lunes, 28 de febrero de 2011

LASSE SÖDERBERG (1931)

El grabador

Que la noche cierre su visera
y espolee sus ácidos.
Que la pantera del sueño se zambulla
en su glorioso mar de fuego.

En el principio de las tinieblas
se desmoronan los pedestales de la luna
y el mármol trasuda lágrimas.
El sello de la imagen es una cicatriz.

Tranquilos ojos acechan
las bandadas subterráneas de pájaros.
Son los ojos de los durmientes:
ojos repletos de sombra.

Que la sal devore
las raíces móviles del aire.
Que las líneas surjan
de la crisálida de lo imprevisto.


(texto tomado de la Antología del Primer Festival Internacional
de Poesía Morelia 1981,ed. Joaquín Mortiz, México, 1982, traducción de Fayad Jamis)

domingo, 27 de febrero de 2011

ACTIVISTAS AL EXILIO

Después de haber tenido que cavar seis tumbas en poco más de un año para enterrar a los suyos en Ciudad Juárez, nadie puede afirmar que México haya protegido a la familia Reyes Salazar. De hecho, a pesar de las promesas y de las peticiones de las organizaciones de derechos humanos, las últimas tres ejecuciones de tres de sus miembros han demostrado justo lo contrario.

Y es tan evidente dentro como fuera del país. Hasta tal punto, que cuatro países han ofrecido ya asilo a los familiares que aún quedan vivos y que siguen bajo la amenaza de ser asesinados desde que su apellido acompaña a las denuncias de los feminicidios de Ciudad Juárez y de los abusos de los militares desplegados en la zona para combatir el crimen organizado.
Canadá, Francia, Venezuela y Estados Unidos les han ofrecido refugio, según ha confirmado Saúl Reyes Salazar, que ya ha visto los cadáveres acribillados a tiros de cuatro hermanos, un sobrino y una cuñada, y ahora teme por sus propios hijos.
Aún no han decidido dónde irán, pero sí están valorando la posibilidad de abandonar el Valle de Ciudad Juárez. El único destino que han descartado desde el principio es EEUU porque, como declaró a ELMUNDO.es Marisela Reyes, otra de las hermanas (eran 10 antes de los asesinatos) consideran al vecino del norte "responsable y culpable de lo que ocurre en Ciudad Juárez".
En cualquier caso, vayan donde vayan, los Reyes Salazar han asegurado que seguirán con su lucha por esclarecer los crimenes de sus hermanos y por denunciar lo que ellos sostienen que son crímenes de grupos paramilitares protegidos por el ejército mexicano contra todo aquel que se atreve a protestar por su actuación en Ciudad Juárez.
Eso creen que fue lo que pasó cuando mataron a la activista Josefina Reyes Salazar, que dedicó los últimos diez años a denunciar los asesinatos de mujeres y los últimos días de su vida a gritar que a su hijo Julio César, la primera víctima de la familia, lo mataron los militares que se lo llevaron.
Poco después apareció muerta ella. Y siete meses después, su hermano Rubén. Y el viernes pasado otros dos hermanos, Malena y Elías, además de la mujer de éste, Luisa Ornelas Soto, que habían sido secuestrados el pasado 7 de febrero.
Ayer sábado, después de velar a sus muertos frente a la Fiscalía como muestra de su protesta por la no actuación de las autoridades, la familia volvió a ir de entierro, acompañada por centenares de amigos y activistas de derechos humanos, así como de, esta vez sí, 27 coches de policía con seis agentes cada uno.


(Es inevitable que al informar sobre los activistas asesinados a mansalva en Ciudad Juárez, Chihuahua, el corresponsal no asuma una posición editorial y de reflexión, esto es, humanamente toma partido por las víctimas y en contra de la indiferencia, los oídos sordos y los ojos ciegos de una presunta 'justicia imparcial'.
La oferta de cuatro países por darles asilo no llega tardía ni prontamente, más vale ahora que nunca. La nota de I. Longhi- Bracaglia se retomó del diario El Mundo.)

RAMÓN LÓPEZ VELARDE (1888- 1921 )

Ets
      (Alfonso Camín)

Alfonso, excentrieke Jan Contrarie,
je hebt mijn Sympathie, want weer
heb je dat air van vleermuis en kanarie.

Je cape die als een duivelje tekeer
gaat, zwaait omhoog, alsof hij tegelijk
Venetiê en Jeruzalem bezweert.

Net even ver van rozenstruik als eik,
nachtbraak je, en zoek ik in bos of riet
van Spanje een bard van nu, jouw lied
is haast het waar ik naar uitkijk.


Aguafuerte

                    (Alfonso Camín)

Alfonso, inquisidor estrafalario:
te doy mi simpatía, porque tienes
un aire de murciélago y canario.

Tu capa de diabólicos vaivenes
brota del piso, en un conjuro doble
de Venecias y Jerusalenes.

Equidistante del rosal y el roble
trasnochas, y si busco en la floresta
de España un bardo de hoy, tu ave en fiesta
casi es la única que me contesta.


(textos tomados de De Gedichten/ Los poemas,
edición 2010, gedischten in het Nederlands, traducción de Stefaan van den Bremt)

sábado, 26 de febrero de 2011

RAMÓN LÓPEZ VELARDE (1888- 1921 )

Hotelnachten

Verstrooiing is hier uw leed in kamers
dankzij het aangenaam verraste treffen
van yankees, priesters en ontrouwe kramers,
wat jonge bruidjes en een handvol sletten.

Halfduister...
                    biedt u spiegelglas dat schilfert
met zijn verdofte kwik; kalenders wijzen,
met stofgordijnen en gehuurde britsen,
op zwerfverdriet van wie, berooid, moet reizen.

Ver is geboortegrond, familie is veraf,
en als het grauwt, bepeinst wie naar de staf
grijpt, dat er dagen zijn van rouw en van verblijden:

en hoe in dit gore hotel samen verblijven
kosmopolitish leed van wie bezweken
en dwaas geluk van wittebroodsweken.


Noches de hotel

Se distraen las penas en los cuartos de hoteles
con el heterogéneo concurso divertido
de yanquees, sacerdotes, quincalleros infieles,
niñas recién casadas y mozas del partido.

Media luz...
                  Copia al huésped la desconchada luna
en su azogue sin brillo; y flota en calendarios,
en cortinas polvosas y catres mercenarios
la nómada tristeza de viajes sin fortuna.

Lejos quedó el terruño, la familia distante,
y en la hora gris del éxodo medita el caminante
que hay jornadas luctuosas y alegres en el mundo:

que van pasando juntos por el sórdido hotel
con el cosmopolita dolor del moribundo
los alocados lances de la luna de miel.


( textos tomados de De Gedichten, Los poemas,
 Ramón López Velarde, 2010, gedichten in het Nederlands,
traducción de Stefaan Van den Bremt)

viernes, 25 de febrero de 2011

BOLAÑO EL EFÍMERO

Las tres apariciones de Bolaño


En este ensayo exclusivo, el escritor Andrés Neuman recuerda la figura de Roberto Bolaño mediante anécdotas personales y un lúcido análisis de su obra. El legado del chileno será debatido, hoy y mañana, en el Festival de Literatura de Buenos Aires.

Por: Andrés Neuman

1. Casa

Hace poco se cumplieron (y parece que fue ayer o hace siglos) cinco años de la desaparición de Roberto Bolaño. Me pregunto si el eufemismo de la desaparición es oportuno para hablar de alguien que supo metaforizar las atrocidades de las dictaduras latinoamericanas o los crímenes de Ciudad Juárez. La sensación, sin embargo, es la de que Bolaño ha desaparecido. Se fue joven, en la cumbre de sus facultades. Casi nadie conocía el alcance de su enfermedad. Y su presencia hoy, tanto en la biblioteca de sus lectores como en la memoria de sus amigos, sigue siendo tan intensa que parece que estuviésemos esperando a que volviera. A Bolaño le divertía la idea de esfumarse, de dar plantones en los momentos más inesperados. Su obra está llena de fugitivos que persiguen la huida misma. Beno von Archimboldi es un espectro literario, una ausencia rastreada durante un millar de páginas. Antes de vagar por el mundo, Belano y Lima pasan su juventud mexicana desapareciendo una y otra vez del DF. Los real visceralistas son prófugos hasta de su propia obra.
Una vez Bolaño me telefoneó desde su casa en Blanes, me pidió que buscara El País y le leyese una noticia sobre la Feria del Libro de Buenos Aires. Hice lo que me pedía y me encontré con una foto enorme de su cara. El texto anunciaba la presencia de Bolaño en la Argentina para ese mismo día. "¿Ves?", dijo Bolaño ahuecando la ronquera, "¿ves?, ahora estoy aquí y no estoy allá, ahora no estoy aquí y estoy allá, ahora no estoy aquí ni tampoco allá, esto es una grabación, me largo, este mensaje se autodestruirá en cinco segundos, cuatro, tres, dos, uno..." Y la comunicación se cortó. Al recordar esta anécdota, que parece inventada y no lo es, aunque merecería serlo, me vienen a la cabeza las conversaciones interrumpidas que mantienen X y B, los protagonistas del cuento Llamadas telefónicas.
El furor por Bolaño tiene varios motivos. El primero es elemental, aunque conviene subrayarlo: su inmenso talento y su evidente originalidad, capaz de añadirle vísceras y sexo a Borges, músculo narrativo a Nicanor Parra, intimidad lírica a Rodolfo Wilcock. Partiendo de este don incontestable, otros factores contribuyeron a llamar la atención sobre su grandeza. Uno de ellos era la falta de referentes unánimes en la literatura latinoamericana de los últimos años: pasado y casi enterrado el boom de los 60 y 70 (que por supuesto estuvo sembrado de escritores magistrales), evaporadas las vacilaciones de los 80, se respiraba un monótono aire de trono vacío. Bolaño ocupó ese vacío con todo merecimiento. Otro factor es el generacional: nuestro autor poetizó como nadie la trayectoria de rebeldía, búsqueda y desilusión de los jóvenes cuyas infancias y adolescencias transcurrieron entre la revolución cubana y el mayo francés. Queda un tercer factor de orden cultural: la tradición literaria latinoamericana tal como se entendía desde el boom, o sea como una identidad concreta y declarada, necesitaba un broche de altura y a la vez un cambio de tema. Bolaño cumplió esa función inmejorablemente. Hablamos del último escritor que revolucionó la literatura latinoamericana del siglo xx. Esta posición empezó a intuirse con la novela Los detectives salvajes, que aparte de ser el libro más a menudo señalado como su obra maestra (yo quizá prefiera otras), compendia el mundo literario del autor: sus cuentos a caballo entre la intriga literaria y la desgracia íntima, su poesía descarnada que planta un tronco beat en el jardín del surrealismo francés, su forma lúdica y sarcástica de entender el ensayo.
Además de un colosal escritor, Bolaño fue un hombre tremendamente contradictorio, como toda la gente profunda. Era capaz de una ternura de niño o de crueldades hirientes, del entusiasmo más desinteresado o el desprecio más instintivo, de una absoluta libertad al escribir y a la vez de una inconfesada preocupación por los rumores del gremio. En lo personal, a mí me tocó la suerte de conocer lo bueno, lo conmovedor, lo generoso. Apenas lo traté durante tres años. Sin embargo, o por eso, demoro cada momento que me deparó esa amistad como quien repasa un manuscrito incompleto. Me acuerdo de su devoción incondicional por cualquier página de Borges, incluyendo sus peores poemas de senectud, que era capaz de defender como un espadachín que salva el honor de su abuelo. Me acuerdo de su aversión hacia el soneto, estrofa que según él afirmaba, salvo Vallejo o Rilke, no dio ni media docena de poemas decentes en todo el siglo XX. Lo cual es raro, si tenemos en cuenta que Borges escribió sonetos a raudales, y que muchos de los poemas que se citan en los libros de Bolaño son poemas rimados y con métrica, a veces sonetos, como el que figura al principio de Los detectives salvajes. Me acuerdo de una larga partida de ajedrez en su casa, y del estridente rock-protesta de Alex Lora que sonaba de fondo y que Bolaño se encargaba de aullar al unísono: "¡Pero quién le dio el poder para decidir/ el destino de los mexicanos...!" Y me acuerdo sobre todo del estudio que tenía frente a su casa: aquella guarida mohosa, llena de cajas y desprovista de muebles que Bolaño jamás remodeló, la misma en la que urdió sus grandes páginas, y en cuyas demacradas paredes iba pinchando papelitos y recortes de periódico, detrás de una aparatosa computadora 486 que ya por entonces resultaba jurásica.
Bolaño seguía un horario de vampiro: se acostaba al amanecer, se levantaba para comer y se atrincheraba en su estudio por las noches. Las madrugadas en vela le proporcionaban un desfase con el mundo, esa consciencia desincronizada de los noctámbulos que se describe en el cuento Sensini: "lo único que hacía era escribir y dar largos paseos que comenzaban a las siete de la tarde, tras despertar, momento en el cual mi cuerpo experimentaba algo semejante al jet-lag, una sensación de estar y no estar, de distancia con respecto a lo que me rodeaba, de indefinida fragilidad". Este pasaje me transporta a la única noche que pasé en el estudio de Bolaño, tumbado en un catre incomodísimo. Como debía alcanzar el primer tren hacia Barcelona, me llevé un susto cuando, al acostarme, descubrí que en aquel lugar no había despertador. Aunque hoy parezca raro, yo tampoco tenía teléfono móvil. Bolaño acababa de marcharse, y la posibilidad de cruzar a su casa, tocar el timbre y sobresaltar a su familia a las cinco de la mañana me pareció inaceptable. Decidí concentrarme en mi reloj de pulsera y prometerme que abriría los ojos a la hora indicada, experimento mental que jamás me había funcionado. Para mi sorpresa, al despertar miré el reloj y comprobé que acababa de amanecer. Me levanté y salí a la cafetería donde había quedado con Carolina, la esposa de Bolaño, para desayunar. Me extrañó que ella tardase en llegar, porque madrugaba a diario. Cuando al fin la vi entrar, fue Carolina la sorprendida: "faltan veinte minutos", me saludó, "¿qué haces aquí tan temprano?" Al ver mi cara de pasmo, ella se echó a reír y me recordó que esa misma madrugada los relojes se habían atrasado una hora para ajustarse al horario de invierno. Lo cual quiere decir dos cosas: que esa noche tuvo lugar el tercer domingo de un mes de octubre, y que apenas pegué ojo en el estudio insomne de Bolaño.
Retengo, me retienen, anécdotas personales e imágenes que iluminan su obra. El vuelo vil de los halcones por los claustros, el sótano infernal de Nocturno de Chile. El viaje en automóvil a través de la noche, el diálogo siniestro de los detectives en Llamadas telefónicas. La escritura del aeroplano en el cielo, tan bella como atroz, en Estrella distante. La detestable poeta argentina con la que se inicia La literatura nazi en América, la habitación de Poe que ella se afana en reproducir. El hospital oblicuo y enfermante de Monsieur Pain, su sala de cine en blanco y negro. La apoteosis vacía, la llegada al desierto en Los detectives salvajes. ¿A qué desierto irán los escritores que se marchan dejando una novela inconclusa? ¿Cuánto le faltaba a Bolaño para rematar 2666? Cierto día, por teléfono, me habló de un novelón de mil páginas que llevaba tiempo escribiendo. Una novela, explicó angustiado, "tan larga como Las mil y una noches". Le sugerí que la dejara en 1001 páginas, cosa que por supuesto no hizo. En un momento de la conversación, Bolaño dijo que quizás abandonaría esa novela. Desconociendo su estado de salud, le pregunté por qué. Su respuesta exacta fue: "Porque no soy Tolstói".

