que dedicó los últimos casi 30 años de su vida y la potencia arrolladora de su fama a favor de los enfermos de sida, en un país en el que todavía sigue siendo un estigma. Elizabeth Taylor fue mucho más que una de las mejores actrices americanas desde los años cuarenta hasta los ochenta. La mujer que interpretó como nadie la vulgaridad hortera (Reflejos en un ojo dorado, de Huston, o su mítica ¿Quién teme a Virginia Woolf?) fue también icono de moda, modelo de mujer independiente que no escondía sus pasiones, ingeniosa, vital, inconformista. Una mujer a la que su propia importancia no le impedía poseer algo que pocas actrices guapas poseen: sentido del humor.
Ha muerto una de las actrices más hermosas de la historia del cine. El milagro de los ojos violeta. Mejor dicho, no ha muerto. El cine es eterno. Las películas nos sobrevivirán. Maggie es eterna.


("Maggie, la eterna" palabras de duelo del cineasta Pedro Almodóvar, nota tomada de El País.)

LA VIDA SIN BARBIE

A los 30 años acabo de recibir mi primera Barbie.



A quien no le gusten las historias cursilonas lo invito a que deje de leer este blog, nada que empiece con esa frase se puede escapar de ser rosa.
Las barbies, tal vez porque mi mamá nunca quiso regalarme una, fueron sin duda uno de los juguetes más significativos de mi infancia.
Santiago Gamboa, en su novela La vida feliz de un joven llamado Esteban, describe los juguetes que siempre deseó pero no tuvo como los juguetes más importantes de su niñez. Los que más lo marcaron.
Coincido con esa idea, ningún juguete me apasionó tanto, con ninguno soñé tantas navidades mientras rompía el papel regalo, como con una Barbie.
Por eso fue tan importante una tarde, el fin de semana pasado, cuando llegué a mi casa después de clase y encontré sobre la cama una caja grande. Era una Barbie rosada a la que, al apretarle un botón en la cintura, se le ilumina el vestido con estrellitas de colores mientras una melodía sosa, como de caja de música, empieza a sonar.
Me sentí un poco ridícula y miré a mi mamá, que estaba de visita, con cara de ¿esto qué es? Entonces la oí decir: es mejor tarde que nunca.
No supe si reírme o llorar. Me sentí estúpida por la carga emocional que le di al regalo y el matiz de trauma que adquirió toda la escena. Empezaron las recriminaciones que nunca me había atrevido a hacer, porque detesto verme como una vieja quejumbrosa, y dejé salir de algún lugar a una voz resentida: ¿Por qué mi mamá nunca me regaló una Barbie si era lo que más quería y se la pedí una y otra vez?
Y seguí en mi diálogo interno con tonito de telenovela: yo era una niña juiciosa, casi una hueva, nunca pedía nada. ¿Por qué no?
Increíble que una mujer de treinta años tenga este tipo de conversaciones internas, pero seguí: Yo no fui una hijita consentida ni éramos ricos, pero mi mamá podría haberme regalado más de una Barbie si hubiera querido, de eso no hay duda. El tema no era de plata. De hecho una navidad, en vez de una Barbie, el niño dios me regaló dos docenas de bambies, esas muñequitas de plástico blandito y ropita mal hecha que no son otra cosa que las barbies piratas, las primas pobres.
Tras superar el ataque de pesar propio recuperé la dignidad y hablé con mi mamá. Lo que pasa es que para mí la Barbie significaba todo lo que no quería que fueras, dijo. Habría sido un pecado darte una, para mí esas muñecas eran la imagen de la mujer frívola, superficial, un símbolo capitalista y un ejemplo de mujer vacía.
Mi mamá era entonces una mujer separada con dos hijos chiquitos, una especie de hija pródiga que volvió a la casa de sus papás a vivir con reglas de abuelos después de un matrimonio roto y una intensa militancia socialista y feminista. Supongo que por eso para ella seguía siendo tan importante tener pequeños gestos de autonomía. O de mamertés.
Pero nunca me prohibieron ir a jugar a la casa de Mariatere, la vecinita que tenía la colección de barbies más grande que yo hubiera visto en Cartagena, además de la casa, el carro, el pony y el ken. Los kens.
Mariatere podía tener todas las barbies y para mi mamá estaba bien que yo jugara con ella, pero la hija de Sara Bozzi ni de vainas iba a tener una. Entonces yo jugaba horas con Maritere y su hermanita, devolvía las muñecas y regresaba a mi casa con más ganas que nunca de tener la mía propia.
Han pasado más de 20 años y me pareció increíble que la frustración todavía estuviera ahí. Como si hubiera un placer oculto en seguirle restregando a mi mamá una anécdota que podría haber sido banal. Sentí culpa por haberle generado culpa de semejante bobada. Pero me sorprendió que la frustración siguiera ahí…
No creo mucho en el supuesto efecto reparador del psicoanálisis, precisamente porque me parece difícil salir fortalecido tras revolcarse en los recuerdos con tanta insistencia. ¿Qué fue lo difícil al final, no haber tenido Barbie propia o haberme creído pobrecita tantos años por no haberla tenido?
Detesto la idea de que todo en la vida se explica con un trauma de infancia. Estoy mamada de buscar en el pasado la respuesta a los problemas. La culpa no es de la Barbie pues, ni de la vaca. La culpa no me es útil. Es más útil hablar. O escribir blogs.
Resignificando a la Barbie, pienso en todo lo que mi mamá no quería que yo fuera y reconozco de donde vienen algunos de mis prejuicios frente a lo que significa ser mujer. Detesto a las mujeres apretaditas y mostronas, a las que están llenas de cirugías y a las que se pasan en el gimnasio toda la tarde. Pero también me molestan las mujeres sumisas, las que además de la familia no tienen otros proyectos de vida, las resignadas, las que no esperan más de la vida.
En cambio tengo delirio de interesante, de mujer maravilla que casi todo lo puede hacer sola. A veces es un fastidio.
Hace poco me fracturé la nariz jugando fútbol y me ofendió mucho que me preguntaran si me había hecho una rinoplastia, ¿yo? No es que tenga la nariz más bonita del mundo pero las mujeres de mi familia no se operan…Es como si fuera de mal gusto no estar orgulloso de lo que la naturaleza te dio. ¡Hay que ver el efecto de los mitos familiares!
Después de todo lo que mi mamá quería decirme con su negativa terca era que esperaba que yo creciera para convertirme en cierto tipo de mujer, pero sobre todo no en cierto otro tipo.
¿Si en los ochenta hubiera existido la Barbie intelectual, una morena gruesita que viniera con accesorios como el Libro Rojo de Mao y las gafas cuadradas de marco grueso, se habría dado el milagro de que mi mamá me regalara una en vez de otra muñeca de trapo con vestidito de flores?
Lo dudo, pero me pregunto si los juguetes que tuve, y los que no, marcaron en algo a la mujer que soy. ¿Seré algún día lo suficientemente independiente, lo suficientemente inteligente, lo suficientemente fuerte como mi mamá me soñaba? ¿Se puede ser eso a pesar de trabajar en relaciones públicas en una multinacional y tener un walking closet con demasiados pares de zapatos? ¿Puede darle alguna hija la talla a la hija que su mamá soñó? ¿No nos preguntamos estas cosas, al menos una vez, todas las hijas?
¿Me faltó estudiar literatura, hablar cuatro idiomas o bailar ballet para parecerme a Valeria, su hija imaginaria?
¿Qué habría sido de mí si en vez del periodismo, la psicología, el yoga, me hubieran interesado más la moda y los gimnasios? ¿O si hubiera optado por ser una mamá ama de casa? ¿Habría sobrevivido mi mamá a semejante desilusión? ¿Nos llevaríamos mejor si hubiera sido filósofa o profesora en una escuela rural?
Mi miedo intermitente al compromiso, mis ganas de intentarlo de nuevo a pesar del miedo, mi falta de fe en el matrimonio, mis esfuerzos por conservar la autonomía, mis preguntas sobre si sería capaz de ser mamá… Qué se iban a imaginar los de Mattel que todo eso saldría a la luz con la musiquita demasiado feliz y los rayitos de colores cada vez que aprieto el botón en la cintura de mi Barbie. Qué cursi, pero eso también lo heredé de mi mamá. Y además yo advertí.


