viernes, 24 de marzo de 2017

Al Berto (1948/1997 )

Del ardor de la pasión a la muerte en el poema
                                                                    dos fragmentos


El cuervo vuela como una navaja atravesada en la boca de quien escribe. Viene a posarse en el hombro luminoso del habla. Quien escribe segrega palabras negras, tan negras como sus alas:
—No hubo un solo día en que no estuviese enamorado de ti. En que no haya pensado, en pleno vuelo, deshacerte a picotazos. Tan solo quiero decirte, Alexandre, que llegué a comprender el lenguaje limpio de los pájaros, a leer nuestro futuro en las entrañas de las víctimas, a vencer al miedo, a las serpientes por medio de encantamientos, a evocar las sombras, a excavar la ciudad hasta sus abismos más profundos, a hacer del día noche y de la noche día...
Pero si miras el firmamento, descubrirás una ruta de estrellas. Y verás que una estrella comienza a caer. Debes, entonces, observar atentamente su recorrido y el lugar donde por fin se extinga.
En ese punto de la noche insomne encontrarás Samarcanda.



Se cerró la ventana por donde entró la esencia salada del visitante. No te moverás del lugar que escogió para ti. Después, incendiado el aire, cierras los párpados de fiebre.
Al poco rato, cuando los abras en otro lugar, el mundo habrá cambiado. Si tu muerte aplazada se mantiene inmutable - y en la última casa de niebla el corazón se ilumina. Resplandece un segundo el nombre con que digo te amo.
Los dedos sujetan el ovillo de nubes con que te dejo un fúnebre collar. Ánforas de astros, herrumbre de la noche, oro de la mirada. Rostro contra la imagen del rostro.
En vela, siento el calor de tu cuerpo envolverme. Enrollo el collar en los cabellos. El perfume acre de la tierra mojada se infiltra en las palabras susurradas al oído. Y de tu pecho llega una nostalgia que me envenena. Crece un hilo de cobre en la línea húmeda de los labios. Nos abrazamos.
Tu sexo se yergue contra mi paladar. El rumor prolongado del mar nos protege.
Precario resplandor de los cuerpos saciados. Precario semen. Dejamos lentamente que venga el sueño a través del silencio.
Ningún recuerdo nos va a separar antes de la mañana.


("la nube habitada", blogspot, versión fernando menéndez)

jueves, 23 de marzo de 2017

Ted Hughes (1930/1998 )

No toques el teléfono


El Buda de plástico dispara un chillido de karate

Antes que las dulces palabras esporíferas
aliento cosmético de lápidas

inventó la muerte los teléfonos, altares de la muerte
No adores al teléfono: arrastra
a sus adoradores a la tumba
con mil estratagemas, con mil voces fingidas

Olvídate de los dioses ante el aullido religioso del teléfono

No pienses que tu casa es un refugio: es un teléfono
No pienses que recorres el camino elegido: recorres
                                                                  un teléfono
No pienses que duermes en la mano de Dios; duermes en el
                                                      transmisor del teléfono
No pienses tuyo tu futuro: es el esclavo del teléfono
No pienses tuyos tus pensamientos: son el pasatiempo del
                                                                                teléfono
la policía secreta del teléfono

Oh teléfono vete de mi casa
Eres un dios adverso
Vete y suspira en otra almohada


("poemas/poems", ed. el tucán de virginia, méx., 1984, trad. ulalume gonzález de león)

miércoles, 22 de marzo de 2017

José Watanabe (1945/2007 )

La estación del arenal


La prodigiosa lagartija corre
y ya no la veo más.
Oculta entre el color del médano, imperturbable, me observa
mientras el halcón huye de la resolana
y la arena cae suavemente desde las trombas de aire
sobre nadie.
Ningún ruido la inquieta. Huiría
si resonara en el aire lo que confusamente está dentro de mí:
discrimino una campana, la estridencia
de un tren
y un balido de oveja sobre las espaldas de un viajero.
Esta era la estación del arenal.
Queda un trecho de la vía desdibujada por la herrumbre,
un durmiente se quiebra como una hojarasca,
y ninguna sombra: el desierto calcinó los ficus
y sembró
sus propias plantas de largas espinas que se ensañan
en el esqueleto de una cabra.
Aquí la única sustancia viva es la arena, y nadie
que duerma en las bancas rotas del andén
la sacude de su sombrero.
Abandono este lugar. Y yéndome siento una porosidad en mi
propio cuerpo,
una herencia: aquí mi madre ofrecía su vendeja de frutas
a los viajeros. La siento correr
a mis espaldas
como un cuerpo de arena
que sin cesar se arma y se desintegra con su canasta.