2. Hospital

En las últimas temporadas, a excepción del abrumador edificio multitentacular de 2666 (que se convirtió en libro de culto antes de ser leído e incluso antes de ser publicado), nuestra sed de Bolaño se ha venido saciando con desiguales volúmenes póstumos. El primero fue El gaucho insufrible, un compendio de relatos y conferencias. Aunque no resista una comparación con Llamadas telefónicas o Putas asesinas, El gaucho contiene dos o tres textos de la más alta gracia literaria. Especialmente impresionante es el titulado "Literatura + enfermedad = enfermedad", lección de cómo entreverar una conferencia improvisada, un relato autobiográfico y un comentario de texto. Esas veinte sobrecogedoras páginas hablan de la escritura como una conversación con la muerte, como una lucha desde el centro del malestar. Bolaño vivió durante bastantes años como un moribundo que se despedía. También escribió así: con la furia de las últimas oportunidades, con la melancolía vitalista de los enfermos graves. Pienso que eso es lo que habría que hacer: escribir siempre como moribundos. Como moribundos sanos. "Literatura + enfermedad", texto legible como un testamento, jocosa y seriamente dedicado a su hepatólogo, traza un alucinado recorrido por la poesía francesa, la literatura de viajes, las ganas de follar (palabra que le encantaba) y las consultas médicas. La conclusión es que la escritura, incluida la maldita, no enferma a nadie, sino que más bien vive en nuestras enfermedades: es síntoma y fruto de nuestro afán por sobrevivir. En un tono cargado de verdad, de risa con eco (como salida del pasillo de un hospital), ese texto formula la salvación poética de "volver a empezar, aun a sabiendas de que el viaje y los viajeros están condenados". Quizá gracias a eso Bolaño consiguió terminar a duras penas el borrador de su última novela, cuyo título apunta a un futuro inalcanzable.
El segundo de los libros póstumos, Entre paréntesis, recopila los discursos, artículos, reseñas y textos de circunstancias que Bolaño escribió en sus últimos cinco años. Y nuevamente aquí, entre teorías estéticas y fobias personales que llegan a confundirse, muy por encima de la contingencia de algunos textos, se eleva la inteligencia rebelde, caprichosa y sagaz de su autor. Además de interesantes lecturas de autores españoles y latinoamericanos contemporáneos, Entre paréntesis contiene piezas reveladoras sobre Chile y su literatura, las consecuencias íntimas del exilio, los regresos y los desencuentros. Mi pieza favorita es "Fragmentos de un regreso al país natal", serie que narra el primer viaje a Chile tras su largo exilio. Bolaño volaba con su hijo Lautaro y su esposa, ambos españoles y ambos dormidos con absoluta placidez, mientras él no era capaz de descansar en todo el vuelo. Su condición de chileno, ironiza Bolaño, lo obligaba a permanecer despierto para "sostener mentalmente las alas del avión". Esa es la diferencia existencial entre europeos y latinoamericanos: unos confían en llegar a buen puerto, los otros no pueden evitar temerse lo peor. El volumen se cierra con una entrevista publicada en Playboy poco antes de su muerte. En un ping-pong hipnótico, y yo diría que conscientemente, Bolaño se autorretrata por última vez. Cada respuesta es un aforismo cargado de lucidez: ¿Con quién le gustaría encontrarse en el más allá? "No creo en el más allá. Si existiera, qué sorpresa. Me matricularía en algún curso de Pascal". ¿Qué cosas lo hacen reír a mandíbula batiente? "Las desgracias propias y ajenas". ¿Qué cosas lo hacen llorar? "Lo mismo: las desgracias propias y ajenas". Declaración de principios en forma de diálogo, el personaje que nos deja esta entrevista con Mónica Maristain se parece bastante al hombre conmovido y sin afeitar que fue Roberto Bolaño. A la pregunta de qué cosas variaron en su carácter al enterarse de su enfermedad, él contesta: "Supe que no era inmortal, lo cual, a los treinta y ocho años, ya iba siendo hora de que lo supiera". Así era la sabiduría de Bolaño: ruda y a la vez exquisita, mezcla de maestro zen y viejo cowboy, de vagabundo y ajedrecista. Como leemos en el cuento Sensini: "si no la felicidad, sí la energía, una energía que se parecía mucho al humor, un humor que se parecía mucho a la memoria". En la escritura de Bolaño todo pasa por el filtro eléctrico de la memoria. Sólo que esa memoria no se limita al testimonio, sino que se comporta como una facultad visionaria. Donde Perec decía je me souviens, me acuerdo, Bolaño gime soñé que.

3. Desierto

Si tuviera que destacar uno de los múltiples dones de Bolaño, creo que elegiría la desesperación. Bolaño no narraba las historias: las necesitaba. Su escritura tiene una cualidad profundamente agónica y quizá por eso conmueve tanto, hable de crímenes o enciclopedias, de sexo o metonimias. Uno de sus aciertos consistió en saltar del infrarrealismo a la metaliteratura visceral, a una ficción emotiva sobre el hecho literario. Como se apunta en La literatura nazi en América, la novela contemporánea tiende a la falta de compasión, a la incapacidad "de comprender el dolor y por lo tanto de crear personajes". Bolaño desnuda de golpe la intimidad de sus personajes, mientras estos discurren sobre pormenores literarios. La metaliteratura de Bolaño es más bien una apariencia: su referente último no es la literatura misma sino una moral vital. Esa pulsión vital se echa en falta en la mayoría de autores metaliterarios. No es que vida y literatura sean realidades separadas: es que, precisamente por hallarse tan unidas, lo que uno le pide a la vida es que sea literaria, y a la literatura que sepa ser vital. En esa imbricación Bolaño era un maestro. Nada consta como dato en sus textos, todo está en estertor. El resumen de esta poética podríamos buscarlo en el relato Otro cuento ruso, donde un soldado sevillano sobrevive a la tortura gracias a la suerte de su lengua, que está siendo brutalmente retorcida con unas tenazas. Sangrando por la boca, el soldado intenta gritar coño, pero emite un sonido que sus torturadores confunden con kunst, que en alemán quiere decir arte. Así es como "la palabra coño, metamorfoseada en la palabra arte", le salva la vida.
Al principio de La universidad desconocida, recopilación póstuma de su poesía de juventud, leemos la frustración de Bolaño por los rechazos editoriales que hasta entonces había recibido. Los poemas de este tomo funcionan como una autoafirmación en el vacío. Si estoy solo en el desierto, parece profetizar Bolaño, entonces ese desierto es mío. Y así fue: se apropió de un espacio nuevo y gigantesco en el que no estaba nadie. Un siglo después de Virginia Woolf, Bolaño tuvo su desierto propio. Casi todos sus libros se fascinan ante imágenes desérticas (literales o metafóricas, claustrofóbicas o a la intemperie, paredes o paisajes), ante la epifanía del páramo que alguien contempla a solas como un Friedrich canalla: un desierto dentro de otro desierto.
El sentido del desierto en la obra de Bolaño fluctúa. A veces el desierto es contemplado como una forma de exilio, como ese lugar ajeno o vacío donde no se desea estar. Otras veces adopta el carácter ambiguo de un lugar de paso, de un misterio visitable. Y otras veces se sugiere que el desierto podría ser un hogar, el único posible para los desarraigados. Estas tres aproximaciones podrían nombrarse así: lamento del desierto, estudio del desierto y aceptación del desierto. En "Prosa del otoño en Gerona", del libro Tres, encontramos un trío consecutivo de textos que ilustra estas fases. Lamento del desierto: "El dinero que no tendré jamás y que por exclusión hace de mí un anacoreta, el personaje que de pronto empalidece en el desierto". Estudio del desierto: "La pantalla atravesada por franjas se abre y es tu ojo el que se abre alrededor de la franja. Todos los días el estudio del desierto se abre...". Y aceptación del desierto: "Aquello que se aparta puede ser llamado desierto, roca con apariencia de hombre, el pensador tectónico".
Algunos admiradores triviales prefieren imaginar a Bolaño tocado de un incontaminado ascetismo, recluido en el malditismo como si fuera un sacerdocio. En realidad fue un hombre atravesado de pasiones opuestas, ambiciones terrenales y paradojas de conciencia. Sin esa fuerza interior compleja, jamás habría sido el escritor desgarrado que fue. Resultaría ingenuo suponer que Bolaño jamás deseó tener éxito: lo que le sucedió es que, a determinada edad, como muchos de sus personajes, se hartó de esperarlo. Justo antes de obtenerlo a raudales. Bolaño siempre quiso ser reconocido. Y siguió persiguiendo esa meta incluso después de lograrla, como se advierte en la rencorosa (y quizá gratuita) diatriba final de El gaucho insufrible, sembrada de lugares comunes que garantizaban el aplauso complaciente del público supuestamente inconformista. La diferencia entre él y otros escritores no era la pureza, que puede ser un valor cobarde o hipócrita. Ni siquiera la valentía, que el propio autor sobreestimaba con cierto énfasis románticamente correcto. La diferencia fue su singular talento. Y su convicción inquebrantable de que, pase lo que pase, se realicen o no los sueños de grandeza, un escritor de sangre se educa escribiendo, vive escribiendo y se muere escribiendo. Contra viento y marea. Contra todo y contra todos. También contra sí mismo. Esa fue la radical universidad de Bolaño.
Hoy no sólo las universidades o la crítica aplauden su legado. Sino también los escritores más jóvenes, que lo admiran hasta la devoción y lo imitan hasta la equivocación. Bolaño tenía un principio (entre el romanticismo y la estrategia) que cumplía con sarcástico rigor: toda la complicidad para los jóvenes, ninguna piedad para los consagrados. Aunque alcanzase a asistir a los primeros fuegos de su consagración, esa consagración le llegó casi tarde, lo cual le permitía ponerse en el lugar del aspirante, del desconocido. Su literatura genera una corriente de adhesión fanática entre los lectores, que terminan buscando a Bolaño como sus personajes buscan a poetas raros. Claro que el ejemplo de un autor contestatario debería inocularnos tanto el virus bolañista como sus anticuerpos. "Todos los poetas, incluso los más vanguardistas", comenta Maples Arce en un fragmento de Los detectives salvajes refiriéndose a Belano y compañía, "necesitan un padre. Pero éstos eran huérfanos de vocación". Sospecho que, más que el gusto por las vanguardias o el mesianismo, la parte del realismo visceral que mi generación suscribiría tiene mucho que ver con esta afirmación.
Cuando un Bolaño joven y enfermo se lanzó a revisar desesperadamente los poemas de La universidad desconocida, no imaginaba el tiempo, los libros y los aplausos que por fortuna le quedaban. Si (como él temía) se hubiera ido entonces, quizás ahora no estaríamos hablando de él: fue sobre todo durante los siguientes años de supervivencia, en titánica carrera contra sí mismo, cuando un Bolaño inmensamente provisional le propinó a la eternidad media docena de obras maestras. Milagro terrenal que, aunque nos entristezca recordarlo, nos deja una lección conmovedora sobre el poder de lo efímero.