(El blog 'purpledot', de Julia Londoño Bozzi, aparece en El Espectador, de Bogotá, de donde se tomó la crónica. A ti tampoco, en tu infancia, te regalaron una muñeca. Pero te llamó la atención una, no sabes si de alguna de tus hermanas o una parienta cercana: era una monja a la que le levantabas el hábito para verle las piernas y lo demás. Le levantabas también la cubierta de la cabeza para verle el pelo: era un juguete completo, físicamente igual a las demás -niñas y muñecas-, sólo que blanca pues la habían importado de Estados Unidos. En cambio, las muñecas de muchas criaturas de tu pueblo las hacían de trapo, eran más pequeñas y artesanales, como las que se pusieron de moda en la época del EZLN en Chiapas. Cuando empezaste a ver cine te acordaste de aquella y éstas y el parecido de las últimas con los monitos utilizados en el vudú del cine mexicano. Más tarde aparecerían Chucky y Elba Esther Gordillo...)

miércoles, 23 de marzo de 2011

ELIZABETH TAYLOR (1932- 2011)

En su autobiografía no siempre fidedigna -al fin y al cabo, no era perfecto- el edulcorado cantante y pésimo actor Eddie Fisher, su marido previo a Richard Burton, cuenta una anécdota preciosa. Es una anécdota de despedida que define muy bien a la encantadora de serpientes y mujer de rompe y rasga que fue Elizabeth Taylor. "La vi por última vez a finales de los 70. En el restaurante Sardi's. Miré más allá de mi mesa y allí estaba ella, sentada cerca. Nos sonreímos mutuamente, cálidamente, creo, y ciertamente sin rencor. Por entonces ambos habíamos pasado por mucho. Envié una botella de Dom Pérignon a su mesa. Levantó su copa y formuló las palabras Mazel tov. Aquello éramos nosotros, dos viejos judíos que se reunían". El único viejo judío era Fisher: Taylor se había convertido años antes, cuando se casó con Mike Todd, que la dejó viudita.

En 1994, durante la ceremonia de los Oscar, tuve a Elizabeth Taylor a dos metros. Ella, colosal en su pequeña estatura. Acababa de recibir el premio humanitario Jean Hersholt, por su trabajo contra el sida -su amistad con Rock Hudson la inició en ello- y, en el pequeño escenario, lo aferraba como quien empuña un lanzallamas. Lo primero que te noqueaba era su mirada violeta -los mejores ojos del cine de Hollywood han sido británicos: Vivien Leigh, Jean Simmons, Elizabeth- y, lo segundo, su férreo carácter. Un periodista se atrevió a preguntarle por un marido o así y ella le fulminó con su silencio. Era alguien.
Para empezar, fue buena actriz desde sus interpretaciones juveniles, lo continuó siendo a pesar de que no siempre tuvo a su alcance buenas películas que colmaran tanto su sed de Four Roses como de diamantes. Pero Un lugar en el sol, El árbol de la vida, Gigante y ¿Quién teme a Virginia Woolf?, cuatro grandes melodramas, siguen ahí. Con ella y su energía. Por no hablar de aquella hembra enfurecida -tenía en la cama a Paul Newman y éste pensaba en su compañero de universidad, hay que entenderla- de La gata sobre el tejado de zinc. Fue buena actriz, digo, pero era tan guapa que no podíamos verlo.
También fue buena madre, pero tuvo tantos maridos que no supimos ni nos dejó verlo. Maridos: el actor británico Michael Wilding (dos hijos); Nick Hilton (hijo de Conrad, fundador del imperio hotelero, tío abuelo de Paris: un memo; ningún hijo); Mike Todd, que la dejó viuda al estrellarse su avión mientras promocionaba su producción La vuelta al mundo en 80 días, en accidente de avión privado, que son más fardones pero más peligrosos que las líneas regulares (una hija, preciosa, Liza); Eddie Fisher (dos adulterios: uno porque él estaba casado con la arpía deliciosa Debbie Reynolds cuando se liaron; dos porque le puso los cuernos con Richard Burton; ningún hijo); Richard Burton (dos matrimonios y una hija adoptiva, enferma de polio, Maria); y un político y un albañil, el primero un chorizo y el segundo una víctima de los excesos, como ella, a quien conoció fregando suelos en la clínica de rehabilitación Betty Ford.
Sobrevivió a todo: a la fama, a la belleza, al alcohol, a las pastillas, a los buenos enemigos y a los malos amigos, a las pasiones, y a sí misma.

Four Roses ahora mismo, jabata Elizabeth.


(Me quedo con la actriz de "¿Quién teme a Virginia Woolf"? no sólo por el trabajo actoral de ella sino también  por el desempeño de Sandy Dennis. Si tuviese la filmografía completa de Liz Taylor en casa, quizá volviese a revisar "La noche de la iguana" y en particular el guión original de Tennessee Williams. (Me corrijieron: la protagonista es Ava Gardner y elguión se basó en un argumento de TW). Mi memoria es injusta: al ver los fotogramas de algunas cintas, recordé su trabajo en "Reflejos en un ojo dorado", de John Huston, donde interpreta a la esposa del Capitán Penderton, a su vez enamorado de un soldado raso. Historia corrosiva del sur de Estados Unidos. Tengo en mente un comentario cruel sobre ella: que por lo menos una vez al año, ella misma anunciaba su ingreso a una clínica de desintoxicación, su ingreso voluntario. Por lo menos nunca perdió la elegancia y la valentía para reconocer la necesidad de ayuda de terceros. Nota de Maruja Torres tomada de El País.)

FIESTA DE LA VENDIMIA GAY

La semana pasada se llevó a cabo la decimosexta Fiesta de la Vendimia Gay, catalogada como el lado B de la Vendimia oficial. El año pasado fui una de las participantes, por eso, como testigo y parte, quiero hablar de la ambigüedad que yo sentí: por un lado, todo es hermoso, con paisajes increíbles, gente maravillosa, solidaria y trabajadora, pero también hay mucha hipocresía. Se podría pensar que si hay un evento todos los años referido a la elección de una reina trans es porque la comunidad gay en Mendoza se siente cómoda. Pero eso sólo es teoría o suposición de turista recién llegado. El concurso parece ayudar a visualizar e insertar a chicas trans, pero no es así. Poniendo negro sobre blanco, se trata de un negocio, un evento de productores que facturan. No me parece mal; de hecho la fiesta, lo que se genera luego de la elección, es una buena propuesta. No sugiero que los realizadores tengan que ocuparse personalmente de ayudar a que las cosas cambien, eso es de cada uno. A mí me gusta pensar en política, eso quiere decir querer un país mejor y por eso escribo.

En el mundo exterior, las reinas cumplen una labor social, comunitaria y de servicio, en el mundo nuestro, consiguen entrar gratis en los boliches.
He convivido con las chicas del concurso, me contaban que se presentaban para ganar el premio, que no era sólo por ser reina y darle una caricia al ego, sino también por dinero. Una trabajaba en una metalúrgica con su padre, no le gustaba, pero era el único trabajo que podía conseguir; otra estaba aprendiendo costura, otra hacía shows y presentaciones, y otras se dedicaban a la prostitución. Pero todas deseaban el dinero ante todo, la posibilidad de cambio estaba allí. Una de ellas me dijo: “Me quiero poner una peluquería y largar la prostitución”; otra, para sentirse más aceptada en su casa, quería ayudar a su mamá a terminar la habitación. Cada una tenía un propósito de salvación. La fiesta termina, se elige a la reina y al otro día todo sigue igual. Chicas trans discriminadas, excluidas, socialmente marginadas de día, deseadas de noche.
¿Dónde está el cambio? Elegir a la más linda, fomentar el deseo sexual. Me acuerdo que el año pasado nos hicieron hacer un video y el productor nos pedía: “Las quiero bien perras”. En una de las pasadas, obligó a todas a pasar en traje de baño, cuando sabía que muchas no se sentían bien de esa manera. Después hicimos una pasada con vestido que, en principio, iban a ser prestados por “diseñadores prestigiosos”, pero que al final, como no prestaron nada los prestigiosos, debimos pasar con un vestido de jersey colorado que no le quedaba bien a nadie. No sé si querían realzar nuestra belleza estética o fomentar el morbo.
Me parece genial la frivolidad; yo soy frívola cuando quiero, como quiero y donde quiero. Pero también me parece que hay cosas con las que hay que ir con cuidado, sobre todo si estamos hablando de seres humanos, ¿no? Seres humanos buscando un lugar en la sociedad. Buscando ser aceptadas. Siento que he crecido y no quiero esperar para comunicar mis sentimientos. Creo que uno de los elementos más destructivos en las relaciones es nuestra incapacidad para dejar traslucir lo que sentimos.


