lunes, 29 de agosto de 2016

Jorge Teillier (1935/1996 )

Notas sobre el último viaje del autor a su pueblo natal


5

 El único hojalatero que quedaba en el pueblo
fue a buscar trabajo a Lonquimay.
No ganó mucha plata pero contempló la Cordillera.
El no tiene Leica ni Kodak
así que se dedicó a dibujarla
para que sus nueve hijos la conocieran de verdad.


("proyecto patrimonio")

domingo, 28 de agosto de 2016

May Sarton (1912/1995 )

Querer morir


A veces
quiero morirme
para acabar con todo
de una vez,
no volver a hacer mi cama nunca,
no contestar otra carta nunca
ni regar las plantas,
ningún esfuerzo
de esos que hay que hacer
todos los días
para seguir  viva.

Pero después
no me quiero morir.
las hojas cambian
y tengo que ver
el rojo y el dorado
una vez más,
una sola hoja amarilla
cayendo
por última vez

bajo el sol.


("el placard", versión sandra toro)

sábado, 27 de agosto de 2016

Harold Alvarado Tenorio (1945 )


Dolora



En las eternas noches de las ciudades
tu música fue compañía.
Ningún otro recuerdo llevaré a la muerte
que las melodías de tus canciones
cuando, olvidado de todos,
me daba a la gloria que deparaba el cuerpo
oyéndote en El Corzo o en Casablanca,
diluyendo mi alma en días de hierro.
Para quienes no sabrán de ti,
quede aquí la noche
donde en El Barrio tocas la trompeta
que te dio la abuela
rogando conservaras, entre una hostil lengua,
el ritmo y la suavidad del corazón.
Queden no solo tus canciones
sino también tu figura de muchacho pobre
y la confusión de saber que nos tocó vivir
un mundo de asco y mezquino racismo.



(en muro fb hernán vargascarreño, 14,viii,2016)

viernes, 26 de agosto de 2016

Rómulo Bustos (1954 )

Cotidiana


La hermana pasa lentamente la escoba sobre el pequeño tumulto
de las hormigas
y no cesa de asombrarse de lo rápidas que acudieron
al saltamontes inesperadamente caído del techo
—Parece que supieran —dice

Cuánta minúscula y moviente voracidad sobre el cuerpo muerto
Cuánto vértigo de pinzas trincando, desgarrando, cargando
victoriosamente el animalejo

—Algo las llama —insiste sabiamente la hermana

Yo nada digo
Yo aparto los pies y dejo barrer
mientras miro la desorientación de las hormigas

que ahora no parecen saber tanto


("otra iglesia es imposible")

jueves, 25 de agosto de 2016

Eileen Myles (1949 )