(Ensayo publicado en el suplemento 'revista ñ' del diario Clarín, argentino)

EUGÉNIO DE ANDRADE (1923- 2005 )

Réquiem por Pier Paolo Pasolini

Yo sé poco de ti pero este crimen
hace a la muerte más insoportable.
Era en noviembre, debía hacer frío, pero tú
ya ni el aire sentías, el propio sexo,
que siempre fuente fue, apuñalado ahora.
Un poeta, incluso solar como tú, en la tierra
es poca cosa; una navaja, un rumor
de abril pueden matarlo -amanece
ya han pasado los primeros autobuses,
las fábricas abren las puertas, los periódicos
anuncian huelgas, represión, dos muertos en la primera
página, la sangre se pudre o brillará
al sol, si sale el sol, en medio de las hierbas.
El asesino, ése seguirá día tras día
insultando al amargo corazón de la vida,
en el tribunal insinuará que sólo respondió
a una agresión (moral) con otra agresión,
como si alguien ignorase, excepto
claro los meritísimos jueces, que las putas de esta
especie confunden la moral con su culo.
El robo basta y sobra excelentísimos señores
como móvil de un crimen que los fascistas,
y no sólo los de Saló, firmarían con gusto.
Sea cual sea la razón, y hay muchas
que el Capital la Iglesia la Policía
cogidos de la mano están dispuestos a justificar,
Pier Paolo Pasolini está muerto.
La farsa, la asquerosa farsa, ésa continúa.


(texto tomado de la Antología del Primer Festival Internacional
de Poesía, Moelia, 1981, ed. Joaquín Mortiz, México, 1982, traducción de Ángel Crespo)

TRUMAN CAPOTE ENTRE NOSOTROS

DESDE LA publicación de A sangre fría, las fronteras entre literatura y no-ficción se han vuelto cada vez más porosas. La consecuencia es doblemente positiva, pues la novela recupera su capacidad para interpelar al lector desde la contingencia y el periodismo se enriquece con renovado aliento narrativo.

México es el país donde con mayor vigor y calidad se están dando estos cruces. La razón es obvia: por mucho que respondan a guerras intestinas por el control territorial, el narcotráfico ha crispado a la sociedad entera, instalando un clima de violencia sin precedentes, con cerca de 28 mil asesinatos vinculados a las drogas durante el gobierno de Felipe Calderón. Otro dato: si en el D.F. la tasa de asesinatos es de 14 por cada 100 mil habitantes, en Ciudad Juárez es de 189. De ahí que lo mejor de 2666, de Bolaño, sea el tono desapegado con que narra los crímenes en la frontera con EEUU: no emociona, pero sugiere que se trata de una secuencia que no tiene fin.
La misma sensación de gratuidad y podredumbre transmiten las novelas de Elmer Mendoza. En Balas de plata, el hijo de un ministro es encontrado muerto en su dormitorio. El padre, que cuenta con el apoyo de la mafia para llegar a Presidente, ordena que suspendan los trámites forenses y entreguen el cuerpo cuanto antes. La policía está acostumbrada a este tipo de solicitudes, aunque ahora el detective Mendieta se propone llegar hasta el final. "Hice crecer este lupanar, levanté barrios enteros y creé más fuentes de trabajo que cualquier gobierno. No permitiré que lo olviden", dice el personaje de Marcelo Valdés, trasunto de Joaquín Guzmán Loera, "El Chapo", jefe del cartel de Sinaloa.
Un perfil de este personaje publicado en revista Nexos relata cómo iba de una ciudad a otra después de fugarse de la cárcel, al tiempo que desentraña la red de gobernadores, militares, jueces y burócratas de toda laya que hacían posible sus fugas. El reportaje de Héctor de Mauleón incluye una cumbre con 25 capos de distintos carteles y fiestas dentro de la cárcel, con mariachis, mujeres y todo tipo de sustancias. También hay traiciones, narcocorridos, alianzas y nuevas traiciones.
¿Qué queda tras el reguero de sangre? "La conclusión más amarga no es que se está perdiendo la guerra contra el narcotráfico del Presidente Calderón, sino que es posible que ni siquiera se esté dando", escribió Alma Guillermoprieto en The New Yorker. La lentitud con que la policía realiza ciertas pesquisas (a veces al día siguiente del crimen) pone en duda que se trate de una guerra "sin cuartel". Además, la mayoría de las capturas se debe a delaciones y pugnas entre clanes. Más que contra el Estado o la sociedad, la violencia es entre carteles y facciones que se multiplican de manera incontrolable.
La brutalidad, la degradación de las instituciones y la pérdida del valor de la vida vuelven discutible el concepto de "guerra contra la droga". El primero en acuñar el término fue el Presidente Nixon, hace cuatro décadas. Hoy es evidente que la batalla sólo beneficia a quienes están logrando imponer su ley de sangre y plomo. La mejor ficción y el mejor periodismo coinciden en que al menos en los estados fronterizos, ellos son realmente el poder. Pero el problema se expande. Quizá llegó la hora de repensar la estrategia para afrontarlo.


(La publicación de la novela "A sangre fría" (1966), de Truman Capote, supuso el surgimiento de un nuevo género periodístico que fusionaba literatura y reportaje, que más adelante -década de los años setenta del siglo XX-, desembocaría en nuevos autores en los Estados Unidos. Corriente que llega a México con la aparición de autores como Élmer Mendoza a fines del siglo, aunque sus antecedentes se hallan en escritores que supieron combinar ambos géneros -García Márquez, Juan Carlos Onetti, entre otros. Nota de Álvaro Matus reproducida del diario La Tercera, chileno.)

jueves, 24 de febrero de 2011

PABLO ANTONIO CUADRA (1912- 2002)

La noche es una mujer desconocida

Preguntó la muchacha al forastero:
-¿Por qué no pasas? En mi hogar
está encendido el fuego.

Contestó el peregrino: -Soy poeta,
sólo deseo conocer la noche.

Ella, entonces, echó cenizas sobre el fuego
y aproximó en la sombra su voz al forastero:
-¡Tócame! -dijo-. ¡Conocerás la noche!


(texto tomado de la Antología del Primer Festival
Internacional de Poesía, Morelia, 1981, Joaquín Mortiz,
1a.ed. 1982)

NARCOS EN LA RED

El pitazo ha sido quizá por siglos la forma más común de evadir a la autoridad. Como casi cualquier actividad humana, éste también ha evolucionado y hoy corre a través del ciberspacio en 140 caracteres: en forma de Twitter o incluso, encriptado en las letras de videos de narcocorridos expuestos en YouTube.
   “La televisión es como una pistola en medio del desierto”, era un ejemplo básico en las aulas de las carreras en comunicación hace una década y media, cuando se trataba de explicar la “inocencia” del medio como estructura física, como hardware que sólo sirve de instrumento para transmitir el mensaje. Lo “peligroso” era, más bien, quién estaba detrás del aparato y con qué intenciones lo utilizaba. Aun así, la discusión siempre resultaba demasiado ambigua.
¿Es Twitter un medio peligroso porque hoy podría estar sirviendo de plataforma de comunicación para integrantes del crimen organizado en México? No, lo que demuestra más bien es la capacidad de los criminales de incorporar a gran velocidad siempre nuevas herramientas para quebrantar la ley.
Avisar a través del celular a un amigo dónde estaba ubicado un retén de alcoholímetro fue tan sólo el principio, y era, para muchos, algo de risa. El pitazo respectivo era un acto de solidaridad. El sistema evolucionó con la tecnología: la ubicación de los retenes se enviaba vía correos electrónicos, luego encontró espacio en una combinación de llamadas por celular-avisos-mirc(o icq)-aviso a celular.
Hace poco llegó a Facebook, incluyendo herramientas de Google Maps. Más allá del riesgo que suponía el que conductores en estado de ebriedad pudieran provocar accidentes lamentables, para los usuarios de estos sistemas de comunicación representaba una especie de acto de rebeldía-tecnológica contra el sistema que terminaba por tomarse de forma poco seria, en cuanto a sus consecuencias.
El asunto se agrava cuando en 140 caracteres o menos un individuo envía un mensaje que podríamos suponer como algo similar a esto: retén en carretera a CJuárez 20 soldados con r15 y m16, 3camionetas 1todoterreno.mejor desviacion hacia… Sólo basta con restringir las listas de seguidores y seguidos y se tiene una comunidad propia, cerrada, con una mayor velocidad y efectividad en la comunicación.
La posibilidad de que uno de los medios de comunicación que hoy día parecen tener más impacto positivo —cuyos beneficios han sido demostrados en caso de emergencias y desastres naturales, entre otras situaciones de riesgo y conflicto—, se convierta en una herramienta más de la criminalidad hace quedar a aquel @antiAA_DF[1], con todo y los Facebooks[2] y blogs que se crearon en derredor (Tweetworth lo valúa en mil 586 pesos[3]), como un pequeño acto para evadir la legalidad.
Ya no es un joven o adulto evadiendo una patrulla del Distrito Federal o de cualquier otra ciudad; puede ser un secuestrador, un sicario, un traficante de droga escurriéndose entre las filas de las corporaciones policiacas y sus operativos, distribuyendo información entre sus cómplices para lograr su cometido sin ser capturado por la autoridad, o dando señales sobre en qué momento es mejor realizar un secuestro.
Especialistas en temas de seguridad personal habían advertido de secuestros realizados luego de que los perpetradores seleccionaran a sus víctimas a través de los perfiles en Hi5, MySpace, Facebook y otras redes sociales. La propia página de MySpace publicó una advertencia al respecto a sus usuarios, emitiendo incluso recomendaciones específicas: no usar datos personales ni confidenciales[4].
Luego vinieron los “experimentos” que el crimen organizado habría realizado en febrero pasado en Reynosa, distribuyendo mensajes en Twitter sobre supuestos choques entre bandas de narcotraficantes o criminales y elementos de corporaciones de seguridad con el objetivo de generar una parálisis, como para medir su fuerza e influencia[5].
Según Ghaleb Krame, especialista en seguridad nacional de la Alliant International University, campus México, el crimen organizado ha desarrollado un aparato de contrainteligencia con lo último en tecnología que incluye, entre sus diversas áreas, subirse a las redes sociales para aprovechar sus alcances y ventajas en materia de comunicación[6].
Pensar que una herramienta, mecánica, informática, física o virtual puede convertirse en un instrumento peligroso es una verdad de perogrullo. El ejemplo de la televisión y la pistola sobre la arena del desierto deja una discusión abierta que pasa además por las ventajas de cómo la propia herramienta puede quizá no combatir, pero sí conformar un frente, dentro del mismo espacio en el que opera, para disminuir los daños posibles ocasionados por su uso pernicioso.
Ahí está también el ejemplo de lo ocurrido en Tamaulipas. Después de la ola de terror desatada por los narcotraficantes, que referían cómo un convoy de 60 camionetas arrasaría con quien se les interpusiera, la propia comunidad, ante el silencio de la autoridad y los medios de información, comenzó a compartir datos sobre lo que ocurría en realidad y lo que no, con una increíble velocidad[7].
El uso de la propia herramienta, en este caso Twitter, como medio de comunicación, tiende a permitir enfrentar el miedo o las paranoias que puede causar el hecho de que las propias instituciones policíacas se vean rebasadas por las nuevas formas de operación de la criminalidad, y lo haría mucho mejor que iniciativas como la del diputado Nazario Sánchez que, en su momento, frente a sitios como @antiAA_DF, propuso controlar los contenidos de las redes sociales[8]. Hoy eso parece poca cosa. ®



