martes, 16 de noviembre de 2010

LA MANADA

Según cálculos de los expertos, este día el termómetro
llegará a los 36 grados centígrados a la sombra, hecho que
acentuará el malestar de aquellos que esperamos en balde
una catarata de llamadas de larga distancia de felicitaciones,
flores y chocolates.

Aunque por la tarde se esperan chubascos aislados,
no dejamos de sortear la crisis de los cincuenta
otoños con lecturas disciplinadas, tarros de café espumoso
ingerido a la sombra de nuestras vidas en blanco y negro.

Mientras esperamos se cumplan las expectativas, conservamos
la sangre fría mientras llegan Alejandro de Macedonia y sus
guerreros a pactar una tregua con el cuerpo y a ofrendar
la flor de cempasúchitl que cargan consigo.

Pero si la tarde abdicase ante el crepúsculo
y no aparecen los adolescentes ya instalados en la treintena;
si los faroles de mi cuadra se encienden antes que la oscuridad
reine en el barrio; si el sereno pasa su silbato por la piel erizada
de la noche; si la lluvia no llega o no cede: será un domingo más.

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