(texto tomado del suplemento Soy, Página 12, argentino, autora:Valeria Licciardi.)

martes, 22 de marzo de 2011

SAN PASCUAL, MÁRTIR

Distrito Federal– Increíblemente, Carlos Pascual murió a periodicazos como embajador de Estados Unidos en México. Ningún diplomático había caído antes como mosca. Primero fue el zape en El País de Madrid, al difundir los polémicos cables de WikiLeaks donde criticó a las Fuerzas Armadas y al gabinete de seguridad, y después en entrevistas con El Universal y The Washington Post donde el presidente Felipe Calderón lo llamó ignorante y dejó claro que no quería volver a cruzarse con él en el camino.

El presidente Barack Obama lo respaldó cuando Calderón lo incineró, y el Departamento de Estado lo arropó. Pascual regresó a México con las heridas abiertas por los obuses de Calderón, pero retomó su agenda, programó cenas privadas para este mes y estaba dispuesto a que, aunque en forma incómoda, terminaría su gestión y el sexenio con vida. La semana pasada cambiaron las cosas, quizás cuando el Presidente mexicano le mandó una señal clara de desprecio.
Fue en una conferencia sobre negocios e inversiones que organizó la Cámara Americana en México. El programa establecía que Pascual llegaría a la sesión matutina del martes justo cinco minutos antes del Presidente. Pero el lunes, mientras Pascual viajó a Ciudad Juárez, Calderón modificó la agenda y fue a la Cámara el lunes por la noche para pronunciar un discurso. Ni por cortesía estaría cerca de Pascual, quien aunque mantuvo las puertas abiertas en el gobierno federal para operaciones de rutina, perdió el acceso a sus niveles privilegiados.
Todo el episodio se mueve en la sombra de que algo muy serio sucedió en México y Estados Unidos. No es normal que un Presidente acabe con la carrera de ningún embajador a través de periodicazos, ni tampoco que el país que representa acceda a la presión pública, se vuelva rehén de las pretensiones extranjeras y lo releve. En ambos casos, Calderón y Obama tienen que haber llegado a la conclusión de que el costo político de sus acciones públicas era menos alto que el costo político de haber mantenido a Pascual en México.
En el caso mexicano, Calderón tuvo que invertir capital político por un cable específico, enviado pasadas las ocho de la noche del 17 de diciembre de 2009, donde Pascual escribió que la información de inteligencia gracias a la cual un comando de marinos liquidaron el día anterior a Arturo, el jefe del Cártel de los Beltrán Leyva, se entregó originalmente al Ejército, pero “su aversión al riesgo impidió una gran victoria en la lucha contra el narcotráfico”. Interpretado en la Secretaría de la Defensa como un eufemismo de cobardía, dio pie a un reclamo encendido del general secretario Guillermo Galván, al presidente Calderón.
La relación del Presidente con el Ejército no está en sus mejores términos, y la impresión en el alto mando militar es que hay una predilección hacia la Marina y un maltrato político para el Ejército. Si Pascual tenía acceso a Los Pinos, la suposición del general Galván era que en la Presidencia compartían la idea de “aversión al riesgo” de los soldados. El Presidente no tuvo otra opción para convencer al general que las palabras de Pascual no eran compartidas, que denunciarlo públicamente.
Si lo planteó o no en esos términos a Obama en su reciente plática privada en la Casa Blanca, no se sabe, pero funcionarios del gobierno estadounidense se apresuraron a decir que la sugerencia de cambio de embajador no estaba en los planes de Washington. Por principio, tampoco podía acceder Obama, pues dejaría abierta la posibilidad de que otros gobiernos, molestos también con los embajadores por las revelaciones de WikiLeaks, podrían seguir el ejemplo.
¿Qué sucedió? Como hipótesis de trabajo se puede plantear que en efecto fue iniciativa de Pascual presentar la renuncia, pero la aceptación de Obama refuerza la idea de que la lucha contra el narcotráfico en México, como asunto de seguridad nacional para Estados Unidos, no podía permitirse un embajador que polarizara. De mantenerse en México, Pascual quedaría relegado a un asiento de segunda fila, sin acceso en las áreas estratégicas del gobierno y cada vez más marginado, pues el Presidente le perdió confianza adicional al creer que las conversaciones que tenía con él, por su relación personal con familiares de priístas, se transmitían puntualmente al PRI.
Su salida deja descabezada la misión estadounidense, pero no realmente acéfala. El segundo de abordo, John Feeley, conoce muy bien México –tuvo una asignación previa en este país–, y podría ser un buen encargado de negocios hasta que termine esta administración. No tendría el acceso de un embajador, pero desaparecería el antagonismo que había con Pascual. Estados Unidos mantendría a un observador experimentado del fenómeno del narcotráfico y enviaría un mensaje a Calderón: se cedió, pero hay un costo. En el affaire Pascual los dos gobiernos pierden, pero el beneficio tiene que ser mayor para que enfrenten, juntos, la vergüenza pública.


(Haiga sido como haiga sido, FCH mostró una vez más su mecha corta y el desgaste al que ha sometido al Ejército. Análisis de Raymundo Riva Palacio tomado del Diario de Juárez.)

lunes, 21 de marzo de 2011

LA VOZ NARRATIVA DE CAVAFIS

Tanto el éxito internacional como buena parte de la fortuna expresiva de la obra de Cavafis se deben a una razón fundamental: su profundo arraigo en la poesía inglesa. Este egipcio que escribió en griego era, de hecho, ciudadano británico (desde 1850 toda la familia Cavafis había obtenido la nacionalidad británica y el status de colonos ingleses en Alejandría). Como Borges, siguió la tradición inglesa en otra lengua.