[1] http://twitter.com/antiAA_DF

[2] http://es-la.facebook.com/pages/Twitter/A-mi-me-hizo-el-paro-antiAA_DF-para-no-caer-en-los-alcolimetros/115303921824882

[3] http://tweetworth.com/antiaa_df

[4] http://impreso.milenio.com/node/8102767

[5] http://www.milenio.com/node/390320

[6] http://www.time.com/time/world/article/0,8599,1981607,00.html

[7]http://www.youtube.com/watch?v=OnvULP75Ugg

[8] http://www.eluniversal.com.mx/notas/650582.html
 
 
(¿Si tengo un millón de amigos en alguna red social, alguno podrá sacarme de un atolladero llegado el momento? Hace días un diario español consignaba el suicidio de una chica que le había avisado con tiempo a sus ciberamigos que se quitaría la vida. Días después su madre se quejaba con el mismo diario que ninguna de sus amistades le habían tendido la mano a su muchacha para disuadirla de la acción límite. Creo que cada uno es responsable de sus actos. Nota tomada de la revista 'replicante' de febrero 2011. Autor: Luis Castrillón.)

miércoles, 23 de febrero de 2011

BOLAÑO, PROFETA EN SU TIERRA

No es el sitio más amigable, pero Memoria Chilena (www.memoriachilena.cl) tiene una colección de libros sorprendente. Y todos se descargan gratuitamente. Novelas, historia, recetas de cocina, poesía, etc,. están disponibles para ser bajados en formato PDF. Según el sitio de la Direccion de Bibliotecas, Archivos y Museos, en 2010 tuvo un total de 1.118.982 descargas. La lista de los más bajados está totalmente dominada por Roberto Bolaño.

En el tope de los libros más consultados de Memoria Chilena está Putas asesinas, el último volumen de cuentos que publicó en vida Bolaño. Fue descargado 343.171 veces. En el segundo puesto, con 143.192 bajadas, se encuentra Labradores, peones y proletarios, el más reconocido volumen del Premio Nacional de Historia Gabriel Salazar. Luego, con 115.203 descargas, aparece Chile: arte actual, escrito por Gaspar Galaz y Milan Ivelic. Después, vuelve a aparecer Bolaño: su novela Estrella distante fue consultada 108.163 veces.
En el quinto lugar de la lista elaborada por Memoria Chilena aparecen los intereses gastronómicos: Apuntes para la historia de la cocina chilena, de Eugenio Pereira, fue descargada 92.282 veces. En el sexto puesto, brilla un clásico escolar: El niño que enloqueció de amor, de Eduardo Barrios, que fue visto 81.298 veces. Después, vuelve a asomarse Bolaño: su novela Amuleto fue descargada 80.206 veces. En total, en 2010 se bajaron más de 500 mil libros del escritor chileno. También fueron consultados libros de Nicomedes Guzmán, Claudio Gay y Roberto Torreti, entre otros.


(Medio millón de ejemplares regalados de una "estrella distante" como Roberto Bolaño no es poca cosa, bajados y leídos en formato pdf, tampoco. Y en su patria de origen, Chile, es una noticia refrescante. Nota tomada del diario de Chile, La Tercera.)

FIESTA DE LAS VELAS EN OAXACA

Existe un lugar en México, en esa franja de tierra conocida como el istmo de Tehuantepec, donde las travestis, llamadas muxhes como una derivación de la palabra mujeres, ocupan un lugar destacado en la organización familiar, en la sociedad y además tienen un día protagónico en noviembre, en la festividad de Las Velas, donde todo sucede gracias a ellas. Esta especie de paréntesis en la transfobia generalizada si bien no es un verdadero paraíso, en muchos detalles se le acerca bastante.


1. El baño de fuego

Fue Vicky, la mujer de Sol, quien ofreció llevarnos. Eramos la militante travesti Diana Sacayán, el performer chileno Víctor Hugo Robles y yo los afortunados que conoceríamos ese lugar llamado Ojo de Agua de Tlacotepec, manantial cercano a Juchitán, en el estado de Oaxaca, unas horas antes de ir a las famosas “Velas”, las fiestas de las muxhes.
Salimos de la ciudad en un antiguo sedán. Vicky nos miraba por el retrovisor mientras fumaba y reía con nuestras ocurrencias.
“En Juchitán, la homosexualidad se toma como una gracia y una virtud que proviene de la naturaleza”, afirma el escritor zapoteco Macario Matus. Se refiere seguramente a la existencia de las muxhes, objeto de culto, de curiosidad, estrella de las fiestas populares, motivo de nuestra visita a México en pleno calor de noviembre. Las muxhes son aquellas personas que, como describe la antropóloga Marinella Miano Borruso, “nacido hombre biológicamente, se desarrolla en el mundo de las mujeres, es hija destinada a la soltería y al cuidado de los padres, que reproduce, como las mujeres, la cultura tradicional y tiene vedado el ingreso al mundo masculino de poder y las decisiones, se vuelve gay, desborda los límites prefijados culturalmente, se autocelebra, exige reconocimiento de parte de las instituciones, exhibe la capacidad de manejo de la sexualidad masculina, produce e incorpora a la tradición elementos culturales propios”. En algunos casos, cuando hacen falta hijas y un hijo varón no expresa la “natural” agresividad de los varones, la misma madre cría al niño favoreciendo una serie de comportamientos atribuidos socialmente a las niñas. Por esto no es raro ver a niños muxhe menores de 10 años, acompañando a la mamá a vender en el mercado o aprendiendo de ella a bordar, agrega esta autora. Cuando uno se acerca mucho a Juchitán advierte que no estamos en el paraíso de las locas, que seguimos en México, en Latinoamérica, en este mundo. Lesbianas y homosexuales que no se travisten, no corren con la misma suerte. Contrariamente a lo que pensaba, la presencia lésbica es muy reducida: las únicas “ngu’ius” (lesbianas) que conocí son Vicky y Sol.
Ser lesbiana está considerado como una desviación o una enfermedad que jamás alcanza el status social del muxhe y generalmente es reprimida; las mismas palabras usadas para nombrarlas —”ngu’iu”, en zapoteco y “marimacho” en español— tienen una connotación despectiva que no tiene la palabra muxhe.
Lejos de la urbanidad, el camino se hizo más árido, con enormes distancias secas e islotes de palmares. De repente irrumpen algunos peñascos, donde los enormes cactus sobrepasan las plantas achaparradas que llegan hasta la vera del camino. Entre ese vergel surgen las aguas, como un tesoro escondido. Diana fue la primera en tirarse al manantial, un enorme piletón natural color turquesa. Se tiró desnuda, presa de una libertad inusual, virgen, originaria. Al verla recordé la leyenda que nos contó el día anterior Betty —la bioquímica del pueblo, amiga de las muxhes—, que narra los sensuales baños que la princesa azteca Coyolicatzin tomaba en esas albercas del color del cielo. Ahí mismo conoció a Cocijoeza, rey zapoteco, quien quedó prendado de su belleza. Con su matrimonio terminó la guerra que diezmaba hacía mucho tiempo a ambos pueblos. Diana nadó, rió, bailó entre los peces que acicalan a los bañistas como atrevidos dermatólogos. Inmortalicé ese momento Sarli con unas fotos, mientras Víctor Hugo gritaba: “¡Quítate el calzón, quítate el calzón!”, con una botella de cerveza en la mano.

2. Chicos, chelas y tacos

Tal griterío atrajo la atención de unos muchachos que se refrescaban cerca. En un abrir y cerrar de ojos ya estábamos lxs tres tomando “chelas”, comiendo tacos y charlando con los desprejuiciados chicos de la zona. “Pos si vinieron hasta aquí, tienen que conocer los alrededores, lxs llevamos nosotros”, propuso uno de ellos, el líder del grupo. La camioneta era roja, ranchera, entramos sólo 9, número pecaminoso si los hay. Después de haber comprado varias latas de cerveza más, salimos del balneario, vimos pasar fincas, sembradíos, erectos machos cabríos. La volcánica excursión terminó para los lugareños en el puesto de tacos y para nosotrxs en la iglesia del pueblo. Llegamos adobadxs por tanto alcohol, pero con la energía intacta por la exorbitante cantidad de aderezos picosos que comimos a la sombra de las enormes carpas que rodean el manantial: tortillas con guacamole y sopa de pollo. En la entrada de la iglesia de Juchitán ya estaban esperando que comenzara la ceremonia algunas muxhes que, junto a varias mujeres, iban a desfilar, acompañando a los organizadores de la fiesta denominada Vela a recibir las bendiciones del párroco. El cortejo estaba ataviado con todas las galas típicas, haciendo honor a uno de los vestuarios más ricos de todo México: el traje tradicional istmeño. Adentro de la iglesia, los “mayordomos” —una muxhe y un hombre encargados de organizar durante todo el año la Vela— lucen también sus mejores vestuarios, se abanican sus lujos que refulgen al sol del mediodía y escuchan atentamente el sermón.

3. Amaranta Gómez Regalado

Ella es la mayordoma de la Vela que se hará en la noche y forma parte del grupo “Las Auténticas Intrépidas Buscadoras del Peligro”. Amaranta, por ejemplo, ocupa un lugar de jerarquía política por su acceso a centros de estudios superiores y tiene una formación profesional e intelectual que la llevó a postularse a un cargo político.
Las Velas son un festejo anual por los logros obtenidos para la comunidad, la corporización de la vocación solidaria de gremios u organizaciones sociales de diversas índoles.
El calor del istmo en pleno noviembre es insoportable, aunque la humedad es baja y los vientos constantes que azotan la región regulen la temperatura. El vestuario de las mujeres y de las muxhes contradice el clima; no así el de los hombres, que visten delgadas camisolas blancas y pantalón. El sermón del cura es bastante más permisivo en cuanto a la diversidad sexual que el de estas latitudes, pero no menos hipócrita, sobre todo en la parte en la que culpabiliza a los medios de comunicación de la discriminación, como si la Iglesia Católica no tuviera una tradición de 500 años al respecto. Cuenta una leyenda popular que Dios le pidió a Vicente Ferrer, santo patrono de Juchitán, que llenara un saco con homosexuales para que dejara uno en cada lugar por donde pasara, pero al llegar a Xihitlán (ahora Juchitán) tropezó, se le rompió el saco y todos se vaciaron ahí. Una vez terminada la misa, los mayordomos salientes entregan el mando a los nuevos —otra muxhe y otro hombre, ambos destacados dentro de la sociedad— y todos nos dirigimos hacia la puerta de la iglesia, donde ya se había armado el vistosísimo cortejo hasta la casa de Amaranta, en las afueras de la ciudad. Toda la sociedad deja sus quehaceres para salir a ver el cortejo, los hombres de la estación de servicio saludan a las muxhes, las mujeres que hacen las compras en el mercado sonríen al ver pasar la multitud.

