viernes, 28 de agosto de 2015

Jorge Espina (1977 )

Recuerdos

Recuerdo el comienzo de la adolescencia:
Sacando el cucho del corral,
Haciendo con él una pila al otro lado del camino.
Me sigue gustando el olor de las higueras,
El olor de las bestias,
El olor a establo,
El olor a estiércol.
Hay quien no me comprende,
Inmerso hasta el cuello
En la mierda de una ciudad.


("apología de la luz", trad.albino matos)

jueves, 27 de agosto de 2015

Dolores Castro (1923 )

Puerta cerrada

Es la casa,
pero no encuentro la puerta.
El zaguán
las macetas
dos bancas para las visitas
que van de paso.

En el patio,
frágiles flores,
y el jazmín del fondo
con su oscuro regazo de juegos.

El secreto está ahí:
lo revelan los pájaros que revuelan en sus jaulas estrechas,
sin que nada sospechen mis hermanas,
mientras alzan los brazos hacia
las ramas altas.

Abren los ojos sin alcanzar
los últimos rayos de sol,
o la luna de azahares
de los naranjos
con los fantasmas
del anochecer.


("qué es lo vivido, obra poética", coed. ediciones del lirio, buap, uaz, méxico, 2003)

miércoles, 26 de agosto de 2015

Esther Seligson (1941/2010 )

Días de polvo

XVI

y me duele en los nervios
no haberte amado todo lo
   que necesitas
                 Enriqueta Ochoa

                    "Reencuentros"

Tus ojos eran sólo plegaria
tu mirar un rezo ardiente
Me dejabas en la carne
un mensaje a descifrar de por vida
mientras tu mano rápida leve
se extendía ala premonitoria
para alcanzar no se´qué invisible
corcel esperándote en el aire
más allá de la ventana

Cristal de luz se me rajó el alma
y tu cuerpo volando astilla
cómo no se abrió la tierra urna
para hundirnos ambos aliento de agua
desnudados de  dolor y de materia
cómo vine a quedar tan huérfana de ti
en este otro parto.


("negro es su rostro"+ "simiente", fce, méxico, 2010)

martes, 25 de agosto de 2015

Piergiorgio Viti (1978 )

Mi madre no sale más...

Mi madre no sale más,
se aturde de fármacos
y espera las siete, cuando el presentador hace preguntas
que parecen dirigidas a ella.
Mi madre no sale más.
La última vez, hace años,
hizo un paseo cerca de la rompiente
y al regresar me dijo que el mar
le parecía que caminaba para atrás.


("otra iglesia es imposible", versión de jorge aulicino)

lunes, 24 de agosto de 2015

Bárbara Butragueño (1985 )

Yo nací muda


Yo nací muda
no viví guerras ni catástrofes
y mis manos no han tocado
los huesos tristes de los muertos.

Todo cuanto sé
habita el vacío
que cubre la distancia de las cosas
pues sólo conozco la violencia de las flores
la lava fría y soterrada del lenguaje.

Soy ceniza en el viento abrasado que no soy
mi voz es yema del poema
espacio intermedio entre la palabra y yo
sin vocación de fuego
sin cualidad de nada.

Cómo explicarle a mis manos
que nunca curarán la carne de los hombres

cómo decirles que el único elemento
que les es propio
es sólo magma de la nada
eje del aire

que nada salva.


("life vest under your seat")

domingo, 23 de agosto de 2015

Uriel Martínez (1950 )

Los zapatos


Los zapatos con los que fui
a buscarte varias veces
se van a la basura;

son aquellos con los que volví
a guarecerme de nubarrones
cualquier verano;

son los mismos que colmé
de piedras para, desde el balcón,
esperar el timbre en casa;

un día llenos de agua
fueron la puerta de entrada
a enfermedades
e inyecciones intramusculares;

poco a poco se quedaron
en desuso como alguien
ganado por el desaliento.

Para no verlos, para no abrigar
la tentación de calzarlos,
hoy renuncian a mí.



sábado, 22 de agosto de 2015

Julia Álvarez (1950 )


Casting


Porfirio nos llevó en el auto a Mami y a mí
al pueblo de montaña de la cocinera
a buscar una nueva muchacha para la despensa.
La cocinera le había dado a Mami el dato
de que su pueblo estaba lleno de chicas,
los hombres atraídos hacia las ciudades.
Anduvimos en el auto hasta el interior,
subiendo un camino empinado, serpenteante,
de rezá-tus-últimas-plegarias.
Me incliné hacia mi madre
como si mi peso pudiera llevar
el equilibrio del auto hacia el otro lado
de la caída vertical que había abajo.
Al final de la mañana entramos
en un polvoriento pueblo de chozas.
Mami bajó su ventanilla
y le preguntó a una mujer vieja,
¿Conoce alguna chica
buscando trabajo como sirvienta?
Pronto fuimos rodeadas
por una docena de señoritas.
Bajo la cantina de techo de paja
Mami llevaba a cabo las entrevistas—
una mezcla de preguntas personales
y tests de inteligencia tipo Esfinge.
¿Tenés hijos, un novio?
¿Le pegarías a un niño si te pegara?
Si te doy 25 centavos para comprar
bananas por dos por 5 centavos,
¿cuántas vas a traer?
Mientras ella entrevistaba yo estaba sentada al costado,
mirando a las chicas;
una de ellas estaría pronto
diciéndome qué hacer,
informando sobre mis inconductas.
La mayoría parecían bastante simpáticas,
haciéndose amigas mías con sonrisas,
exclamaciones sobre mi lindo pelo,
mi ser tan bonita.
Ésas eran las que yo prefería.
Las engañaría con miradas dulces,
mejoraría mi mala reputación.
Mientras entrevistábamos oíamos
al lado del arroyo que fluía cerca
una voz alta y clara cantando
una canción de cuna plañidera...
como si la luz del sol que llenaba
las corolas de las allamandas,
el cielo turquesa veteado
de nubes como plumas de ángel,
el arroyo goteando hacia abajo
por el verde esmeralda de la montaña
hubieran encontrado una voz en su voz.
Escuchamos.  La cara dura de
futura empleadora de Mami
se ablandó con una dulzura tranquila.
La voz se acercó, más alta—
una chica delgada con una canasta
de trapos retorcidos sobre su cabeza
pasó por el costado de la cantina,
ajena a nuestra presencia.
¿Quién es ella?, preguntó mi madre.
Gladys, contestaron las chicas.
¡Gladys!, llamó mi madre
como lo haría durante meses por venir.
¡Gladys, vení a llevarte los platos!
¡Gladys, atendé la puerta!
¡Gladys! la joven giró—
Abruptamente, su canto detenido.


("emma gunst",traductora gabriela adelstein)