Robert Browning ha permitido buena parte de la mejor poesía del siglo XX en varios idiomas, gracias a su recurso de los monólogos dramáticos, que permiten una poesía lírica no proferida por el poeta, sino por personajes poéticos.
Como Lee Masters, como Borges, Constantino Cavafis retomó el método de Browning para expresar sus propias pulsiones, con el considerable desahogo que significó el ya no tener que referir el erotismo homosexual a sí mismo, sino a otros personajes. Con ello, evitó el melodrama o la metafísica que han entorpecido toda poesía confesional.
Pudo escribir pequeños cuentos poéticos, de concisión y ligereza tales, que el lector se asombra de encontrar el amor, el erotismo, el elogio de la belleza física de los muchachos, tan despojado todo ello de guardarropía y de truculencia, de gesticulaciones y pretensiones, tan transparente y en traje de calle, tan verosímil aunque se suponga en ocurre muchos siglos atrás.
Tiene asimismo algo de británico el aspecto cosmopolita de Cavafis, de helenismo ideal, de helenismo de Cambridge, más enraizado en la cultura occidental que en un país definido; su propia visión de Alejandría --más cultural o mítica que realista--, con sus mezclas de razas y de religiones, de tiempos y de nacionalidades, refrenda ese cosmopolitismo un tanto aristocrático y delicado.
Acaso también a ello se deba que, a diferencia de la mayor parte de sus paisanos de Egipto y de Grecia, Cavafis --palabra turca: "zapatero"-- haya evitado el desgaste del periodismo nacionalista o partidario, de las polémicas concretas y regionalistas, y podido dedicarse con una seguridad e higiene pasmosas, a la elaboración y al perfeccionamiento de su centenar de poemas célebres, que son leídos con el mismo interés por lectores de todas las nacionalidades: para su fortuna o desventura, no fue autor "griego" ni "de su tiempo", sino un hombre con la pureza (y la asepsia) de la universalidad.
Su vida tuvo tres obstáculos: en el panorama provinciano y puritano de la minoría griega mercantil de Alejandría, era un hombre homosexual, pobre y dedicado a un oficio aparentemente sin futuro, como la poesía, que en su tiempo y en su lugar careció siempre de estímulos y oportunidades editoriales, económicos y académicos.
Resolvió la pobreza con un largo empleo modesto de burócrata en el Departamento de Irrigación de Alejandría, al servicio de ingleses; pudo escribir sus poemas homosexuales sólo con gran pudor y retraso, y publicarlos únicamente al final de su vida: los escondió y se escondió para ganar libertad. Aunque llegó en vida a interesar a figuras internacionales como Forster, Yourcenar y Marinetti, su prestigio europeo es totalmente póstumo.
A pesar de que se han emprendido diversos ensayos biográficos (como el de Robert Liddell, su paisano), escasas, casi nulas han sido las huellas detectadas de su vida en sus poemas: ni nombres ni episodios. Cavafis se pierde y se gana por igual: los asuntos históricos (tomados, por ejemplo, de Gibbon) pueden leerse como sesgada expresión autobiográfica, y verdaderas estampas propias pueden verse como asuntos tomados de la cultura helénica.
Sin embargo, ese pudor, esa discreción con que fueron escritos y guardados en vida de Cavafis, no se dio entre sus lectores; sus poemas se volvieron celebérrimos en Occidente sobre todo por su asunto "epatante": el amor homosexual vivido y descrito con franqueza y entusiasmo, en un nivel meramente físico, embellecido además por una distancia melancólica o sentimental, y purificado por una expresión concisa, estructuras muy sencillas y decoraciones perfectamente cotidianas.
Se leyó a Cavafis en plan de novedad escandalosa, de moda libertina, como a Henry Miller o Anais Nin; fue como ellos objeto de culto, de emulación y de producción industrial para los escaparates de pornografía y asuntos terribles.
¿Convendría leerlo, además, como una voz magníficamente adecuada para narrar el mundo contemporáneo, el contraste de las pulsiones y sueños eternos con la vida urbana moderna, y contemplarlo con la tranquila, relajada perspectiva irónica y un tanto estoica, de quien sabe muy bien maniobrar los sentimientos sin llegar al sentimentalismo, con contrapesos anticlimáticos y hasta humorísticos?
En realidad, su poesía se mueve en una corriente pesimista, pero no se detiene a abusar del sufrimiento o el desengaño (ni a abusar de los lectores con sus propias penas), sino que los deja deslizarse subrepticiamente como contrapunto ácido en sus exaltaciones del cuerpo y la edad juveniles, de los fecundos paraísos físicos e instantáneos de un rincón de café o de un hotel barato y común --que todo acaba, que todo envejece, que todo se separa, decae y muere, no es asunto de los poemas, sino casi la condición que hace verosímiles la dicha y la belleza particulares, que de otro modo resultarían exageradas, teatrales, melodramáticas, como buena parte de la poesía romántica en primera persona.
No hay por qué comparar sus poemas con la austera arquitectura griega; nada quedaba de esa Grecia, y menos en Alejandría: sí con el camino de perfeccionamiento del lenguaje coloquial como expresión poética, que se dio en la poesía en lengua inglesa sobre todo a principios del siglo XX. La maestría de Cavafis apareció como una cada vez mayor perfección en el manejo de un estilo desnudo para narrar --cantar-- cosas muy románticas, a veces demasiado juvenilmente románticas; en el contrapunto antitrágico (en los poemas históricos), anticlimático o irónico (en los sentimentales y eróticos), y en cierto truco expresivo que le permitió decir sentencias filosóficas bastante sofisticadas y con gran tradición erudita, como si fueran la ocurrencia más simple o peregrina del mundo. Esta es una tendencia poética inglesa (al revés de la francesa de la época --Valéry, Claudel, los dadaístas y surrealistas-- que volvía la poesía muy intelectualizante) hacia los asuntos de la calle y el lenguaje de todos los días, hacia el demotic speech.
Aunque empezó a escribir tardíamente, el gran poeta se dio aun más tarde: hacia los 48 años empezó su verdadera obra, ya totalmente despojada de restos de la poesía del siglo anterior (Verlaine, Baudelaire; Shelley, Tennyson), con cierta sonrisa tolerante ante los absurdos y las desgracias del mundo y una gran tranquilidad que recuerda sus enamoradas mitologías de juventud.
Los jóvenes en Cavafis son el tema, el mito y el lector: siempre piensa en un cómplice joven que lo esté leyendo, y en tal tono introduce sus entusiasmos y travesías, y hasta su sencillez expresiva: no sea que el muchacho no lo entienda. (Habla al lector como a un muchacho). De hecho, aun cuando domina la nota de angustia o dolor, todos sus episodios eróticos son juveniles --más bien, adolescentes-- y pasajeros, sin las complicaciones sentimentales, sicológicas o cotidianas de los adultos y sus relaciones amorosas serias, formales. Tienen ligereza de juego.
Sus héroes son los jóvenes en la dicha o los jóvenes en desgracia, sobre todo en desgracia física. No se deben exclusivamente al erotismo del poeta; también a las condiciones que la sociedad imponía a los roles de edades. "Hace 35 años, comentó Cavafis, un hombre de 30 se llamaba viejo a sí mismo, mientras que ahora apenas si ha comenzado a vivir. Como ves, el baño y los deportes han hecho el cambio". A principios de este siglo, hablar de amor entre personajes mayores de 30 años implicaba hablar de Amor Serio --aun en los márgenes homosexuales-- y echar mano de la sicología, la metafísica y las literaturas complicadas (como Stefen George o Thomas Mann, Wilde o Forster, Gide o Proust); un mero encuentro sexual feliz y ya, era impensable en adultos burgueses, sólo podía ocurrir en jovencillos proletarios de menos de 20 años. Por lo demás, es la época en que los jóvenes se ponen de moda en la literatura (y el comercio) del mundo. Será la estética, la erótica, los mitos y las modas juveniles los que ahora priven en la escena y la literatura mundiales, desbancando a los hombres maduros de generaciones anteriores. Les enfants terribles.
Sólo hasta 1924 Cavafis empezó a sufrir represalias sociales. En 1924 fue denunciado por un colega en un periódico como "otro Oscar Wilde", pero su obra no era tan conocida ni su figura tan importante como para permitir mayor conflicto. El anonimato o el ninguneo en estos casos ayudan.
Quizás su poco éxito griego o egipcio se debía, además de a las dificultades materiales por las que pasan todas las artes en los países pobres --hay que competir en el mercado mundial y sus metrópolis por la gran fama, o jamás llega--, a que resultaba demasiado inglesa, demasiado moderna. A que no sonaba muy "poética" en países todavía atrasados en su occidentalización. (En lengua española, por ejemplo, no habría tenido --ni tuvo-- la menor oportunidad sino hasta la segunda mitad del siglo; habría quedado enterrada en un erudito conocimiento marginal, como las de Rebolledo y Tablada en México).
En cambio, la curiosidad de Occidente --Francia, Inglaterra, Italia, Estados Unidos-- fue volviéndose tumultuaria. Temas difíciles, asuntos históricos o mitológicos, expresión llana: Marinetti lo consideraba futurista (1930): "Usted ha roto con el podrido mundo poético del romanticismo llorón del siglo diecinueve y con sus temas", le dijo.
Su Alejandría literaria nada tenía que ver con su propia ciudad: una mera aldea mercantil, como cualquier otra de Asia o del norte de Africa: "No es ninguna exageración, escribió el también alejandrino Robert Liddell, decir que sólo el gran pasado (del que no queda ningún rastro) de Alejandría hacía tolerable vivir ahí --y sólo Cavafis conectaba el gran pasado con el mundo contemporáneo". A sus paisanos griegos, cristianos ortodoxos, pudo parecerles, por sus temas, poesía exótica; y a sus paisanos musulmanes o judíos, prácticamente extranjera. ¿Lo habrían considerado un "producto de exportación", con escasos llamados a la sensibilidad y a los intereses locales?
Hay también un Cavafis político, el cantor de la historia de un pueblo que ha sobrevivido a múltiples derrotas. "Cavafis, escribió W.H. Auden, es uno de los muy escasos poetas que pueden escribir un poema patriótico que no sea embarazoso": lo logra, nuevamente con el recurso un browningiano, de actuar como mero testigo de personajes y episodios ajenos, sin símiles ni metáforas, sin calificación, casi sin decoración, con la mera descripción llama de las emociones, la escena o el personaje, hacha con cierta distancia irónica o anticlimática que impide cualquier desfogue parcial, cualquier gesticulación o mitificación directas.
Y en lugar de recurrir a los Grandes Temas griegos, al saqueo de Homero y los trágicos, como tantos "aficionados a Grecia", toma los perfiles poco glamourosos del helenismo de la decadencia: cuando los diversos reinos griegos son ya satélites de Roma y cuando, con Constantino, el cristianismo ha triunfado sobre la religión griega.
Auden no necesitó saber una letra de griego para admirar a Cavafis. Pese a lo que se pierde en la traducción, Cavafis respondía a su tradición inglesa, y su estilo desnudo permitía, más que otros poetas, que se trasvasara con éxito su poesía a otros idiomas. Lo que Auden encuentra sobre todo en él es un peculiar "tono de voz" (desprovisto de pretensiones retóricas o intelectuales, pero dirigido por una pasión intelectual de tolerancia social e íntima, enemigo de las opresiones y de las culpas), que se solaza con sus ensoñaciones de amor físico en breves affairs apenas púberes o ligues entre efebos nada complicados, que casi no piensan sino lo indispensable para habitar sus paraísos o rincones triviales.



Hay poemas de Cavafis que son como baladas puras, cristalinas en su falta de adjetivos y de ornamentación, como exactos dibujos amorosos en dos o tres líneas --traducción de Francisco Rivera--:


Y si no puedo hablar de mi amor,

si no hablo de tu pelo, de tus labios, de tus ojos,

sin embargo, tu cara que conservo en el corazón,

el sonido de tu voz que conservo en la mente,

los días de septiembre que surgen en mis sueños,

dan forma y color a mis palabras y frases,

cualquier tema que toque, cualquier pensamiento que diga.


