jueves, 26 de marzo de 2015

Circe Maia (1932 )

La escalera a oscuras



En la escalera oscura
nadie sabe muy bien dónde está parado.
Los escalones fueron devorados
por gran oscuridad: el pasamanos
/resbaloso, invisible.
El descansillo -al torcer su dirección la
/escalera
puede hacernos dar un traspié. Conviene
subir o descender con grandes precauciones.

O mejor esperar a que se encienda
la luz, si es que la encienden -si es que
/alguien más sube o baja-.
Atención entonces al mínimo crujido

de la escalera.

("la biblioteca de marcelo leites")

miércoles, 25 de marzo de 2015

Rodolfo Alonso (1934 )

Consecuencias


Un día, mirando sin haberlo previsto el hueco entre el pulgar y el índice de mi mano derecha, yo me he visto latir. Es decir, me he sorprendido vivo, he visto a la vida haciendo su trabajo, a mi cuerpo haciendo su trabajo, por su cuenta, sin que yo tuviera nada que ver en todo eso.


( Poemas pendientes, ed. UV, Xalapa Veracruz, México, 2011)

martes, 24 de marzo de 2015

Estela Figueroa (1946 )

Principios de febrero



No.
El hermoso verano
no ha terminado aún.
Nos queda un mes para estarse en los patios
y descalzarnos
mientras charlamos
de esto y aquello
sin ton ni son.
Todavía habrá hombres de brazos tostados
en las calles
de la ciudad envuelta por la noche
brotada toda
como un lazo de amor.

No.
No me sostengas que no voy a caerme.
Sólo se caen las estrellas fugaces
y yo -te dije-
quiero permanecer.

Un hombre es bueno para una noche.
Cuando amanece es un reflejo dorado
sobre la cama donde se toma café.
Y es agradable el olor que deja.
Dura todo un día.
Pero no toda la vida.

Luego hay que descansar.
El libro de Kavafis y el de Pavese
sobre la mesa de luz.
Hay que aminorar la marcha.
Sentarse un rato a solas
en el sillón del patio.
Mujeres: tendríamos
que aprender de los gatos.
Cómo agradecen el tazón
que rebosa de leche!

Falta para el otoño.
Que nos encuentre intactas.
Sin habernos negado
a estas pasiones
que cada tanto

asaltan.


("life vest under your seat")

lunes, 23 de marzo de 2015

Jorge Aulicino (1949 )

Saint Germain des Prés


El viejo temor. En una iglesia de París
encendí una vela y no supe -aun con mi más
ferviente deseo penetrando mis huesos,
como el frío entre aquellas piedras medievales-
si podía creer, si me era dado creer, si mi fe era cierta
y aceptada. Eran indescifrables los labios
de la Virgen en aquella piedra tan gastada.
El viento, no el de ayer, no el del Quinientos,
un viento frío de hoy -aunque puro en cierto modo,
o puro contra todo- apagó una vela. Creí que era
mi pequeño cirio, mi querido cirio, el cirio de mi deseo, rojo
en su cápsula de vidrio. Y aun creyendo
que había perdido todo, que la boca de Dios
o del Averno
o del siglo
lo había apagado,
lo volví a encender
con el mismo encendedor de plástico.
Y luego de rezar de algún modo, me di cuenta
de que no era mi vela la que había vuelto a encender,
sino otra, la de al lado, chamuscada, vieja, ennegrecida.
Fui raramente feliz y lo confieso.
Sin quererlo, había avivado otra plegaria,

un rezo desconocido, el rezo de otro


("el poeta ocasional")

domingo, 22 de marzo de 2015

Uriel Martínez (1950 )

La ceniza


Dame a escoger entre Vivaldi
y Joaquín Rodrigo y me quedo
con el silencio que guardan
los muertos.

Pídeme que decida entre
los restos de ceniza de volcán
y la ceniza de tabaco, escojo
el aliento de flores estancado.

Pero no me pidas que pise
brasas ni roca volcánica,
ni que vaya como liquen
sin dueño entre tus labios.

De mí no esperes paredes
escritas como sonámbulo
que va por la noche desnudo
y al garete.

No.

sábado, 21 de marzo de 2015

Juan Rodolfo Wilcock (1919/1978)

¡Y vete, eres demasiado enamorante!



¡Y vete, eres demasiado enamorante!
Demasiado seda para este plástico roto,
demasiadas esmeraldas, hebillas con jabalíes,
y cuando te acaricias la mirada con las pestañas,
yo Ravenna y Pisa en un asiento
no sé por dónde comenzar a admirarlas,
ni sé manejar con un Tiziano al lado
que de reojo y a lo lejos, entre arbolitos,
muestra como un secreto un agua azul
pero de un azul que no es más que una idea,
la idea del fondo que está más allá del fondo
de un laberinto como tú de belleza,
que del marfil me lleva hasta las perlas
y de las perlas a la espuma de mar
y de la espuma...¡Baja de este auto,

eres demasiado enteramente cautivante!


("intercuerpos")

viernes, 20 de marzo de 2015

Susana Cabuchi (1948 )

La carta


Ha llegado la carta.
Está sobre la mesa,
al lado de las flores.
La miro
largamente.
Conozco la letra.
Pero la leeré
a la medianoche,
cuando los trenes
que pasan hacia el norte
hagan temblar

los vidrios de la casa.


("festival internacional de poesía de buenos aires", muro fb)