4. Las Auténticas Intrépidas Buscadoras del Peligro

Biniza Carrillo se mueve por las calles linderas al mercado de Juchitán como una verdadera estrella. Ella, como otras tantas muxhes, forma parte del grupo Las Auténticas Intrépidas Buscadoras del Peligro, que ya tiene 35 años y que cumple un rol social preponderante, como el de la educación sexual mediante la coordinación de encuentros juveniles y la organización de talleres educativos y festividades tradicionales. La mujeres atareadas la saludan como si fuera una vieja amiga y los muchachos piropean su andar matrón. Encontramos una mesa en un bar, pedimos tequila, unos tacos y salsa picante, y empieza la charla. “Ahorita yo tengo un novio, que es mío solo. Pero si tuviera novia no hay problema, lo podemos compartir, ya sea entre muxhes o con otras mujeres”, aclara. Una muxhe amiga, en la mesa de al lado, borda un huipil. “Nosotras nos encargamos de las cosas de la casa, somos muy hacendosas... y también somos buenas en otras cosas”, acota picarona. Muchas muxhes que son las hijas mayores de la familia toman una gran responsabilidad respecto de sus padres y hermanos: deben aportar económicamente y acompañar en el proceso educativo familiar. Pero estos roles que parecen sacados de la España franquista, que relegan al homosexual a ese lugar secundario, fue dando lugar a otro tipo de tareas más fuera del hogar, como la lucha contra el sida y cargos políticos y culturales de gran prestigio social.
Llegan Amaranta y Diana Sacayán, amigas activistas de muchos años. Mientras que Diana hace un trabajo territorial que consiste en agrupar, acompañar y organizar a las compañeras travestis de la zona de La Matanza, Amaranta coordina actividades que implican un traspaso de sabiduría de parte de las trans a la comunidad. Esa es la gran diferencia: en nuestro país todavía no se valoran los conocimientos culturales que una travesti puede aportar. En ello radica el gran paso en la aceptación social, aunque en la sociedad oaxaqueña aún persisten bolsones de heterocentrismo. Amaranta se suma a la charla: “Nuestro trabajo de prevención del VIH está centrado en la pertinencia cultural. Esto no significa traducir la información —sobre prevención, el acceso a información y a los insumos preventivos, del combate a la discriminación y estigmatización— de manera literal. Más bien es hacer un ejercicio de diálogo hacia adentro, intracultural, dentro de las propias comunidades para encontrar los conceptos y la manera de transmitir la información. La cultura oral nos construye y eso en nuestra lengua favorece mucho porque se transmite exactamente lo que tú quieres decir. Cuando lo transportas de otro lado, hay palabras que cuesta mucho traducir pues uno tiene que confrontar con valores preestablecidos de la propia cultura. A estas alturas no hay una cultura étnica pura, hemos ido cambiando y creo que hemos zapotequizado las cosas, nos apropiamos de lo externo sin perder nuestra identidad”. Kenia se suma al grupo, con su look más parecido a Ru Paul que a Frida Kahlo. Su maquillaje, las lentes de contacto de color, los tacos súper altos y su vestido de lycra evidencian la lucha cultural que se libra en esas latitudes, aunque la gran mayoría de las muxhes adopta la vestimenta tradicional. Ya está decidido que la próxima reina será Kenia, pues ya tiene el dinero para afrontar semejante responsabilidad”.

5. Las muxhes y un lugar en el mundo

En el desfile de muxhes llamado “Regada”, ellas arrojan regalos a los presentes desde carrozas alegóricas; ollas, fuentones y otros utensilios para las amas de casa, y caramelos y juguetes para los niños. Así, las muxhes tejen un firme entramado con su sociedad desde una visibilidad asociada a momentos festivos de gran valor simbólico y tradicional. “Las muxhes me excitan mucho”, escuchamos decir a un chico de no más de 15 años que miraba extasiado el desfile. Es muy común que los varones jóvenes se inicien sexualmente con una muxhe o con un hombre homosexual. “Ya uno se da cuenta que los muchachos buscan más que un corte de pelo cuando se aparecen en la peluquería justo antes de cerrar; escojo a los que me gustan y les digo que pasen luego”, explica Fermín, peluquero masculino, alardeando de su estrategia a la que recurre muy seguido. Alvaro —esbelto mozo panameño que atendió a la delegación extranjera— se quejaba de lo difícil que es conseguir mujeres en Oaxaca. “Si te enamoras de una chaba, más vale que tengas mucho dinero, pues debes pagarle a la familia si tienes algo con ella, y mas aún si es virgen”, situación que explica el hecho de que la mayoría de los hombres debuta sexualmente o mantiene relaciones esporádicas o higiénicas con una muxhe o con otro hombre, una manera de cuidar la “etiqueta” de una mujer y de evitarse gastos con prostitutas. De hecho está bien visto que el hombre heterosexual tenga relaciones con otro hombre tras un intercambio de dinero, cerveza u otros bienes, siempre y cuando sea en el rol de activo. En ese contexto, las muxhes se erigen como maestras en las artes amatorias, suelen desvirgar a mancebos parientes o vecinos con la explícita autorización de sus padres. Por ello es que la gran mayoría de los hombres del istmo han tenido o tendrán en algún momento de sus vidas un acercamiento carnal con las muxhes, hecho quedisminuye drásticamente los actos homofóbicos, aunque aún suceden casos aislados de travesticidios e intentos de robo o de violencia, como le pasó a una joven trans de la delegación extranjera a la que un agraciado joven en bicicleta engañó llevándola a un lugar apartado con sensuales promesas, y una vez ahí trató de arrebatarle la cartera que fue defendida con garras y dientes.

6. La fiesta inolvidable

Una vez que estuvimos vestidos con nuestras galas, fuimos en un taxi hasta la Vela, en una especie de estadio a menos de diez cuadras del hotel. Los taxis son tan baratos que eran un vicio corriente entre la delegación extranjera. Cada muxhe es la encargada de un puesto en la fiesta; ellas son las encargadas de invitar a personalidades destacadas de la zona, como médicos, bioquímicos, actores, políticos, músicos y activistas de todas las latitudes. Cada puesto entrega botanas abundantes, llenas de platos típicos donde redundan los camarones, las paltas o aguacates, tortillas de maíz de todas las formas, frijoles refritos, moles de pollo o de carne, pescado salado —una especie de charque muy común en el istmo—, empanadas de diferentes tipos y, por supuesto, las chelas o cervezas. La única paga para poder asistir a la Vela es un cartón de chelas, que puede ser Corona o Victoria. Se puede ver a los asistentes que entran a la fiesta de a dos, un hombre y una mujer o una muxhe; ellos son los encargados de llevar los cartones en el hombro izquierdo y entregárselos al puesto, donde se sumergen las botellas en enormes piletones de hielo, lo que garantiza una rotación constante de cerveza bien helada.
Las muxhes calculan que los asistentes superaron las 7 mil personas, provenientes de varios puntos cercanos a Juchitán. Hay dos escenarios enormes, uno en cada punta, en el que suenan grupos musicales de moda. En un momento de la noche, las principales representantes de Las Auténticas Intrépidas Buscadoras del Peligro suben a una enorme pasarela para presentar a las muxhes que participarán de la elección de la reina, muxhes venidas de todos los rincones de Oaxaca y de otros estados. La gran mayoría de las muxhes opta por usar la vestimenta típica oaxaqueña; algunas se visten al estilo occidental, con vistosos vestidos de cóctel. La ganadora tiene que estar dispuesta a invertir muchísimo dinero, ya que será la encargada de difundir la Vela del año entrante y para ello deberá usar vestuarios costosos, deberá viajar y representar dignamente a sus compañeras. La fiesta se extiende hasta entrada la mañana, momento en que se debe regresar para poder participar al día siguiente de otra fiesta: “La lavada de ollas”, que antiguamente se usaba para ayudar a los mayordomos a arreglar y limpiar el desorden de la Vela propiamente dicha. La lavada de ollas no es otra cosa que una nueva bacanal, pero esta vez empieza más temprano y se desarrolla durante el día. Las botanas son igual de abundantes que en la vela y las chelas siguen circulando a medida que los invitados ingieren más comida. El lugar es un poco más reducido y está decorado abundantemente, simulando una selva repleta de bananeros de cuyos troncos cuelgan racimos de bananas enormes. Amaranta y las otras muxhes están tan frescas que nos hizo preguntar si eran las mismas o éstas eran unas dobles. “Esto no es nada —aclaró Biniza—. Mañana viene la recalentada en casa de Amaranta.” Tal como su nombre lo indica, no es otra cosa que comer las botanas que sobraron de la lavada de ollas y, por supuesto, ingerir muchos litros más de cerveza.


(Reportaje tomado de Página 12/ suplemento Soy/ Argentina, autor: Juan Tauil, feb.13.2011)

UNA CARABELA PARA CASSEZ

Tengo tantas razones para suponer que Florence Cassez es culpable de los crímenes que la condenaron como para suponerla inocente. El interés en que se haga justicia va acompañado, en México, por un instintivo escepticismo. Entre nosotros la justicia es ciega, en efecto, pero clínicamente, no como laudable alegoría de su objetividad. Y aun de lograr ser “ciega”, nunca sería sorda.

Entre la alharaca del affaire Cassez reparo en una frase dicha por Jean-Luc Romero, presidente del Comité de Apoyo a Florence Cassez en Francia: “No olvidemos que esta francesa se encuentra a 10 mil kilómetros de nosotros y tiene mucho miedo”. Que su retórica enfatice la distancia en kilometraje, como si estuviéramos en tiempos de las carabelas, y además con una cifra tan oprobiosamente redonda, explica muchas cosas: la Sra. Cassez es una “cautiva”.
El tema de “la mujer cautiva” está profundamente cargado de deudas emocionales, que se convierten en sociales, y luego en políticas y (a veces) en militares. Un tópico de hondo arraigo en las imaginaciones tribales y religiosas que, desde luego, pervive en las naciones y culturas modernas. Supone que una mujer de la tribu ha caído en las garras de una tribu enemiga, agravio que se multiplica si la mujer es, además, joven, hermosa y virginal; es decir, si refleja en su apariencia la representación que la tribu ha fabricado de sí misma. (Los otros miles de franceses en cárceles de todo el mundo son “presos”, no “cautivos”.)
El tema pulula en el folklore y en los registros literarios. La Iliada tiene como excusa el cautiverio de Helena de Troya, cuya liberación incluye una guerra de diez años y el arrasamiento de un imperio. El indio Ramayana se basa en la lucha de Rama y su mono Hanuman por liberar a la cautiva Sita. La mujer encerrada en una torre abunda en los cantares de gesta y hay decenas de novelas que se tratan de liberar europeas cautivas en manos herejes, desde Cervantes hasta Indiana Jones. El rapto en el serrallo de Mozart canta el rescate de la bella Konstanze de las manos herejes del lúbrico Pashá Selim, algo parecido a La italiana en Argel de Rossini.
En Francia, país que presume una relación especial con la Libertad, la idea de la tiranía se empareja con el tema de la cautiva: Victor Hugo pone en boca de “La cautiva” unos versos que, quizás, Cassez repetiría: “De no encontrarme cautiva / podría amar a este país, / con sus mares lastimeros / y sus campos de maíz…” O quizás Cassez preferiría los versos que André Chénier pone en boca de la cautiva prisionera del Terror revolucionario: “Los muros de la cárcel pesan en vano sobre mí./ Tengo las alas de la esperanza…” Aunque, bien mirado, hay un viejo texto popular francés que quizás venga más a mano, “Barba Azul”, el cuento sobre el espantoso criminal que le prohibe a su esposa enterarse de lo que ocurre en su ranchito…
No es azaroso, pues, que cierta Francia hospede a Florence Cassez en esa fantasía. La ciudad de Orléans la ha declarado su hija y bañado, por contagio, con el fulgor de Juana de Arco. El presidente Sarkozy se convirtió, de nuevo, en el Caballero de la Hiperquinética Figura y retó a desigual combate al hediondo gigante Judicialambro que, en un reino remoto y opaco, gobernado por la oscuridad, raptó a una inocente flamenca. Digo de nuevo, porque ese Caballero ya trató antes de rescatar a Ingrid Betancourt, cautiva de las FARC, con las que ahora se identifica al Estado mexicano, y quien no ha tenido empacho de referirse a Florence Cassez como “mi hermana”, pues obviamente olvidó ya lo que es un secuestro...


( Quizá haya algún franchute infantiloide que relacione el cautiverio de la lider de la banda Los Zodiaco con la mítica figura de King Kong (Sarkozy), que lleva en las garras a Jessica Lange (Florence) a buen puerto, como ya hizo en el pasado reciente con Ingrid Betancourt que "escapó" en una aeronave de la Cruz Roja Internacional, claro, con la complicidad de Álvaro Uribe. Nota tomada de El Universal, autor: Guillermo Sheridan.)

martes, 22 de febrero de 2011

EL BISTURÍ DE KAPUSCINSKI

Nos encontramos bajo los árboles de una terraza en la parte alta de El Escorial, en las estribaciones de la montaña que ampara la villa de Felipe II y sus súbditos. Joaquín Estefanía hace los honores con una frase que me emocionó: “Maestro y discípulo”. Ni Ryszard Kapuscinski ni yo hicimos la menor apostilla. Creo que sonreímos. Contó Joaquín Estefanía, que entonces ya había dejado de ser mi director en El País, que el reportero polaco llevaba cerca de una semana asistiendo al curso de verano de El Escorial en el que era el ponente estrella de la jornada de clausura tomando notas como un alumno más, sentado al fondo del aula, sin reclamar para sí desde el primer momento la menor atención, ni mucho menos tratamiento especial. Hablaba un español endulzado por acentos latinoamericanos, gracias a su trabajo como reportero en aquellos parajes. Vestido con un pantalón oscuro y una camisa blanca, escuchaba con atención, mirándote a los ojos, tomándose su tiempo en comprender lo que le decías. Le admiraba por libros que me habían dejado boquiabierto, como El Emperador (que me parecía una secuela de las mejores obras de mi admirado Franz Kafka), El Sha y La guerra del fútbol. Seguí comprando todos y cada uno de los libros que fue publicando la editorial Anagrama, aunque algunos he tardado mucho tiempo en leerlos. Más que ser como él, quería hacer como él: en vista de que la batalla por los periódicos parecía perdida (el espacio era un bien cada vez más escaso para historias de países que no encajaban en los intereses geopolíticos y comerciales de mi país y del diario para el que trabajaba) y de que nada hacía presagiar que en España fuera a aparecer un émulo del New Yorker, la solución eran los libros.