(Ensayo reproducido del blog 'la iguana del ojete', de josé joaquín blanco.)

AVIONES ESPÍAS A MÉXICO

Washington— A través de un acuerdo secreto, México pidió a Estados Unidos el uso de aviones espías dentro de su espacio aéreo para recabar datos que ayuden a desmantelar las redes de narcotraficantes, de acuerdo a un despacho informativo de The New York Times.

El diario neoyorquino cita fuentes tanto mexicanas como estadounidenses a la hora de confirmar las pláticas de alto nivel entre ambos gobiernos.
Estados Unidos ha estado enviando aviones no tripulados a México desde febrero pasado dentro de la cooperación en la lucha contra el narcotráfico en el país vecino, según The New York Times.
Los vuelos son realizados por los drones, aviones no tripulados Global Hawk —los mismos que se utilizan para el espionaje en la guerra de Afganistán—, unos aparatos que vuelan a más de 10 mil metros de altitud y que son invisibles desde tierra.
El objetivo de los drones es seguir al minuto los movimientos de los sospechosos implicados en el narcotráfico con el fin de localizar y desmantelar sus redes.
Estos drones han permitido la localización de varios sospechosos relacionados con el asesinato el mes pasado en territorio mexicano del agente estadou-nidense Jaime Zapata, de los servicios de inmigración.
El acuerdo se había mantenido hasta ahora en secreto debido a restricciones legales y a la sensibilidad política mexicana sobre el tema por cuestiones de soberanía territorial.
Según The New York Times, que cita a fuentes del Pentágono sin aportar nombres por razones de seguridad, los vuelos autorizados por el Departamento de Seguridad Nacional de EU son fruto de varios acuerdos bilaterales alcanzados entre los mandatarios de ambos países, que fueron ratificados en la última visita que el presidente Felipe Calderón hizo a Barack Obama en la Casa Blanca el pasado 3 de marzo.
Fuentes citadas por el diario The New York Times aseguran que México, entre otras cosas, hace la vista gorda respecto a las escuchas telefónicas que coloca EU en las líneas de los narcotraficantes.
Lo mismo sucede cuando se ignora conscientemente que agentes estadounidenses vayan armados por las calles de México, en una clara violación de la Constitución. Se desconoce el número total de vuelos que se han realizado bajo el hasta ahora acuerdo secreto entre México y EU.
La Constitución mexicana prohíbe cualquier injerencia militar o de fuerzas extranjeras. Pero la degradación de la situación y el incremento de la violencia en México han provocado la toma de medidas excepcionales.
“No hace tanto tiempo, en la DEA (Agencia Antidrogas, en sus siglas en inglés) ni hubiéramos soñado con llevar a cabo las actividades que desarrollamos ahora”, asegura al diario Mike Vigil, ex jefe de operaciones de la DEA.
“La única manera en la que vamos a poder seguir con lo que estamos haciendo en territorio mexicano, es si permitimos que de alguna manera México lo pueda negar cuando quiera”, explica.
Tras la escalada de la violencia en los últimos cuatro años, EU ha tomado un papel más activo en la lucha contra los cárteles de droga. Además de los vuelos, EU lleva años entrenando a miles de policías y tropas del Ejército mexicano y aportando equipo y tecnología en la batalla contra los narcos.
Desde finales del año 2006, más de 34 mil personas han muerto en México por la violencia que genera el tráfico de drogas.
Las autoridades mexicanas criticaron a la Administración de Obama, ya que fue necesario que muriera uno de sus ciudadanos para que Washington prestara atención a la violencia que desangra México.
La cooperación entre EU y México en materia de lucha contra la droga es muy opaca. A pesar de que ambos países reconocen que su trabajo juntos ha sido crucial para capturar al menos 20 grandes capos y que el espionaje de EU ha jugado un gran papel, los acuerdos se mantienen en el más absoluto secreto.


(El relato "La ley de Herodes", de Jorge Ibarguengoitia" retrata fielmente esta modalidad de un gobierno mexicano, en este caso al panista Felipe Calderón, en su posición entreguista a un gobierno extranjero, en nuestro caso a Obama-Clinton. Cable tomado de El Diario de Juárez.)

domingo, 20 de marzo de 2011

HUEVOS A LA BIBIANO

Torreón, Coah. El general en retiro Carlos Bibiano Villa Castillo no se anda por las ramas: “Para rescatar Torreón hay que meterle huevos”. Es el director de Seguridad Pública y, sin ambages, precisa: “El personal militar está adiestrado para el combate. No se raja. Hemos tenido civiles que a la hora de los chingadazos se les frunce. Antes aquí correteaban a los policías, ahora ni madres, los correteamos a ellos y donde los alcanzamos los matamos. Aquí hay que romperle la madre al cabrón que ande mal”.

Viste camiseta y pantalón azul marino se coloca el casco y el chaleco antibalas. Empuña la pistola con la que duerme, saca el cargador, revisa la munición y corta cartucho. Es una Magnum 44 y se la pone a la cintura. Toma su fusil de francotirador G3 recortado con culata retráctil calibre 7.62, capaz de penetrar blindaje. Agarra el radio y dos teléfonos celulares. Da la orden con un grito escueto: “Vámonos”, y se encamina al estacionamiento seguido por miembros de su guardia personal, compuesta por 114 militares.
Son las cuatro de la tarde y seis camionetas con 30 efectivos encapuchados armados lo esperan para iniciar “la caza de malandros” en las “zonas más calientes” de la ciudad dominada por Los Zetas y peleada por Los Chapos. Sube a una camioneta color guinda y acepta la entrevista con La Jornada a bordo del vehículo.
El pasado 2 de marzo, en un operativo similar, sufrió una emboscada. Hombres armados que viajaba en cinco camionetas lo interceptaron y dispararon más de 500 balazos. El blindaje número seis de su camioneta le salvó la vida. Seis policías quedaron heridos. No es la primera vez que intentan matarlo desde que asumió el cargo, pero esta vez supo que uno de los suyos lo traicionó: “¿Quién fue?... Si supiera ya lo hubiera matado al cabrón. Los que nos venden no merecen vivir”.
Al arrancar el operativo aclara: “Me gusta la adrenalina. Venir a patrullar. Cuando agarro a un Zeta o Chapo lo mato. ¿Para qué interrogarlo? Que le vaya a decir a San Pedro lo que hizo. El Ejército tiene seguridad e inteligencia, no necesita información. El día que ellos me agarren a mí no me van a agarrar a besos. ¿Verdad? Me van a hacer pedazos. ¿Y qué? A eso estoy expuesto. El día que me toque, allí nos amarramos y punto”.
El general Villa Carrillo exhibe los códigos de la “mano dura” que alcaldes y gobernadores de diversos estados han decidido introducir en corporaciones policiacas cada vez más militarizadas.

