jueves, 11 de noviembre de 2010

¿FUTBOL SIN GAYS?

Ap
Para él, la homosexualidad es un "hándicap", una "perversión" y por eso Vlatko Markovic, presidente de la federación croata de fútbol afirmó que mientras él ocupe su cargo "ningún homosexual jugará en la selección"croata. Evidentemente, no ha tardado ni 24 horas en disculparse por el revuelo que se ha levantado en su país.

Markovic tiene la intención de mantenerse en la poltrona presidencial y en diciembre aspira a ser reelegido por cuarta vez para un cargo que ocupa desde 1999. Sin embargo, sus declaraciones en una entrevista publicada por el diario 'Vevernje Novosti' le hacen un flaco favor pues Markovic fue un paso más allá al señalar que "afortunadamente el fútbol lo juegan personas sanas".

En un país de tendencia conservadora y católica, las palabras homófobas del presidente no han sentado muy bien en el seno de las organizaciones de gays y lesbianas, que han exigido sus públicas disculpas de inmediato. "Quiero pedir perdón a todos los que se han sentido molestos por partes de mi entrevista", señala en un comunicado que ha publicado la web de la federación croata (HNS).

"Estoy triste por el hecho de que mis observaciones fueron, de una determinada manera, mal interpretadas", apunta. "Mi intención no es en absoluto la de herir a nadie, porque no tengo absolutamente nada en contra de los miembros de las minorías en general y, en particular, contra homosexuales", añade una nota exculpatoria que no ha parecido suficiente a los agraviados que, ahora, exigen que en el próximo encuentro de la selección arlequinada también ondee la bandera arcoíris, símbolo de los homosexuales.

Una polémica que viene a sumarse a las declaraciones del delantero internacional alemán Mario Gómez quien, en una entrevista con el diario germano 'Bunte', animó a todos los futbolistas gays a salir del armario para que puedan "jugar liberados". "La homosexualidad -prosigue- ya no es ningún tema tabú", ya que en Alemania "tenemos un ministro de exteriores (Guido Westerwelle) que es homosexual y el alcalde de Berlín (Klaus Wowereit) es también gay, por lo que los futbolistas profesionales que lo sean deberían confesarlo".


(¿Por qué siempre exhiben un criterio atrasado -medieval- aquellos voceros de una sociedad católica y conservadora como Croacia, Italia o México, que a la menor provocación arrojan detritus por la boca? Vlatko Markovic es el ejemplo más "acabado" de un país apasionado del fútbol pero discriminador de las minorías sexuales que, ante sus tonterías, ahora exigen se ondee la bandera arcoiris en los estadios, como prueba de su "sincero" reculamiento; y aunque ya pidió disculpas públicas, los reclamos prosiguen. La nota se reproduce del diario español El Mundo.)

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