Nada me hizo pensar que Kapuscinski pudiera tomarse la menor libertad a la hora de elaborar y construir sus historias. Con una prosa deslumbrante (muy bien vertida al español por Agata Orzeszek), compartía con él la necesidad de “ponerse en el lugar del otro” (el imperativo moral más caro para Simone Weil). Cuando murió, el director de ABC, donde ahora trabajo, me pidió que escribiera “una tercera”. Allí anoté las razones de mi admiración hacia el maestro polaco: “Kapuscinski tenía lo que hay que tener para ser un extraordinario reportero: humildad para ponerse a la altura de los ojos de su interlocutor, soberano o enterrador; la exactitud de un entomólogo, un historiador o un astrónomo, 'para que ningún lector pueda corregirte y demostrar que no sabes de qué hablas, dejarte en evidencia y en entredicho todo lo escrito'; curiosidad insaciable (cómo si no iba a volver a perderse una y otra vez bajo soles como espinas, fríos como sierras); valor para ponerse a prueba jugándosela donde ya no queda nadie para contarlo, nadie con un altavoz donde propagar lo que se ha visto y no se pierda, sufrimiento inútil, dolor derramado para nada; compasión hacia quienes no sólo suelen sufrir la historia, y mucho menos para hacerla suya, para cambiar su destino; resistencia frente a las adversidades, los flacos presupuestos, la desidia o la pereza de los jefes alejados de los campos de batalla o de los campos de algodón; perseverancia para comprobar hasta el último rasguño y el último dato, para que no quede el relato cojo, incompleto, falso por ese mal tan extendido que deduce que 'da lo mismo', cuando ahí reside el principio de nuestro deshonor, y estilo: el de su alma, la de un hombre cercano capaz de encender hogueras de palabras que calientan e iluminan más que el fuego”.
A pesar de que titulé mi artículo El honor perdido del periodismo (parafraseando a modo de homenaje el título de la novela de Heinrich Böll, El honor perdido de Katharina Blum), no había en él la menor sombra de duda acerca de la estatura moral y la categoría periodística de Kapusckinski. Y eso que entonces ya había leído la demoledora crítica que el antropólogo británico John Ryle había hecho de Ébano y El Emperador en el Times Literary Supplement (TSL): Por eso, cuando aparecieron las primeras revelaciones que había hecho en un libro el periodista polaco Artur Domoslawski (Kapuscinski non fiction, que publicará en octubre próximo en español la editorial Galaxia Gutemberg), empecé a sentir un profundo malestar. No sabía a qué atenerme. Invitado el pasado mes de julio a un curso de verano de El Escorial titulado, sin el menor asomo de ironía, Ryszard Kapusckinsi, el último maestro, y a la espera de poder leer en español el libro de Domoslwakski, amigo y discípulo de Kapuscinski, preparé mi intervención trasladando mi perplejidad y mi desasosiego a unos cuantos amigos periodistas. A todos ellos les planteé las mismas preguntas:

1. ¿Qué es Ryszard Kapuscinski para ti?

2. Después de las recientes revelaciones de que introdujo algo de ficción en algunos de sus reportajes para hacerlos más interesantes, ¿cambió tu visión sobre el reportero polaco?


(Si te dieran a escoger los mejores libros de Kapuscinski, sé que tomarías "Las botas" y "Los cínicos no sirven para este oficio", pero no por discriminar otros libros sino porque no has leído más; y sabes que si los relees será como la vez primera que se lee un libro que te va a gustar, que no vas a querer prestar, por que sabes que no te será devuelto, porque eso pasa con los libros buenos, sin desperdicio. Reportaje tomado de la revista electrónica 'frontera d', autor Alfonso Armada.)

lunes, 21 de febrero de 2011

WALT WHITMAN (1819- 1892 )

Yo canto el cuerpo eléctrico

Yo canto el cuerpo eléctrico,
La muchedumbre de aquellos a quienes amo me circunda
   y yo la circundo,
No me abandonarán: tendré que irme con ellos y
   responderles,
Y los purificaré y les impregnaré con la esencia del alma.

¿No sabemos que los que corrompen su cuerpo se esconden?
¿Y que los que profanan a los vivos son tan perversos como
   los que profanan a los muertos?
¿Y que el cuerpo vale tanto como el alma?
¿Y si el cuerpo no fuese el alma, qué sería el alma?


(texto tomado de Hojas de hierba, ed. Organización
Editorial Novaro, Barcelona, 5a. edición, 1974, trad.
Francisco Alexander.)

domingo, 20 de febrero de 2011

BORGES EL DESAIRADO

La historia de Emma Zunz le llegó a Borges por parte de una amiga, Cecilia Ingenieros, que se la contó entre admirativa y estupefacta (y es a ella a quien Borges dedica el maravilloso cuento "El inmortal"). Cecilia era hija de José Ingenieros (1877-1925), el filósofo positivista argentino (o sea, ya bastante tenía con su padre), y se dedicaba a la danza. A pesar del cortejo de Borges, que la pretendía para casarse, se fue a Estados Unidos a estudiar con Martha Graham, y luego de varias piruetas y viajes, se volcó a la egiptología. Borges siempre le agradeció el argumento de "Emma Zunz", de cuya vida se conservan muy pocos recuerdos, salvo aquellos que la impulsaron a matar a Aaron Loewenthal.

Emma vivía con sus padres en una casita de Lanús, de la que recuerda los amarillos losanges de una ventana. Su padre, Emanuel Zunz, trabajaba en una fábrica de tejidos, gerenciada por Aaron Loewenthal. Pasaban los veraneos en una chacra de Gualeguay, de los que Emma logró retener algunos momentos felices. Llama la atención, sin embargo, el tenue recuerdo de su madre. Quizá por la impresión que le causó haber visto, supuestamente sin ser vista, el coito de sus padres. Éste se le inscribió como algo feo, violento y malo (se deduce del comentario que ella misma emite como cotejo de su propia experiencia de ultraje en el Puerto de Buenos Aires).
Un día, todos esos recuerdos se le apelotonaron en la memoria, como si hubiera sido tragada por lo imprevisible. Fue una cascada de imágenes y anuncios que, sin saberlo, la convertían en testigo privilegiado y protagonista inmóvil del acontecimiento más trágico e importante de su historia. Los anónimos del "desfalco del cajero"; el auto de la prisión; las palabras de su padre esa última noche de 1916, cuando le juró que el ladrón había sido Loewenthal; el remate de la casa de Lanús; Manuel Maier, el nombre falso con el que su padre se fugó al Brasil...
No es fácil comprender por qué Emma siguió trabajando en la fábrica. Ni tampoco el motivo que la llevó a conservar el secreto de la acusación. Luego de seis años, Loewenthal se convirtió en el dueño de los tejidos Tarbuch y Loewenthal. Era un hombre avaro y muy religioso. Según Borges, "creía tener con el Señor un pacto secreto, que lo eximía de obrar bien, a trueque de oraciones y devociones". Era calvo, corpulento, enlutado (su mujer, una Gauss, o sea una adinerada, había fallecido, dejándole su buena dote) y de barba rubia.

La carta

El 14 de enero de 1922, cuando Emma regresaba de la fábrica, encontró en el fondo del zaguán de su casa de la calle Liniers, en Almagro, una carta fechada en el Brasil. En nueve o diez líneas, algo borroneadas, le informaban lo siguiente: "El señor Maier ha ingerido por error una fuerte dosis de veronal y falleció el 3 del corriente en el hospital de Bagé". Estaba firmada por un compañero de pensión de su padre, un tal Fein o Fain, de Río Grande.
Borges describe las impresiones de Emma, luego de dejar caer la carta como si fuese una paloma mensajera desmayándose en su trayecto: "Su primera impresión fue de malestar en el vientre y en las rodillas; luego de ciega culpa, de irrealidad, de frío, de temor".
Emma guardó el sobre en un cajón, debajo del retrato de Milton Sills. ¿Qué hacía este actor escondido en la cómoda de la muchacha? Era un galán del cine mudo, de fama inusual, mezcla de actor e intelectual. Su último trabajo no fue, como se piensa, The Sea Wolf (1930), sino un libro publicado a título póstumo en 1932: Values: A Philosophy of Human Needs - Six Dialogues on Subjects from Reality to Immortality.
La carta no duraría mucho en el cajón. En pocas horas, Emma la destruiría.
El suicidio de su padre la instaló en un presente perpetuo, dividido en dos o tres días: el tiempo que necesitó para asesinar a Loewentahl.
Emma había cumplido diecinueve años.

El plan

La noche de la carta, no se pudo dormir. O más bien, no quiso. Necesitó de todas las estrellas para planificar su venganza. Con la primera luz de la mañana definiendo el rectángulo de la ventana, ya tenía un plan perfecto.
El viernes fue un día de rumores de huelga. A la salida del trabajo, simulando bienestar, Emma se fue con su amiga Elsa Urstein a un club de mujeres, con gimnasio y pileta.
Quería dejar sentado que había sido un viernes como todos, incluso más ameno, con posibilidades de ir al cine el domingo, según dijo la menor de las Kronfuss que Emma le había propuesto.
El sábado se despertó impaciente (Borges aclara que no estaba inquieta). Ya no tenía nada que pensar; era el día de la acción. La verdadera trama de su vida, la que ella había construido y estaba por ejecutar, comenzaba. Lo primero que hizo fue informarse, en el diario La Prensa, que el Nordstjärnan, de Malmö, zarparía esa noche del dique 3. Luego llamó a Loewenthal, insinuándole que tenía información sobre los huelguistas y que pasaría por su oficina al oscurecer. Hizo temblar la voz para reforzar su complicidad de delatora, y se preparó para urdir la parte más escabrosa de su plan.
Vagó por la zona del puerto, entrando en dos o tres bares para imbuirse de la rutina de las mujeres con los marineros. Cuando encontró a los del Nordstjärnan, eligió el más tosco, bajo y grosero ("para que la pureza del horror no fuera mitigada", comenta Borges). El trayecto fue breve pero tenebroso: el hombre la condujo a una puerta, luego a un zaguán y después a una escalera tortuosa y a un vestíbulo (¡con una vidriera que tenía los mismos losanges amarillos que su casa de Lanús!), otro pasillo, y al final una puerta, por la que pasaron juntos. Es extraño cómo Borges se pregunta si en ese momento, cuando estaba con el estibador, Emma Zunz recordó una sola vez al muerto que motivaba aquel sacrificio. Según escribe, ella sólo pudo pensar que su padre "le había hecho a su madre la cosa horrible que ahora a ella le hacían". Convengamos que ella se lo hacía hacer, dado que formaba parte de su meticuloso y, diríamos, escabroso propósito.
El marinero le dejó dinero en la mesita de luz, que Emma rompió de igual modo que lo hizo con la carta. Sin miedo ("el temor se perdió en la tristeza de su cuerpo, en el asco"), se fue hasta la esquina y se subió a un Lacroze, con dirección al oeste. (Dato de la época: la Compañía de Tranvías Lacroze fue la segunda empresa en importancia que tuvo la ciudad de Buenos Aires, con una veintena de líneas en servicio, de 10 metros de largo, 32 asientos y 8 ventanillas.) Emma eligió el asiento más delantero para que no le vieran la cara.
Cuando llegó a la fábrica, Loewenthal la aguardaba de pie, junto a la ventana. O más bien, lo que estaba esperando era el informe confidencial de la obrera Zunz. Ella sabía que tenía un revólver en el cajón de su escritorio. Su idea era matarlo, e inculparlo de haberla violado. A la venganza del suicidio de su padre, ahora se le sumaba el ultraje que ella misma había recibido al urdir semejante plan. "No podía no matarlo después de esa minuciosa deshonra." Dos tiros fueron suficientes para que Loewenthal se desplomara, injuriándola a los ojos, en español y en ídish. Emma disparó otra vez para callarlo. Antes de llamar a la policía, procuró desordenar el desván y le desabrochó el saco. Al levantar el tubo, dijo lo que luego repetiría en varias ocasiones: "Ha ocurrido una cosa que es increíble... El señor Loewenthal me hizo venir con el pretexto de la huelga... Abusó de mí, lo maté..."
La estrategia íntima y peligrosamente femenina de Emma Zunz resultó perfecta. Borges rescata lo verdadero, que encubre la pista falsa (el semen del marinero sueco o noruego como prueba de la violación de Aaron Loewenthal): "Verdadero era el tono de Emma Zunz, verdadero el pudor, verdadero el odio. Sólo eran falsas las circunstancias, la hora y uno o dos nombres propios."