Foco rojo

Cuando se le recuerda su linaje, sonríe con orgullo. Es nieto de Jesús Arango, alias El Bizco, primo hermano de Doroteo Arango, conocido como Francisco Villa: “Me siento orgulloso porque fue un gran guerrillero. Él practicó la guerra de guerrillas, y a mí me toca combatir la guerrilla urbana. Cada quien su adiestramiento”.
Dice conocer bien al enemigo; tanto, que durante el recorrido los va escuchando en una frecuencia de radio clandestina que ha captado. Claramente se oye a los delincuentes dar cuenta paso por paso del operativo: “Ahorita ya saben por dónde vamos. Transmiten de todas partes. Los taxistas les avisan, son sus halcones. A mí me dicen ‘el viejillo loco’. Esos hijos de la chingada no respetan a nadie”.
El año pasado, la Comarca Lagunera formada por Torreón, Coahuila; Gómez Palacio y Lerdo, Durango, fue la segunda plaza más violenta del país después de Ciudad Juárez, con 689 homicidios relacionados con el narcotráfico.
En Torreón se han duplicado los homicidios y las matanzas en bares y discotecas. A partir de 2008 Los Zetas se apoderaron de la plaza logrando corromper a la mayoría de los policías. Cuando el general llegó a su puesto despidió a más de 500 elementos. Hoy tiene a mil 14 a su cargo: “El cabrón que no quiera trabajar, a chingar a su madre. Punto. Aquí se paga bien (8 mil pesos). Logramos tres objetivos: darle casa a cada policía, seguros médicos mayores y un seguro de vida de 700 mil pesos. De modo que el que quiera cobrar el seguro de vida, pos que se muera”.
El general Villa Castillo, de 62 años, se especializó en telecomunicaciones. Se preparó durante 16 años. Recibió entrenamiento en Israel. Tiene dos licenciaturas y una maestría. Posee un equipo escáner valorado en 4 millones de pesos para interceptar llamadas “del enemigo”. Está convencido que Los Chapos viven en Gómez Palacio, Durango, y Los Zetas, en Matamoros, Coahuila. Ambos se disputan el territorio de Torreón.
El operativo pasa por el vado del río Nazas que separa a ambos estados, lugar donde los delincuentes tiran cadáveres mutilados o degollados. El río tiene cuatro puentes: amarillo, negro, plateado y de la Unión, pero a lo largo de 50 kilómetros existen más de 15 pasos clandestinos que son utilizadas por Los Chapos, llamados así porque varios cárteles de la droga se unieron al de Sinaloa para recuperar Torreón.
Mientras pasamos hay patrullas distribuidas en el cauce del río que forman parte del denominado Sellamiento Nazas, operativo conjunto que pretende controlar el flujo criminal: “Nosotros sí trabajamos, no crea que porque usted vino andamos haciendo el patrullaje. Todo el pinche día estamos en esto. Por allí pasan. ¿Ve la rodada de los vehículos?”
La ciudad está dividida en nueve zonas altamente conflictivas, en especial las más pobres, convertidas ahora en campo de batalla. Los cerros están cubiertos de casas paupérrimas y forman parte del mayor cinturón de miseria. La polvareda del desierto se levanta ante el paso ostentoso del convoy. La gente lo mira con recelo, apura el paso y se mete de inmediato a sus viviendas. En pocos minutos las calles quedan desiertas.

Nos adentramos en el Cerro de la Cruz, único enclave controlado por Los Chapos. Hay sólo una calle asfaltada, el resto son escalinatas. Un auténtico laberinto que hace más difícil el trabajo de los policías. El lugar está lleno de halcones y es propicio para emboscadas. Los jóvenes en las esquinas ni se inmutan ante el paso de la autoridad: “son de los mismos”, dice el general que desde que llegó a su puesto ha perdido a seis policías en combate y sostenido 76 enfrentamientos con los delincuentes: “Lo que pasa es que esos cabrones nunca dan batalla. Nomás rafaguean y huyen. La ventaja de nosotros es nuestro armamento: tiro a tiro, pero bien apuntado. Por eso les hacemos muchas bajas. Hemos matado a unos 200”.
–Seis bajas, frente a 200... ¿Eso quiere decir que van ganando la guerra, como dice Felipe Calderón?
–El problema es que matamos unos y salen más, levantamos otra piedra y salen más... Civiles han muerto muy pocos. Nosotros siempre tiramos a matar al narcotraficante. Nunca al civil. En cuanto ellos ven que empieza la balacera corren y todos pecho a tierra y a cuidarse”.
El crimen organizado ha encontrado el mejor caldo de cultivo para su particular ejército de “burreros” y sicarios en la Comarca Lagunera: cientos de jóvenes desempleados, consumidores de droga y olvidados por las políticas públicas del Estado.
Villa Castillo ingresó al Ejército a los 16 años por orden de su madre. Fue el penúltimo de los 36 hijos que tuvo su padre con seis mujeres. Es masón, dice ser incorruptible y leal hasta la muerte: “A mí no me da vergüenza decirlo: mi padre es el Ejército y mi madre la Patria. A ellos les debo todo. Me educaron, me adoctrinaron y me prepararon para esto”.
La guerra es la guerra, y por eso justifica los códigos militares. El operativo de patrullaje pasa ahora por el mercado de la Alianza, zona altamente conflictiva. Muchos negocios han cerrado ante la extorsión y la violencia. Cruzamos los rieles y nos adentramos a la mítica colonia la Durangueña, escenario de balaceras y ejecuciones, y controlada por Los Zetas. “Yo desconfío de la Policía Federal porque ellos no matan, nomás agarran. Y el Ejército y la Marina matan”.
El siguiente enclave habitacional de miseria es la colonia San Joaquín, llena de callejones: “Son lugares propicios para una emboscada. De aquí está cabrón salir. Desde los cerros se atrincheran y nos tiran, pero ahora traemos armamento de largo alcance con mira telescópica. Ya podemos darle a un cabrón que esté a un kilómetro de distancia. Nomás los vemos caer... Ya se perdió aquella ética que tenía el sicario o el narco, ahora son asesinos. Antes tenían ética hasta para matar, ahora llegan y hacen pedazos”.
El Cerro de las Noas, famoso por el Cristo protector, es escenario ahora de las más cruentas batallas. Por los recovecos de la colina convertida en búnker de Los Zetas se atrincheran los francotiradores: “El otro día nos tocó ir a matar allí a seis cabrones y los matamos. ¿Cuál es el problema?
–¿Y eran Zetas o Chapos?
–Zetas.
–¿Cómo sabe? no los interroga, ni habla con ellos...
–Lo supimos porque nos habían robado unas armas, y allí las localizamos.
–Hay leyes, general. Usted decide quién debe morir o vivir... ¿no cree que eso lo decide Dios?
–Pues sí, pero hay que darle una ayudadita.
–Si se le acerca uno de esos para hablar...
–Allí mismo lo mato. Yo me lo chingo.
–¿Mata, luego averigua?
–Así debe ser. Es un código de honor.
Para el general, los derechos humanos son algo que “no funciona como debe”. Dice que el trabajo de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos es bueno, pero “no cumple sus funciones”. Debería proteger al lastimado y parece que defiende al delincuente”.
El operativo pasa por la colonia Primero de Mayo. Las chozas de madera de la Zaragoza Sur y Norte destacan rumbo a la avenida de Las Mieleras: “Se esconden en las piedras. Cada rato subimos y les quitamos sus parapetos. Traen cuerno de chivo, rifles 270 con mira telescópica”.
Después de hora y media de patrullaje ordena volver al cuartel. Al lado de su oficina habilitó un lugar para vivir. Tiene una cama, aparatos para hacer ejercicio y un baño sauna: “Trabajo todo el año, domingos, festivos. No tomo vacaciones. ¿El esparcimiento?... Mi esparcimiento son las mujeres. Hoy en la noche tengo pelea cuerpo a cuerpo en un ring, que es una cama. ¿Quién gana? Ellas, yo les doy chance a las mujeres”.

Tiempo después de la entrevista se difundió información de que el general en retiro sería transferido a la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de Quintana Roo


(Entrevista tomada del diario La Jornada, autora: Sanjuana Martínez, 13.III.2011. Hará unos veinte años, un pintor de Torreón te hacía la observación que había demasiados locales de rehabilitación, los llamados Alcohólicos Anónimos, pero que hacía falta también más espacios para el deporte, más escuelas y bibliotecas, que no bastaba con alejar a los jóvenes del alcohol y de las drogas pues no tenían alternativa para una rehabilitación integral. Un plan de vida completo. Hace también diez años que en Zacatecas no había un solo habitante que no tuviese un familar en los Estados Unidos, como ahora no se conoce uno solo que no tenga un conocido, amigo o vecino anexado al crimen organizado; o alguien que no haya sido asaltado, amedrentado de manera violenta por alguno relacionado directa o indirectamente con alguna célula criminal. Las confesiones de Villa Castillo a la periodista Sanjuana Martínez evidencia también la existencia de comandos o escuadrones de la muerte auspiciados por el Estado.)

sábado, 19 de marzo de 2011

PIE DE CRÍA

Cuando nace, el pie no sabe que es pie. Parece ave o cometa. Revolotea sobre el pecho de mamá. Se eleva en los brazos de papá. Aletea en los cambios de pañal. Es limpio, diáfano. Plano como una tabla, pero flexible como el vuelo de un águila.

