miércoles, 4 de marzo de 2015

Eduardo Chirinos (1960 )

Dos


cuando acorralé al ciervo dio un gran salto la tierra tembló
las aves huyeron espantadas los perros dejaron de ladrar así
apareció cristo jesús cómo brillaba entre los cuernos apenas
podía ver tan fuerte era el resplandor me dijo plácido ¿por
qué me persigues? no supe responder mi nombre es eustaquio
patrón de cazadores protector de tempestades y tormentas



los que nunca ingresaron al arca los que restregaron sus
lomos en la puerta los que perdieron sus nombres cuando
la lluvia arreciaba los que vieron de cerca el rostro oculto
de la desesperación todavía existen pueblan los bestiarios
recorren oscuros laberintos habitan el miedo y la fantasía
de los hombres atanasio los registre san eustaquio los
proteja dios los tenga en su gloria


(en "humo de incendios lejanos", coed. uanl-aldus, méxico, 2009.)

martes, 3 de marzo de 2015

Mascha Kaléko (1907/1975 )

Carta desde una tierra vehemente

Desde esta tierra extrema yo te escribo
a la sombra de un árbol que ayer aún no estaba
pues aquí crece todo de repente.
Apenas surge un plan, ya se ha cumplido.
Demasiado vehemente es nuestra tierra.
Yo no sé bien si tú
podrías adaptarte a este clima,
admito que yo misma con frecuencia lo temo.
Quema el sol como cólera encendida,
y él madura el grano, tuesta el grano
a su gusto. No puede una fiarse:
hoy representa amor, mañana odio.
A partir de una nada, de una fuente,
nace de pronto un río que veloz
inunda el campo todo entero
y de nuevo decrece en un instante.
Aquello que deseas se cumple sin demora,
pues los deseos tienen un poder evidente
-no deseo maldades, menos mal,
se metería una si no en un mar de sangre-.
Tú miras con deseo a una mujer
y así ya eres un hombre
y tu deseo engendra un hijo.
Es aquí cada cual igual que el viento,
que esparce sus semillas sin tiempo a preguntar
si han echado raíces.
Observas con cariño alguna estrella
y entonces brilla y te obedece
y lleva tu talento a su apogeo.
Te colma hasta tal punto de venturas
que te corta el aliento. ¡Vente ya!
Sé mi invitado. Aunque es difícil
adaptarse, a aquel que lo consigue
le salta el corazón y se le rompe.


("otra iglesia es imposible", traducción: inmaculada moreno)

lunes, 2 de marzo de 2015

Enrique Solinas (1969 )

En ti confío


Cuando era chico
en la Iglesia me regalaron
una estampa del Sagrado
Corazón de Jesús.

El rostro joven
no dejaba de mirarme
a los ojos,
al mismo tiempo que
la mano santa
señalaba su corazón,

       su corazón,

su corazón:

su corazón como una llama roja,
rodeada de espinas;
su corazón de fuego atravesado
por el mundo y la cruz;
su corazón divino y humano.

Entonces, en ese instante,
me di cuenta de que
el amor de verdad es un misterio
y que el dolor te hace más hermoso.

Para que brilles
y descubra tu belleza,

siempre, siempre,

siempre el corazón encontrará

una nueva manera de sufrir.


("otra iglesia es imposible")

domingo, 1 de marzo de 2015

Hugo Padeletti (1928 )


Me he sentado a la puerta y he mirado pasar

los años como ramas hacia el humo.
Los pesados membrillos fueron humo
también. Y las granadas,

alveolada codicia de incendiados
veranos,
se abrieron sin salvarse:

amarilla, astringente, con amargo
sabor medicinal,
la cáscara en el clavo.


("otra iglesia es imposible")

sábado, 28 de febrero de 2015

Bruno Montané (1957 )

Escritos


12

En el centro del más confuso
de nuestros sueño aparece un ángel.
Es un animal de ojos dorados,
y a lo que más se parece
es a un insecto. Sus ojos facetados
emiten una vibración semejante a la dulzura,
un latido que llena todo el sentido del sueño.
El ángel no vuela, este ángel hunde la cabeza,
cava túneles y, no sabemos cómo,
no para de mirarnos. El animal se mueve
con un tranquilo ademán de lejanía,
no sé cómo explicarlo.
El insecto es puro como un cristal
invertido en el líquido centro del sueño,
el insecto-ángel muda su corazón
y, lo sabemos, no habla, nada dice;
no obstante, nosotros nos mantenemos
comunicados con su deriva,
con su increíble y definitivo silencio.


("Mapas y escritos", ed. La ratona cartonera, Cuernavaca, Morelos, México, 2009)

viernes, 27 de febrero de 2015

Eugénio de Andrade (1923/2005 )

Adiós


Como si hubiese una tempestad
oscureciendo tus cabellos,
o si prefieres, mi boca en tus ojos,
cargada de flor y de tus dedos;

Como si hubiese un niño ciego
tropezando dentro de ti,
yo hablé de nieve, y tú callabas
la voz donde contigo me perdí.

Como si la noche viniese y te llevase,
era sólo hambre lo que sentía;
te digo adiós como si no volviese,
al país donde tu cuerpo principia.

Como si hubiese nubes sobre nubes,
y sobre las nubes mar perfecto,
o si prefieres, tu boca clara
navegando largamente en mi pecho.


(revista "La palabra y el hombre", no. 26, otoño 2013, UV, Xalapa, Ver., México, traducción: jorge lobillo.)

jueves, 26 de febrero de 2015

Alex Fleites (1954 )

Tres


uno.

Al amanecer
encontramos agua
empozada
en las huellas
del elefante

Bebimos
y ofrecimos
nuestras danzas
por el claro
gesto de hermandad

Después
seguimos el rastro
y le dimos muerte

dos.

¿No oyes
ese canto de alabanza?

Es la brizna
que el bisonte
no segó
en su estampida

tres.

No rechaces, Atis,
con violencia
la mano del viejo
que, como al descuido,
roza tu cuerpo de muchacha

Finge no sentir
Anticípale
su condición
de fantasma


("Alguien enciende las luces del planeta", ed. UV, Xalapa, México, 2014)