viernes, 29 de julio de 2016

Ramón Peralta (1972 )

Mi hermano Jonás



Mi hermano Jonás (en 1986) fue el tercer Cristo de Iztapalapa y un helicóptero se lo llevó porque le sangraba la lengua. Después me dijeron: Él es el mayor, se ha desplegado majestuosamente (brilla) en tanto que la Tierra se ha convertido en un planeta pequeño y el Sol ha ingresado en el rezago del universo. Al final eso no estará escrito, y en México todos seremos sacrificados. Los árboles de tu ventana se los tragará un incendio. Dedícate a cepillar muebles. Manda frente a las olas el orden de tu memoria. Ese día estuvo a punto de pegarme. Porque lo único que hay en peligro es lo que menos importa. Y me repitió que el ojo es una bella criatura musculosa en alerta. Miro las pocas nubes. He regresado continuamente al oriente de las especies. Se mueven. Encuentro esa teoría viable, como un andamiaje necesario que hay que desmontar después de creer y tragarnos el concepto de organización social. Miro las nubes se mueven, avanzan. En el cielo aparece un gran televisor apagado.


("las afinidades electivas")

jueves, 28 de julio de 2016

Derek Walcott (1930 )

A mitad del verano

XXV

Mi cara, quemada por el sol como una terracota.
Lleva el calor de su horno por toda la casa.
Me gustan sus arrugas como las del agua azul.
El jején hace pequeños huecos en el cacto dentado,
una hornilla encrespó las hojas del laurel rosa
y una rama del palo de campeche se cubre de letras salvajes.
Una casa de piedra aguarda en el peldaño. Su porche llamea, blanco.
Te cuento una promesa que me trajo la ola:
"Verás a la transparente Helena pasar como una llama
al sol, sin peso como el humo que no hace sombra
en la arena". Mis palmas están rajadas por la cuerda
con que arrastré una barca por más de cuarenta años.
Mi Jonia es el olor de la yerba quemada, el chamuscado manubrio
de una cisterna chirriando en agosto sobre mohosas islas,
las líneas que amo conservan todos sus nudos.
En la tarde aturdida, cuando hace mucho calor para pensar
y la musa de este océano entre islas espera un nombre,
y desde el saldo, oscuro cuarto, la tensa línea del horizonte no acoge
nada, yo espero. Las sillas sudan, los papeles se arrugan en el suelo,
un lagarto boquea en el muro. El mar relumbra como el zinc.
Y en el vano de la puerta: no Nike, soltándose la sandalia,
sino una muchacha, la mano apoyada en el marco, sacudiéndose
                                                                                [del pie la arena.


(pleno verano, poesía selecta, vaso roto, barcelona, 2012, trad. j. luis rivas)

miércoles, 27 de julio de 2016

Nuno Júdice (1949 )

Ofrenda



¿Qué tengo para darte? Una gramática de sentimientos,
verbos sin el complemento de una vida, los sustantivos
más pobres de un vocabulario íntimo -el amor, el deseo,
la ausencia. ¿Qué frase construiremos con tan poco? ¿A
qué léxico de la paciencia le robaremos lo que nos falta?

Entonces te ofrezco otra casa. Las paredes tienen la
consistencia del verso; el techo, el peso de una estrofa.
Te abro sus puertas; y el sol entra por la ventana de
una sílaba, con su fuego vocálico, como si una
palabra pudiese mitigar el frío que te envuelve.

Y te pregunto: ¿qué otras palabras quieres? ¿La música
sonora de un ocio? ¿El espeso manto con que se escribe
el terciopelo? ¿El fondo luminoso del azul? Podría darte
todas las palabras en la caja del poema; o prestarte
el canto efímero en el que se esconden del mundo.

Pero no es eso lo que me pides. Y la vida que pulsa
entre adverbios y adjetivos se esfuma deprisa
cuando intentamos seguir la línea del verso. ¿Qué queda?,
me preguntas. Un encuentro en el rincón de la memoria. Risas,

lágrimas, el tierno murmullo de la noche. Nada, y todo.


("salvo el crepúsculo", trad. mario merlino)

martes, 26 de julio de 2016

Federico Espinosa (1987 )

La Marcia


Tiene los dedos congelados
y la voz escarchada
de tanto ¡diario! ¡diario!
viste de amarillo
igual que el semáforo
en su espalda Río Negro
en su pecho La Mañana de Neuquén
interminable como el brazo
de un dios está la ruta grabada
en los ojos de Marcia
que sólo espera el rojo
para mostrar la última noticia.

Marcia tiene frío
y tan gastados los años
que ya no quiere continuar
quedó boca arriba
con los ojos mirando el cielo
a su esperanza la traía un caracol.

Su muerte no fue noticia

sino una hoja en blanco.


("griselda garcía")

lunes, 25 de julio de 2016

Karen Plata (1986 )

Dice la abuela...



dice la abuela que las ranas atraen la lluvia
que son signos de felicidad
que nuestro futuro se puede leer en sus panzas y en las estrellas
que si ves las estrellas con atención puedes saber el día de tu muerte
a mi no me gusta ver las estrellas
les tengo miedo
ayer al salir de casa vi tres ranas saltado en el patio
quise atraparlas pero al volver las tres estaban muertas
dice la abuela que la muerte esta en todas partes
no le creo
la muerte se esconde en las estrellas

ayer todas las ranas miraban al cielo con la misma mirada de mi abuela muerta


("las afinidades electivas" blogspot)

domingo, 24 de julio de 2016

Uriel Martínez (1950 )

El otro


desde que te fuiste
regresó la halitosis,
tengo agruras y un presentimiento
de catástrofe;

me han brotado puntos
negros en la cara, piojos
en áreas prohibidas y sudores
prietos de madrugada;

el dentista me ausculta,
me pregunta y calla el dermatólogo,
me ocultan resultados de biopsias
el internista, el cardiólogo y la chamana;

todos hacen rodeos, mutis,
cierran de golpe puertas y ventanas
como en días ventosos. No sé
si un día me vea calvo;

desde que no estás soy otro.


[Inédito]

sábado, 23 de julio de 2016

Amalia Bautista (1962 )

Un patio del sur



Un patio, cualquier patio, en un hueco del sur,
limoneros de aroma mareante,
la luz del día que se va muriendo
indiferente, igual que cualquier día,
repitiendo ese rito
que conserva el misterio de las cosas sabidas
y temidas a un tiempo:
¿y si fuera la última esta tarde?
Bandadas de vencejos cruzan el cielo oscuro,
bordean la alta torre,
consiguen despistarme con sus vuelos erráticos
cuyo frágil destino desconozco.
Las campanas empiezan a sonar
y los vencejos fingen asustarse
con el estruendo, pero todo es juego,
y tragedia, y cabriola, y trazado de círculos
perfectos contra el gris
rojizo de agonía
del alto y ancho cielo.
El cielo ya está negro del todo. Entre las ramas
del limonero ríe y me deslumbra,
tan arriba, un lucero.


("cómo cantaba mayo en la noche")