En los primeros años, le aparece un arco. En su planta hay una montaña rusa, un tobogán de piel. Es el perfil del mismo pecho de mamá avisándole que es pie, que no es ave ni cometa.
Cuando empieza a caminar, se resigna a ser pie. Ya está condenado a ocultarse dentro del zapato. A vivir como un preso hacinado, abochornado entre pedazos de tela, esos a los que llamamos medias. Pero las medias no son buenas ni en los pies.
Con el tiempo, el pie conoce el mundo. Enfrenta el barro, el polvo y la lluvia. Siente el hueco en el asfalto. La piedra en el zapato. El pasto. El estiércol de perro. La baldosa fría. Las botellas rotas. Las alfombras. El cemento. Las cuestas. Los escalones. Los altares. La arena roja. Entonces, inexorablemente, sabe que su lugar es la tierra.
La mujer lo maltrata. Lo encarama en tacos altos, tacos de aguja que desgastan su talón. Lo somete a la tensión del equilibrio. Camina, baila y trabaja empinada. Se vale de su fuerza para parecer una garza alta, para verse mejor y conquistar.
El hombre lo atosiga. Lo hace correr y sudar noventa minutos en la cancha para conseguir un gol. Lo desafía ante una pelota que a la vez, es su amiga. Lo lesiona. Le produce callos por la presión de otro pie. Le crea hematomas, lo ampolla y lo hiere debajo de las uñas por el punteo del balón.
En invierno, descuidado, sin atención, no encuentra otro refugio que los botines aterciopelados, esos que le dan calor; en cambio, en verano refulge en sandalias, presumiendo el cuidado de su desnudez.
La sociedad lo prostituye. Lo convierte en fetiche por medio de la moda. Lo vuelve erótico. Le chupa los dedos, lo masajea, le pinta las uñas de rojo. Le pone sandalias coquetas y anillos podales. Le saca una foto, lo hace portada de Cosmopolitan y lo vende.
Sin otro remedio, sigue soportando el peso del cuerpo. Resiste situaciones que exigen pies de plomo: filas de bancos, conciertos por la paz, caminatas de solidaridad, expediciones al África, y marchas pacíficas o revolucionarias.

A pesar de todo, sigue en pie.


(Tardé mucho tiempo en dedicarle atención a mis pies. Nací con los pies planos, creo que es por herencia familiar y, por lo mismo, tengo salidos los metatarsos. En Torreón encontré a un médico que me los atendía, salía del consultorio con parches en cada uña y en cada callo extirpado. Fue necesario que asistiera una buena temporada con una maestra que impartía clases de gimnasia reductiva para comenzar a darle atención a mis extremidades inferiores. No me gustaba que una compañera del trabajo me dijese que tenía pies de "hamburguesa", cuando caminaba mucho, me fatigaba -por sobrepeso- y por la ausencia de arco. El médico de Torreón me ofreció un par de plantillas metálicas, que al paso del tiempo se quebraron. No fue sino hasta hace unos tres años que, en un viaje a la ciudad de México, fuí a un negocio especializado, me hicieron las plantillas que requería conforme a un molde que me sacaron de cada planta. Así, con la ayuda de una podóloga, conseguí que ya no me "retoñasen" las callosidades de las plantas a base de disciplina en el uso de las famosas plantillas. Y aunque aún tardo en "domar" un par de zapatos nuevos, esto es, amoldarlos a mis extremidades, camino más y me canso menos. Que el Señor guarde muchos años a mi podóloga. Nota tomada de El Espectador, colombiano, blog 'magazín', autora: Isabella Portilla.)

viernes, 18 de marzo de 2011

LA TRAICIÓN DE MANUEL PUIG

Hace veinte años moría Manuel Puig en México, y no puedo evitar el pensamiento de alguien con varios años encima: ¿YA VEINTE? Y sí, 1990 pasó hace veinte años.

En 1965 Manuel Puig fue finalista del Concurso Biblioteca Breve de Seix Barral con La Traición de Rita Hayworth, que sería publicada tres años después y que fue la primera novela que leí de Puig (fue amor a primera vista). Parece que Vargas Llosa amenazó con dejar el jurado de Seix Barral si ganaba "ese argentino que escribe como Corín Tellado".
En La Traición... ya está el germen de todo, en su fondo y en su forma.
Cuando The Buenos Aires Affair fue incluida en la lista de libros prohibidos en 1973, Puig se fue a México para nunca más volver a la Argentina. En vida, la crítica fue dura con el escritor, sobre todo la crítica local, y este hecho lo amargó siempre. Una lástima: solo debería haber esperado unos años para ser testigo de su encumbramiento como uno de los principales escritores de la región.
Sin ninguna duda, en la literatura del continente, hay en algunos aspectos un antes y después de los libros de Puig.


( Cuando se publicó "Boquitas pintadas" yo la traía y la llevaba a todas partes pues estudiaba Letras y quería hacer un trabajo para el profesor Héctor Valdés. Más adelante supe que cuando estuvo de agregado cultural en Argentina había tenido un "affaire" con su autor. Tiempo después, cuando Puig ya vivía en México, me lo encontré en una estación del metro que lleva a Taxqueña: veníamos de la Cineteca Nacional pero habíamos entrado a distintas salas. Me dijo que estaba hospedado en un hotel cercano al Monumento a la Revolución, en calle Lafragua, cerca del Sanborn's que hace esquina con Reforma. A la recepción de ese hotel llegué en una ocasión a dejarle una revista para que nos diese una colaboración o nos concediese una entrevista, que nunca se concretó. Más adelante supe por Antonio Jáquez, un periodista originario de Durango, que vivía en Cuernavaca con su mamá y que ahí había muerto. Nota tomada del blog 'contra la erosión', del 22.VII.2010)

jueves, 17 de marzo de 2011

JAN VERMEER (1632- 1675)

Vermeer

(remix CC de Mike Licht sobre el Jan Vermeer "Mujer escribiendo una carta
y criada", reproducida en El País.)

LOS RIESGO DE INFORMAR

Buena parte de la clase política patina para negar una guerra que diezma a los periodistas y defensores de derechos humanos.

Los últimos conteos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) provocan escalofríos. Entre 2000 y 2010, los periodistas padecieron 597 agresiones, además de los 88 asesinados o desaparecidos. La misma persecución padecen las y los defensores de derechos humanos. La comunidad internacional está alarmada porque estos grupos son indispensables para proteger víctimas civiles y lograr que funcione la democracia. Por espacio, concentro el texto en el caso de los periodistas.
En las estadísticas de la CNDH 75% de las agresiones son contra la prensa escrita y sólo 8% afecta a los colegas de las televisoras. Esta diferencia podría deberse a que la letra impresa sigue siendo el principal instrumento para la defensa de la libertad de expresión y el derecho a la información. En las décadas de la transición, la oposición prosperó y la libertad creció porque periódicos como Excélsior, Diario de Yucatán, El Norte, El Siglo de Torreón y El Dictamen de Veracruz asumieron riesgos y pagaron costos. Sorprende, por tanto, la actual indiferencia de quienes gobiernan porque hacen todo lo posible por evadir su responsabilidad. Ello se hizo evidente el pasado fin de semana.
El sábado 12 de marzo, Reforma destacó una nota de sus corresponsales en Guerrero, Jesús y Héctor Guerrero. En ella se informaba que Fernando Reina Iglesias, regidor del Partido Verde en Acapulco utilizó un helicóptero de la Secretaría de Salud en Guerrero, gobernado por el PRD, para esquiar a pie desnudo a 240 kilómetros por hora en una bahía acapulqueña. Las piruetas del presunto ambientalista aparecen en un video de un minuto (puede consultarse en www.sergioaguayo.org). Dado que aquel estado se desangra por la violencia criminal y que utilizaron un aparato que debía estar trasladando enfermos ¿les fincarán algún tipo de responsabilidades a los funcionarios de ambos partidos?
El domingo 13 de marzo, La Jornada publicó un texto de Sanjuana Martínez sobre un día en la vida del general en retiro, Carlos Bibiano Villa Castillo, cuando era director de Seguridad Pública de Torreón. El general Villa no se anduvo por las ramas: "para rescatar Torreón [del crimen organizado] hay que meterle huevos [...] los correteamos y donde los alcanzamos los matamos. Aquí hay que romperle la madre al cabrón que ande mal". Al día siguiente renunció para irse con un cargo parecido a Quintana Roo.
En las dos historias aparece la frivolidad de unos, la brutalidad de la guerra y la forma en que periodistas y medios impresos toman riesgos para informar. Las burocracias federales actúan como si no hubiera emergencia. Desde 2008, Gobernación evalúa la conveniencia de un mecanismo de protección para periodistas. Reuniones van y vienen con otras dependencias (en particular con la CNDH y Procuraduría General de la República). Los resultados son magros. A lo sumo unas cuantas medidas cautelares de dudosa eficiencia. El grueso de su tiempo parecen dedicarlo a reñir por el control del proceso. En noviembre de 2010, finalmente firmaron un convenio el poder ejecutivo y la CNDH, pero cinco meses después ni se conoce su reglamento interno ni han integrado a los organismos de la sociedad civil que insisten en que se atienda el problema.
Los organismos civiles sí tienen propuestas claras y articuladas. El Centro Nacional de Comunicación Social (Cencos), Artículo XIX, la Asociación Mundial de Radios Comunitarias de México, el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos y el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, entre otros, están proponiendo un mecanismo único de protección para los diversos grupos vulnerables en cuyo diseño han participado organismos colombianos, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Tantos retrasos de quienes gobiernan tienen como trasfondo la reticencia a asumir las consecuencias de que algunas partes del país viven una emergencia que exige poner como máxima prioridad salvar el mayor número posible de vidas. Prefieren patinar sobre la superficie de los problemas que los rebasan pese a que su desidia tiene un costo en vidas.
Los organismos de la sociedad civil que protegen a migrantes de otros países también se han organizado y, encabezados por el obispo de Saltillo, Raúl Vera López, proponen una medida concreta para frenar las extorsiones, los abusos y los asesinatos: otorgar visas temporales de protección para los transmigrantes. Como eso enfurecerá a Washington porque les permitirá acercarse a la frontera con Estados Unidos, ¿sabrán nuestros políticos darle primacía al derecho a la vida?