Emma realizó la venganza... ¿de su padre? ¿De su madre? ¿De ella misma?


(¿Cuántos Borges conocí en mi vida? Ni yo misma lo sé, antes de que su vida fuese un perfecto crepúsculo, rondó los suburbios de cuchilleros, compadritos y pulperías, en lugares así él, como guacho que era en el fondo, buscó y buscó razones para sus versos como alfanjes y cimitarras, procuró los giros coloquiales que había encontrado en los manuscritos de Evaristo Carriego, afinó el oído para recoger episodios sórdidos y romances truncos para su relato "La intrusa", en que dos hermanos, enamorados de la misma mujer, deciden acabar con ella y evitar así el conflicto y la sangre. Algunas veces se hizo acompañar por el imaginario H. Bustos Domecq, otras por Álvaro de Campos o cualquier otro seudónimo de los muchos que le rondaron la víspera de su ceguera. Cuando ésta llegó y ya no pudo adivinar la presencia de María Kodama, abdicó en sus rodillas antes de pedirle perdón, antes de memorizar las líneas de un poema intuído por fin. El texto de Silvia Hopenhayn, "Un cuento para Borges", se reprodujo del suplemento 'adn', del diario La Nación.)

¿PEDERASTAS EN TABASCO?

VILLAHERMOSA, Tab., 18 de febrero.- Padres de familias cerraron la escuela primaria Benito Juárez García del municipio de Nacajuca, Tabasco, para exigir la renuncia del director del plantel, Miguel May May, acusado de espiar a las niñas con una cámara de video colocada en el baño.

Indignados, denunciaron que una niña descubrió la cámara de video y avisó a sus padres.
De inmediato, la noticia corrió entre los demás padres de familia, quienes se presentaron en la escuela y la cerraron para exigen a la Secretaría de Educación la renuncia inmediata del director, así como de toda la plantilla de maestros, denunciados también de espiar a las niñas.
Asimismo, acusaron al presidente de padres de familia, Almílcar Hernández Sánchez, de proteger al director Miguel May, a través del comité escolar, ya que es su compadre.
Los 86 niños de la referida escuela primaria perdieron clases este jueves y el conflicto permanecía entrada la tarde, aunque se esperaba el arribo de funcionarios de la secretaría de Educación para investigar los hechos denunciados.
El pasado mes de noviembre, el estudiante Carlos Williams Gómez Montejo fue expulsado del Colegio de Bachilleres 39 (Cobatab) también del municipio de Nacajuca, debido a su orientación homosexual.
En protesta, el alumno se encadenó a las puertas del colegio e inició una huelga de hambre durante más de dos semanas, con lo que logró su readmisión al centro escolar.
Gómez Montejo, estudiante del quinto semestre, denunció que la directora del plantel, Violeta Oliva Cornelio, lo expulsó por haber denunciado diversas irregularidades y por su “abominable” conducta homosexual.
El municipio de Nacajuca, ubicado a 20 kilómetros al norte de esta capital, es habitado mayoritariamente por indígenas chontales y es uno de los más pobres de Tabasco.


(Eso en Villahermosa, en Zacatecas se encontró que un grupo de profesores de una Preparatoria (UAZ) tenían un álbum con fotografías de alumnas, a manera de menú para que el interesado escogiera, uno de ellos tenía un departamento en la colonia Gavilanes, en el municipio conurbado a la capital, Guadalupe, que se facilitaba al interesado en seducir a la joven escogida, etc. De este hecho, por supuesto, no se dio parte a las autoridades. La nota del voyeur de Tabasco se tomó de la versión online de Proceso.)

sábado, 19 de febrero de 2011

EL DISCRETO ENCANTO DE CASSEZ

A la opinión pública:


Mi nombre es Cristina Ríos Valladares y fui víctima de un secuestro, junto con mi esposo Raúl (liberado a las horas siguientes para conseguir el rescate) y mi hijo, de entonces 11 años de edad. Desde ese día nuestra vida cambió totalmente. Hoy padecemos un exilio forzado por el miedo y la inseguridad. Mi familia está rota. Es indescriptible lo que mi hijo y yo vivimos del 19 de octubre del 2005 al 9 de diciembre del mismo año. Fueron 52 días de cautiverio en el que fui víctima de abuso sexual y, los tres, de tortura sicológica. El 9 de diciembre fuimos liberados en un operativo de la Agencia Federal de Investigación (AFI). Acusados de nuestro secuestro fueron detenidos Israel Vallarta y Florence Cassez, esta última de origen francés, quien ahora se presenta como víctima de mi caso y no como cómplice del mismo.
Desde nuestra liberación mi familia y yo vivimos en el extranjero. No podemos regresar por miedo, pues el resto de la banda de secuestradores no ha sido detenida. Hasta nuestro refugio, pues no se puede llamar hogar a un lugar en el que hemos sido forzados (por la inseguridad) a vivir, nos llega la noticia de la sentencia de 96 años a la que ha sido merecedora Florence Cassez, la misma mujer cuya voz escuché innumerables ocasiones durante mi cautiverio… la misma voz de origen francés que me taladra hasta hoy los oídos, la misma voz que mi hijo reconoce como la de la mujer que le sacó sangre para enviarla a mi esposo, junto a una oreja que le harían creer que pertenecía al niño.
Ahora escucho que Florence clama justicia y grita su inocencia. Y yo en sus gritos escucho la voz de la mujer que, celosa e iracunda, gritó a Israel Vallarta, su novio y líder de la banda, que si volvía a meterse conmigo (entró sorpresivamente al cuarto y vio cuando me vejaba) se desquitaría en mi persona. Florence narra el “calvario” de la cárcel, pero desde el penal ve a su familia, hace llamadas telefónicas, concede entrevistas de prensa y no teme cada segundo por su vida. No detallaré lo que es el verdadero infierno, es decir, el secuestro.
Ni mi familia ni yo tenemos ánimo ni fuerzas para hacer una campaña mediática, diplomática y política (como la que ella y su familia están realizando) para lograr que el gobierno francés y la prensa nacional e internacional escuchen la otra versión, es decir, la palabra de las víctimas de la banda a la que pertenece la señora Cassez. Pero no deja de estremecernos la idea de que Florence, una secuestradora y no sólo novia de un secuestrador (con el que vivía en el mismo rancho y durante el mismo tiempo en el que permanecimos mi hijo y yo en cautiverio), ahora aparezca como víctima y luche para que se modifique su sentencia. Si lo logra o no, ya no nos corresponde a nosotros, aunque no deja de lastimarnos.
Esta carta es sólo un desahogo. El caso está en las manos de la justicia mexicana. No volveremos a hacer nada público ni daremos entrevistas de prensa ni de cualquier otra índole (nuestra indignación nos ha llevado a conceder algunas), pues nuestra energía está y estará puesta en cuidar la integridad de la familia y en recuperarnos del daño que nos hicieron. El nuevo vigor que cobró la interpelación de la sentenciada y el ruido mediático a su alrededor vuelve a ponernos en riesgo.

Gracias por su atención.

Cristina Ríos Valladares


(Carta reproducida del blog 'our words in resistence', del 13.junio.2008, enviada por Fernando Andrade, de Durango, santuario violento.)

LAS PATRONAS DEL SUR

uno.
¿Has oído hablar de Las Patronas? Son unas mujeres veracruzanas que hace quince años preparan 200 raciones de alimentos para centroamericanos y sudamericanos sin papeles que van a Wonderland en busca del sustento para ellos y sus familias. Como dice una de ellas, no son apátridas ni son rechazados por sus países de origen. Son ellos los que huyen del hambre, el desempleo y la malvivencia. Viajan en un tren que en el medio informativo se le llama "La Bestia", así cruzan los ocho mil kilómetros que separan el río Suchiate del río Bravo. Expuestos a todo, incluso a perder una extremidad, sus documentos y sus identidades, la razón, la brújula o el sentido de orientación.

dos.
Yo cuando vi el documental, no sé por qué, recordé que de adolescente participaba en las competencias ciclistas, pero no en bici sino entregando bolsas de agua a los concursantes bajo un clima de 38 grados centígrados o más. Allá en Ciudad Lerdo. A veces con la bolsa de polietileno, otras veces arrojando botes y cubetas a los participantes pues el agua los refrescaba momentáneamente y los protegía de una posible deshidratación. También me acordé de mi padre, Manuel, que fue migrante, que un día volvió a casa enfermo, 24 horas antes de morir.

tres.
Se pone al alcance del dedo la liga al video de catorce minutos y fracción, por si lo aprecias desde algún punto cercano a Las Patronas, en Veracruz, para que les des mis saludos por su desinterés con los jodidos. Cabe aclarar que el documental me lo envió Antonio Avitia, investigador universitario y compositor de corridos, nada más que él es de Durango, santuario de la violencia.

http://www.elpais.com/videos/cultura/Inmigrantes/moscas/elpvidcul/20110121elpepucul_1/Ves/

viernes, 18 de febrero de 2011

EL SUP DESAIRADO

"Desde las montañas del Sureste Mexicano", el subcomandante Marcos (también conocido como el "sup" o el "subcomediante", aunque en su casa lo llamaban Rafael) regresa para entablar un "intercambio epistolar sobre Ética y Política" con el filósofo Luis Villoro. La primera de las cartas, titulada "Sobre las guerras", es tan larga como cabe esperar de un tipo a quien ni la izquierda más rancia le presta ya la menor atención y que cuenta con todo el tiempo del mundo para ver pasar las nubes sobre la selva y contárselas al escarabajo Don Durito de Lacandona, su Sancho Panza de seis patas.

Como tengo aún pendiente medio Balzac, no he perdido el tiempo con las reflexiones del líder zapatista más que para echarles una ojeada en diagonal. Parece que Marcos llega a la conclusión de que Estados Unidos es el principal beneficiado por la guerra entre el Gobierno y el crimen organizado en México, pues son los gringos quienes venden las armas y se llevan la lana de los buenos y de los malos. No me consta que haya reconocido que sea mota lo que fuma en su característica pipa.

Lokillo
18 Febrero 2011, 19:40

Hablando de Marcos... y justo hoy que acaban de suspender la exposicion prehispanica de las culturas de Veracruz en Lyon... Que opina de la visita que en su dia hizo la esposa de Mitterand al subcomandante Marcos?. Para que vino?. A poco no estaria enterada de la fichita que era Marcos?


(nota y comentario tomados del blog de Manuel M. Cascante, ABC.)

PADRE NUESTRO CON MÓVIL

Barcelona vuelve a ser esta semana la capital del Mobile World Congress. Esto de la telefonía móvil amenaza con convertirse en el sagrado copón, con perdón, desde que los chicos de Apple pusieron en su tienda de descargas una aplicación que atiende por Confession. Ofertado inicialmente en el mercado norteamericano al módico precio de 1,99 dólares –los esbirros del doliente Steve Jobs tampoco son tontos–, el programa de marras permite recorrer los Diez Mandamientos, someterte a un intenso interrogatorio sobre los pecados que has podido cometer y esperar el veredicto. A partir de ahí, el penitente puede hacer un acto de contrición y trasladar el veredicto a un sacerdote para que le absuelva de sus pecados y le imponga la penitencia. Una payasada virtual de proporciones siderales por pocos bytes que ocupe. Así lo ha entendido hasta el mismísimo Vaticano. Los avances tecnológicos empiezan a saturar el escaso sentido común que nos queda. Sobre todo cuando comprobamos que cualquier bicho viviente tiene acceso a la frivolidad virtual. Durante siglos, hasta la más bárbara de las postulaciones requería una reflexión, una traducción culta, literaria u oral, y una sedimentación para ver si el mensaje cuajaba entre los ilustrados. Ahora, la telefonía celular, con sus mensajes sincopados, constituye un paraíso cósmico donde cualquier talibán del pensamiento puede convertir lo falso en real y lo real en falso. Los primates tendemos a dejarnos fascinar por la imaginería tecnológica, aunque sea anodina, edulcorada y más de segunda división que el teléfono aburrido y revolucionario que patentó hace más de un siglo el escocés Alexander Graham Bell. En aquel entonces, el amigo Steve Jobs y todos nosotros no éramos ni un embrión celular. Sólo podíamos leer, afortunadamente.


