miércoles, 26 de enero de 2011

ENRIQUE MOLINA (1910- 1997)

Bagaje

La mujerzuela tirada en la calle,
                           en la pompa
del crimen recién cometido,
con ardientes pinturas y joyas vacías,
es inmensa como el silencio de Dios.

Por sus senos desnudos la lluvia se escurre,
con un susurro de cuartos donde latieron
  amores del verano,
ella, con helados ojos de nácar,
ve también escurrirse los hilos de su sangre
                                   hasta el fin de la tierra,
antes que llegue la ambulancia.
Entonces los espíritus que guiaron sus pasos
hacen zumbar grandes moscas en bares de
  extramuros
y llenan de nieblas las noches de quienes la
  amaron
cuando escogió la profanación,
                                  la navaja, el desprecio,
y tatuaron sus muslos con serpientes de un
  sombrío azul sellado por los besos.
Así también el equipaje del poeta,
del hombre que despierta a cada paso
                                       perdido en lo que
   nunca alcanzó,
sobre el andén, con los desconocidos,
                                    evoca un tenebroso
   pasado.

¿Y no pidió siempre la gracia de la adoración,
el ala desierta de esos cuerpos amenazadores
                                  de una belleza
   indescifrable?
¿Pero cuál fue su cosecha en tantos
   envenenados calendarios,
                                     hechizos inconstantes
bajo un sol trastornado...?
Apenas la sombra de los amantes en las
    nupcias del mundo,
                                     apasionadamente
   perdidos
en remotos idilios que siempre se bifurcan.


(texto tomado de El ala de la gaviota,
Universidad Autónoma Metropolitana, col.
Molinos de Viento, no.31, México, 1985)

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