sábado, 18 de noviembre de 2017

Clementina Arderiu (1889/1976 )

Habla el alma



Entonces, cuando ya hayas hallado en el barro reposo,
oh poder de esta carne que por vil me es pesada,
el mundo espléndido mostrado y prometido
por mi amigo el leve Inexpresable
vendrá a ser mi patria generosa, y en el fuego
sagrado que alto frente a Él se enciende,
podré -¡oh goce supremo!-, purificarme.
La tierra, lugar de dolorosas glorias y amores
fementidos, quieras que no me gobierna.
Mi paño débil de humana vestidura,
más que yelmo y escudo es conductor de ofensas.
Ligeras compañeras que ya os habeis desligado,
oíd mi lamento, y mi conjuro oídme:
venid a mí en divina lozanía,
dadme las manos, y elevada me vea
por vuestro esfuerzo a las regiones serenas.
Yo sabré en un cántico tierno loaros
como nunca otro podría ser oído por los inmortales.


(muro fb de orlando guillén, traducción él mismo)

viernes, 17 de noviembre de 2017

Ángel González (1925/2008 )

En serio


Te llamábamos
a veces por tu nombre
para decirte lo que nos dolía,
para pedirte cosas,
                            para quejamos
del frío
—como si fueses responsable del invierno—
para preguntarte, suspicaces,
en dónde habías guardado esto o lo otro.

Pero
¿qué te dimos realmente?
¿Qué hubiéramos podido haberte dado a ti, que no pedías,
que parecías no necesitar nada
más que estuviéramos allí, llamándote
a veces por tu nombre,
para pedirte siempre:
                                —danos, danos?
Acaso amor,
esa palabra impronunciable, impura.

Porque lo extraño es que tal vez te amábamos.
Pienso que te amábamos.
¡Ah, sí, cómo te amábamos!

Presenciamos inmóviles tu vida
y ahora, frente a tu muerte,
se nos vienen de pronto todas esas palabras
que no escucharás nunca.


("no me quites paz")

jueves, 16 de noviembre de 2017

Cecilia Juárez (1980 )

Alter ego


(aquí hay un blackout de dieciocho años)
no te conocí cuando el terror bajó raudo entre las rodillas
rojísimo a decir quién vive
a decir que el himen
finalmente
había abandonado el edificio
no supe de qué estabas hecha
aunque el dolor fue levantando casas
y albercas y asientos de cine
y almejas vacías
y cárceles
y pozos


Animal feral
glaciando hacia la sutura
esa frontera entre el albañal
y el tejado de agujeros
todas mis razones estaban equivocadas
y todavía se jalan las greñas frente a sus ventanitas
mientras pasa el animal
con todo el territorio que carga
agitado en el vaivén retórico y post erótico
de la desnudez

no te conocí ante la cercanía de los otros
ni cuando el hambre fue talando los árboles


no te conocí cuando el aviario estropeó las cerraduras
y todos los pájaros huyeron
tomaron el cielo
lo hicieron negro y precioso
como el plumaje del cuervo.
no te conocí ni el polvo
nunca supe qué pasaba contigo
por qué tu afán de quedártelo todo
por qué llorabas al comer la sopa
por qué recibías suave y abierta
las envenenadas lanzas
de los extraños

no te conocí cuando las enfermedades te hicieron su presa
no pude liberarte
te veía de lejos
pensando que no eras mía y alguien al final
vendría a salvarte
a retorcerse delante tuyo
a redimirte
a revivirte
a rehacerte de la nada como a los coches de los aventaderos
te miraría a los ojos para hacerte nueva
con la ternura de un carpintero
darle lustre a la piel vencida
sanar todos los agujeros de todos los petardos
que a final de cuentas no te atravesaron
pero se quedaron a vivir en tu epidermis
animal feral
que no eras mía
te vi caer
despedazarte
sangrar te vi
caer de nuevo
no te conocía
pero te sentí
herida estabas miserable
como el perro sin hogar bajo la lluvia
como el perro palacio de sus parásitos

así te vi

tuve que llorar con toda la garra que el mundo me dio
para otras cosas

¿qué hacer por ti?

amada carroña
yo
atada a tu tobillo seré también

el mismo bocado para nuestro prometido precipicio


("revista el humo")

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Hanni Ossotti (1946/2002 )


Por salir del charco

                     a washington con manuel


En algún lugar del mundo
una mujer se sentaba todas las mañanas
a contemplar un viejo edificio.
Y había ventanas, sí
plenas de sombras
hombres, mujeres, monstruos.
Esa casa estaba deshabitada
no había amantes, no.
Sólo aves que a veces cruzaban el horrendo paisaje.