(en muro fb de osvaldo picardo)

martes, 21 de marzo de 2017

Jiang Hao (1971 )

Un guijarro


El aire está limpio después de un aguacero,
una piedra al pie de un árbol
también limpio, salpicado de
lluvia. Tal vez me sienta
en ella de nuevo, sólo media hora,
dejando tiempo a las aves, lagartos, geckos,
e incluso las ardillas para que se sienten, y vean
el mar, mientras que la piedra se va poniendo
más redonda, con superficie lisa
y brillante al igual que un huevo flotando
sobre las hojas muertas,
sobre las blancas arenas. El guijarro
es un huevo
que puso el árbol, uno que espera
eclosionar, yo creo. Una rama
inclinada cuelga allá arriba,
como cría de serpiente
arrastrándose fuera del huevo,
y mueve sus diminutas piernas como si
intentara patear el guijarro vacío
para mandarlo hasta el océano. (¿Para eclosionar?)


("una soledad de cien años, nueva poesía china, 1916-2016", ed. valparaíso, méx., 2016, ver. francois roy)

lunes, 20 de marzo de 2017

Karmelo C. Iribarren (1959 )

Malos tiempos


Ándate con cuidado.
Que no se entere nadie
de que lo pasas bien,
que tu vida funciona
y eres feliz a ratos.
Hay gente que es capaz
de cualquier cosa,
cuando ve una sonrisa.



("no me quites paz")

domingo, 19 de marzo de 2017

Nuno Júdice (1949 )

La crisis griega


Fue en las islas griegas donde vi el Mediterráneo
completamente azul, sin sombra de transparencia. "Y
felizmente es así", me dijo la muchacha griega que
servía cafés a la orilla de las rocas. "Conocí a algunos que
quisieron rasgar el mar para ver lo que escondía
y nunca más volvieron". Entendí lo que quería: que
yo rasgara la superficie del mar, y bajase los peldaños
del abismo que nos cautiva hasta la eternidad. "Si vienes
detrás de mí, y me traes de vuelta, haré lo que
deseas". Pero ella fingió no entender mi
lengua, aunque hablásemos un inglés de aeropuerto.

Y cuando llegamos al gran anfiteatro, bajo
las colinas de los pinos rodenos y los bosques de
cipreses, el cielo estaba completamente limpio, como si
los dioses ya hubieran dejado de existir. Recité
un verso en griego clásico, poniendo a las aves en
desbandada. "¿Ves lo que has hecho?", me gritó la muchacha
griega. "¡Llenaste el cielo con una nube de pájaros!"
Y nos pusimos a mirarlos, a la espera de saber para
dónde se dirigían. Pero se hacía tarde para tomar
el barco. Las islas me dan claustrofobia, dijo
la muchacha griega. Y me puse a correr hacia el barco que
ya tenía los motores en marcha, sin pagarle el café.



("otra iglesia es imposible", trad. diego valverde villena)


sábado, 18 de marzo de 2017

Gabriela Blas (1984 )

Oración a Nuestra Señora de los Deseos





Virgen de los Deseos, amante de la vida,
hermana de los sueños e hija de la esperanza,
protégenos a todas nosotras
negras, morenas y blancas;
indias, putas y lesbianas;
y haz brotar desde la tierra las ilusiones necesarias
para que sigamos luchando.

Líbranos de racistas, homofóbicos, corruptos,
machistas y clasistas;
también de predicadores y curas hipócritas
para que nuestras hermanas pobres de rebeldía
vuelvan a soñar y en ellas se siembre la alegría.

Protégenos de los dioses que quieren imponernos
para que no nos priven de probar la tentación de
ser libres.

Haz que no falte el pan en nuestra casa,
que tampoco falte la miel que endulza nuestros días
y el vino que acompaña nuestras fiestas,
para que cada día celebremos por la vida,
por el amor, la ternura y las esperanzas.

No te olvides Virgen Nuestra
de todas nuestras hermanas, madres y abuelas
que yacen en tu vientre (la tierra),
para que con toda tu sabiduría
aprendamos a amarnos las unas a las otras
tanto como tú nos amas Virgen amante y amiga.

Haz que creamos en nosotras
que la desobediencia lata en los corazones de
todas las niñas
para que este deseo de ser felices se renueve cada día
en todas las que vienen y vendrán, por siempre...


Amén


("emma gunst")