martes, 23 de septiembre de 2014

Lêdo Ivo (1924/2012 )

El bombero


Los vespertinos de hoy divulgan con rapidez la muerte del bombero Joâo Cristóvâo da Silva
acontecida durante el violento incendio de ayer.
Nunca más volveremos a verlo en su coche rojo
junto a las escaleras que subían hacia el cielo y hacia el fuego.

En Méier, alguien llorará al compañero muerto.

Él luchaba contra el fuego. Y amaba el peligro.
Salvó niños, y una fotografía lo sorprendió sobre un tejado que se desplomaba.

Era el marinero del fuego.

En Méier, quedará la compañera
que Joâo Cristóvâo da Silva acariciaba con sus manos todavía calientes
de los innumerables incendios sofocados,
un tenedor retorcido sobre el silencio
y los periódicos donde se habla
de aquel a quien la muerte robó al anonimato ardiente de lo mágico.

Joâo Cristóvâo da Silva, la única víctima del impresionante incendio de ayer,
evitó que las rosas fuesen devueltas por el fuego a su presencia en lo increado,
trabajaba imparcialmente, salvando al mismo tiempo el piano y la fruta, los archivos jurídicos y las mecedoras.
Purificado por el fuego y citado en el orden del día,
hoy él es tan solo una sustancia mineral.

De ahora en adelante, cuando haya incendios,
en el coche rojo de bomberos habrá un asiento vacío.

En memoria de ese profesional del fuego ayer desaparecido,
en una iglesia de Méier alguien se arrodillará
y le pedirá a Dios que libre al bombero

del otro fuego.


(fuente: "neorrabioso", traducción de guadalupe grande y juan carlos mestre.)

lunes, 22 de septiembre de 2014

Nuno Júdice (1949 )

La veranda de Julieta


Una vez entré en verona para no entrar
a venecia. Entre la vé de verona y la vé
de venecia, me decidí por ververona. Me gustó
la coincidencia de las consonantes en la ventana
de julieta ; y sé que en venecia no oiría
el viento de la venganza, ni probaría el veneno
de una voluptuosidad que en verona se
desvanece con la vida. No hay canales en
verona como en venecia; ni hay ventanas
en venecia como en verona; pero julieta
avizora la calle, desde la ventana que es suya, y
si nadie hace la seña, que sólo ella sabe, agita
el pañuelo mojado por las lágrimas que las
nubes beben, elevándolas desde verona hasta
venecia, donde la lluvia las lanza a los canales.
(fuente: "el poeta ocasional", traductor: Marco Antonio Campos)

domingo, 21 de septiembre de 2014

Uriel Martínez (1950 )

Tareas


Mientras me cepillo los dientes
afuera llueve, lo sé por las gotas
que caen y golpean las ventanas;
no es un aguacero sino
una lluvia suave y ligera
como las huellas del felino
sobre los párpados del sueño;

Mientras me enjuago las manos
antes de levantar la ropa
de cama oigo del otro lado
la tarea de la noche;

Me pregunto qué harás
antes de bajar el obturador
junto al buró, antes de
apagar el móvil y alejar el miedo;

Quizá estés rodeado
por una larga fila de copas,
de ceniceros colmados, de bocas
que esperan pacientes tu entrega;

Pero no lo creo; en nada creo.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Olvido García Valdés (1950 )

Veo estos árboles...


Veo estos árboles que se van
haciendo árboles y todas sus orugas
se van haciendo hojas, oigo
a mujeres hablar de otras mujeres: sin
conocer la lengua, captar una ciudad
por las masas de luz, por minúsculas
tiendas, atravesarla en metro, queda
tenacidad que luego reposa junto a un árbol
y allí se está mientras juegan los niños:
-no imaginéis los bosques
como aquí en el otoño,
no se conocen las hojas amarillas,

todo verde, alzas la mano y tomas fruta.


(fuente: "neorrabioso")

viernes, 19 de septiembre de 2014

Tom Maver (1985 )


Sobre el arte de tejer

No recuerdo cuándo empecé a tejer.
En algún momento de los banquetes o de las siestas
sin darme cuenta dejé de esperar
y me dediqué a otra actividad,
también sin porvenir.

Así es que ahora tejo historias increíbles
que cada noche destejo
y cada día recomienzo
con esa inocencia imperturbable

del que mira los templos, las guerras,
los sacrificios y los día como lo que son.

Troya, las hazañas de mi marido,
las naves, la victoria, los dioses, el regreso,
¿quién sabe cuántas cosas más pasaron
en estas historias
que me cuento y que al día siguiente
ya no existen más?

Porque, díganme, ¿qué se puede pretender
de lo que, quizá, venga con el tiempo?

Por eso, amigos, no se engañen.
Esto que parece una obstinada espera
es, en verdad, una desgarrada
fidelidad a lo pasajero:
cuando el tiempo me envuelva
con este sudario interminable,
sentirá en sus manos el filo
de mi vida
deshecha por las noches
y vueltas  a empezar por las mañanas.


(fuente: "de sibilas y pitias")

jueves, 18 de septiembre de 2014

Sophia de Mello Breyner Andresen (1919/2004 )

En medio de la vida



Porque las mañanas son rápidas y su sol quebrado
Porque el mediodía
En su desnudo fulgor rodea la tierra

La casa compone una a una sus sombras
La casa prepara la tarde
Frutos y canciones se multiplican
Desnuda y aguda

La dulzura de la vida



(fuente: "la biblioteca de marcelo leites", trad. Diana Bellesi)

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Juan Bañuelos (1932 )

Reposo alrededor del fuego

Hacinando miel detrás del polen
y a escondidas del insecto,
lentamente como el agua que todo lo engulle,
mis manos, ramas del asombro, rayan la espalda
de un dios desconocido.
De pronto (después del estupor el silencio),
el pájaro se inicia en su sueño de plumas
y un cortejo de hormigas alrededor de un árbol,
o de un insecto muerto,
festeja el advenimiento de la lluvia.
Con el crepúsculo avanzo por el río
mientras viejas lavanderas cantan
bajo un sauce.
¿Quién encenderá la fogata de esta noche?
¿Quién relatará el cuento interrumpido ayer?
Las begonias sueñan entre el aroma de las yeguas
y una canoa de astros baja.
¿Quién recuerda? ¿Qué animal de humo nos ronda?

De pie miro la noche:
el valle se hunde como un pez sin ojos,
y con ganas de ser mi hijo, mi padre y mi hermano

yo me quedo.


(fuente: "la bibloteca de marcelo leites")