domingo, 7 de febrero de 2016

Uriel Martínez (1950 )

La escoba


como todas las mañanas
la chica de enfrente barre
los residuos de niebla

aunque porta brazos como
palos despeja de piedras
los fantasmas que arrastra la noche

nunca la veo que rocíe
agua en los alrededores
pero limpia a conciencia

este día viste saco a cuadros
negros y blancos, como fichas
gastadas de dominó

sé que si me ve que la observo
me sonreirá porque sigo
sus movimientos y aplomo;

su aplomo para correr,
como ensayo de un ave que planea
la huida, el vuelo temprano.


sábado, 6 de febrero de 2016

Claudia Masin (1972 )

El silencio


De niños respirábamos como las plantas pequeñas,
y el aire más escaso, para nosotros, era suficiente. Vivíamos
igual que las piedras: trasladados por corrientes
o desprendimientos -fuerzas exteriores
sobre las que no se tiene poder ni conciencia- hacia lugares nuevos.
¿Qué peligros y terrores habremos conocido entonces,
cuando las manos amadas nos ponían en movimiento,
hacia qué ríos furiosos, a qué pendientes
donde íbamos a perdernos habremos sido arrojados,
en qué avalanchas habrá quedado parte de nuestra materia?
¿Y si todo lo que quisiéramos decir ya estuviera escrito

en esa piedra que otros moldearon como viento?


("la ficción del olvido.blogspot")

viernes, 5 de febrero de 2016

Wislawa Szymborska (1923/2012 )

Si acaso




Podría ocurrir.
Tenía que ocurrir.
Ocurrió antes. Después.
Más cerca. Más lejos.
Ocurrió; no a ti.

Te salvaste porque fuiste el primero.
Te salvaste porque fuiste el último.
Porque estabas solo. Porque la gente.
Porque a la izquierda. Porque a la derecha.
Porque llovía. Porque había sombra.
Porque hacía sol.

Por fortuna había allí un bosque.
Por fortuna no había árboles.
Por fortuna una vía, un gancho, una viga, un freno,
un marco, una curva, un milímetro, un segundo.
Por fortuna una cuchilla nadaba en el agua.

Debido a, ya que, y en cambio, a pesar de.
Qué hubiera ocurrido si la mano, el pie,
a un paso, por un pelo,
por casualidad.

¿Ah, estás? ¿Directamente de un momento todavía
entreabierto?
¿La red tenía un solo punto, y tú a través d ese punto?
No dejo de asombrarme, de quedarme sin habla.
Escucha

cuán rápido me late tu corazón.


("la ficción del olvido", trad. abel murcia)

jueves, 4 de febrero de 2016

Benjamín Alire Sáenz (1954 )

Meditación sobre la vida en el desierto

No.11

Estoy mirando un libro de fotografías.
Las fotografías documentan el éxodo de mexicanos
que cruzan el desierto.
Me quedo viendo el rostro de una mujer que más bien
es una niña que una mujer.
Extiende sus documentos a un funcionario del gobierno.

Yo sé y tú sabes y todos nosotros sabemos
que los documentos son falsos.
El funcionario no sale en la fotografía.

Sólo los ojos aterrados de la niña.


("el libro de lo que permanece", ed. mantis, guadalajara, méx., 2015, trad. javier acosta)

miércoles, 3 de febrero de 2016

Carla Sagulo (1977 )

El ruido de la luz


I

Azul, la capa de las vírgenes en sus cajas de vidrio
en las esquinas de un país del que vimos tres manzanas
y en cada cuadra una monja,
la puta y el soldado.

Azul, el cielo sin nombres, sin banderas,
atrás del aire de gusanos transparentes
venidos de mirar la pantalla del universo.

Azul, el humo que salía de tu boca
y subía
por el azul de tus ojos
por las pequeñas noches de tus pupilas,

pozos de fuego y agua puros.


("marcelo leites")

martes, 2 de febrero de 2016

Janet Frame (1924/2004 )

Los suicidas


Nos es difícil entrar
en el tipo de desesperanza que debieron conocer
y como es difícil tenemos que forzar
la cerradura si es necesario pues no tenemos la llave,
aunque para ellos no había cerradura y los muros a su alrededor
eran blandos, acogedores como olas y se ahogaron
mas no amorosamente; somos nosotros
quienes hemos de entrar así.

Las tentaciones nos asediarán, ya ahí.
Quizá queramos listar lo que han robado;
Quizá sospechemos; quizá hasta critiquemos la decoración
de su desesperanza suicida, quizá nos parezca
que fue incongruentementa cómoda.

Ya conscientes de la tentación
entremos pues
de lleno en su desesperanza y su piel y entendamos
que murieron porque las palabras que habían dicho
siempre regresaban a ellos desamparadas.


("huesos de jilguero", ed. uv, xalapa, ver., méxico, 2015, traductora julia constantino)


lunes, 1 de febrero de 2016

Idea Vilariño (1920/2009 )

Constante despedida


Estos días
los otros
los de nubes tristísimas e inmóviles
olor a madreselvas
algún trueno a lo lejos.
Estos días
los otros
los de aire sonriente y lejanías
con un pájaro rojo en un alambre.
Estos días
los otros
este amor desgarrado por el mundo

esta diaria constante despedida.


("la ficción del olvido")