(Artículo reproducido de El Siglo de Durango, autor: Sergio Aguayo Quezada, "Los patinadores".)

miércoles, 16 de marzo de 2011

EL TSUNAMI DE MARÍA

Poco antes de las tres de la tarde, María salió de la estación del Metro de Asakusa con la idea de conocer los famosos templos de Tokio. Ya en la calle escuchó un estruendo, miró los cables enloquecidos, los coches que trepidaban y la incertidumbre en los rostros de la gente. Ni un grito, sólo exclamaciones. El movimiento era cada vez más fuerte y pensó que el piso se abriría en dos. Giró sobre su propio eje sin saber qué hacer hasta que se prensó al brazo de un japonés que, desconcertado, caminó con ella hasta el centro de la avenida, lejos de los edificios. Supo entonces, a sus 18 años, lo que era un terremoto.

Después de dos minutos eternos, ya quieta la tierra, caminó hacia el Sensó-Jí, la segunda pagoda más alta de Japón. Ahí la sorprendió un segundo estruendo y la visión del templo de cinco pisos que iba de un lado a otro como papel al viento. Se va a caer, pensó. Vio como todos alrededor sacaban sus móviles y miraban en pequeños monitores. A falta de un celular y del idioma, miró una pantalla que, desde un aparador, transmitía la noticia en japonés. Ella sólo entendía la palabra tsunami. Intentaba preguntarle a la gente, en inglés, qué pasaba, pero nadie le entendía. Se dio cuenta que en Tokio no hay cafés internet porque no los necesitan, todos llevan el ciberespacio en la bolsa. La fila para el teléfono público parecía interminable. Deambuló hasta que entró a un Club de Mangas y tuvo que tramitar una membresía para acceder a una computadora. Le sorprendió que hubiera gente leyendo cómics en esos momentos. Desde ahí envió un correo electrónico a su familia en México que, a las tres y media de la mañana, estaba pegada a CNN mirando la catástrofe. Mientras les escribía, volvió a temblar, pero no se los dijo.
María había salió de su casa hace nueve meses y los últimos seis trabajó en Romblón, una isla de Filipinas. En ese pequeño y bello trozo de tierra en el Pacífico asiático dio clases de inglés, de ballet y de artes plásticas a pequeños de primaria que la llamaban Mayang. Terminado el ciclo con la ONG, programó su regreso con un vuelo desde Tokio para conocer Japón. Llegó seis días antes del terremoto, visitó los alrededores y volvería México el sábado 12. Pero la naturaleza, implacable, tenía otra agenda.
Al salir del edificio de cuatro pisos de cómics, decidió volver a su hotel. Había escrito a su familia que le hablaran por teléfono a las 10 de la noche, hora local. En punto, sus padres llamaron al hotel a partir del horario acordado, pero transcurrieron seis horas más y múltiples “I´m sorry she´s not here”. Era de madrugada en Tokio y su hija no aparecía. Y es que, María, con la esperanza de tomar el Metro, que no funcionaba, se topó con estaciones convertidas en albergues y multitudes que acampaban en espera de que se reanudara el transporte para volver a casa. El tráfico paralizado hacia imposible la opción de un taxi.
La temperatura descendía y estaba anocheciendo cuando se dirigió a una oficina de turismo a pedir orientación. La única alternativa era tomar un autobús. La fila, kilométrica. Pero le no quedaba de otra. Tiritaba de frío. Cuando no podía más, a punto de llorar se metió a un café por una sopa de noodles calientita, pero al terminar se dio cuenta de que estaba perdiendo tiempo. Volvió a la fila ordenada del autobús. Los ciudadanos japoneses jamás perdieron el control, ni la amabilidad. Inolvidable una mujer que de pronto le puso encima una cobija y le cedió, además, un parche de calor. No había palabras para entenderse, pero sí gestos de humanidad como éste. Los camiones pasaban repletos y María sólo veía rostros aplastados contra los cristales. Intentó preguntarle a un chofer que se detuvo si podía llevarla, él hizo señas de no entender inglés. Dos horas después, un norteamericano la trepó al autobús y con un mapa le explicó que, al menos, el camión la acercaría. Estaba en el extremo norte de Tokio opuesto a su hotel en el sur.
Cuando descendió en Shibuya, aún a kilómetros de su destino, caminó, pero corrió el último tramo para darle calor a su entumido cuerpo. Llegó al hotel cerca de las 2 de la mañana y después de 10 horas de periplo, se tumbo en su cama a dormir.
La familia en México miraba por CNN los efectos devastadores del tsunami a 240 kilómetros de Tokio golpeando Sendai. La fuerza del mar, los barcos, casas, escombros y coches que flotaban por las calles arrasados por el agua que alcanzaría hasta cinco kilómetros llevándose carreteras y poblados enteros. Los expertos explicaban la magnitud de un terremoto de 9 grados en escala de Ritcher, el más fuerte en 140 años. Un llamado de alerta a todos los países con costas en el Pacífico. Amenazas de fuga radiactiva. Llamaron a la aerolínea para enterarse de que el aeropuerto de Narita estaba cerrado y se habían cancelado todos los vuelos. Hablaron a la Secretaría de Relaciones Exteriores y escribieron a la embajada de México en Japón, que respondió inmediatamente. Por la tarde del viernes recibieron una llamada de Aeroméxico para informarles que, de abrirse Narita, María viajaría en el vuelo 057 del próximo lunes.
A María la despertó, a las 6 de la mañana, la llamada de la embajada que buscaba a todos los mexicanos en Japón y que le ofrecía ayuda. Ella ya había conseguido un buen descuento para quedarse dos noches extras en el hotel y así lo hizo. Intentaba informarse en la tv de su cuarto, pero la señal de CNN fallaba y en los otros canales no entendía más que las imágenes, sobre todo del tsunami. La conexión de internet no funcionaba, pero logró telefonear a México para tranquilizar a su familia. Ese día lo dedicó a caminar de nuevo.
El domingo acudió a la embajada. Se percató del estrés del personal que no dormía localizando mexicanos y contestando teléfonos. Ahí supo de las fugas radiactivas en la planta nuclear en Fukushima, al noreste de Tokio, y del temor a un accidente similar en la planta de Tokai, a 120 kilómetros de la capital. Decidió no distraer a nadie y salió a caminar hasta que se cansó y entró a un cine.
El lunes se levantó temprano para irse con tiempo al aeropuerto y tomar el vuelo de regreso a las 3.30 pm. Al salir de la regadera la sorprendió otro temblor, el tercero que sentía desde el sexto piso de su cuarto en el hotel. Miró su maleta moverse al ritmo de las órdenes de la Tierra. Se apresuró, tomo el Metro y cuando llegó a la estación de tren que la llevaría a Narita supo que no había servicio. Se alarmó. Llamó a la embajada y le advirtieron: “Toma un taxi, corre, es muy importante que te subas a ese avión”. No fue fácil conseguirlo. Finalmente llegó hasta su asiento 32J en la última fila del aeronave. Imposible mover el respaldo, por lo que así, en posición de escuadra, durmió todo el trayecto hasta la Ciudad de México.
Miro a María. Sigue dormida, ahora en su cama. Y siento gratitud por todos los que ayudaron a que regresara, la cancillería, la embajada, Aeroméxico… Pienso en los 600 mil desplazados, los que temen la radiactividad en su cuerpo, los 100 mil niños sin casa, los 10 mil desaparecidos que podrían estar muertos y en la humanidad entera que mira y espera, luego de un terremoto, un tsunami y ahora la emergencia por las fugas radiactivas que han puesto el dilema de la energía nuclear en el centro del debate mundial. La nuestra es sólo una pequeña historia en medio de una tragedia en la que Japón merece toda la ayuda posible.

Y mientras miro dormir a mi hija, me pregunto qué sueña.


(Crónica de Adriana Malvido, reproducida de Milenio.)