En algún lugar del mundo
  había una lámpara rota
  que no era de ella.
También un diccionario.

Eso no podía resolver su soledad.

Había tres árboles, cuatro árboles
y ruidos, la calle, los automóviles.

En algún lugar del mundo ella
no pudo hablar con quien podría
     ser su amante.
El placer estaba vedado.
Las ambulancias pasaban
El fastidio cundía.

En algún lugar del mundo
ella se detenía
a ver un enchufe
un sofá
una mesa repleta de libros y de centavos
y al marido: mustio, callado, leyendo...

También había pastillas, muchas pastillas
y un avión que pasaba.
Llevando a gente que sí tenía lugar.

En algún lugar del mundo
      ella rezaba
      por salir
      por salir
      del charco.


("cantera, revista literaria")

martes, 14 de noviembre de 2017

Charles Bukowski (1920/1994 )

Con el collar al cuello


Vivo
con una mujer y cuatro gatos
algunos días
me llevo muy bien
con todos ellos.
Cualquier día
tengo problemas con uno
de los gatos.
Otros días
con sólo dos de ellos.
Después con tres miembros
de la maldita
ganga!
Algunos días
me peleo con los cuatro felinos
y con la mujer también.
Diez ojos
mirándome todos, fijamente,
como si miraran

a un perro.


(muro fb de daniel montolay y traducc. suya)

lunes, 13 de noviembre de 2017

Ana Pérez Cañamares (1968 )

Verano (I)


Verano en una ciudad blanca.
El olor del jazmín y del sexo
inundan la habitación en penumbra.

Desde el cajón el reloj
dicta sentencia como un juez
en un país sin policía.

Durante una semana marcharé
al ritmo que marca mi cuerpo.
Mi cuerpo: paraíso fiscal
sólo para tus riquezas.


("emma gunst")

domingo, 12 de noviembre de 2017

Wislawa Szymborska (1923/2012 )

Posibilidades


Prefiero el cine.
Prefiero los gatos.
Prefiero los robles a orillas del Warta.
Prefiero Dickens a Dostoievski.
Prefiero que me guste la gente
a amar a la humanidad.
Prefiero tener a la mano hilo y aguja.
Prefiero no afirmar
que la razón es la culpable de todo.
Prefiero las excepciones.
Prefiero salir antes.
Prefiero hablar de otra cosa con los médicos.
Prefiero las viejas ilustraciones a rayas.
Prefiero lo ridículo de escribir poemas
a lo ridículo de no escribirlos.
Prefiero en el amor los aniversarios no exactos
que se celebran todos los días.
Prefiero a los moralistas
que no me prometen nada.
Prefiero la bondad astuta que la demasiado crédula.
Prefiero la tierra vestida de civil.
Prefiero los países conquistados a los conquistadores.
Prefiero tener reservas.
Prefiero el infierno del caos al infierno del orden.
Prefiero los cuentos de Grimm a las primeras planas
del periódico.
Prefiero las hojas sin flores a la flor sin hojas.
Prefiero los perros con la cola sin cortar.
Prefiero los ojos claros porque los tengo oscuros.
Prefiero los cajones.
Prefiero muchas cosas que aquí no he mencionado
a muchas otras tampoco mencionadas.
Prefiero el cero solo
al que hace cola en una cifra.
Prefiero el tiempo insectil al estelar.
Prefiero tocar madera.
Prefiero no preguntar cuánto me queda y cuándo.
Prefiero tomar en cuenta incluso la posibilidad
de que el ser tiene su razón.


("emma gunst", trad. gerardo beltrán)