Un poema americano


Yo nací en Boston
en 1949. Nunca quise
dar a conocer este hecho, de
hecho, me he pasado la mayor parte
de mi vida adulta tratando de barrer
mis primeros años bajo
la alfombra y llevar una vida
que fuese claramente mía
e independiente del
destino histórico
de mi familia. Pueden
imaginarse lo que era
ser una de ellos,
estar hecha como ellos,
hablar como ellos
cargar con los beneficios
de haber nacido dentro
de una familia americana
tan rica y poderosa. Yo fui
a los mejores colegios,
tuve toda clase de entrenadores
y tutores, viaje a todas partes,
conocí a los famosos,
a los controversiales, a los
no muy admirables
y supe desde muy temprano
que si había alguna posibilidad
de escapar del destino colectivo
de esta famosa familia de Boston
yo tomaría ese camino
y lo he hecho. Me subí
al Amtrak a Nueva York
a principios de los setenta
y creo que
podría decirse
que fue el principio
de mis años ocultos. Pensé:
seré poeta.
¿Qué podría ser más absurdo
y raro?
Me hice lesbiana.
Todas las mujeres
de mi familia
parecen lesbianas
pero de ahí a realmente
serlo, hay un gran salto.
Manteniendo esta ignominiosa
pose he visto
y he aprendido y
estoy empezando a
creer que no se puede
escapar a la historia. Una mujer
con la que estoy teniendo
un romance me dijo
sabes que pareces
una Kennedy. Sentí
como mis mejillas
se encendían. La gente
siempre se ha reído
de mi acento de Boston
confunden "large" por
"lodge", "party" por
"potty". Pero
cuando esta desprevenida
mujer invocó por primera
vez mi apellido
supe que se había
terminado la farsa. Si, lo soy,
soy una Kennedy.
Mis intentos
por permanecer
oculta han sido infructuosos.
Empezando como una humilde
poeta ascendí rápidamente
en los rangos de mi profesión
alcanzando una posición de
liderazgo y honor.
Esta bien que ahora
una mujer
me descubra. Si,
soy una Kennedy.
Y espero
tus ordenes.
Ustedes son los Nuevos Americanos.
Los desahuciados deambulan
las calles de la más grande ciudad
de esta gran nación. Entre ellos, hombres
con SIDA y sin hogar.
¿Eso está bien?
Que no haya casas
para ellos, que no haya
atención medica gratuita
para estos hombres. Y mujeres.
Que reciben el mensaje
-mientras están muriendo-
de que esta no es su casa.
¿y como están
tus dientes hoy?
¿puedes permitirte el lujo
de arreglártelos?
¿cuánto pagas de alquiler?
Si el arte es la más alta
y más honesta forma
de comunicación de
nuestro tiempo y un joven
artista ya no puede
mudarse aquí para hablarle
a su tiempo... Sí, yo pude,
pero eso fue hace
15 años, y recuerden -
como debo hacerlo,
yo soy una Kennedy.
¿No deberíamos ser todos unos Kennedy?
La ciudad más grandiosa
de esta nación es hogar
del hombre de negocios y
del artista rico. Gente con
hermosas dentaduras que no
viven en la calle. ¿Qué debemos
hacer ante este dilema?
Escucha, yo he sido educada.
He aprendido sobre la
Civilización Occidental.
¿Sabes cuál es el
mensaje de la
Civilización Occidental? Estoy solo.
¿Estoy sola
esta noche?
No lo creo. Acaso soy
la única con encías
sangrantes esta noche. Soy
acaso la unica homosexual
en este cuarto. Acaso la única
cuyos amigos han muerto, se
están muriendo ahora.
Y mi arte no puede
ser sostenido hasta hacerse
gigantesco, más grande que
ningún otro, confirmando
esa sensación de la audiencia
de que están solos. Que unicamente
ellos son buenos, merecedores
de comprar las entradas
para ver este Arte.
Están trabajando,
tienen salud, deben
sobrevivir, y son normales.
¿Eres tú normal
esta noche?
Todos aquí, todos somos
normales.
No es normal
que yo sea una Kennedy.
Pero ya no siento
vergüenza, ya no estoy
sola. Y ya no estoy
sola esta noche, porque
todos somos unos Kennedy.

Y yo soy su Presidente.


("revista ping pong", trad. giselle rodríguez cid

miércoles, 24 de agosto de 2016

Billy Collins (1941 )



Locos



Dicen que puedes joder un poema
Si hablas de él antes de terminarlo.
Si lo dejas ir demasiado temprano, advierten,
Tu poema saldrá volando,

Y esta vez tienen toda la razón.
Piensa en la noche en que te comenté
Que quería escribir sobre los locos,
Como tan alegremente los llaman los diarios,
Que atacan obras de arte, no en críticas,
Si no con cuchillos de pan y martillos
En los silenciosos museos de Praga y Ámsterdam.

De hecho, ellos son los verdaderos artistas,
Dijiste, moviendo el hielo en tu vaso.
El destornillador es su pincel.
Los verdaderos vándalos son los restauradores,
Continuaste, lentamente poniéndome patas arriba,
 Esos con sus batas blancas
Que cierran la herida en el paisaje,
Arruinando así el verdadero arte de los locos.

Miré cómo mi poema volaba hasta el frente
 Del bar y rondaba ahí
Hasta que el próximo cliente entró—
Entonces lo miré salir por la puerta hacia la noche
Y navegar, solitario, podía imaginarme,
Sobre los oscuros tejados de la ciudad.

Todo lo que quería decir
Es que el arte es también corto,
Como puede enseñarnos una navaja con un corte o dos,
Que sólo parece largo comparado con la vida,
Pero esa noche, manejé solo
Sin nada meciéndose en la jaula de mi corazón
Excepto la pequeña esperanza de que quizás
Podría darle un rápido vistazo
En el abanico de mis luces delanteras,
Subido en un letrero de la ruta o en un poste de luz,
Pobre pájaro no escrito, sus alas dobladas,

Mirándome fijamente con sus pequeños ojos iluminados.


("revista ping pong", trad. giselle rodríguez cid)

martes, 23 de agosto de 2016

Alfonso Brezmes (1966 )

Paréntesis



Leo una antología de poetas europeos
con nombres francamente impronunciables
(como el mío, supongo, si alguien me leyera
en una antología de poetas europeos
y pensara, como yo lo pienso ahora,
qué vasto es el mundo, cuántos poetas
que nunca llegaré a leer y menos aún
a recordar sus nombres, por no hablar
de los que no salen en las antologías)
y la cierro de nuevo, con la extraña
sensación del que cierra un paréntesis
sabiendo que se ha dejado algo fuera,
o de quien mira por vez primera el mar

y solo ve su superficie, esa otra antología.


("debajo del sombrero" blogspot)