lunes, 6 de diciembre de 2010

NO ME DUELEN LOS DEDOS

Grandes libros malos. ¿Existe algo así? Hace poco, la revista American Review hizo una encuesta sobre los top entre los libros malos. Consultó a críticos y especialistas de universidades de todo EEUU y elaboró una lista con los 40 greatest bad books. En la encuesta hay de todo, desde los bestsellers más previsibles, a clásicos de la literatura y reputados autores contemporáneos. Desde El código Da Vinci y James Bond a Las tentaciones de San Antonio de Flaubert o Vía revolucionaria de Richard Yates. Hasta el gran ícono de la narrativa americana recibió votos: "Si la mala calidad tiene que ver con la percepción de grandeza, propongo El gran Gatsby como la peor novela de la literatura americana", sostuvo Tom LeClair, crítico del New York Times y profesor de la Universidad de Cincinnati.

LeClair exagera, pero en esto no hay opiniones unánimes. La lista es interesante: los grandes autores también escriben libros malos y hay títulos súper celebrados que en realidad no son buenos. La lista menciona a Mary Shelley (Frankenstein), Ernest Hemingway (Al otro lado del río y entre los árboles), Jack Kerouac (Y los hipopótamos se cocieron en sus tanques), Graham Greene (El fin del romance) y Cormac McCarthy. El rudo autor de La carretera aparece con dos libros: No es país para viejos y Todos los hermosos caballos. "Es una novela romántica para hombres", dice Christine Granados de la Universidad de Texas A&M. Y como tal, agrega, "utiliza clichés y personajes derivativos para vender millones de copias".
En la encuesta hay una latinoamericana: Isabel Allende. Sophia A. McClennen, de la Universidad de Pennsylvania, cuenta que usa sus libros para enseñar cómo es la mala literatura. "Me gusta la basura", dice. "No toda la literatura es buena. Alguna es realmente mala y tenemos que aprender a decir por qué".
En una de sus mejores obras, Mientras escribo, Stephen King recomienda la chatarra literaria: "A menudo los libros malos contienen más lecciones que los buenos", dice. Su consejo es para los escritores principiantes. Y sabe del tema: en su catálogo hay títulos buenos, regulares y malos, muy malos.
Conozco lectores que no toleran este tipo de libros. No se "contaminan" con ellos. Sólo consumen literatura con mayúsculas. No es mi caso. Así como de vez en cuando me gusta ver películas malas o series de televisión basura, también me entretengo con libros malos. Tienen un encanto, una ingenuidad o una impudicia que puede hacerlos irresistibles. Siempre y cuando sean realmente malos.
Podría hacerse un club o una biblioteca sólo de libros malos. Y en ella entrarían todos o casi todos los autores. Porque ninguno es infalible. Sería una biblioteca grandiosa: democrática, diversa, muy entretenida. Un festín literario. De las novelistas exóticas de Melville (Typee, Oomo) hasta El pecho de Philip Roth, el porno de Perro callejero de Martin Amis y Furia de Salman Rushdie. Porque se trataría de libros malos, no fomes. Por eso, Volodia Teitelboim y sus mamotretos no califican. Tampoco el criollismo de Mariano Latorre. Qué lata. Pero sí estarían las obras completas de Benedetti y Carlos Fuentes. Todo Luis Sepúlveda. Los cuadernos de don Rigoberto de Vargas Llosa y Memoria de mis putas tristes de García Márquez.
José Donoso y Roberto Bolaño compartirían espacio, por supuesto. Taratuta y Donde van a morir los elefantes junto a Amberes y Monsieur Pain. Neruda, Huidobro y De Rokha: páginas de Canto General y Estravagario, eternas onomatopeyas de Altazor y los Tercetos dantescos a Casiano Basualto. Carlos Droguett, Enrique Lafourcade, José Luis Rosasco. Los Premios Planeta y Alfaguara. La mitad de la Nueva Narrativa. Y más. Cada lector podría aportar sus libros. ¿Cuál pondría usted?


( Tentadora resulta la propuesta de anotar títulos/autores de libros malos/fraudulentos de autores con y sin Nóbel de Literatura. No me duelen los dedos si escribo los siguientes: "El tercer reich" de Roberto Bolaño, de Carmen Boullosa, "La novela perfecta", de Richard Ford, "El día de la independencia". de Cormac McCarthy, "La carretera", cualquier novela de Pedro Ángel Palou, de Rodrigo Fresán, de Carlos Fuentes, de Espido Freire, de José Donoso, "Tres novelitas burguesas", de Vicente Leñero, "La gota de agua", etc., etc., etc.  Nota reproducida del blog "Muro de cultura", diario La Tercera, autor: Andrés Gómez Bravo.)

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