(¿Qué pasará con algún cristiano que se le acabe el crédito antes del atado de penitencias, qué hará aquel nazareno de jueves santo cuando suene el celular antes de subir al monte de los olivos, qué hará la Regenta, Ana de Ozores, cuando la descubran debajo de un cucurucho tipo ku kux klan, qué reacción tendrá Luis Buñuel cuando le indique al actor (Claudio Brook) cómo reaccionar ante el desnudo de Silvia Pinal en el rodaje de "Nazarín" y se escuche a lo lejos la rola de The Beatles, qué hará el actor Charlton Heston cuando las aguas del mar Rojo no se abran a tiempo? Tonterías para meditarlas. Nota de Alfredo Abián, tomada del diario La Vanguardia.es)

jueves, 17 de febrero de 2011

JUEGAS Y TE VAS

El torneo de tenis de Acapulco preocupa seriamente a la ATP, que tomó medidas para reforzar la seguridad de sus jugadores en el certamen más importante de la gira latinoamericana.

"Las advertencias que dio la ATP generaron un poco de miedo. Por ejemplo, pidió llegar lo más tarde posible al torneo y, en caso de perder, irse cuanto antes", dijo el uruguayo Pablo Cuevas, que jugará el torneo que se inicia el lunes próximo en la ciudad sobre el Pacífico mexicano.
Otro jugador, Juan Mónaco, coincidió con Cuevas. "Estuve escuchando un poco acerca de la situación en Acapulco. La ATP nos informó enviándonos varios mails. Estuvo bastante correcto en eso. Nos dijo que había problemas, que no estaba nada fácil allá porque hubo varios secuestros, asesinatos y esas cosas", asegura el argentino.
"Nos comunicaron que una vez que quedemos eliminados era mejor irnos lo antes posible, que no nos quedemos ahí de vacaciones porque estaba bastante peligroso. Así que ya tenemos una alerta y trataremos de ser conscientes de los problemas que haya", indicó Mónaco, número 30 del ranking mundial.
Las preocupaciones de la ATP, compartidas por la WTA, que organiza la semana próxima un torneo femenino en el mismo escenario, tienen su razón de ser: Acapulco amanece frecuentemente con asesinatos y tiroteos entre cárteles rivales que pretenden dominar la ruta del Pacífico para el negocio de las drogas.
Son varias las ciudades en México que serán sede de competencias deportivas internacionales este año y están sufriendo la violencia del crimen organizado. Recientemente, un certamen del circuito femenino de golf (LPGA) en Morelia debió ser cancelado por la "violencia asociada a las drogas", según sus responsables.
Cuevas reveló que, por miedo, algunos jugadores decidieron no jugar en Acapulco, un torneo que se disputa en las afueras de la ciudad, en el imponente hotel Princess.
"Sé que algunos jugadores se borraron. Los que estaban en la qualy (clasificación previa), sobre todo. Para aquellos que tenían alguna duda de ir o no ir, ése fue un motivo como para que se borren", reveló Cuevas, 64 del ránking mundial.
Mónaco dijo que la ATP le pidió a los jugadores que durante el certamen pasen "la mayor parte del tiempo dentro del hotel".
"Nos dijeron que no salgamos. Igual el torneo se juega dentro del hotel, así que no va a haber tanto problema", dijo el argentino de cara al certamen que reparte 1,4 millones de dólares en premios.
Una semana atrás, diez personas fueron asesinadas a balazos en diferentes lugares del balneario de Acapulco. A principios de enero 15 hombres fueron decapitados y arrojados frente a un centro comercial, en una jornada en la que al menos 25 personas fueron asesinadas por bandas vinculadas al crimen organizado.
Acapulco contará con varios jugadores de renombre: los españoles David Ferrer, séptimo en el ranking mundial, Fernando Verdasco, noveno, y Nicolás Almagro, 13, así como el francés Gael Monfils, el argentino David Nalbandian y el suizo Stanislas Wawrinka.
"La ATP estuvo mandando mails a todos los jugadores. En la sala de jugadores de Costa do Sauipe había afiches pegados en las paredes con las precauciones que había que tomar en Acapulco", añadió Cuevas.
"Sé que también el torneo va a tomar precauciones y va a estar más atento con el tema de seguridad. Pero cuando son esos grupos tan fuertes como los de México, a veces no sabés si no es hasta peor que haya tanta seguridad. Porque así saben que si quieren llamar la atención, ahí lo van a poder hacer", opinó no sin temor el uruguayo, campeón de Roland Garros en dobles dos temporadas atrás.
De todos modos, Cuevas confía en que no sucederá nada. "No se van a meter con alguien que no tiene nada que ver. Son enfrentamientos entre grupos de ahí. Si estás en la playa no van a ir a hacerte algo porque estás tomando sol y le caíste mal. Generalmente en el tenis te llevan a un lugar más exclusivo, siempre estás un poco más alejado de lo que es problema. Estás resguardado".
Mónaco dijo que al vivir en Argentina la situación no le llama tanto la atención. "Tal vez es un poco más de lo mismo. Aunque capaz allá se está viviendo algo más complicado, porque tengo entendido que hay problemas de narcotráfico y guerras internas entre bandos de la droga".
"El argentino está un poquito más adaptado a eso. Diferentes sería si fuese español o suizo, ahí estaría un poquito más asustado", admitió.


(La casa presidencial, Los Pinos, dio la orden que sólo se hable bien de México, aquí, allá y en China, que se calle hasta donde sea humanamente posible que vivimos un Estado fallido, que la violencia desbordó ya la capacidad de las autoridades, que FCH es un Elliot Ness de utilería, que el "héroe" de Hillary Clinton es un rorro sólido, que el asesinato de mujeres en Ciudad Juárez existe en la prensa de "nota roja", que Madame Bovary se quitó la vida en la Francia del siglo XIX. ¿Los daños colaterales se registrarán también en el tenis en Acapulco?, pregunto. Nota de la agencia DPA, tomada de El Mundo.)

SINGAPUR, 50 AÑOS ATRÁS

La censura de Singapur restringió la emisión de la película "Los chicos están bien", nominada a varios Oscar y cuya pareja protagonista de madres lesbianas preocupa a las conservadoras autoridades de la ciudad-Estado.

El filme recibió una calificación de no apta para menores de 21 años y sólo será proyectada durante el fin de semana del estreno, informó hoy el diario local "Straits Times". Los censores argumentaron su decisión al explicar que la cinta "excede los límites" de la normativa oficial, que establece que el cine "no debe promover o normalizar un estilo de vida homosexual".
"Los chicos están bien", comedia dirigida por Lisa Cholodenko, cuenta la historia de una pareja de lesbianas con dos hijos adolescentes y aspira a un total de cuatro estatuillas de la Academia de Hollywood, entre ellos Mejor Película y Mejor Actriz (Anette Bening).

Antecedentes

En el pasado, otras películas de contenido homosexual, como la oscarizada "Brokeback Mountain", también recibieron la calificación más restrictiva en Singapur. La legislación singapuresa califica las relaciones sexuales entre dos personas del mismo sexo como un "acto de gran indecencia" y oficialmente está castigado con hasta dos años de cárcel.
Singapur anunció en 2006 que reformaría el Código Penal para despenalizar dichas relaciones siempre que se produjeran en privado, pero hasta ahora no se ha producido la enmienda. Las autoridades sí han aliviado las restricciones respecto a los locales públicos, con lo que bares y saunas de gays ya proliferan en la ciudad-Estado, donde tradicionalmente la homosexualidad ha sido un tema tabú.


(Películas que hace años conmocionaron al espectador cerrado y provinciano, en México, tales como "El hombre del clavel verde", "El asesinato de la hermana George", "La jaula de las locas", "Las apariencias engañan", "El lugar sin límites" o "Tiresia", abrieron, indudablemente, el cerebro a muchos católicos de horca y cuchillo -pero jamás al clero retardatario y pederasta-, que a regañadientes aceptaron que en la familia había habido un tío/tía/primo de clóset, que murió solterón y escuchando jazz y ópera  todo el año. Nota tomada de ABC.)

miércoles, 16 de febrero de 2011

CASSEZ EN CASA

El primero de enero de 2011 América festejó la llegada al poder en Brasil de una mujer. Dilma Rousseff asumió la presidencia brasileña en ceremonia en la que México estuvo representado por un funcionario segundón. Supuestas desaveniencias entre mexicanos y brasileños en la cumbre sobre el clima de Cancún llevaron al gobierno de Felipe Calderón a automarginarse de la histórica ocasión. Seguro en Brasil siguen entre divertidos e intrigados por la psique del presidente mexicano que desperdició una oportunidad dorada para hacer política de altura.

A Calderón no le gusta la agenda internacional. No sé si le entiende, pero sé que no le gusta. Cuando en 2006 México tenía que ratificar su solicitud para participar de nueva cuenta en el Consejo de Seguridad de la ONU, en su calidad de presidente electo Calderón comentó a su equipo que ese asunto no le gustaba, que para qué meterse en esos problemas. Tiene razón, estar en la sala en la que se discuten los mayores asuntos de seguridad mundial produce situaciones problemáticas. Problemas que surgen cuando se quiere jugar en las grandes ligas.
En un libro que no se debatió suficientemente --La Diferencia, radiografía de un sexenio, de Jorge G. Castañeda y Rubén Aguilar--, los autores narran una reunión que nos revela quién es Calderón en el plano internacional. El libro hace una revisión del sexenio de Vicente Fox. El presidente que derrotó al PRI estaba convaleciente de una cirugía de columna vertebral. Era 2003 y México participaba en el Consejo de Seguridad. Estados Unidos quería que los mexicanos respaldaran la invasión a Irak. Fox convocó a un grupo de colaboradores para discutir el sentido del voto mexicano en la ONU y la presión que Estados Unidos ejercía: el único que dijo abiertamente que tenían que apoyar a Washington en su locura bélica fue Felipe Calderón. Hoy una de las pocas cosas que se le reconocen al presidente ranchero es el haberse opuesto a George W. Bush.
Calderón nombró canciller a una modesta embajadora. Wikileaks nos confirmó que Calderón no quiere a Chávez pero que tampoco sabe qué hacer con él, ni como jugar en la región. Calderón ha pedido apoyo a Estados Unidos como nunca antes nadie lo había hecho desde la silla presidencial mexicana. Y ahora Calderón ha creado un problema donde no lo había. La noche del lunes México canceló un ambicioso programa de actividades denominado Año de México en Francia. El arrebato calderonista de tirar por la borda una celebración internacional surge de un engaño: la policía mexicana detuvo en diciembre de 2005 a la ciudadana francesa Florence Cassez en un operativo que tuvo irregularidades, incluida la representación teatralizada un día después de la detención para que la televisión la pudiera "grabar" como si estuviera ocurriendo en directo. Acusada de secuestro, Cassez ha sido condenada a 60 años de prisión. Francia quiere que la envíen a su territorio. México, no sólo Calderón sino el poder Judicial también, ha dicho que no. La última instancia del juicio ocurrió la semana pasada y resultó adversa para Cassez. Por ello, Nicolás Sarkozy, en vez de cancelar el festival de México en Francia, como lo pedían altas voces en su país, decidió dedicar ese evento a Florence Cassez. Fue demasiado para la impericia de los diplomáticos calderonistas que no pudieron evitar la cachetada con guante blanco del mandatario galo: la canciller mexicana anunció que México prefiere apearse del magno programa de actividades.
Nuestro país necesita que se hable de él, de su cultura, de su historia, de su grandeza. La sangre de una guerra está ahogando la imagen de un país milenario. Podemos discutir si Francia se excede en su demanda de repatriación de Cassez. Pero es indiscutible que ese festival era una oportunidad grande para que los que defienden la encarcelación lo hagan con inteligencia y argumentos, incluso en foros galos. En todo caso, o como le gusta decir a Calderón: haiga sido como haiga sido, la cancelación es un fracaso para México, para sus diplomáticos disminuidos y para sus ciudadanos, que nos merecemos participar en discusiones, así sea con todo en contra, más vale ir que quedarnos, como ocurrió el primero de enero con el caso brasileño, lejos del mundo.


(nota tomada dle blog de Salvador Camarena, 'águila y sol' de El País.)